Este año voy muy retrasada en mis lecturas para los Hugos, pero es que no me llaman mucho la atención la mayoría de los nominados. En la categoría de novella quería echarle un vistazo a este Six Gun Snow White, pero la lectura me ha dejado indiferente.
La propia Valente utiliza el término mythpunk para describir un subgénero de la ficción mítica que se inicia en el folclore y el mito, y añade elementos modernos. Esta historia cuadra perfectamente con esta definición ya conjuga los elementos más famosos del cuento de Blancanieves con el lejano Oeste y los utiliza para hablar sobre mestizaje, pérdida de identidad y nostalgia sobre los tiempos pasados.
Esta contraposición de elementos hace que Encantador no sea un príncipe si no que sea el caballo de Blancanieves o que los siete enanitos sean siete mujeres forajidas de la justicia que dan cobijo a la protagonista.
La novella está muy bien escrita, Valente es una maestra en el uso del lenguaje y ciertamente es menos recargado que otras obras suyas que he leído, lo cual facilita la comprensión. Es curiosa la estructura escogida, con capítulos muy cortos cuyos títulos parecen contar una historia diferente a la de la narración.
Destaca especialmente la crueldad con la que se maneja la madrastra, aunque quizá la clave sea la concepción de Blancanieves como mestiza, hija de una nativa norteamericana y un acaudalado hombre blanco. Este origen mixto permite a la autora hablar sobre el sentimiento de no pertenecer a ningún lugar, de no ser aceptado por nadie. Quizá éste sea el mensaje final del relato, pero es una interpretación que no acaba de casar con el desenlace.
El problema para mí viene cuando lo que se está contando no resulta interesante ni llamativo. A pesar de no tener mucho que ver con el cuento original, la autora no ha conseguido que me importara lo que le pasaba a Blancanieves y sus allegados, lo que convierte a Six Gun Snow White en una lectura que no deja huella.




















