Cubiertas y sinopsis de The Republic of Memory

Este libro había pasado totalmente por debajo de mi radar, pero al verlo casi de refilón en las redes sociales, se ha convertido en uno de mis objetivos. The Republic of Memory, de Mahmud El Sayed, es una novela futurárabe con una nave generacional. Si esto no hace sonar vuestras alarmas, es que no estáis en el blog adecuado. Se publicará en mayo del año que viene.

Esta es la sinopsis:

The Safina is a city ship halfway through its four-hundred-year voyage from the ruins of Earth to a new colony world. Its crew maintain the ship, generation after generation, while protecting their ancestors in cryostasis so that one day they will be able to enjoy a fresh start under clear blue skies.

But when blackouts start, unrest follows.

The ship can only continue running smoothly with the cooperation of the crew. And the crew has had enough. As coordinated acts of resistance coincide with a much more complex conspiracy, a chain of events is set into motion that will change life on the Safina forever.

Inspired by the real-world events of the Arab Spring, The Republic of Memory is a bold interrogation of empire and an energizing portrait of revolution.

Mi traducción:

La Safina es una nave ciudad a mitad de camino es un viaje de cuatrocientos años desde las ruinas de la Tierra a un nuevo mundo. Su tripulación mantiene la nave, generación tras generación, mientras protege a sus ancestros criogenizados para que algún día puedan tener un nuevo comienzo bajo claros cielos azules.

Pero cuando empiezan los apagones la agitación los sigue.

La nave solo puede continuar su viaje con normalidad con la colaboración de la tripulación. Y la tripulación ya ha tenido suficiente. Actos de resistencia coordinados coinciden con una conspiración mucho más compleja, una cadena de acontecimientos que cambiará la vida de la Safina para siempre.

Inspirada por los acontecimientos de la Primavera Árabe, The Republic of Memory es una pregunta sobre los imperios y un retrato energizante de la revolución.

Estas son las cubiertas de la edición de Reino Unido y Estados Unidos:

Saltcrop

Ya había leído algunos libros de Yume Kitasei, pero creo que Saltcrop es su obra más redonda hasta la fecha. Una novela situada en un futuro cercano con un tono ciertamente melancólico que dedica mucho tiempo a explicar la relación entre tres hermanas que han tenido sus más y sus menos, con una infancia difícil pero un también con un amor inquebrantable entre ellas.

Lo primero que destaca en la obra es la creación del mundo, ya que a la autora japonesa-americana describe una distopía muy sólida con pocas herramientas en principio. Conforme va avanzando la novela se irán descubriendo nuevos matices, pero el tono de resignación algo desolado transpira cada página. La plaga que acecha las magras cosechas, la necesidad de utilizar productos químicos al por mayor para conseguir algo con lo que alimentarse, rebuscar entre la basura para encontrar recuerdos vendibles de un pasado mejor… El tono de la novela viene marcado desde un principio y desde luego, no es una lectura que se haya de afrontar con pesadez en el corazón.

Los personajes están muy bien caracterizados. La relación entre las tres hermanas, dos presentes y una ausente pero que influye en las demás desde la distancia es hermosa e hiriente a la vez, ya que vemos el punto de vista de cada una y cómo las cosas que no se dicen pueden tener consecuencias con posterioridad. Es encomiable el juego de distintos puntos de vista, cómo se ve cada hermana a una misma y a las demás, completando un puzle que sin esas aportaciones hubiera quedado incompleto.

Saltcrop es también una novela de aventuras marítimas, aunque la parte del viaje esté un poco descompensada, quizá por la propia naturaleza de los viajes en barco, ya que tiene muchas partes de calma chicha aderezadas por picos de gran tensión. A veces creo que la inocencia de las hermanas es pavorosa, pero quizá sea una consecuencia lógica de una vida apartada del mundo, donde las interacciones sociales están restringidas a un grupo pequeño de personas.

El libro está claramente dividido en partes que, si bien no son estancas, si que delimitan de forma estricta la narración, con cambios de escenarios bien marcados. La crítica social a las grandes corporaciones está presente a lo largo de toda la historia, pero se va acrecentando conforme van pasando las páginas. Además, es una lucha fútil, ya que por más que van descubriendo y consiguiendo avances, al final todo parece destinado al mismo sino que Sísifo.

Si os llama la atención una distopía ecológica, con su poco de misterio, viaje y crítica social, con una atmósfera opresiva por momentos, este es vuestro libro sin duda alguna.

Exo

Lo que me llamó la atención sobre Exo no fue ni su autor, Colin Brush, desconocido para mí, ni su cubierta, que tampoco es especialmente reseñable. Fue la sinopsis, que apuntaba a una mezcla entre John le Carré, John Scalzi y Kim Stanley Robinson. Aunque es cierto que esta primera novela no llega al nivel de estos autores, normal por otra parte, no es menos cierto que me ha tenido inmersa en la especulación de la que hace gala.

Por cierto, en esta ocasión el narrador del audiolibro, Gildart Jackson, ha influido negativamente en mi valoración. El ritmo de lectura era tan lento, que aún poniéndolo a 1,75x todavía me parecía demasiado pausado y eso que yo no soy mucho de acelerar los audiolibros. Para más inri, algunas de las voces de los personajes subían mucho el volumen en sus intervenciones (esto ya no sé si es cosa del lector o de la producción) por lo que te llevabas cada susto que no veas.

La Tierra se ha vuelto inhabitable por la presencia del Cauldron, un constructo topológico que se ha ido haciendo con los océanos y que es incompatible con la vida. La humanidad la dejó atrás y vive en estaciones y colonias espaciales donde buenamente puede, aunque algunos humanos todavía quedan en el planeta moribundo. En cuanto a la novela en sí, está formada por dos líneas temporales con algunos flashbacks en una de ella. Por un lado tenemos a la penitente Mae Jameson, una de las personas que sobreviven en la Tierra. Un día aciago encontrará a Siofra, la hija muda de uno de los investigadores del Cauldron, para luego dar con el cadáver del padre, en una escena de aparente suicidio que hace saltar todas las alarmas de su pasado como agente secreto. La otra línea temporal expone las páginas del diario de científico y su pareja, unos años antes de los hechos que narra Mae.

Tenemos entonces por una parte el misterio del asesinato del científico y por otro la investigación del ente, alienígena o no, que ha expulsado a la humanidad de su cuna. Existe cierta transferencia de información entre ambas líneas, lo que equilibra el distinto interés que nos pueda causar cada una de ellas. Mientras que en los diarios del científico vemos especulación científica con términos sobre hiperdimensiones y su topología, la parte dedicada a Mae y Siofra es más una historia de supervivencia y de investigación de las relaciones entre los personajes. La paranoia de los científicos con el Cauldron, cuya mera existencia les afecta tanto mentalmente como físicamente, está muy bien reflejada.

El relato es bastante desolador en ambos puntos de vista. Me atraía mucho la investigación sobre el Cauldron, que a mí me ha recordado en cierta forma a una amalgama entre los malabaristas de formas y el océano de Solaris. No estoy segura de haber interpretado correctamente todos los datos científicos, pero me ha parecido muy atractiva esta parte. Lo malo del libro o al menos lo que menos me ha gustado, es que se me hacía muy obvio qué iba a pasar a continuación, tanto en los orígenes de Xiofa como en la investigación de Mae. Y eso me ha sacado un poco del libro, que por otra parte es bastante deprimente. Colin Brush me parece un autor al que seguir, si pule un poco el estilo un tanto seco del que ha hecho gala en Exo y cierra mejor las tramas.

Cubierta y sinopsis de Green City Wars

Tenía que pasar. He parpadeado y, claro, han anunciado un libro nuevo de Adrian Tchaikovsky. En este caso se traga de Green City Wars, que Tor publicará el 23 de junio del año que viene.

Esta es la sinopsis:

Down these mean streets a beast must walk…

Meet Skotch. Racoon, P.I.—Yours for a few buttons as long as the job isn’t too illegal, whatever that means.

A mouse has gone missing. Normally this wouldn’t raise any hackles, nor any alarms, but this mouse has something that everyone seems to want, though nobody appears particularly eager to say what that something is.

The fee is good—perhaps too goodCertainly not something Skotch can easily turn down.

If only Skotch can work out where the mouse is hiding, what he’s hiding, and why his secrets are upsetting a lot of animals caught up in the Green City wars.

Mi traducción:

En estas malas calles una bestia debe andar…

Os presentamos a Skotch. Mapache, detective privado… vuestro por unos pocos botones mientras el trabajo no sea muy ilegal, sea lo que sea lo que signifique eso.

Se ha perdido un ratón. Normalmente esto no levantaría sospechas ni alarmas, pero este ratón tiene algo que todo el mundo quiere, aunque nadie parece especialmente deseoso de decir qué es ese algo.

La paga es buena, tal vez demasiado. Ciertamente no es algo a lo que Skotch pueda renunciar.

Si tan solo fuera capaz de saber dónde se está escondiendo, qué esconde y por qué sus secretos están enfadando a tantos animales atrapados en las guerras de la Ciudad Verde…

Esta es la cubierta con arte de Chris Koehler y diseño de Shreya Gupta:

Slow Gods

Claire North es la Curro Romero del fantástico, lo mismo te hace una faena memorable que un fiasco infumable. Así que comencé a leer Slow Gods con la precaución que ya me han enseñado los años, sin saber si me iba a encontrar un The Pursuit of William Abbey u otra cosa, pero con la esperanza de que volviera a la ciencia ficción y se dejara de mitos griegos.

Aunque el libro en general me ha gustado, Slow Gods está lleno de contradicciones, comenzando por un título que le da mucha importancia a unos personajes que no pasan de ser secundarios en el desarrollo de la novela pero que viene que ni pintado para recalcar uno de los defectos de los que adolece la novela, cierta lentitud en según qué tramos.

Estos dioses lentos aparecen un día para informar de la venidera implosión de una supernova, que en un tiempo determinado destruirá muchos mundos habitados. North vuelve a recurrir a algunos de sus métodos favoritos, como la inserción de listas en mitad de la lectura para dar rienda suelta a su imaginación en la creación de mundos. Los distintos métodos de gobierno, desde un capitalismo desaforado a la unión de mentes son quizá lo mejor de la novela, junto con un protagonista que no llegaríamos a definir como poco confiable, pero cuyas peculiares características así como su forma de afrontar la vida son de lo más original. Es tremendamente curioso como cada autor que utiliza los viajes espaciales imagina una forma distinta de llevarlos a cabo cuando no quieren una aproximación estrictamente científica, siempre hablando de la oscuridad del espacio, como Tchaikovsky en su saga de los arquitectos u O’Keefe en The Two Lies of Faven Sythe, por poner unos ejemplos recientes. North propone una dualidad biológica-mecánica siempre destinada a fallar por la propia naturaleza del reto, que destroza a la parte biológica como quien quema cerillas para iluminar su camino en el eternamente oscuro piélago estelar.

Creo que hay muchísimas lecturas posibles en este libro, desde una recreación de hechos históricos de nuestro mundo, como esa paz tensa y obligada por la amenaza nuclear que en esta ocasión viene dada por unas naves estelares colocadas estratégicamente a lo largo de la galaxia para poder destruir todos los mundos habitados, a una simulación de los trastornos del espectro autista a través de las dificultades de relación del personaje protagonista con el resto de elenco del libro, por su propia naturaleza. La obra no está exenta de crítica hacia el sistema de gobierno actual, pero a veces está tan pasada de rosca que pasa de la ironía al sarcasmo y a la bufa.

He de reconocer que la amalgama de pronombres también ha ralentizado un poco la lectura, cuando ya me había aprendido los que usa Benjanun Sriduangkaew llega ahora Catherine Webb con otra retahíla bajo el brazo. No sé cómo lo llevarán los lectores nativos pero a mí me cuesta hacerme con ellos.

Slow Gods es una space opera no exenta de defectos, pero muy recomendable.

The Two Lies of Faven Sythe

Para mí, cada nuevo libro de ciencia ficción de Megan E. O’Keefe es una fiesta, desde que la conocí con Velocity Weapon y se reafirmó con la trilogía The Devoured Worlds. Además, The Two Lies of Faven Sythe era autoconclusiva, así que miel sobre hojuelas.

Empezando por el título que se sale un poco de lo normal pero está totalmente justificado tanto al comienzo como al final de la novela, este libro no es una space opera al uso. Si bien es cierto que hay naves espaciales, piratas y razas alienígenas, la historia que cuenta O’Keefe se sale de lo que estamos acostumbrados a leer, algo que agradezco muchísimo.

Los dos puntos de vista sobre los que se desarrolla The Two Lies of Faven Sythe son los de la pirata  Bitter Amandine y la propia Faven Sythe del título. Tienen una dinámica muy curiosa estas dos, que da mucho juego al libro ya que Amandine es humana, pero Sythe, aunque tiene forma humanoide, es un extraño constructo de cristal. Y ahí reside la originalidad del libro, un misterio se irá desvelando conforme vayan avanzando los capítulos. La autora estadounidense se apunta a la exploración del universo limitada por las capacidades de los navegadores, siguiendo la estela de Herbert, Tchaikovsky, North… que describen el universo como un vacío infinito que solo se puede navegar con capacidades especiales. Diría incluso que esta novela tiene ciertos tintes lovecraftianos, pero mi inexperiencia en la materia me impide afirmarlo con total rotundidad.

El ritmo de la novela tiene algunos problemas en su parte central, pero cuando empieza a acelerar ya no hay quien la detenga. Las revelaciones se van sucediendo una tras otra y es muy difícil parar de leer, porque los sucesos del pasado se encadenan con lo que está sucediendo en el presente y las explicaciones que va recibiendo el lector configuran un futuro bastante incierto. Los personajes secundarios, aunque están bien descritos, palidecen un tanto ante la fuerza de la relación de las dos protagonistas. Mención especial merece la referencia a la sinestesia en la capacidad de crear rutas de Faven Sythe, muy relacionada con su origen cristalino. El libro tiene algunos pasajes de gran belleza descriptiva, pero en general la prosa es bastante asequible y funciona como un tiro para mantenernos enganchados a la lectura. Es una ciencia ficción con menos ciencia que sus libros anteriores, pero es perfectamente disfrutable.

Os recomiendo encarecidamente este libro, os va a gustar.

The Time Traveler’s Passport

En esta recopilación de relatos originales para Amazon, podremos disfrutar de una selección de autores muy conocidos y su aproximación a un tropo tan típico de la ciencia ficción como es el viaje en el tiempo. Como prácticamente todas las recopilaciones, el nivel es irregular, con algunos relatos que sobresalen por encima de los otros.

3 Days, 9 Months, 27 Years

John Scalzi nos cuenta en una primera persona muy atractiva cómo se trabaja en una empresa que ofrece sus servicios para viajar en el tiempo y que tiene, aproximadamente, tres espacios de tiempo para volver del viaje, los mismos del título del relato. Desde el punto de vista del trabajador de la empresa el regreso es instantáneo, pero desde el punto de vista del viajero no. Me parece un comienzo estupendo para The Time Traveler’s Passport con un Scalzi más serio de los que nos tiene acostumbrados últimamente y un acercamiento formal hacia las paradojas.

Making Space

Aunque R.F. Kuang ha sabido plasmar muy bien el sufrimiento de una pareja que no puede llegar a tener hijos, los recursos que utiliza para colar la premisa del viaje en el tiempo me parecen un poco tramposos.

For a Limited Time Only

Peng Sheperd elige el sentimentalismo para su aportación a este pasaporte, encarnando a un comercial de una empresa de viajes en el tiempo con un muy limitado acceso al pasado. Lo único que se ha comprobado que no varía el continuo espacio-temporal son los acuerdos de innovación empresarial, pero pronto descubriremos que los viajes de Russ tienen otra razón que él mismo desconocía.

A Visit to the Husband Archive

Kaliane Bradley, la autora de The Ministry of Time, encaja de manera un tanto forzada los viajes en el tiempo en este relato de un futuro desolador en el que la raza humana prácticamente ha olvidado todo su conocimiento y solo algunos miembros inmunes a lo que ha sucedido son capaces de recordar e intentar transmitir lo que recuerdan a las nuevas generaciones. La verdad, me ha parecido que le faltaba mucho trabajo para redondear la historia.

All Manner of Thing Shall Be

No he conseguido entrar en el juego que nos propone Olivie Blake, con vampiresas que viajan en el tiempo para modificar a su capricho el devenir del mundo. Tiene muchas referencias y quizá haya quien lo encuentre divertido, pero a mí me ha resultado bastante cargante.

Cronus

Un final muy adecuado para una recopilación demasiado irregular. P. Djèlí Clark nos adentra en un mundo en el que empieza a expandirse una pandemia, sobre todo entre la población de color, con memorias falsas que se confunden con las verdaderas y que provocan un terrible descenso a los infiernos de los afectados (Psicosis de Falsas Memorias). El autor nos ofrece un relato desgarrador sobre el racimos y cómo es la suma de pequeños actos la que consigue que la historia cambie, pero que cada derecho ganado se tiene que mantener a base de lucha social.

Los narradores de cada relato son Malcolm Hillgartner, Kristie Lee Walsh, Jonathan Davis, Mirai, David Monteith y A’rese Emokpae. Han sido correctos en general, los relatos eran tan cortos que es difícil hacerse una idea de la labor del narrador, salvo en el caso de Monteith, que me ha parecido menos entendible que los demás.

Estamos ante un recopilación en la que destacan, para bien, los dos relatos de autor masculino.

An Unbreakable World

Quizá sea por que no tenía las expectativas muy elevadas con An Unbreakable World, pero he estado muy entretenida leyendo la última novela de Ren Hutchings. Si bien es cierto que tener una protagonista que no se acuerda para nada de su pasado parece una solución barata y facilona para hacer la presentación del mundo, no es menos cierto que Hutchings tiene otros puntos de vista en su libro para compensar esta pequeña trampa.

Page Found (no me invento el nombre) es esta persona amnésica que sobrevive con pequeños timos y robos en una estación orbital de mala muerte, mientras busca como recuperar sus memorias perdidas en un proceso de criogenización que no salió demasiado bien. Sin embargo, todo cambiará cuando la secuestran para participar en un timo mucho mayor, aunque sea de manera forzada, por su conocimiento de un abstruso lenguaje.

Los otros puntos de vista son el de una de sus secuestradores, con la que empieza a entablar una relación que no sabemos si es debido al llamado síndrome de Estocolmo o si simplemente es que es buena persona. Y el otro punto de vista, que en principio parece totalmente separado de los anteriores, es el de  Dalya de Casa Edamaun, una joven que vive en Teyr el supuesto mundo irrompible del título.

A pesar de que pudiera parecerlo, An Unbreakable World no es una novela de un timo al uso, ya que se centra mucho más en la preparación del acto y en la relación entre los personajes que en el propio golpe. Hutchings no descuida la creación del mundo, dándole mucha importancia a la religión en un universo donde la humanidad está dispersa entre mundos, satélites y otros lugares de residencia, aunque la mitología de esta religión entra en conflicto con los conocimientos científicos. La presencia de una amenaza alien no impide que la religión siga representando un rol fundamental en los planes de futuro.

La autora consigue un equilibrio envidiable entre la intriga política y la importancia de los personajes, conjugando de manera magistral los distintos puntos de vista para que no podamos elegir uno por encima de los otros. Quizá haya algunos problemas de ritmo en el libro, pero son fácilmente soslayables y el producto final es un libro entretenido y recomendable.

Cubierta y sinopsis de Radiant Star

Ann Leckie sigue explorando el mundo de Imperial Radch con Radiant Star, que Orbit publicará el 12 de mayo del año que viene.

Esta es la sinopsis:

The Temporal Location of the Radiant Star has always been a source of both conflict and hope for the people of Ooioiaa. However, the imperial Radch see it only as an inconvenience, an antiquated religious site soon to be absorbed into their own, superior culture. But local politics is complicated, and the Radch have made one last concession: One last man will be allowed to join the mummified bodies in the temporal location to become a “living saint”.

But this one decision will ripple out to affect every part of the city. Amidst a slowly worsening food shortage, riots, and a communication blackout from the rest of the Radch Empire, a religious savant will entertain visions of his own sainthood, a socialite will discover zer comfortable life upended, and a young man sold into servitude will find unlikely escape.

La traducción:

La Ubicación Temporal de la Estrella Radiante siempre ha sido fuente de conflicto y esperanza para los habitantes de Ooioiaa. Sin embargo, los Radch imperiales la ven solo como un inconveniente, un sitio religioso anticuado que pronto será absorbido por su propia cultura superior. Pero la política local es complicada, y los Radch han hecho una última concesión: un último hombre podrá unirse a los cuerpos momificados en la ubicación temporal para convertirse en un “santo viviente”.

Pero esta decisión repercutirá en toda la ciudad. En medio de una escasez de alimentos que empeora lentamente, disturbios y un apagón de comunicaciones con el resto del Imperio Radch, un erudito religioso albergará visiones de su propia santidad, una socialité descubrirá que su vida cómoda se ha trastocado, y un joven vendido como esclavo encontrará una salida improbable.

Esta es la cubierta, con diseño de Lauren Panepinto:

Extremity

El audiolibro de Extremity parecía hecho ex profeso para mí. ¿Una novela corta de apenas tres horas, un thriller policíaco de ciencia ficción? En vena, por favor. Me he encontrado una aventura muy entretenida con un ritmo vertiginoso, que deja un poco de lado la verosimilitud para tenernos enganchados durante unas horas.

Julia Torgrimsen fue una detective muy famosa por su trabajo como infiltrada durante años en una operación de tráfico humano, que como consecuencia de lo que tuvo que hacer en su tiempo como miembro de la organización criminal se repudia a sí misma. No esperaba que vinieran a sacarla de su retiro para investigar la muerte de uno de los implicados en la trama, pero menos aún esperaba encontrarse dos cadáveres exactamente iguales en la escena del crimen.

Con este punto de partida, Binge nos lanza a toda mecha a un carrusel de emociones. ¿Qué herramientas utiliza Nicholas Binge para esta montaña rusa transformada en libro? Unos cambios de puntos de vista tan raudos como acertados, una trama muy directa que no se anda con rodeos y un mensaje de fondo de Eat the Rich bastante punk. Perfecto para lo que ofrece. Además, la existencia de una cuenta atrás regresiva que se explica a lo largo del propio libro pero en la que no entraré por no desvelar los misterios de la novela añade ese punto de incertidumbre que pudiera faltar en una trama por lo demás bastante previsible.

El audiolibro lo locuta Marian Hussey, que hace muy buen trabajo en dos de los tres puntos de vista de Extremity, pero que a mi entender imposta demasiado la voz en el otro, sonando demasiado forzada y algo falsa. Sé que quizá elevaría demasiado los costes de producción, pero me gusta mucho más cuando se dispone de un casting variado para los diversos puntos de vista, como en otros audiolibros que he tenido el placer de escuchar.

Extremity no ha venido a cambiar las reglas del juego, ni lo pretende. Ha venido a entretenernos durante unas horas y, a mi entender, cumple perfectamente con su misión.