Fearsome Journeys

fearsomejourneysPara tenerlo en consideración a la hora de votar al mejor editor en formato corto como parte del Hugo Voter Packet venía este Fearsome Journeys de Jonathan Strahan. Aunque nuestros gustos no siempre coinciden, por lo general sus antologías tienen una gran calidad, así que me decidí a leerlo casi en cuanto descargué el HVP.

La nómina de escritores es espectacular, os invito a leer mi opinión sobre cada relato para ver si se han cumplido mis expectativas que ya os digo que eran altas.

“The Effigy Engine: A Tale of the Red Hats” de Scott Lynch

Las mentiras de Locke Lamora fue un libro que me gustó mucho en su momento, se veía que Scott Lynch era un autor muy prometedor. En esta historia tenemos atisbos de lo que nos ofrecía en su primera novela pero debido a su extensión nos quedamos con ganas de más.

Se podría clasificar como perteneciente a la llamada flintlock fantasy, donde en vez del típico escenario medieval fantástico, la tecnología ha avanzado y existen armas de fuego. La combinación entre pólvora y magia da lugar a resultados… ¡sorpresa!… explosivos, todo ello aliñado con el sentido del humor del autor.

La historia me ha gustado mucho por los toques de humor del cronista y por ser una analogía bastante clara de los cambios en las guerras por la llegada de las divisiones acorazadas. Os la recomiendo.

“Amethyst, Shadow, and Light” de Saladin Ahmed

Este relato se encuadra dentro del universo que Saladin creó para Throne of the Crescent Moon, su exitosa primera novela.

La historia del grupo de reclusos unidos a la fuerza para completar una tarea no es original. Es un poco precipitado en su desarrollo, que parece constreñido por la longitud del relato. Y también es previsible, salvo un giro final que lo saca de la rutina.

Podéis leer online otra versión de este mismo relato aquí.

“Camp Follower” de Trudi Canavan

En todas las batallas y guerras han existido personas que ejercen la profesión más antigua del mundo para solaz de los soldados. En este relato, sin embargo, la puta del capitán Reny demuestra ser mucho más de lo que todos pensaban.

La forma de describir la sinrazón de las guerras, la suciedad y el asco que generan hasta en los más curtidos luchadores es muy acertada. Pero la historia de fondo ya la hemos visto muchas veces.

“The Dragonslayer of Merebarton” de K J Parker

Podéis disfrutar de este relato en español gracias a la excelente traducción de Marcheto en Cuentos para Algernon.

Gracias a mis últimas lecturas, veo que resulta muy difícil escribir relatos de humor sin caer en la típica gracieta insulsa. Sin embargo, el misterioso autor K J Parker consigue mezclar humor y drama sin que sobre ni lo uno ni lo otro. Un caballero venido a menos se lanza a la aventura cuando un dragón (resulta que sí existen) asola las tierras de sus vecinos.

Un relato altamente recomendable.

“Leaf and Branch and Grass and Vine” de Kate Elliott

Esta historia, en contraposición con las anteriores, es fallida. Una viuda cuyo marido murió víctima de una guerra civil encubierta se encuentra en la tesitura de ayudar al general que lo llamó a filas.

El viaje en el que se embarca es solo de tres días, pero se me hizo muy largo. Me ha resultado aburrida.

“Spirits of Salt: A Tale of the Coral Heart” de Jeffrey Ford

Esta historia pretende romper con la mitología creada en torno a Ismet Toler, el mejor espadachín de la historia. Y la forma escogida por Jeffrey Ford, la de un estudioso de la figura de Toler es muy acertada, ya que nos permite ver los hechos desde una perspectiva nada edulcorada.

Sin embargo, la narración pronto se pierde con los cambios de estructura, ya que dedica casi más tiempo a hablar de la mentora de Ismet que sobre el propio guerrero. Esto, unido a un final un tanto abrupto, empaña un relato que podría haber dado más de sí, porque tenía ideas interesantes y la prosa resultaba de lectura muy agradable.

“Forever People” de Robert V S Redick

El problema de esta narración es que la ambientación y la leyenda sobre la que gira están bien creadas, pero luego el desarrollo y el final no cumplen las expectativas. También resulta difícil creer en unas elecciones en las que tenga tanto peso el voto de un pueblo alejado de todos los caminos, pero eso es otra historia.

“Sponda the Suet Girl and the Secret of the French Pearl” de Ellen Klages

Dice el refrán que quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón. Bien podría aplicarse a esta historia, donde se mezclan las investigaciones alquímicas con un ladrón buscando su fortuna.

Es muy divertida, la narración está bien llevada y los personajes se hacen querer en unas pocas páginas. De las mejores de la antología.

“Shaggy Dog Bridge: A Black Company Story” de Glen Cook

Guardo un buen recuerdo de los primeros libros de La Compañía Negra, de Glen Cook, donde por primera vez vi la perspectiva de “los malos” en una historia de fantasía.

Por desgracia, este relato no es fácil de entender si no se tiene ese conocimiento de la intrahistoria de La Compañía Negra y no pasa de ser una pequeña escaramuza narrada con pericia, pero poco más.

“The Ghost Makers” de Elizabeth Bear

Con una prosa muy ornamentada pero agradable Elizabeth Bear nos cuenta una historia entretenida de compañeros inesperados que aúnan sus recursos para perseguir un mal mayor.

La ambientación es agradable y la aventura, aunque previsible, es entretenida.

“One Last, Great Adventure” de Ellen Kushner y Ysabeau S. Wilce

El recurso de no utilizar nombres propios para referirse a la mayoría de los personajes, como the Hero o the Elector sirve para que los lectores veamos con cierta perspectiva este relato sobre la decadencia de un mercenario. Acostumbrado a arrasar con todos los impedimentos que le surgen al paso poco a poco la fatiga va haciendo mella en él. Cada día le cuesta más trabajo mover sus poderosos músculos, el cansancio mental le hace desear un retiro que no parece llegar. Aunque quizá su oportunidad esté en esta última misión que le han encomendado en un reino lejano.

“The High King Dreaming” de Daniel Abraham

Relato onírico claramente deudor de los mitos artúricos en el que asistimos a la sucesión de una dinastía a través de los ojos del rey que ha muerto. La evolución de la heredera, el declive del uso de las armas a favor de otros medios para instaurar la paz y la mezcla cultural y racial sirven al autor para reflejar la sociedad moderna. Un buen colofón para la antología.

En general, la antología me ha parecido notable. Empieza con mucha fuerza con el relato de Scott Lynch y luego va bajando un poco el nivel, aunque me gustan mucho los de Ellen Klages y KJ Parker. No hay ningún relato que sea malo, aunque sí ha habido algunos que no han sido de mi gusto. Si quieres ver algo de la fantasía moderna que se escribe en la actualidad, Fearsome Journeys es una buena puerta de entrada.

Throne of the Crescent Moon

throneSigo con mi tarea de leer los nominados a los premios Hugo y sigo teniendo la sensación de que los libros son entretenidos y agradables de leer, pero que les falta algo.

«Throne of the Crescent Moon» es la novela debú de Saladin Ahmed y ha sido nominada a los premios más importantes de la literatura de género, como son Hugo, Nébula y Locus. A priori algo bueno debe tener, a pesar de otras críticas de las que me fío, así que me dispuse a leerla con sentimientos encontrados.

En un mundo de clara influencia árabe, en la ciudad de Dhamsawaat ejerce su profesión como cazador de ghules el Doctor Adoulla Makhslood (hay que ir preparándose para los nombres largos). Desde la primera línea ya sabemos que está “cansado de su trabajo” y que se siente mayor, esto es algo que se repetirá a lo largo de todo el libro y que me recuerda poderosamente las quejas de John McClane a lo largo de las películas de La jungla de cristal (se hará mayor, pero sigue despachando terroristas que da gusto).

Adoulla tiene como aprendiz al joveen Raseed, un derviche obsesionado con la rectitud y con el seguimiento al pie de la letra de los Heavenly Chapters, mientras que el Doctor es más mundano. Esto que se podría haber usado como contrapunto no da mucho juego en el relato porque Raseed siempre acaba cediendo ante lo que dice su maestro. Juntos salen en búsqueda por el desierto de unos ghules y allí cuentan con la ayuda de Zamia Banu Laith Badawi, una nómada del desierto que ha perdido a su familia en un ataque de esos mismos ghules y que posee poderes de transformación.

Estos son los personajes principales, que irán investigando en la ciudad hasta descubrir quién es la poderosa mano que mueve los hilos de todos estos ghules.

La magia está presente en el día a día de esta ciudad, por ejemplo en el kaftán que no se puede manchar del doctor o en las protecciones de los pergaminos contra miradas indiscretas. Este aspecto me ha gustado, aunque la magia sea algo que se compre y se venda al mejor postor.

Las escenas de acción están bien narradas y son interesantes, pero la caracterización de los personajes flojea un poco, ya que no se salen del arquetipo en el que se encuentran encasillados por decisión del autor. Tampoco favorece a la lectura el hecho de que en cada capítulo el narrador cambie y a veces esto ocurre en más de una ocasión durante el mismo capítulo, recurso que si no se emplea bien puede causar algo de confusión en el lector, como es el caso.

También aparecen ciertos toques gore que puede que no sean del agrado de todos los paladares, aunque no son excesivos.

El personaje más interesante que aparece y que concentra toda la atención en estas ocasiones es el Falcon Prince, una especie de mezcla entre Robin Hood y Águila Roja que lucha contra el poder establecido y que no dudará en utlizar todos los medios a su alcance para derrocar al Califa.

Si bien es un libro entretenido, no acabo de ver el porqué de tantas nominaciones. Si es por la atmósfera de cuento de las Mil y una noches, me gusta más «The Fractal Prince» de Hannu Rajaniemi. Y si es por la idea de una primera novela fantasía con algo de magia y difíciles decisiones morales, creo que es mejor «Scourge of the Betrayer». En definitiva, está bien para pasar el rato, pero no tanto como para ganar el premio.