The Apex Book of World SF 5

Es de sobra conocida mi amistad con la editora de este libro, Cristina Jurado, pero quiero poner de manifiesto que he procurado que este hecho no influya en mi valoración. El proyecto de Lavie Tidhar con Apex World of SF cumple una labor muy importante y en esta su quinta entrega sigue al pie del cañón para mostrarnos relatos fuera de los sospechosos habituales.

Vina Jie-Min Prasad (Singapore) — “A Series of Steaks”

Estupendo comienzo para la antología con un relato justamente nominado a varios premios. Utilizando una tecnología tan en auge como la impresión en 3D, la autora profundiza en otros temas como la desigualdad social y la lucha contra el hambre. Muy recomendable.

Daína Chaviano (Cuba) — “Accursed Lineage” (traducido por Matthew D. Goodwin)

Menos de mi gusto por su acercamiento al terror, este corto relato nos muestra la visión desde el otro lado.

Darcie Little Badger (USA/Lipan Apache) — “Nkásht íí”

Basándose en la mitología de su pueblo, este cuento nos habla sobre la comunicación con el más allá y la relación con los fantasmas.

T.L. Huchu (Zimbabwe) — “Ghostalker”

También habla sobre la relación con los muerto T.L. Huchu, pero con una aproximación más amigable y entretenido, aunque he de reconocer que la brusquedad del final le roba algo de valor a “Ghostalker”.

Taiyo Fujii (Japan) — “Violation of the TrueNet Security Act” (traducido por Jim Hubbert)

Un relato sobre la posibilidad de la aparición de una verdadera IA entre los restos de Internet bastante creíble.

Vandana Singh (India) — “Ambiguity Machines: An Examination”

Me ha encantado este mash-up de historias sobre máquinas imposibles, escrito con una delicadeza que más que exponer acaricia la mente. Quizá el mejor de la colección.

Basma Abdel Aziz (Egypt) — “Scenes from the Life of an Autocrat” (traducido por Elisabeth Jaquette)

Crítica feroz al totalitarismo, que es capaz de creerse por encima del mal y del bien dictando leyes que se deben cumplir a rajatabla. Y también crítica a un pueblo adormecido que se deja llevar por la comodidad de una vida impuesta.

Liliana Colanzi (Bolivia) — “Our Dead World” (traducido por Jessica Sequeira)

Desesperanzador cuento sobre la colonización de otros mundos, hecho que implica la renuncia a la propia vida.

Bo-young Kim (South Korea) — “An Evolutionary Myth” (traducido por Jihyun Park & Gord Sellar)

Este mito coreano sirve para que veamos cuán alejadas son las tradiciones y costumbres de otros países respecto a lo que estamos acostumbrados.

Israel Alonso (Spain) — “You will see the moon rise” (traducido por Steve Redwood)

Me ha resultado muy curioso leer un relato que sé que se ha traducido del español porque estaba intentando adivinar qué frases se habían utilizado en el original mientras leía el texto volcado en inglés. Aunque resulta un poco confuso al principio este es el efecto buscado desde un principio. Felicito especialmente a Steve Redwood por la traducción de los versos que no ha debido ser nada fácil.

Sara Saab (Lebanon) — “The Barrette Girls”

No ha conseguido convencerme este relato sobre en qué consiste realmente ser humano.

Chi Hui (China) — “The Calculations of Artificials” (traducido por John Chu)

Un mundo en el que se mezclas las personas reales con las inteligencias artificiales basándose en algoritmos evolutivos para impedir la destrucción de la humanidad. Curioso e intrigante, aunque en un momento determinado se descubre el pastel antes de tiempo.

Ana Hurtado (Venezuela) — “El Cóndor del Machángara”

No me ha gustado o no he comprendido esta leyenda sobre relaciones entre personas y aparecidos.

Karla Schmidt (Germany) — “Alone, on the Wind” (traducido por Lara M. Harmon)

El enfrentamiento entre dos tribus pertenecientes en el pasado al mismo mundo pero divididas desde tiempos remotos, de forma que hasta su evolución las ha llevado por derroteros distintos. ¿Se puede llegar a amar lo que es diferente?

Eliza Victoria (Philippines) — “The Seventh”

Una vida truncada y repetida en un lugar maldito. Relato de terror que no llega a buen puerto.

Tochi Onyebuchi (Nigeria/USA) — “Screamers”

Investigación policial sobre unos actos de terrorismo capaces de una violencia extrema aparentemente indescifrables.

R.S.A. Garcia (Trinidad y Tobago) — “The Bois”

De nuevo una historia sobre tribus legendarios con poderes mágicos que no acaba de encajar.

Giovanni De Feo (Italy) — “Ugo”

Otro de los relatos más interesantes de la recopilación, jugando con la posibilidad de viajar en el tiempo al propio cuerpo (muy en la línea de La mujer del viajero en el tiempo) pero con más vueltas de tuerca para hacerlo memorable.

Como en toda recopilación, hay relatos que me gustan más y algunos que me gustan menos. Sin embargo, el nivel general es bastante bueno, la representación mundial está bastante extendida (con lógico hincapié en las obras de origen hispano) y con una selección de autoras nada desdeñable. Enhorabuena a Cristina por su encomiable labor.

Unidentified Funny Objects 7

Ya se han publicado siete entregas de estas recopilaciones humorísticas y sigue manteniendo la frescura de su humor de género, con relatos más o menos graciosos. La tendencia al surrealismo y al absurdo no es una corriente que me guste demasiado, pero los demás relatos compensan este giro.

“The Dragon, the Drudge, and the Drone” de Esther Friesner

El relato que da comienzo a esta entrega juega con una situación muy común (un jefe abusón) y una no tanto (invocar a un dragón). Añadiendo un pequeño elemento de tecnología tan de moda como son los drones, se convierte en una historia entretenida aunque previsible.

“Chad vs. the Rebel Alliance” de Shane Halbach

Los clones están de moda (Six Wakes, Death of a Clone) algo que se nota en este relato. ¿Puede un clon desarrollar su propia personalidad? Aquí tendremos la respuesta.

“The Secret Destiny of Heroes” de Matthew Bailey

Un tropo más que típico de la fantasía es el viaje del héroe destinado a acabar con el Señor Oscuro de Turno TM, y esta historia no hace si no reciclar este tópico.

“Old School: An Oral History of Captain Dick Chase” de Val Nolan

Leyendo esta historia no me podía quitar a Zapp Brannigan de la cabeza, pero el personaje de Futurama es mucho mejor que Dick Chase.

“Take Meme to Your Leader” de Jennifer Lee Rossman

La moda de los memes llevado a un extremo tan absurdo que resulta incluso graciosa.

“Contractual Obligations” de C. Flynt

Brillante relato que mezcla maldiciones con el ejercicio de la abogacía en un mundo fantástico. Me encantaría leer más historias con este transfondo.

“Bimple Bimple Bop Bop” de Richard Anderson

Absurdo hasta decir basta, el descubrimiento de una nueva fuente de energía lleva a consecuencias no deseadas a la humanidad.

“The Sit Down” de Laura Resnick

Mezcla entre un primer contacto extraterrestre y la mafia de New Jersey con accidente automovilístico añadido. Entretenido.

“The Ebony Egg” de David Vierling

Típica historia detectivesca de chica que entra en el despacho del detective privado con una petición. Solo que la chica en este caso tiene tentáculos y el objeto que se quiere recuperar trae de “cabezas” (porque tienen más de una) a varias razas galácticas.

“The Day After Halloween” de Greg Sisco

Crítica nada velada a la sociedad consumista en la que están inmersos nuestros retoños, principalmente por nuestra culpa.

“Falling’s Free, Gravity Costs” de Seanan McGuire

Otro relato en el que los clones tienen el papel principal, pero que dista mucho del anterior. No es de lo mejor de la autora y no destaca especialmente en esta recopilación.

“Mission Log Nuptuals” de Langley Hyde

Con una estructura poco habitual en un relato corto basada en entradas de diario, vemos los avances de un humano en su intento de casarse con una alienígena. Los temas tratados son tan tópicos como la relación con los suegros, pero aún así consigue arrancarte una sonrisa.

“Quick Cash in the Old Kingdom” de Elin Korund

Un relato que recuerda al humor de películas como La Momia y que logra acertar de pleno en la diana. Para ser el primer relato de la autora, es un logro considerable.

“Key Fang and Klaw” de Fred Stesney

Me ha recordado mucho a una recopilación de John Joseph Adams que reseñé hace ya tiempo y en la que no habría desentonado para nada. El enfrentamiento entre tecnología y magia con cierto interés inmobiliario de por medio.

“The Vampire’s Apprentice” de Gini Koch

Me ha encantado este relato, de tipo epistolar, donde un joven aprendiz se traslada a Transilvania para servir a su nuevo señor, un tal Conde Alucard. Es de los mejores del libro.

“The Assassination of 2063” de David Vaughan

Aprovechando el gusto por las teorías conspiratorias del público en general y de los estadounidenses en general, David Vaughan escribe esta historia divertida y postapocalíptica (sí, ambas palabras pueden ir en la misma frase) sobre presidentes y atentandos contra su vida.

“Dethroning the Champeen” (un relato de Lucifer Jones) de Mike Resnick

No tengo recuerdo de haber leído más relatos de Lucifer Jones, pero si fueron tan previsibles como este es normal que lo haya olvidado. Tratando muchos de los tópicos de Australia con no demasiada gracia, Mike Resnick hace su contribución a esta recopilación.

“Spear Carrier’s Union #109” de Jamie Kress

Tan corto como efectivo, Kress utiliza todos los clichés de las series de instituto para conseguir su objetivo de hacernos reír. Y lo logra.

“The Fermi Loneliness Problem” de Beth Goder

Una nueva aproximación a la paradoja de Fermi con un humor sutil pero que nos da una idea de la imposibilidad de comprender al alien.

“Three Ways to Leave Hawaii” de Zach Shephard

Jugando con realidades alternativas y también con un toque absurdo, este relato me parece un buen final para una antología que mantiene un buen nivel en casi todos sus relatos.

También me gustaría hacer hincapié en las ilustraciones interiores que trae el libro, obra de Barry Munden y que se adaptan perfectamente al tono de la lectura, siendo un añadido no imprescindible, pero muy disfrutable.

The Winged Stories

Dentro del proyecto #LeoAutorasOct decidí revisitar una escritora que en su momento no me convenció pero que tuvo grandes alabanzas por parte de la crítica. Me estoy refiriendo a Sofía Samatar y su libro The Winged Stories.

La acción se sitúa de nuevo en Olondria, ese país desconocido en el que ya asistimos a los viajes de Jevick. Pero en esta ocasión la estructura escogida es distinta, ya que el libro lo conforman cuatro relatos entrelazados entre sí.

La prosa vuelve a ser de una precisión milimétrica e incluso se diría que más mesurada que en A Stranger in Olondria, por lo que resulta un placer entretenerse en leer algunas de las descripciones del pintoresco folclore ideado por la autora. Y sin embargo, la novela sigue siendo fallida para mí. En esta ocasión lo que no funciona es la propia historia, que no consigue captar mi interés.

Y no será por falta de intrigas palaciegas o rebeliones cortesanas, de las que el libro viene cargado. Incluso se puede decir que existen algunas escenas de acción (no demasiadas). Pero es el ritmo del libro y la trama lo que no acaba de funcionar. Algunos de los saltos temporales, en los que va a explicando temas del pasado son tan abruptos que hace falta reflexionar mientras vas leyendo sobre en qué momento está sucediendo lo narrado. Y realmente no queda claro qué está haciendo cada personaje debido a estos cambios tan acusados en la línea temporal.

También es posible que la absoluta falta de empatía que despiertan los personajes me haya sacado de la narración. Y es que las distintas historias familiares que se entrelazan podrían haber dado mucho juego, pero creo que se desperdicia esta posibilidad en aras de una claridad expositiva que tampoco se consigue.

En resumen, The Winged Stories, amplía la mitología de Olondria, incluso nos deja ver cómo funcionan algunas de sus sociedades más distantes, desde la trashumancia a la vida en los castillos más emperifollados. Se puede tomar como un estudio de la mitología propia de esa tierra e incluso alguno de sus alegatos religiosos hubieran merecido más exposición, pero al final estos puntos interesantes se pierden en una trama deslavazada e innecesariamente enrevesada.

An Unkindness of Magicians

Estoy llevando a cabo un #LeoAutorasOct de lo más variado, intentado no repetir autora ni casi tampoco subgénero, así que An Unkindness of Magicians me parecía un buen acercamiento a la fantasía urbana que todavía no había incluido en la “lista”.

Es una novela que empieza con fuerza, situándonos en el mundo actual que sin saberlo convive con el mundo mágico. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol, con una entorno que recuerda mucho a la serie The Magicians, pero sin llegar ni de lejos a su complejidad. El libro empieza con una competición mágica de cuyos resultados depende el orden del Unseen World para los siguientes años. Las dinámicas de poder y las alianzas entre las Casas ayudarán a dilucidar quién llevará la voz cantante en las decisiones de los próximos tiempos, pero de repente aparece una fuerza disruptiva que cambiará el curso esperado de los acontecimientos.

Kat Howard hace un uso excepcional de los diálogos, aportando información y trasfondo a un libro que de otra forma se habría quedado en una novela muy convencional. Me gustan especialmente las descripciones de los duelos mágicos, que van subiendo en la escala de intensidad y peligro conforme van quedando menos contendientes.

Sin embargo, el devenir de la narración es bastante trillado. Los giros en el argumento son previsibles y el final resulta bastante precipitado. Me parece una oportunidad perdida, porque el escenario tenía los mimbres necesarios para plantear una historia muy interesante, pero en realidad resulta ser demasiado maniqueo, no hay apenas escala de grises tanto en los personajes como en sus acciones.

Me gustaría pensar que la inspiración para Kat Howard fue el maravilloso relato “Los que se alejan de Omelas” de LeGuin, sobre las consecuencias de un estado de bienestar basado en el sufrimiento de una minoría. Pero le falta mucha profundidad para poder siquiera compararlos. Se trata de un libro entretenido y divertido, para pasar el rato y saltar al siguiente de forma automática.

Exit Strategy

La última entrega, por el momento, de la serie Murderbot de Martha Wells ha venido a confirmar lo que ya me temía. No es que el personaje se haya agotado, es que el hilo argumental que une las cuatro novellas publicadas hasta ahora no daba tanto de sí.

Exit Strategy le sirve a la autora para finalizar una narración que comenzó con mucha fuerza y con una caracterización de personajes muy atractiva, sobre todo el propio Murderbot. Pero la historia se estira demasiado y se nota mucho esa falta de empuje en las últimas entregas, en especial en esta última que parece más una coda que una novella con su propia entidad.

Quizá la principal ventaja de esta publicación es precisamente su escasa longitud, ya que se termina bastante rápido. Me gustaría pensar que la dificultad de lidiar con sus sentimientos se ha ido modulando con la experiencia, pero no veo esa evolución. Los momentos de humor que hacían más llevaderos algunos pasajes de los capítulos anteriores aquí escasean y en general el final lo deja todo preparado para la próxima novela del personaje.

La prosa de Martha Wells sigue siendo interesante, aunque en esta ocasión los diálogos escasean y se pierde un poco de la chispa que estos daban al resto de los libros. Hay mucha supervisión de datos, mucho hacking y suplantación de personalidades, pero en general poca interacción. Es agradable asistir al reencuentro de Murderbot con la doctora Mensah y quizá esta sea la mejor parte del libro, porque la batalla por el control de la nave espacial y cómo se deshacen del “virus invasor” es bastante ingenua, por decirlo suavemente.

No puedo recomendar toda la serie, pero está claro que el problema es mío, porque Murderbot ha sido aclamado por el público y la crítica.

In the Vanisher’s Palace

Parece que Aliette le va cogiendo el gusto a reescribir historias mundialmente conocidas pero añadiendo detalles de su propia cosecha. Después de cambiar la historia de Sherlock y Watson, ahora le toca el turno a un cuento infantil, La bella y la bestia.

Un autor que revisita un relato ya conocido forzosamente ha de sumar nuevos elementos a la ecuación para hacerla interesante y De Bodard lo consigue con dragones, razas invasoras y medicina, de una forma muy atractiva y que se lee en un suspiro.

Sus raíces vietnamitas vuelven a hacerse patentes en el uso de distintos pronombres para reflejar la escala de respeto debida a los superiores y vemos cómo evoluciona la narración a través del propio cambio de estos pronombres. Esto es solo un ejemplo de la estupenda prosa de Aliette, que para mí alcanza su punto álgido en la descripción de la biblioteca cuando la descubre Yen (que representa el papel de Bella). Admito que no soy imparcial ni con la obra de Aliette ni con el hecho de describir una biblioteca, pero esas frases son capaces de llevarme a otro mundo y hacerme desear poder visitar ese templo del saber.

También me encanta el tratamiento de la medicina, combinado acupuntura, saber tradicional y la más moderna tecnología de la que se puede disponer para combatir el desequilibrio de los humores que provoca enfermedades. Ser capaz de combinar la sabiduría antigua con los virus modificados genéticamente no debe haber sido fácil pero Aliette ha conseguido que esta mezcla aparentemente indisoluble fluya como un solo líquido perfectamente combinado.

In the Vanisher’s Palace también refleja el poder corruptor del poder, sobre todo cuando se ejerce sin tener en cuenta el bien común, solo el propio. Es un estado que se retroalimenta, de forma que cada decisión egoísta da pie a una nueva elección que nos precipita por el mal camino. ¿Qué se puede hacer para evitar esta espiral descendente? La autora nos ofrece una solución aparentemente insensible, pero que acaba resultando acertada.

Leer In the Vanisher’s Palace ha resultado un placer, que no por esperado deja de ser agradable. Necesitamos más Aliette de Bodard en nuestras vidas.

Before Mars

Uno de los mejores descubrimientos de mis últimos tiempos es la obra de Emma Newman. Su serie de novellas en Tor.com (Brother’s Ruin y Weaver’s Lament) me gustó bastante pero mi querencia natural por la ciencia ficción hizo que me interesara más su serie de novelas Planetfall, cuyas dos primeras entregas me entusiasmaron. Es normal por tanto que Before Mars ocupara un lugar importante en mi lista de deseados conforme se anunció su publicación.

Before Mars es un libro muy intimista, donde se hace patente que la autora ha volcado todos sus miedos y ansiedades. Se relaciona tangencialmente con los anteriores (Planetfall y After Atlas), pero además del cambio obvio de escenario y de protagonistas el tono también es diferente.

La protagonista llega Marte con la misión de crear obras de arte pictóricas que servirán para hacer aún más rico al dueño de la corporación que posee los derechos de explotación de la única colonia marciana. Sin embargo, desde el comienzo hay cosas que no encajan, como el mensaje que parece haberse dejado a sí misma aún antes de haber llegado al planeta rojo.

La novela es una lucha constante entre la paranoia y la depresión. Newman vuelve a un tema que le obsesiona, las relaciones materno-filiales, algo que no para todos es de color de rosa y que resulta aún más deprimente cuando la presión social te hace sentirte alienada. En este sentido, Emma Newman consigue que la angustia vital que sufre el personaje nos llegue muy hondo.

El ambiente opresivo de la base marciana, donde la sospecha comienza a expandirse ante las incongruencias que suceden, está muy bien conseguido. La IA que gobierna todo transmuta en un personaje más que también entra a jugar un importante papel en la trama.

El problema es que el misterio, por su propia naturaleza de “habitación cerrada” solo deja una salida posible por lo que se pierde un poco la baza de la intriga. El libro también sirve como advertencia ante los peligros de una sociedad permanentemente monitorizada, en la que tu vida, tu círculo social e incluso tu alimentación dependen de tu puesto dentro de la corporación a la que pertenezcas. No se puede hablar de esclavitud en el sentido estricto de la palabra porque hay casos más sangrantes, pero la diferencia es más contractual que otra cosa.

En definitiva, Before Mars es un libro personal e incisivo, que ataca lugares normalmente ocultos dentro de la propia psique y que vuelve a dar idea del nivel en que se mueve en la actualidad Emma Newman. Una autora que se está volviendo imprescindible.

City of Lies

Seguramente será un problema de mi percepción, pero bastantes libros de fantasía que estoy leyendo últimamente me acaban decepcionando, bien por utilizar caminos ya más que conocidos sin aportar nada nuevo o porque los personajes no me llaman la atención.

Cuando empecé City of Lies me atrajo inmediatamente el mundo de los venenos y las intrigas palaciegas en los que transcurren las páginas de la novela, tanto que incluso creé este gráfico para representarlos.

Sin embargo, el libro no ha cumplido mis expectativas. No solo porque los venenos tienen una importancia tangencial en la trama, si no porque las triquiñuelas palaciegas son de una transparencia absoluta. Cada vez que se centra la atención en un personaje, sabemos que va a parecer sospechoso pero luego por alguna carambola va a resultar inocente.  Y esto a través de páginas y páginas y más páginas de relleno.

La relación entre los dos hermanos que nos dan los puntos de vista si es algo más interesante. Que el hermano menor haya tenido que tomar en sus hombros la responsabilidad de ser el “probador” del canciller por la frágil constitución de la hermana mayor, a pesar de tener también sus propios problemas, da lugar a una dinámica de hiperprotección y en cierto modo falta de valoración que es fundamental para el desarrollo de la novela.

Por desgracia, estas dos voces que llevan el libro reclaman demasiado protagonismo. Es que prácticamente todo les pasa a ellos. En una ciudad asediada, solo ellos se encuentran las catacumbas que entrarán en juego después, los intentos por esquivar el asedio, los ataques de los asaltantes… Vale que es su punto de vista el que tenemos, pero es que absolutamente TODO les pasa a ellos. No es creíble. Como tampoco es creíble la absoluta ingenuidad de los protagonistas, que se supone que llevan años preparándose para sus puestos, pero que desconocen las dinámicas de poder tanto en el consejo como fuera de él. ¿Qué estaban haciendo mientras? También la ceguera absoluta ante las injusticias fuera de la ciudad, realmente parece que vivan en los mundos de Yupi.

La lectura en ocasiones se vuelve tortuosa, por esta cadencia excesivamente pausada en el desarrollo de los acontecimientos. Hay que reconocer que al final del libro el ritmo mejora, pero no consigue compensar la excesiva lentitud anterior. Entiendo que son aspectos mejorables y que se trata de una primera novela, por lo que quizá no debería ser tan exigente con este tema, pero es que ha habido veces que no me apetecía seguir leyendo y eso es lo peor que le puede pasar a un libro.

No puedo recomendar City of Lies por estos inconvenientes, pero es posible que con otro bagaje distinto al mío se pueda disfrutar. Necesito encontrar una fantasía diferente para poder volver a entretenerme.

Unholy Land

Lavie Tidhar es un escritor polifacético que lo mismo te escribe una novela juvenil como Candy que se descuelga con un libro de difícil clasificación como Unholy Land.

Digo que es de difícil clasificación porque se puede adscribir a varios subgéneros de la ciencia ficción sin pertenecer en realidad a ninguno claramente.

El protagonista es Lior Tirosh, que podría ser una personificación de propio Tidhar, un escritor de “medio pelo” de origen judío pero afincado en Berlín que por una enfermedad de su padre se desplaza a su lugar de nacimiento. Pero no es Israel, tal y como la conocemos, Palestina es un asentamiento en África, dando el punto de partido a una ucronía absorbente. Además este hecho podría haber tenido lugar en realidad, ya que a principios del siglo pasado se realizó una expedición con la intención de valorar esa posiblidad.

La prosa de Tidhar es tan maravillosa como siempre, con una gran cantidad de juegos metaliterarios y referencias a su propia obra, así como guiños a la situación actual en Israel estableciendo paralelismos con esta mítica Unholy Land de la que nos habla el autor. Pero sin duda lo que resulta más llamativo son las diferentes voces que utiliza. Variando entre una primera persona antinatural, porque no le da la voz al protagonista, una segunda persona desconcertante y una tercera persona que nos sirve para estabilizarnos, el autor consigue un estado permanente de confusión en el lector y exige un esfuerzo constante para situarnos en la trama.

Los cambios de entorno son continuos pero sutiles. Vemos cómo Tirosh actúa de forma contraria a la que esperaríamos depediendo de la situación en la que se encuentre, porque en realidad no es el mismo personaje en todo momento y no estoy hablando solo metafóricamente.

Unholy Land es una novela difícil pero atractiva, con una perspectiva distinta de una ucronía que nos podría recordar a El sindicato de policía Yiddish por su punto de partida pero que navega por derroteros totalmente diferentes. No es para todo el mundo, pero creo que para un lector de ciencia ficción habitual resultará muy atractiva.

Priest of Bones

Parece que la tendencia en la actualidad en la fantasía es incorporar un realismo sucio a sus historias. Nunca han faltado los detalles truculentos pero ahora se hacen mucho más presentes en la lectura. Este libro es un claro ejemplo de esto.

Priest of Bones se centra en la vuelta a casa de los soldados supervivientes de una guerra que se ha ganado pírricamente. El hecho de que los veteranos vuelvan a su hogar arrastrandos sus traumas bélicos influirá de una forma muy negativa en la vida habitual de la ciudad, ya de por sí sórdida.

En realidad, este libro refleja más que nada una guerra entre bandas mafiosas que ofrecen “protección” a los ciudadanos, aunque esté aderezado con algunos elementos fantásticos que influyen en la narración pero no son necesariamente definitorios.

La prosa es brusca y sucia. En ocasiones ha llegado a resultarme ardua, por la utilización bastante repetitiva de una serie de muletillas que no ayudan a que las páginas fluyan ni tampoco sirve para la definición de los personajes, y que creo que se podría haber eliminado.

Las escenas violentas se repiten una tras otra, mientras las fuerzas del orden hacen la vista gorda. Estas escenas están narradas desde una interpretación bastante cinematográfica y descriptiva.

Me gusta el contraste en el tratamiento de las relaciones no heteronormativas, desde el desprecio de las religiones más rancias hasta la aceptación por las clases bajas. No es fundamental para el libro pero es un añadido más que correcto.

Priest of Bones es la primera entrega de una serie y se nota, tanto en la presentación de los personajes y en el despliegue de las piezas que luego entrarán en conflicto. No obstante, se sostiene por sí misma y aunque deja abierto el camino para las continuaciones, tiene un fin, algo que se agradece.

Esta reseña forma parte del Blog Blast para el lanzamiento de Priest of Bones. Estos son los otros colaboradores que participan.