La mala mujer

Tengo bastante claro que una de mis muchas lagunas en la literatura de género, quizá la mayor, es el terror. La verdad, me cuesta mucho trabajo leer estas cosas pero también es cierto que se está escribiendo mucho y bien en España, así que después de probar con Los ángeles me miran y salir “encantada” (es una forma de hablar) con la experiencia, he vuelto a darle una oportunidad a Marc Pastor y hay que reconocer que no decepciona.

Este libro también está situado en el Corvoverso, como todos los suyos, pero a principios del siglo XX, lo que le da la oportunidad al autor de tener un ambientación fabulosa, con los principios incipientes de la criminología, pero con las investigaciones policiales más científicas todavía en pañales. De hecho, gran parte de los avances de la investigación se acaban basando en casualidades, cosa que no es de extrañar porque al final los humanos somos propensos al fallo e incluso aquellos monstruos cotidianos también son capaces de cometer errores.

Aunque no es eso lo más destacable del libro, que a mi entender es ese personalísimo narrador omnisciente que nos acompaña por la ciudad de Barcelona, un microcosmos propio que Pastor retrata de manera magistral.

Lo he pasado fatal leyendo el libro, sobre todo porque trata de la depravación y la crueldad contra las víctimas más débiles, los niños. A veces tuve que dejar de lado sus páginas porque tanta maldad reconcentrada me hacía daño, sobre todo pensando que no es solo producto de la imaginación del escritor, si no reflejo fiel de algunas perversiones de las que es capaz la psique humana. Y pensar cómo se pueden permitir esas cosas porque al fin y al cabo desde el poder se cobijan entre ellos es simplemente repugnante.

Entiendo perfectamente el atractivo que la narrativa de terror es capaz de proyectar sobre los lectores, para obligarles a enfrentarse a sus miedos. Por mi parte, intentaré seguir entrando en esto pero en sesiones pequeñas y espaciadas, porque algunas historias me afectan profundamente.

One Day All This Will Be Yours

Sabéis que normalmente siempre ando leyendo novedades, pero me resulta imposible estar al día, es tal la cantidad de libros que se publican que aunque tengas interés siempre se te escaparán más de los que lees. Si a eso añadimos que Adrian Tchaikovsky es un autor especialmente prolífico, apaga y vámonos, alguno se te tiene que escapar. Así que, aunque One Day All This Will Be Yours salió en marzo del año pasado e incluso ya hay disponible una versión en catalán de la mano de Chronos Editorial, yo no le había echado el guante, hasta ahora.

Y eso que One Day All This Will Be Yours tiene viajes en el tiempo, uno de los tropos que más me gustan de la ciencia ficción cuando están bien hechos claro (te estoy mirando a ti como mal ejemplo, A Coin for the Ferryman y a ti como bueno, This is How You Lose the Time War).

La historia que relata Adrian es corta pero completa, lo cual favorece mucho la lectura de la obra. La posibilidad de viajar en el tiempo, en manos de distintos gobiernos provoca una guerra que deja el continuo espacio temporal hecho unos zorros. Solo queda un superviviente de esta masacre, el narrador del relato, que utilizar su capacidad de seguir viajando para situarse en el fin del tiempo y vigilar la presencia de nuevos viajeros que puedan llegar a destrozar las pocas esquirlas de tiempo que continúan vigentes.

La voz del protagonista es profundamente cínica, como correspondería a un veterano de guerra que perdió la poca fe que pudiera tener en las razones para su lucha. También es un sibarita que hace uso de su capacidad para ir a cualquier lugar y momento de la historia para disfrutar de lo mejor en cada momento pero quizá su principal característica es ser un egoísta recalcitrante que solo busca lo mejor para sí mismo, en ese paraíso hecho a medida que se ha montado en el fin del tiempo. Sin embargo, es imposible mantener el status quo para siempre.

El autor utiliza de manera magistral los recursos que tiene al alcance (virtualmente, toda la historia de la humanidad) para dibujar un cuadro bastante pesimista sobre el futuro de la humanidad. Lo salpica de humor y chanzas, pero el libro no deja de ser bastante cruel. Trata de una forma bastante correcta las paradojas temporales y la causalidad, aunque se hace un poco trampas al solitario sobre todo en el tramo final del libro.

Si conseguimos ignorar la horrible portada y nos acercamos a él, nos encontraremos con una novela corta muy entretenida y recomendable, con el sello propio del autor.

The Bone Shard Emperor

Hace relativamente poco tiempo que se ha anunciado la publicación en español por parte de Gamon de La hija de los huesos, pero el tiempo corre inexorable en el mundo en general y en el editorial en particular, así que en inglés ya está disponible la continuación, titulada The Bone Shard Emperor.

En este libro, de una longitud bastante mayor que el anterior, seguiremos viendo las andanzas de los personajes desde diversos puntos de vista, aunque las más importantes siguen siendo las de Lin, ya proclamada emperatriz y Jovis, que a la sazón se ha convertido en el capitán de su guardia. Hay otros dos puntos de vista en la novela, pero son más accesorios y aparecen cuando sus acciones están directamente relacionadas con lo que le ocurre a Lin.

Si bien no se puede decir que haya revelaciones tan rompedoras como las que nos encontramos en el último tercio del primer libro, no se puede negar que Andrea Stewart tiene muy bien pensado el mundo en el que se desarrolla la historia, porque lo que van descubriendo los personajes parecen las miguitas de pan que hacen de cebo para que el lector siga interesado en el desarrollo de la historia. El pasado de los Alanga, los poderosos magos que en su momento fueron expulsados del mundo, se va desvelando poco a poco antes nosotros, con todo lo que ello implica. Es una maniobra muy habitual que el lector vaya descubriendo los secretos del mundo al mismo tiempo que los protagonistas, pero la autora es capaz de modular estas revelaciones evitando en cierta medida el aluvión de información. Esto no es óbice para que el primer tercio del libro sea un poco más lento que el resto, pero también lo podemos achacar a que un libro tan largo tiene que ser forzosamente de mecha lenta para no agotar las sorpresas justo al principio de la lectura.

Aparecerá en particular un personaje nuevo que no sabemos si es trigo limpio o si conspira contra la emperatriz, como prácticamente la totalidad de los habitantes del archipiélago. Ya sabemos que las transiciones de poder no suelen ser muy fluidas en los libros de fantasía, pero es que a la pobre Lin parece que solo la apoya su mascota. Uno de los puntos fuertes del libro precisamente son Mephi y Thrana, los “familiares” de Lin y Jovis, que vemos cómo se van desarrollando a ojos vistas en el transcurso de la historia.

Por lo demás, Stewart consigue evitar el temido síndrome del segundo libro en una trilogía con cierta prestancia, aunque como digo hay problemas de ritmo y se podría haber aplicado un poco más de tijera al relato. La historia de amor, aunque no me parece demasiado forzada, tampoco acaba de convencerme. Tendremos que esperar al próximo libro para poder juzgar la historia como un todo.

Pollen from a Future Harvest

No creo que fuera ningún secreto que me gusta la obra de Derek Künsken pero si tenemos en cuenta que le entrevisté hace poco cuando fue uno de los invitados internacionales de la Hispacon, mi admiración se convirtió directamente en un alegato para que se publique en español. Quizá uno de los problemas es la longitud de sus obras, así que me puse a leer una novela corta para ver cómo resolvía el autor las tramas en menos longitud.

Pollen from a Future Harvest es la demostración de que Künsken es todoterreno, o en este caso tododistancia. Es capaz de plantearnos una historia de viajes en el tiempo e intrigas políticas que se encuadra dentro de un mundo mucho más grande pero que es auto contenida en sí misma, aunque se disfrutará más si se conoce todo el contexto.

El canadiense nos presenta en el título un vegetal que ha basado su evolución en la existencia de unas puertas del tiempo que le permiten polinizarse a sí mismo 11 años en el pasado. Estas puertas serán objeto de estudio por parte de la Unión Subsahariana, una pequeña nación cliente de los más poderosos venusianos. Cuando la Unión descubre las puertas comenzará a investigarlas para intentar obtener alguna ventaja que les permita liberarse del yugo que les oprime.

La protagonista de esta historia es una auditora militar, que deberá probar si las salvaguardas para proteger la causalidad en estos estudios son lo suficientemente firmes como para evitar las paradojas temporales. Su labor no será fácil, ya que ella misma puede afectar a los experimentos y violar la continuidad espaciotemporal. Se monta una estructura de laboratorios separados, con la intención de mandar al pasado los resultados que se vayan obteniendo en el futuro y comprimir así el tiempo necesitado para los estudios de una forma drástica.

Lo que más me ha gustado de la obra son los detalles que va metiendo Künsken para hacerte reflexionar, como la posibilidad de un virus cuántico o las dificultades de comunicación con una especie alienígena tan alejada de nosotros que resulta casi imposible establecer unas bases comunes para el diálogo. Sin duda alguna, especulación del más alto nivel que hará las delicias de los fans de la ciencia ficción dura.

No se trata de una lectura fácil, aunque sí es atractiva y puede servirnos para introducirnos en la obra del autor. Será de mayor provecho para quien ya haya leído los libros, en especial The Quantum Garden, pero esto no debería disuadir a quiénes desean acercarse a su serie más destacada y ver si le merece la pena zambullirse en ella.

Ink & Sigil

Al parecer Kevin Hearne es el autor de una saga de fantasía urbana bastante popular, Iron Druid Chronicles, de la que esta novela es un spin-off. Como no conozco la saga anteriormente citada, pensé que esta sería una buena oportunidad para conocer la obra de Hearne y ver si adentrarme en la otra serie de novelas.

Lo cierto es que la fantasía urbana tiene esa parte palomitera y un tanto frenética que la hace apta para un consumo poco reflexivo, que te entretiene mientras lo estás leyendo pero que luego no te deja mucho poso. Quizá es una reflexión un tanto simplista, pero es justamente lo que me ha pasado con Ink & Sigil.

El protagonista en esta ocasión es Al MacBharrais, un sigil agent, un intermediario entre el mundo mágico y el humano especializado en la creación de runas y contratos mágicos para regular la presencia de lo feérico en este plano de existencia. La premisa es muy atractiva, y el personaje en sí no te dejará indiferente, sobre todo cuando empecemos a conocer su historia. Al está maldito, y no puede hablar durante mucho tiempo con nadie ya que provoca el odio en las personas con las que se relaciona. Con la tecnología moderna ha encontrado la forma de soslayar su maldición, pero no sin antes haber perdido a su familia y amigos. Es curioso cómo el autor diferencia las comunicaciones de Al con su marcado acento escocés cuando habla y las diferencias con los momentos en los que se comunica a través de una app que convierte texto en voz, con acento inglés. Se juega mucho con estas particularidades idiomáticas, algo que quizá a mí me pasa algo desapercibido ya que bastante tengo con entender la novela en inglés como para diferenciar el origen de cada palabra y su pronunciación, imagino que un lector nativo podrá apreciar estas sutilezas mejor que yo.

En cuanto a la narración, se trata de una trama de investigación de una red de trata de seres mágicos, orquestada por el ayudante de Al, muerto por accidente. Pero si tenemos en cuenta que es el séptimo ayudante que muere por accidente, lo mismo hay que ponerse a pensar que hay algo más detrás.

Es divertida la forma en que el autor mezcla el mundo actual con la magia y el folclore (principalmente irlandés), pero el asunto de la investigación avanza un poco a trompicones, más por las casualidades que por el mérito del protagonista. Los personajes secundarios cumplen su papel cómico o violento según va llegando el momento e incluso hay un cameo personajes de la otra saga, como no podía ser menos. No obstante, es un libro perfectamente válido por sí mismo, que hace una presentación del mundo muy correcta sin necesidad de apoyarse en las demás novelas y eso es meritorio y muy acertado para crear una nueva puerta de entrada a la saga. Es posible que haya habido referencias que se me hayan pasado por alto por mi desconocimiento, pero en ningún momento me he encontrado perdida en la lectura.

Ink & Sigil es un buen comienzo para una nueva saga, un libro que entretiene y despierta tu curiosidad, que no pasará a los anales de la literatura pero es que tampoco lo pretendía.

Servant Mage

Sé que Kate Elliott es una autora reconocida con una gran trayectoria a sus espaldas, pero yo solo la he descubierto recientemente con la estupenda Unconquerable Sun, así que ver que había una publicación relativamente corta para seguir catando su obra hizo que Servant Mage subiera puestos en la lista de lectura. No obstante, he de decir que en esta ocasión la escasa longitud de la obra juega un poco en contra de ella cuando la leemos.

Elliott ha creado un mundo bastante interesante, se ve que hay bastante labor de worldbuilding detrás de esta novela corta, pero resulta muy difícil hacerse a la idea de todo lo que sucede entre bambalinas en la historia precisamente por la escasa longitud de Servant Mage. Nos habla de un mundo en el que la monarquía fue derrocada por una rebelión que tampoco parece que haya servido para mejorar las condiciones del pueblo. De hecho, los magos que tiene ciertos poderes ahora se encuentran prácticamente esclavizados para que usen sus habilidades, normalmente escasas, al servicio del poder. Esta es la historia de Fellian, que vio morir a su padres ahorcados por “oponerse” al régimen, ya que estaban enseñando a leer a los siervos. Su condición de maga de fuego solo le sirve para que su trabajo sea doble, por la mañana como limpiadora y por la noche como creadora de Lámparas, artilugios mágicos de luz. Sin embargo, sus capacidades no pasarán desapercibidas y se verá envuelta en un complot para derrocar el poder.

Esto, que puede parecer interesante como premisa, se desarrolla de una forma un tanto embarullada y liosa, quizá apremiada por contar la historia y explicar el trasfondo en pocas páginas. Se nos habla de los distintos tipos de magia e incluso hay explicaciones sobre cuál es la causa de la magia, pero todo de forma muy atropellada. La relación entre Fellian y los demás miembros de la conspiración resulta un tanto artificial, y las revelaciones sobre la Verdadera Identidad TM del líder del grupo tampoco nos sorprenden demasiado. Me parece en el fondo una historia un tanto forzada para cumplir unas premisas de longitud que se queda a medio camino entre resultar interesante o perderse en el maremágnum de novedades fantásticas.

Where the Drowned Girls Go

Cada enero tenemos una cita con la nueva novela corta de la saga Wayward Children. En esta ocasión Seannan McGuire toma como protagonista a Cora, la sirena que salió mal parada en Come Tumbling Down. Desde aquella aventura, Cora no puede descansar porque no cesa de sentir la llamada de los Dioses Ahogados. En su regreso a la escuela de Eleanor West no consigue volver a la normalidad y decide tomar una decisión radical: abandonar la disciplina de la escuela y matricularse en el Instituto Whitethorn, que exhibe una filosofía opuesta a la que está acostumbrada y hace que sus estudiantes rompan todos los lazos que les puedan quedar con sus mundos de adopción.

Pero esta decisión puede no haber sido la más acertada que Cora ha tomado.

Tras unas entregas un tanto más flojas que las primeras de la serie, McGuire vuelve a tomarle el pulso a la historia con una narración que se centra mucho en el bullying y en general en las malas relaciones que muchas adolescentes sufren. Principalmente se refleja en Cora y como tratan su tamaño, pero el libro está plagado de ejemplos de maltrato. Es tan real que te recorren escalofríos conforme lo vas leyendo. Los peores monstruos son los más cercanos, así que a pesar de ser uno de los libros más realistas de la saga, no por ello deja de ser inquietante en su desarrollo.

El libro también se basa en la sororidad y cómo el compañerismo es lo que nos puede hacer fuertes frente a la adversidad. Tendremos apariciones de algunas protagonistas de entregas anteriores y nuevos miembros que se añadirán a la panoplia de personajes que está creando la autora estadounidense. Creo que en esta ocasión Seanan da un cambio de dirección al camino por el que se estaba encaminando la serie en su totalidad, y que la existencia del Instituto Whitethorn dará muchos quebraderos de cabeza en un futuro no muy lejano.

Y ahora nos queda todo un nuevo año de espera para ver por dónde sigue la historia.

A Marvellous Light

No sé qué tienen los libros situados en el Reino Unido en la época de la regencia o victoriana mezclados con magia, que son capaces de distraerme de una forma impecable. Supongo que será por la influencia anglosajona en el género fantástico o la atracción que esa forma de vida llena de boato y conspiraciones ejerce sobre mí, pero A Marvellous Light ha cumplido con todos los requisitos para que siga interesada en la serie. Por que eso sí, nos encontramos ante el primer libro de una serie y deja mucho, pero que mucho meollo para las siguientes entregas.

Las familias de más rancio abolengo disponen en secreto de capacidades mágicas, pero la mayoría de los demás no tienen, así que hay una diferencia importante de clases. Dentro de las propias familias hay vástagos que disfrutan de grandes poderes mientras otros apenas son capaces de encender una lámpara a distancia, por lo que sirven como objeto de mofa de sus allegados más afortunados. En esta situación se encuentran Edwin, un erudito poco talentoso con la magia que ejerce como enlace entre la sociedad mágica y el servicio civil encargado de velar por los intereses del gobierno en relación con la magia. Pero de repente, el cargo de mayor responsabilidad de esta oficina recae sobre Robin Blyth, un noble que desconoce la existencia del mundo mágico. Ambos se verán envueltos en una historia de magia, maldiciones y conspiraciones mientras descubren su atracción mutua.

Creo que el hecho de haber escuchado la versión en audiolibro de esta novela ha favorecido mucho que le haya puesto una puntuación bastante alta, porque la labor de David Thorpe es simplemente perfecta. Es capaz de imbuir a cada personaje de una personalidad propia (ya presente en el texto) adecuando su voz a cada momento. Me ha hecho especial gracia cómo representa los momentos íntimos de la pareja, su interpretación del consentimiento tan importante en la novela, pero en general es una labor muy buena tanto en la interpretación como en la dicción.

Me ha gustado especialmente el desarrollo a fuego lento de la relación, un poco como en Winter’s Orbit, novela con la que tiene alguna semejanza más, especialmente en la relación homosexual. Y no puedo dejar de señalar que hay escenas de sexo explícitas, pero tratada con respeto, cariño y haciendo especial hincapié en el consentimiento, algo que también vimos en Magic for Liars, de Sarah Gailey.

En relación a la parte mágica de la novela, es cierto que la autora no da mucha información sobre la conspiración y la amenaza que provoca todas las persecuciones e intrigas del libro, guardándose la parte más jugosa para las siguientes entregas. No obstante, sí que habla a las caras de la relegación de la mujer a un puesto secundario cuando queda patente que el poder mágico no depende del género. Aunque también he de decir que carga más las tintas sobre el maltrato intrafamiliar, algo fundamental en el desarrollo de los personajes, que se comportan de cierta forma debido a sus interacciones con sus hermanos o sus padres, dependiendo del caso.

La verdad, me ha dejado con bastantes ganas de ver por dónde lleva la historia en un futuro.

The Fall of Babel

The Fall of Babel es la última entrega de la saga The Books of Babel, una de la series más originales que la fantasía nos ha dado últimamente, que yo personalmente he disfrutado muchísimo. Es por esto que conforme iba avanzando en el libro, de considerable longitud, quería ver cómo terminaba la historia, pero me daba pena saber que no volvería a encontrarme con estos personajes a los que con tanto cariño he acompañado en su viaje.

El comienzo de esta cuarta entrega puede descolocarnos un poco, porque retoma las vivencias de un personaje al que dejamos de seguir hace muchas páginas, así que hay que hacer un pequeño esfuerzo para recolocar todas las piezas en el lugar en que habíamos dejado la partida. Es cierto que Bancroft hace un pequeño resumen, algo que se agradece, al principio de la novela utilizando a uno de los narradores que nos ha ido mostrando perlas de sabiduría en los pequeños extractos que encabezan cada capítulo. Aún así, he de reconocer que me costó un poco entrar en materia, mi memoria ya no es la que era.

Una vez superado este pequeño obstáculo, es impresionante ver cómo todas las piezas, atisbos y pistas que el autor ha ido disponiendo en nuestra deambular a lo largo de los años van encajando poco a poco. Su derroche de imaginación nunca se puso en duda, pero quizá resultaba complicado confiar en un final verosímil acorde a lo que se había ido mostrando con anterioridad, integrando de manera impecable los diferentes puntos de vista de los personajes. De nuevo el elemento sobre el que gira el libro es la reunión entre Senlin y Marya, que tras todo el tiempo que ha transcurrido no son las mismas personas y no sabemos si volverán a encajar.

Los personajes continúan siendo tan carismáticos y entrañables como los conocíamos, realmente empatizas con ellos y te preocupa cuál será el devenir de su vida. Incluso los “malos” de la historia tienen su trasfondo y sus motivaciones personales, aunque sean mezquinas y rencorosas.

Quizá uno de los puntos más destacables sea el uso de las palabras del que el autor hace gala, con una prosa para nada simple pero que es siempre bien recibida. Parte de las perlas de sabiduría que inician cada capítulo, las reflexiones sobre la moralidad de los sistemas totalitarios es fascinante.

He de decir que el final me tomó totalmente desprevenida, algo que quizá debería haber intuido pero estaba tan enfrascada disfrutando de los diálogos y las interacciones de los personajes que no me di cuenta de lo que el autor andaba preparando entre bambalinas.

Quizá hubiera algunas cosas que mejorar en esta última entrega de la saga, pero lo cierto es que he sido incapaz de encontrarle defectos de bulto. Creo que se trata de una gran obra fantástica y una saga que merece la pena conocer. Y ahora, Bancroft ha anunciado una nueva serie que esperaremos impacientemente, tras dejar atrás Babel.

A Coin for the Ferryman

Lo mejor que puedo destacar de este libro es que me ha hecho reír, pero como estoy segura de que esa no era la intención original de la autora, me temo que este resultado no es ningún halago para A Coin for the Ferryman, un intento de novela con viajes en el tiempo que roza lo absurdo.

El argumento en el que se basa la novela es bastante manido, utilizar una máquina de viajes en el tiempo en este caso para extraer una figura histórica de su contexto y estudiarla a fondo para luego proceder a devolverla justo al momento en que desapareció, de forma que no se altera el continuo espacio tiempo ni hay posibilidad alguna de paradoja temporal. Si bien un libro escrito con estos fundamentos no ganaría ningún premio a la originalidad, es cierto que dependiendo de la ejecución puede dar lugar a una lectura más o menos interesante.

Me temo que Megan Edwards no lo consigue.

Partiendo de la base de que el viaje en el tiempo y su explicación apenas superan un párrafo de todo el libro, ya tenemos que empezar con un acto de fe. La metáfora que se utiliza es que el tiempo es un bloque de hielo que no se puede cambiar, que lo que ha sido seguirá siendo y ya está. Esto, viniendo de un premio Nobel cuya principal aportación al proyecto es… ser premio Nobel. No creo que a la autora le hubiera venido mal echar un vistazo a Time Travel : A History de James Gleick, aunque solo fuera por darle una pequeña pátina de plausibilidad a la novela.

Vale, A Coin for the Ferryman no va a distinguirse ni por su originalidad ni por su verosimilitud, así que tendremos que recurrir a otra cosa… ¡Rápido! ¡Los personajes! Pues nada, aquí también hemos pinchado en hueso.

El desarrollo de los personajes es rocambolesco en grado sumo. La que se puede definir como protagonista de la narración, Cassandra (menos dos puntos de originalidad por el nombre), es una joven que en su primera noche como escort en Las Vegas se topa con el millonario de turno que a lo Pretty Woman en vez de querer acostarse con ella decide becarla para que estudie clásicas, aprovechando que ella en su juventud dio clases de latín conversacional y parece que se le da bien. Os aseguro que no me estoy inventando nada, que todo esto viene en el libro. ¿Os parece poco? Las carcajadas que se escucharon en casa cuando el plan del premio Nobel por si alguien oye a Julio César hablando en latín resultó ser hacerlo pasar por un señor andorrano que habla un dialecto del catalán todavía resuenan. El millonario que beca a Cassandra resulta ser expiloto de helicópteros en Vietnam, algo que también viene muy a mano en el libro. ¿Os he comentado que en los pocos párrafos dedicados al pasado a Julio César su mujer le llama Juli cuando le va a advertir contra los idus de marzo? Mira, Juli, piénsatelo antes de ir al Senado, que tengo un mal pálpito.

El cúmulo de despropósitos y casualidades del libro se siguen amontonando conforme vas pasando las páginas, o van transcurriendo los minutos de la narración, como es mi caso porque lo escuché en audiolibro. El trabajo de Mark Ashby es encomiable, consigue no reírse con cada ocurrencia de la escritora y eso ya tiene su mérito.

Podría seguir comentando algunas cosas más del libro, pero ¿para qué hacer más sangre? Os recomiendo encarecidamente no acercarse a esta novela a menos de cinco metros. Vuestra cordura me lo agradecerá.