Witchmark

Hay algunos libros que cumplen unas determinadas características de ambientación que sería injusto llamar clónicos, pero que sí que recuerdan unos a otros. Es difícil innovar en una historia fantástica situada en la época de la Regencia o en la Victoriana, porque es una escenario sobreutilizado, aún sin llegar a los niveles de la fantasía pseudomedieval.

Y sin embargo, C.L. Polk consigue mostrarnos una narración cautivadora, aunque no sorprendente. Los elementos que se utilizan son conocidos por todos: una sociedad clasista que se perpetúa en el poder utilizando la magia, conflictos familiares irresolubles en los que chocan la búsqueda de libertad y el cumplimiento del deber, seres de inmenso poder que pueden afectar el curso de la historia… Pero todos estos elementos, bien utilizados, dan lugar a un relato coherente y agradable de leer.

En Witchmark se pueden encontrar reminiscencias de muchos autores, desde Susanna Clarke a Zen Cho, pasando por NK Jemisin. Podría ser interesante seguir todas estas referencias, como el uso del éter que recuerda Las edades de la luz de Ian R. MacLeod (salvando las distancias) y si alguno de vosotros leéis esta obra seguro que tendremos una conversación interesante al respecto.

Entonces, ¿qué es lo que hace que Witchmark se diferencia de las otras obras? Para mí, todo gira alrededor de la relación fraternal entre Miles y su hermana Grace, que está tratada con mucho cariño pero también con mucha verosimilitud. Dos hermanos que se quieren, pero que son capaces de hacerse daño mutuamente por sus ideales, que pueden caer en contradicciones pero que se apoyan el uno al otro… Me ha parecido una representación estupenda. Los personajes son muy atractivos, pero creo que esta relación es la más importante del libro, sin desmerecer la que desarrolla Miles con Tristan, que no parece impostada, pero que me interesa menos.

También me gustaría destacar la carga de crítica social que trae el libro, aunque no se cargan las tintas en exceso. No solo se habla de los desastres de la guerra, también de las desigualdades sociales y la explotación de las clases deprimidas a favor de la vida de lujo de los aristócratas. No lo considero el principal objetivo del libro, pero me alegra que aparezca en la historia.

En resumen, Witchmark utiliza piezas muy conocidas para dar lugar a un collage atractivo unido por una prosa musical y agradable cimentada por unos personajes fuertes con relaciones creíbles. Y hay persecuciones en bici. Todo es mejor con persecuciones en bici.

Ganadores de los premios David Gemmell

Ya conocemos a los ganadores de los premios David Gemmell de este año.

Son los siguientes:

Premio Legend (mejor novela)

  • Robin Hobb: Assassin’s Fate, Libro 3 de Fitz and The Fool (HarperVoyager)

Premio Morningstar (mejor primera novela)

  • Nicholas Eames: Kings of the Wyld, Libro 1 de The Band (Orbit)

Premio Ravenheart (mejor portada)

  • Richard Anderson por Kings of the Wyld de Nicholas Eames (Orbit): Diseño de Lisa Marie Pompilio.

¡Enhorabuena a los ganadores!

Wrath of Empire

Creo que ya ha quedado sobradamente demostrado que Brian McClellan es un escritor que me gusta mucho, con un toque especial a la hora de escribir fantasía. No cabía duda de que más pronto que tarde acabaría leyendo Wrath of Empire, la última entrega de su saga.

Nos encontramos ante un libro extenso, donde se manejan distintos puntos de vista de forma coherente e inteligente. Siempre suele haber favoritos de los lectores entre los distintos puntos de vista, pero en esta ocasión creo que el autor ha conseguido equilibrar las tramas, aunque haya una que destaque en particular.

McClellan sabe lo que le gusta a su público, así que no duda en comenzar el libro con dos batallas épicas muy bien narradas, de forma clara y contundente, sin ahorrar detalles escabrosos pero sin regodearse tampoco en ellos. La guerra es así, descarnada, así que es comprensible que se hable de despojar a los cadáveres de las posesiones valiosas que puedan tener, por ejemplo. Desde el desconocimiento, me gusta cómo trata maniobras de flanqueo y otros movimientos típicos de la caballería y la infantería de la época napoleónica. También le sienta bien a la novela el cambio de escenarios, con partes narradas en recintos claustrofóbicos mientras que otras tienen lugar a cielo abierto en mitad del campo.

Los tres protagonistas que nos narrarán la historia son Vlora Flint, Ben Styke y Michel Bravis, todos viejos conocidos de los seguidores del autor (en particular Vlora está con nosotros desde Promise of Blood).  Comentaba con anterioridad que están equilibradas, pero personalmente me ha parecido más atractiva la de Michel porque las otras dos se asemejan en sus objetivos y desarrollo, son personajes militares que tienen una misión que cumplir. No digo que sean calcos la una de la otra, pero sí se parecen. Michel, sin embargo, tiene una apasionante historia de espionaje y traición, de agentes dobles y de supervivencia en una ciudad tomada que lo convierte en un escenario realmente atractivo.

A lo largo del libro tienen lugar revelaciones que harán temblar los cimientos de lo que creíamos conocer sobre los personajes y el mundo de los Powder Mage. Si McClellan lo tenía pensado desde un principio, como parece, hay que quitarse el sombrero ante su previsión y ante todo, a su sutileza al ocultarnos la información durante tanto tiempo. También es muy hábil al introducir un nuevo enemigo que lleva años preparándose para la invasión y que conoce los puntos débiles que debe atacar.

No todo en la novela es tan bueno. Una parte de la trama de venganza de Styke es demasiado orquestada, demasiadas casualidades juntas en el camino para que resulte creíble. Entiendo que el autor necesita este camino de redención para conseguir que el personaje evolucione pero pienso que podría haberlo hecho de alguna forma más elegante, menos prefabricada.

En ocasiones, los desplazamientos se hacen pesados, porque para llegar de A a B el camino tampoco es que sea emocionante. McClellan lo ha trufado de anécdotas y charlas y alguna que otra emboscada, pero no sé si se debería haber hecho uso de alguna elipsis bien colocada (¡qué difícil es ser escritor!).

La magia, cuando aparece, es tremendamente poderosa y desequilibra el juego de poder del que somos testigos. Esto es marca de la casa del autor y no debería sorprendernos, pero en algunas ocasiones parece extraño que haya tantos ejércitos tan bien preparados cuando un destacamento de magos sería totalmente destructivo y bastante menos costoso.

McClellan deja todas las líneas en vilo, para que tengamos que esperar pacientemente la siguiente entrega. Espero que no se demore mucho, porque realmente quisiera saber en qué va a desembocar toda esta historia. De nuevo me vuelvo a preguntar por qué no se publica a este autor en España. Sería todo un acierto.

Summerland

Aunque conozco la faceta de Hannu Rajaniemi como escritor de fantasía y algo de terror por su colección Hannu Rajaniemi: Collected Fiction  realmente lo que más me gusta de su obra es su vertiente de ciencia ficción. Hace ya un tiempo lo entrevisté y ya hablaba de Summerland, así que el proyecto lleva mucho tiempo preparándose.

Summerland se desarrolla temporalmente durante la Guerra Civil Española y es una crónica de la guerra secreta que enfrentaba a las grandes potencias europeas y a sus servicios de espionaje. Pero es muy distinta de la realidad que conocemos porque se ha descubierto el Más Allá y nos podemos comunicar con ellos. La muerte ya no significa el fin, la comunicación con los espíritus está al orden del día y estas almas también pueden tomar posesión de mediums autorizados para campar a sus anchas por la Tierra. Esta “Tierra del verano” puede parecer el paraíso, pero es escenario de luchas de poder exactamente igual que nuestra querido hogar.

Que los descubridores de la tecnología que permite comunicarse con los espíritus fueran Marconi y sus coétaneos pretende dar una pátina de credibilidad a la historia, pero las explicaciones resultan demasiado etéreas para mi gusto. Nos hallamos ante una novela de fantasía con un pequeña pátina de ciencia y como tal debemos aceptarla.

Un punto a favor en mi lectura de la novela fue la presencia de figuras reconocibles dentro del espionaje británico de la época. Vemos a Guy Burgess, a Kim Philby y a alguno más, así que Rajaniemi ha hecho los deberes (no vemos a Anthony Blunt, pero tampoco nos vamos a poner exquisitos) pero desperdicia a estos personajes en apenas una escena cuando podrían haber dado muchísimo más juego.

Summerland es una crítica acerada a la sociedad de privilegio, al hecho de que por pertenecer a un club desde tu nacimiento ya tengas más oportunidades que los demás, a una oligarquía desfasada y decadente, que acabó devorada por sí misma. También se critica sin pudor las diferencias sociales entre hombres y mujeres, achacando a la “debilidad femenina” las inexistentes oportunidades de ascenso de personas más valiosas que otras. Sobre todo, me gusta la crítica al férreo control que aún después de muertos siguen ejerciendo los poderosos, evitando la regeneración y el cambio.

Algunas de las ideas que plantea el autor finlandés tienen su contraposición en el mundo real. La forma “segura” de viajar al Más Allá es mediante la obtención de un ticket, que permite al alma “fijarse” en el nuevo mundo y no desaparecer. Por supuesto, este ticket solo lo consiguen las clases adineradas o los soldados del ejército, en una metáfora poco sutil pero muy efectiva de las desigualdades sociales presentes en cualquier civilización. También hay otra idea que es muy similar a lo que propone Leena Likitalo en The Five Daughters of the Moon (no sé si el origen finlandés de ambos tendrá algo que ver) una entidad superior, un Dios creado por el hombre que atrae y repele por igual a según qué personajes. La conversación sobre si esta mente es el mal o el bien absoluto es de lo más interesante del libro.

Por desgracia, la historia en sí no me ha convencido. Se utilizan recursos de espionaje como buzones de entrega, códigos secretos y aparecen agentes dobles, pero relmente la trama en este sentido es bastante floja. Lo que parece ser la amenaza más compleja a la que se pueden enfrentar solo queda esbozada y la posibilidad que tienen los espíritus de “leer la mente” (aunque en realidad solo sean los sentimientos más fuertes en ese momento) está francamente infravalorada. Me hubiera gustado que el autor hubiera conseguido que esta parte central del libro fuera más interesante, pero no ha sido así.

Dudo si recomendar o no la lectura de Summerland  a según qué público. Las sesiones espiritistas tecnificadas no son lo mío, pero es posible que a otro lector si le atraigan.

Aquí os traigo el ticket por si sentís curiosidad.

The Descent of Monsters

Hay ejemplos muy buenos del estilo epistolar, esas novelas escritas como páginas de diario o extractos de noticias y cartas. Sin tener que hacer mucha memoria, me acuerdo de El imperio de Yegorov, por ejemplo o de Snakewood aunque reconozco que este último no es tan bueno.

Pero no era lo que me esperaba de la nueva entrega del Tensorate de JY Yang y me costó entrar en el juego. No digo que no esté bien escrito, si no que mis expectativas eran otras. Afortunadamente el desarollo de la historia es lo suficientemente intrigante y atractivo como para que me pudiera sobreponer a esta pequeña e injusta decepción. Además, hay que reconocer la habilidad de el/la autor/a para manejar distintos registros según a quién esté dirigida la carta o el diario, desde la sumisión más abyecta al poder al caracter furioso del diario destinado a plasmar los hechos que ocurren.

The Descent of Monsters gira en torno a la investigación de un suceso luctuoso acaecido en una remota instalación de investigación. El gobierno intenta tapar tanto las muertes como el trabajo que se estaba llevando a cabo en la facilidad, así que el encargado de investigar se ve atado de pies y manos, con informes censurados, datos desaparecidos y en general, sin ninguna colaboración.

Me gusta la nueva dirección que toma JY Yang, ampliando nuestros conocimientos sobre el Tensorate y añadiendo algunos elementos más de la historia, pero sin llegar a avanzar realmente en el meollo de los dos primeros libros. Es como si se hubiera detenido para coger carrerilla para las siguientes entregas y mientras nos hubiera ofrecido un espectáculo colateral, en espera de la traca final.

El mundo mágico sigue sin estar perfectamente definido, con lo que rompe con el estilo actual de explicarlo todo con reglas (muy Sandersoniano). Aparecen los personajes que ya conocimos en The Red Threads of Fortune y The Black Tides of Heaven, pero no son los protagonistas. Una decisión a mi entender acertada, ya que hace que el lector no se encuentre perdido en la historia, pero tampoco dependa por completo de las lecturas anteriores para disfrutarla.

Estoy deseando saber con qué nos sorprenderá la próxima vez JY Yang.

Redemption’s Blade

Hoy vamos a hablar de un libro que ha creado mucha expectación y para comentarlo hemos decidido utilizar un formato novedoso en el blog. Como hemos podido disfrutar de la lectura de Redemption’s Blade tanto Antonio Díaz como yo, hemos pensado transcribir esta conversación que hemos tenido respecto al libro. Espero que os guste.

Antonio: ¿No te parece inusual comenzar un libro por el final? En Redemption’s Blade, Tchaikovsky empieza la historia cuando el “malo final” (Kinslayer) ha sido derrotado.

Leticia: Aunque es original en cierto punto, el comienzo de El Imperio Final de Brandon Sanderson parte exactamente en el mismo punto. Luego el desarrollo no sigue los mismos derroteros, afortunadamente. Yo lo que más destacaría del libro es el worldbuilding, ¿no crees?

A: Estoy de acuerdo. No sólo el worldbuilding es interesante y se aleja del canon tolkeniano (nada de elfos ni enanos, aunque hay una especie de orcos) si no que introduce muchas culturas, leyendas, fragmentos de mitología a los que da consecuencias o aplicaciones prácticas en la novela.

L: Creo que es un trabajo muy admirable, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un universo compartido. La siguiente entrega de la saga After the War correrá a cargo de otra autora, en este caso Justina Robson. El hecho de que Tchaikovsky cree un mundo tan rico y que no sea solo para su provecho nos da una idea de su generosidad. Que sepamos, no existía una guía sobre la que trabajar, si no que ha dado rienda suelta a su imaginación.

A: Creo que la mejor prueba de que la editorial le ha dejado mucha rienda suelta a podemos ver en los Kelicerati, esa mente colmena de arañas que el Kinslayer deja sueltas por el mundo. Son consideradas enemigos por todos los bandos pero no son malvadas en realidad. Es una muestra de los grises de la novela.

L: Lo cierto es que en la novelas de fantasía más actuales estos grados de bondad y maldad, esos grises a los que te refieres son una parte fundamental. No es que sea especialmente sorprendente que el autor pervierta los estereotipos habituales de héroes y villanos, pero lo hace de una forma muy acertada y consecuente. El origen del viaje de la heroína está parcialmente fundamentado en su búsqueda de relevancia tras la guerra, aunque intente autojustificarse con otras razones.

A: Y esa es Celestaine, la protagonista, y la que se supone heroína que derrotó al Kinslayer y la que todo el mundo toma como referencia. En Redemption’s Blade, Tchaikovsky introduce muchos personajes supuestamente heroicos que no lo son realmente. Gran parte del libro se invierte en estudiar esas figuras… y digamos que no sale ninguno bien parado. La guerra contra el Kinslayer sacude los cimientos del mundo y saca lo mejor y lo peor de cada uno.

L: Hablando de los personajes, hay dos secundarios que me encantan. Se trata de Catt y Fisher, dos ancianos coleccionistas de objetos mágicos. Aparte de su conocimiento enciclopédico sobre cualquier antigualla o adminículo con poder mágico, me resulta muy interesante también su rebuscado uso del idioma, que da lugar a situaciones cómicas muy divertidas. A veces parece que necesitan traducción simultánea para hacerse entender. El humor es algo que Tchaikovsky utiliza en muchas de sus obras, y aunque en este caso no era fácil hacerle hueco lo logra. Parece que ha utilizado el generador de misiones aleatorias del Skyrim para crear los nombres de los cacharros mágicos. ¿Te hicieron reir a ti?

A: Catty y Fishy, como se llaman el uno al otro, son desternillantes. Sí que me arrancaron alguna risa. No es un libro que permita mucho humor, porque el mundo está demasiado ocupado lidiando con las consecuencias del final de la guerra, con enemigos que se volvieron aliados contra el mal común y que ahora vuelven a mirarse con desconfianza y sociedades que se han virado hacia el fascismo. Y aún así, te ríes. También juega muy bien con los giros argumentales y las sorpresas.

L: Si, los giros argumentales están bien, pero el hilo conductor de la historia es prácticamente inexistente.  La razón de la “aventura” parece mucho menos apremiante que otros problema acuciantes que hay en el mundo y la sucesión de lugares por las que discurre su viajes son cuando menos aleatorios y sin mucho sentido. Quizá buscaba mostrarnos una variedad de localizaciones, para dar más lucimiento al mundo creado, pero al final el nexo de unión entre los capítulos es prácticamente inexistente.

A: Al igual que pasa con Spiderlight, Redemption’s Blade parece más una campaña de juego de rol de papel y lápiz transformada en novela que otra cosa. Sin duda es una excusa para poder mostrar el mundo a los lectores. Y hablando de Spiderlight, yo diría que ambas novelas tienen mucho en común (además de las arañas). Un grupo de héroes no tan puros, un enemigo imbatible (el Dark Lord en Spiderlight y el Kinslayer en Redemption’s Blade), multitud de localizaciones, un humor muy fino y un worldbuilding muy trabajado con un sistema mágico un tanto difuso.

L: Sí que parecen cortadas por el mismo patrón, aunque sería injusto decir que todas las novelas del autor son iguales (mira Children of Time sin ir más lejos o Guns of the Dawn). Además, si un modelo funciona, ¿por qué no volver a usarlo? No me parece un autor encasillado si no un escritor con un marchamo propio reconocible por el lector. ¿Esto es una señal de calidad en tu opinión?

A: De calidad y de una gran producción. Tchaikovsky se estrenó en el mercado con su decalogía de Shadows of the Apt, pero ya había escrito varias novelas que nunca se vendieron. No tiene que haber muchos escritores a tiempo completo que puedan mantener una versatilidad de géneros, temas y formatos tan amplia (quitando Sanderson, siempre quitando Sanderson). ¿Te leerás la continuación con Justina Robson, Salvation’s Fire?

L: He de reconocer que me llevé un chasco cuando supe que no lo seguía el mismo autor porque me estoy volviendo muy fan de Tchaikovsky. No conozco la obra de Robson, aunque Aliette de Bodard la recomienda mucho. Creo que sí la leeré porque el mundo es muy interesante, pero tengo algo de reserva sobre su contenido. ¿Y tú?

A:  También ha sido una sorpresa para mí, desde el principio tenía la idea de que Tchaikovsky continuaría esta serie, pero admito que como hace muchos años que no he leído una serie de múltiples autores la curiosidad me puede. (Si te estás preguntando a que serie me refiero… tengo un pasado oscuro con la Dragonlance).  La excusa perfecta para conocer a Robson.

¿Os ha gustado el formato? Espero vuestros comentarios y como para mí ha sido un placer compartir la lectura con un entendido como Antonio, no descarto volver a esta idea en un futuro.

A Gathering of Shadows

Hace unos días me acordé del leitmotiv de uno de los personajes de A Darker Shade of Magic : “Nunca se tienen demasiados cuchillos” y como me apetecía leer algo de fantasía para desconectar del mundo, empecé a leer A Gathering of Shadows.

A Gathering of Shadows adolece del síndrome de segundo libro claramente, aunque la autora es lo suficientemente hábil como para volver a presentarnos el mundo sin necesidad de repetir machaconamente los preceptos de la magia como sí hizo en la primera entrega. También utiliza algunos tropos de fantasía más que conocidos (¿torneo de magos?, ¿de qué me sonara eso?) y el final del libro es un cliff-hanging de juzgado de guardia.

El torneo sobre el que bascula la historia es una excusa muy habitual para unir a distintos miembros de reinos que aunque no sean enemigos tampoco tienen que tener unas relaciones demasiado cordiales. Parece un poco extraño que se comience con treinta y seis contendientes que se enfrentan en duelo para luego cambiar a peleas de tres en tres, mezclando un sistema round-robin con eliminación por puntos, pero está claro que a la autora le interesaba en un primer lugar enfrentar a dos oponentes y luego a tres. El torneo es mío y lo monto como quiero.

Pero todos estos puntos negativos dan igual cuando las páginas del libro pasan volando. La acción está bien dosificada, los diálogos son interesantes y se nota oficio, mucho oficio como escritora.

Otro punto fuerte es la presentación de personajes bisexuales que se tratan con total normalidad, no es nada que se deba ocultar del mundo. La relación amor-odio fraternal también está muy bien reflejada, tanto más cuando el nexo de unión entre Kell y su hermano es uno de los pilares del libro. Y es maravilloso encontrarse con un personaje femenino muy potente que hace de contrapunto frente al resto de caracteres.

A Gathering of Shadows es una fantasía más adulta y gris que This Savage Song, por ejemplo, lo cual nos permite disfrutar de un entretenimiento divertido y ameno.

Blackwing

Está cada vez más extendida la tendencia grimdark en la fantasía moderna, esa forma de escribir sucia y “realista” (en lo que es posible ser realista en mundos donde la magia existe) en la que los matices entre el bien y el mal se degradan hasta ser prácticamente indistinguibles.

Dentro de esta tendencia Blackwing había recibido buenas críticas y con su reciente publicación en español  decidí darle una oportunidad.

El estilo de Ed McDonald parece hecho a medida para la fantasía. Despliega unos elementos quizá no demasiado originales en su concepción, pero lo hace con oficio y logrando mantener el interés del lector en todo momento.  El personaje principal, un ¿mercenario? torturado por un pasado que se va revelando poco a poco, tiene un código moral retorcido pero verosímil que aplica a rajatabla aún entre los vapores alcohólicos en los que suele moverse. Sus compañeros y sus adversarios están también muy bien trazados, con unos diálogos acerados que dejan al aire las miserias humanas. Me gusta mucho la lealtad que demuestran los tres compañeros que forman el núcleo duro de la compañía, con pullas e indirectas fruto del conocimiento profundo del otro.

Es también apreciable el conocimiento del autor de la esgrima y de la lucha armada en general. Se trata de un mundo donde se están empezando a utilizar armas de fuego, pero cuya carga es todavía engorrosa y no permite su uso continuado, por lo que fajarse con armas de filo es la forma de lucha más habitual.

Todos estos elementos se mezclan para dar lugar a una historia que no consigue brillar especialmente por su originalidad, aunque sí por su crudeza. El enfrentamiento entre dos tipos de seres superpoderosos que toma como terreno las ciudades donde los humanos somos meras hormigas que pisotear o peones que sacrificar, la magia oscura por la que siempre hay que pagar un precio, las traiciones e insidias políticas a la orden del día, los quintacolumnistas que trabajan a favor del invasor… Una lectura quizá no muy refrescante pero sí absorbente y entretenida aunque tenga algunos fallos de ritmo. Tanto como para convencerme para leer la siguiente entrega, Ravencry.

Blackwing está editado en español por Minotauro con traducción de María José Diéz Pérez.

Anunciada la publicación de una cuarta entrega de la serie The Masquerade

Se ha anunciado la publicación de una cuarta entrega de la serie The Masquerade, escrita por Seth Dickinson. La primera entrega, llamada The Traitor, no me acabó de convencer, pero no se puede negar el potencial de la historia.

Originalmente estaba planteado como una trilogía, que se completaría con The Monster Baru Cormorant y otra obra todavía sin título definitivo. Pero según el editor Marco Palmieri, la segunda entrega se ha convertido en un libro tan extenso que han tenido que partirlo en dos (cómo me suena esta historia). Así que realmente lo que iban a ser tres libros se han transfomado en cuatro, aunque afirman que la segunda y la tercera entrega tendrán entidad por sí mismas.

¿Qué os parece esta noticia?

Las Tres Muertes de Fermín Salvochea

Tengo un recuerdo de la infancia, de largos viajes en coche sin cinturón de seguridad en el asiento de atrás y escuchando una cinta naranja de coplas que era la única que mis padres tenían. Y os cuento esto para empezar la reseña para poner en valor una de las principales características de la novela de Jesús Cañadas : su poder de crear un escenario creíble sobrenatural.

Y es que yo no soy gaditana, pero me  puedo creer perfectamente esas historias de calles y recovecos, de vecinas chismosas en el patio y de infancias quebradas, porque aunque yo no lo haya vivido sí que recuerdo perfectamente las historias de mis padres y mis abuelos, que encajan perfectamente con lo que relata Jesús. De hecho, mi padre siempre dice que “va a llover más que cuando enterraron a Bigote” y  mi madre “esta es la hebra de María Moco, que cosió un camisón y le quedó para otro”. Así que mi conexión emocional con el libro sobrepasa los límites de la simple empatía con los personajes y se convierte en algo íntimo y personal.

Esto no es óbice para reconocer el extraordinario trabajo con el lenguaje que realiza Jesús, capaz de dotar a sus personajes de una lengua propia acorde con sus conocimientos y que sirve como otro engranaje para construir un reloj de precisión con una figura de alacrán.

El uso de un narrador poco confiable también es otro acierto, además llevado hasta un extremo perturbador. No es solo que Juaíco cuente su historia adornándola como cree oportuno con sus aires de embaucador, es que el resto de gaditanos parece seguirle el juego a pesar de las contradicciones en las que cae. Y esto, visto a través de los ojos de un niño que está dejando de serlo, resulta conmovedor.

Me gusta mucho la división temporal del libro en dos partes diferenciadas pero relacionadas íntimamente. El inexorable paso del tiempo se ve reflejado en las cicatrices y en los cuerpos, pero mucho más en las almas de sus criaturas. En esto también se aprecia el trabajo de un fino artista, que va cincelando cada arruga, cada marca y cada pliegue. Las acciones del pasado tienen efecto en el futuro y algunos de los comentarios del futuro verán su reflejo en el pasado.

No todo es perfecto en la novela. A veces algunas de las acciones parecen hechas exprofeso para el lucimiento de Cañadas y en otras las casualidades favorecen la historia. Pero son nimiedades.

Las Tres Muertes de Fermín Salvochea es una novela estupenda, con sus toques costumbristas, con un tratamiento de las realidades sociales que aunque haya pasado un siglo siguen estando vigentes y con un amor indiscutible por la ciudad que le vio crecer. Ojalá alguien pudiera hacer lo mismo por la mía.