Middlegame

Seanan McGuire es una autora muy prolífica, tanto que publica tanto con su nombre como con seudónimo. Middlegame explora el mundo de la alquimia como si fuera real y aplicable, a través de las vidas de dos gemelos creados específicamente para recibir un poder maravilloso.

Los dos hermanos, Roger y Dodger son la representación pura del lenguaje y de las matemáticas, una especia de ying y yang condenados a encontrarse y «trascender». Como fueron separados al nacer, el comienzo de su relación es casi mágico, ya que comienzan a hablar el uno en la mente del otro, a través de las distancias (ella vive en California y él en Massachusetts).

McGuire vuelve a sus temas recurrentes, como la idea del suicidio y los problemas de relaciones personales de los adolescentes. Esta parte está tratada con tacto y delicadeza, casi lo mejor del libro. Me gustan también los toques alquímicos que le dan más sabor a la historia como la Manos de Gloria y el Disolvente Universal.

Sin embargo, la trama brilla por su ausencia. Ciertas capacidades que van desarrollando los mellizos permite a la autora hacer un uso constante del deus ex machina que acaba resultando cansino. Los villanos de opereta a los que se enfrentan, a pesar de su crueldad innata, no generan temor. Y el libro se va haciendo largo, en ocasiones incluso algo pesado.

No le puedo negar el oficio a la autora, que consigue hacer casi siempre entretenida un relato que por otra parte hace aguas. Pero prefiero leer una nueva entrega de The Wayward Children que otra de Middlegame (que parece que está en preparación).

Radiant State

Tenía una cuenta pendiente con la trilogía de Peter Higgins y decidí saldarla de la manera adecuada, leyendo su última entrega.

Hacía demasiado tiempo que había leído Wolfhound Century y Truth and Fear, pero la huella que dejaron en mí sus personajes no ha desaparecido. Higgins sigue con su peculiar interpretación de la historia de Rusia acelerada por el poder de los elementos fantásticos imbricados en la estructura de la novela.

En esta ocasión, la novela toma como base la carrera espacial, aunque no es una carrera de por sí cuando solo hay un competidor, el propio régimen del Vlast. Imaginaos una nave espacial que toma como propulsión explosiones nucleares constantes (algo que ya vimos de la mano de Vernor Vinge) pero que utiliza este método incluso para alcanzar la velocidad de escape. Imaginaos el paisaje desolador que puede dejar atrás con cada prueba fallida o no, a pesar de la inmensidad del territorio. Pues esto es solo un mínimo detalle en el libro.

Josef Kantor ha conseguido el poder absoluto en el Vlast, camuflado como un gobierno del proletariado, pero asemejándose incluso más a la figura de Stalin de lo que Turtledove hizo en Joe Steele. Las purgas constantes y el terror que impera en los estamentos del poder no impide que los ambiciosos funcionarios aspiren a seguir escalando puestos en el organigrama a pesar de la amenaza que esto pueda suponer. En este sentido, el tono del libro es muy oscuro y la atmósfera está conseguida con maestría. Pero quizá lo peor de todo sea saber que el hambre se está extendiendo por muchas zonas del Vlast y nadie desde el poder hace nada al respecto, aún a sabiendas del problema, ocultando cadáveres y falseando estadísticas. Quizá esta sea la parte más terrible del libro, a la par que realista.

Además, que parte del plan para derrocar a Kantor esté basada en la propia burocracia que empantana cualquier acción del gobierno es una ironía que no pasará por alto el lector, aún más sabiendo que Higgins es funcionario en la vida real.

Me gusta bastante también cómo se tratan las pequeñas acciones de espionaje, la manipulación de ganchos, el poder real de la información…

No quiero desvelar más sobre el libro, así que solo diré que me parece un final excelente para una trilogía que ha pasado demasiado desapercibida por estos lares. Espero que alguna editorial española acabe echándole el ojo, porque creo que merecería la pena.

The City of Brass

The City of Brass de S.A. Chakraborty es uno de los libros incluidos en el Hugo Voter Packet y sentía curiosidad por esta novela que había provocado un cierto revuelo con su publicación.

El comienzo del libro resulta un tanto engañoso, ya que aunque la narración empieza en las calles del Cairo en la época napoleónica, rápidamente deriva en una estancia en una ciudad perteneciente al mundo mágico de los djinn, así que la primera impresión de historia alternativa no fue más que un espejismo.

Superada esta primera decepción, la verdad es que libro no acaba de remontar. Aunque tenemos dos puntos de vista que al principio están separados pero que acabarán por entrelazarse, ninguno de los dos es capaz de despertar mi interés. La novela se queda a medio camino entre la reivindicación de las clases más bajas por ocupar un lugar más adecuado en la sociedad y las intrigas palaciegas que parecen de juguete, a pesar de que las implicaciones pueden cambiar el destino de la propia ciudad.

Los personajes tampoco están excesivamente definidos, sobre todo porque están un poco estereotipados. La joven huérfana que resulta ser heredera de un familia importante, el guerrero que no recuerda casi nada de su pasado pero que va recopilando poco a poco sus memorias, el hijo menor del rey que no puede aspirar al trono pero que cuenta con el favor de las masas frente a su hermano mayor vividor… Historias que ya conocemos y que no se salen mucho del camino trillado

Me hubiera gustado que el tratamiento de la magia también tuviera algo de originalidad, pero las normas no están claras y los conjuros van surgiendo según la autora vaya teniendo necesidad de ellos.

El ritmo hasta casi la mitad del libro es demasiado lento, en un peregrinaje para el que el lector tiene que pagar una cuota demasiado elevada de paciencia. Luego mejora, pero ya lleva el lastre añadido de recuperar el tiempo perdido en la primera mitad de la narración.

En general, no puedo recomendar The City of Brass para su lectura, porque no encuentro suficientes puntos positivos que compensen el inicio extremadamente lento y la poca profundidad de los personajes.

Gods of Jade and Shadow

Esta entrada forma parte del Blog Blast de Jo Fletcher Books.

En Gods of Jade and Shadow Silvia Moreno-García mezcla un poquito de historia de Méjico con algo de mitología maya en un contexto de comienzos del siglo pasado. Es el relato de un viaje por distintas ciudades del país y también del viaje interior de la protagonista hacia la madurez.

Tras la muerte de su padre, Casiopea y su madre se ven obligadas a volver a casa de su abuelo, un adinerado déspota que las trata casi como siervas. Pero Casiopea tiene un fuerte carácter y no duda en enfrentarse a esta injusta situación, en los modos que ve posible. Es por esto que cuando puede investigar los secretos de su abuelo, la curiosidad le puede y abre una caja fuerte con huesos humanos que resultan ser del Dios maya de la muerte, encerrado por las malas artes de su divino hermano. Desde entonces, ambos se verán unidos en un trayecto para recuperar el trono robado.

Lo importante de Gods of Jade and Shadow es el relato de maduración de la protagonista a través del viaje que realiza en compañía de Hun-Kamé, que aún intentando recuperar su esencia divina se va humanizando cada vez más por la influencia de Casiopea.

Me han gustado bastante las referencias históricas sobre la primera década de los años 20 del siglo pasado en Méjico pero especialmente el tratamiento de la mitología maya, utilizando figuras quizá poco conocidas pero presentándolas de forma gradual y sin abrumar al lector con detalles.

El trayecto por la Tierra en cierta forma nos va preparando para un final muy agridulce, con un enfrentamiento final entre los dioses hermanos en el inframundo a través de sus adláteres, tras haber pasado por una dura travesía.

El ritmo de la novela tiene ciertos altibajos que lastran la lectura. La recuperación de los primeros poderes de Hun-Kamé suceden casi en un suspiro, sin apenas problemas para los protagonistas, pero después se ralentiza la expedición, quizá para dedicar más espacio al desarrollo de su relación.

Gods of Jade and Shadow es una novela de agradable lectura, que nos deja con ganas de conocer algo más de la obra de su autora.

Chains of the Heretic

Uno de los propósitos que tengo este año es terminar algunas trilogías que hace tiempo se quedaron a medias. Así que cogí Chains of the Heretic con cierto respeto por ser tan larga y además con pocos recuerdos de los libros anteriores, porque hace bastante que lo leí. Afortunadamente, este libro es el mejor de la trilogía y es un ejemplo estupendo de fantasía épica, así que lo he devorado.

Quizá lo que más destaque del libro son las batallas, narradas con un sentido del movimiento que trasciende la página, consiguiendo un resultado que no resulta confuso para nada. Desde escaramuzas a grandes enfrentamientos, cada una contada con acierto y crudeza. Al principio del libro se hace un descubrimiento que cambia los planes que pudiera tener el capitán Killcoin, con la aparición de unos enemigos con características muy especiales a las que se tienen que adaptar los guerreros. En este sentido, me agrada especialmente que las sugerencias del narrador, el archivista Arki, sean tenidas en cuenta.

Y es que Arki ha recorrido un camino hacia su madurez desde las primeras páginas de Scourge of the Betrayer. Incluso va aprendiendo a luchas, dentro de su torpeza y falta de entrenamiento, pero poco a poco va consiguiendo que sus relaciones con los demás miembros del batallón sean más profundas. Como ya he dicho, me parece especialmente importante que sus ideas y sus pensamientos, como hombre de letras, influyan en el desarrollo de los acontecimientos, cuando lo normal es que la lucha se resuma en «ve hacia allí y mata todo lo que te encuentres».

Es cierto que el libro es muy largo y eso pesa objetivamente en su contra. Ya no tengo la misma paciencia para los tochos (parece mentira porque precisamente ahora me acabo de empezar otro de esos que hacen que desarrolles los bíceps) que tenía antes, pero Chains of the Heretic no tiene excesivos problemas de ritmo. Salyards consigue mantener el interés de la historias con giros de trama y acción, además de momentos de charla que llevan a revelaciones que hacía tiempo que esperábamos. En este sentido, es una novela bastante equilibrada.

Tengo muchas ganas de leer algo nuevo de este autor, uno de los primeros en concederme entrevistas para el blog, pero no he tenido noticias de su trabajo. Esperemos que su siguiente obra consiga mantener el listón tan alto al que ha llegado con este libro. Todos lo disfrutaremos.

Priest of Lies

Priest of Lies es una continuación perfecta de Priest of Bones, ya que sigue el mismo camino ya trazado por el autor en la primera entrega de la serie, pero aprovechando para ampliar tanto el escenario como el número de personajes y su profundidad.

Los recursos que utiliza Peter McLean para esta novela siguen siendo una primera persona muy creíble, en la narración de Thomas Piety, líder mafioso de la ciudad de Ellinburg. Se siguen tratando temas como los problemas mentales de los supervivientes de la guerra, pero en lo que más se ahonda es en la trama de espionaje y luchas de poder, cosa que me parece muy acertada. También conoceremos algo más del pasado de algunos personajes que no habían recibido la atención del autor antes, probablemente por falta de espacio. Aunque la construcción del mundo es bastante clásica, no por ello deja de ser atractiva.

Lo que resulta todo un acierto es la forma en que el autor utiliza los primeros capítulos para recordarnos lo acontecido en la novela anterior, sin tener que recurrir a un resumen, integrándolo de forma muy adecuada en la propia narración. El Dramatis Personae también ayuda, claro, pero realmente lo he consultado muy poco una vez que la lectura iba a avanzando, porque los nombres y los personajes son los suficientemente únicos como para distinguirlos unos de otros.

Uno de los problemas de esta primera persona tan acentuada son ciertas repeticiones en la forma de hablar, algo típico en el relato de una sola persona ya que todos tenemos muletillas. Sin embargo, creo que se podría haber suavizado este extremo, que en ocasiones resulta cansino.

Como novedad respecto a Priest of Bones durante una serie de capítulos cambiamos de escenario hasta la capital del reino. En este momento las intrigas cortesanas comienzan a tomar mayor relevancia y aparece un personaje que sin duda resultará muy relevante en el siguiente libro, una suerte de Eminencia Gris al que me gustaría se hubieran dedicado más páginas.

Aparte de estas tramas más políticas, las luchas de poder entre las bandas rivales también tienen un componente de violencia desatada muy en la línea con lo que se espera de unos mafiosos que luchas por controlar las calles de la ciudad. McLean no duda en representar esa crueldad inherente a la guerra sucia e incluso se regodea en ello, con el castigo a una traición relatado pormenorizadamente, por ejemplo.

Me gustaría hacer referencia al tratamiento de las relaciones homosexuales, de forma natural e incluso respetuosa, aceptada por todo los personajes.

Siento verdadera curiosidad por la siguiente entrega de esta serie y espero leerla cuando esté disponible.

Seven Blades in Black

Sentía curiosidad por leer algo de Sam Sykes por una razón tan pedestre como lo entretenido que es seguirle en Twitter. Desde que junto a Chuck Wendig crearon este hilo, pensé que sus novelas al menos tendrían que ser divertidas. Así que comencé Seven Blades in Black con alguna que otra esperanza.

Lo primero que llama la atención es la fortísima personalidad de la protagonista, Sal the Cacophony, una renegada con una misión de venganza. Y menuda venganza, algo capaz de hacer sonar todas las «alertas Montecristo» para aquellos que gustan de este tipo de historias.

La novela está estructurada a base de flashbacks que van variando el marco temporal para que vayamos descubriendo el pasado de Sal desde la celda en la que espera su ejecución. En este sentido, Sam Sykes dosifica la información de manera muy acertada para que sigamos leyendo con interés cada una de las revelaciones que va dejando caer.

También es cierto que a pesar de tratarse de una historia de violencia y sacrificios muy dura, los toques de humor que me atrayeron hacia el autor en primer lugar siguen estando presentes. Parece que es su marchamo de calidad. Porque ya me diréis si no a quién se le ocurriría tener una lucha a muerte entre magos muy poderosos mientras hablan educadamente sobre la ópera.

Sin embargo, la novela también tiene defectos. Se me ha hecho pesada por momentos, con Sal deambulando de un lado a otro para encontrar a sus futuras víctimas y muchas veces avanzando a base de casualidades. Tampoco sé si es totalmente creíble la relación de amor-odio que tiene la protagonista, aunque en este caso puede que Liette simplemente no pueda dejar atrás una relación tóxica como pocas.

La primera aproximación a la obra de Sam Sykes me ha dejado con curiosidad por leer algo más, pero tampoco con la necesidad de coger inmediatamente una nueva novela suya, así que dejaré reposar esta curiosidad hasta otro momento en el futuro.

Lago negro de tus ojos

Algunos guionistas de cómics, sobre todo los que también son ilustradores, utilizan storyboards para comunicar sus ideas al dibujante que finalmente las plasmará en las páginas del tebeo, utilizando un medio visual para transmitir algo que habitualmente se hace por escrito. Guillem López se apropia de esta idea añadiéndole un nuevo giro de tuerca, ya que lo que hace es transmitirnos por medio de la palabra escrita aquello que normalmente nos llega a través del medio visual.

En el aspecto formal me parece muy interesante la aplicación de esta y otras técnicas durante la escritura de la novela. Aunque está relatada en primera persona, la falibilidad intrínseca a alguien que está narrando sus recuerdos se une el poca confianza que inspira un narrador no confiable.

Es también todo un logro el ambiente opresivo que exuda cada página del libro, con una sensación de asfixia que se apropia del lector nada más empezar las primeras páginas.

Sobre la trama, el punto de partida es la vuelta al pueblo del que salió huyendo de una periodista encargada de investigar un fenómeno cósmico que todavía no ha sido convenientemente explicado. Pero el contraste entre esa laguna misteriosa que parece una puerta a otro mundo y las miserias de la vida en un lugar donde todo el mundo se conoce quizá no causa tanta impresión como esperaba. Lo que si mueve la curiosidad son las alusiones veladas al pasado de la periodista, dejando entrever una historia oscura y terrible.

El desarrollo de Lago negro de tus ojos, sin embargo, camina por otros derroteros. He de reconocer que el género de terror no es de mi gusto, así que no he sido capaz de disfrutar el último libro de Guillem López como me hubiera apetecido. El desasosiego y en ocasiones el asco me impedía seguir con la lectura de una forma constante, aunque entiendo que hay muchos seguidores del género que disfrutarán enormemente del libro.

David Mogo, Godhunter

Con este título y con el interés que está despertando en mi últimamente la literatura de origen africano, no podía pasar mucho tiempo antes de que leyera David Mogo, Godhunter. No he encontrado lo que buscaba, principalmente por problemas estructurales de la novela, pero puede que otro lector la disfrute más que yo.

El primer escollo que me encontré fue el lenguaje de los diálogos. Entiendo que no puedo esperar un perfecto inglés si se quiere algo de realismo en la ambientación africana, pero es que la mayoría de las conversaciones tienen lugar en una mezcolanza de palabras y fonemas que puede llegar a resultar desesperante. No creo que sea un experimento formal como el que realizó Iain M Banks con su El Artefakto, me temo que es una búsqueda de verosimilitud que ha traspasado la frontera de lo comprensible.

Con este obstáculo en el camino, seguía dispuesta a hacer un esfuerzo extra en la lectura, ya que la mitología yoruba me resulta fascinante desde mi desconocimiento. En ese aspecto, el libro ofrece mucha información aunque algo desestructurada, sirviendo de puerta de entrada para quien quiera profundizar más en el tema a través de nombres y referencias. Puede despertar nuestro interés aunque tampoco la representación mitológica sea totalmente fidedigna debido a la presencia de varios panteones y a las necesidades propias de la narración.

No se puede describir el libro como un fix-up, pues aunque tiene tres partes claramente diferenciadas, tampoco es que el autor haya realizado un trabajo exhaustivo para unirlas, utilizando de forma repetitiva unas elipsis tremendas. En cada tramo, justo cuando se alcanza el clímax, se corta la narración y se comienza otro relato en otra parte. Aunque conserva los mismos protagonistas y es continuada en el tiempo, crea la sensación permanente de que el autor nos está escamoteando algo.

No puedo recomendar el libro para un lector con gusto similares a los míos, pero si lo interpretamos como una serie de aventuras fantásticas en Lagos con algo de trasfondo mitológico, si puede ser de tu gusto.

The Queen of Crows

Otro de los aspectos del polifacético Myke Cole es su labor como historiador militar. Aunque su último libro Legion versus Phalanx no está situado en la Edad Media, nos da una idea de la seriedad en la representación de las batallas en su obra de ficción, de la que The Queen of Crows es un muy buen ejemplo.

Siguiendo los hechos acontecidos en The Armored Saint, el pueblo de Heloise se prepara para la inminente llegada del enemigo. Hay que decir que en esta segunda entrega el autor explora algo más las relaciones entre los personajes, las posibles alianzas y traiciones de los que solo buscan sobrevivir e incluso nos presenta una nueva «raza» que puede dar mucho juego en el volumen final.

Pero el grueso del libro lo siguen constituyendo las batallas y en este sentido, Cole nos ofrece para todos los gustos. Cargas de caballería contra infantería, asedios con toda la logística correspondiente y batallas mágicas, todo ello aderezado por la presencia de un «mecha» que como es lógico, desequilibra el combate individual pero quizá no tanto el resultado final. En este sentido la novela es «realista», ya que no dota de invencibilidad a ningún artilugio mecánico, y se muestran tanto sus muchas fortalezas como sus inevitables debilidades.

Si bien es cierto que la ambientación recuerda poderosamente el mundo de Dragon Age, también hay un poso de revolución y justicia social en esta trilogía, de búsqueda de mejorar las condiciones del pueblo llano aunque sea a costa de su sangre. Por otra parte, se deja un poco de lado la reivindicación de la condición sexual de la protagonista, que aunque tiene alguna referencia deja de ser un tema principal en la trama.

La publicación de la entrega final está anunciada para noviembre de este mismo año, así que todavía estáis a tiempo para leer las dos entregas ya disponibles y disfrutar de una fantasía escrita desde la sensatez y la cordura.