The Monster Baru Cormorant

A pesar de que la experiencia de lectura de The Traitor Baru Cormorant no fue satisfactoria, el tiempo había hecho que se desdibujaran los peores recuerdos de la lectura y pensé darle otra oportunidad a Seth Dickinson. Creo que a veces mi cerebro me juega estas malas pasadas para que disfrute más de otros libros en comparación.

Es cierto que algunos de los problemas de la primera novela se solventan en esta aunque sigue girando alrededor de las intrigas geopolíticas de los distintos archipiélagos que conforman el mundo. La protagonista está mejor definida y ha perdido la poca inocencia que pudiera tener en un principio, pero ahora en vez de evolucionar en un ser despiadado, como sería lo normal, se ve envuelta en un mar de dudas que llega a resultas exasperante. Baru debe haber perdido por el camino, además de la poca inocencia que le quedara, más de la mitad de las neuronas que la hacían tan especial, porque cae en todas las trampas una detrás de otra. Es que hasta el pinche de cocina del bar de al lado de la embajada está más espabilado que ella.

Las intrigas políticas que están en plena ebullición a lo largo de la novela distan mucho de ser sutiles, por lo que ese es también un punto de desinterés. He llegado a estar leyendo la novela con el piloto automático puesto y eso es muy triste para un libro que pretende engancharte a base de complots. Pero es que la introducción de elementos fantásticos, especialmente el vehículo utilizado para lograr una supuesta “inmortalidad” es, a mi entender, tan ridículo como obsceno.

En el primer libro apenas se hablaba sobre la homosexualidad de Baru, un pecado oculto que apenas se atrevía a admitir en sus pensamientos, mientras que ahora lo va pregonando a los cuatro vientos. Mucho ha debido cambiar la política de la Masquerade cuando permite que su representante contradiga tan abiertamente uno de los puntos fundamentales de su doctrina. En consecuencia, las escenas de sexo pierden valor, son simples intercambios de fluidos con menor importancia que escribir una carta.

Y es una lástima porque la prosa es bella, pero el contenido no está a la altura. Definitivamente, no os acerquéis a Baru, ni como traidor ni como monstruo.

Entrevista a Adrian Tchaikovsky

En colaboración con @mertonio y @odo, en esta ocasión hemos tenido la suerte de poder entrevistar a Adrian Tchaikovsky, para celebrar su reciente publicación en español y a la espera de la salida de Spiderlight. Podéis leer esta entrevista en inglés en Sense of Wonder, gracias a Elías.

Tu novela Children of Time ha sido publicada en España como Herederos del tiempo y en el futuro también veremos por aquí Spiderlight. ¿Qué te parece ser publicado en nuestro país? ¿Puedes decirnos algo sobre el proceso de traducción?

Estoy totalmente encantado de que me hayan publicado en España y es especialmente guay ver que Spiderlight está recibiendo bastante atención. Visité España hace unos años para el festival Celsius y me encantó el entusiasmo y la energía de los fans españoles, y estaba deseando que me publicaran en vuestro país desde entonces.

Recientemente has anunciado el comienzo de tu carrera como escritor a tiempo completo. ¿Cómo podías escribir tanto mientras seguías trabajando como abogado? ¿Has notado alguna diferencia en la manera en que escribes ahora?

Creo que mi estilo natural de escritura es bastante económico, en el sentido de que no hago varios borradores ni reescribo mucho, si no que hago toda la labor posible de preparación previa antes de escribir. De esta manera, espero usar mi tiempo de forma eficiente. También tengo la suerte de poder escribir hasta bien entrada la noche.

Este año vas a publicar tres libros (que sepamos). …): Cage of Souls , Children of Ruin y Walking to Aldebaaran. (En serio, ¿cuándo inventaste la máquina de viajar en el tiempo?). Quizá el más esperado es la secuela de Children of Time, pero… ¿qué nos puedes decir de los tres?

Children of Ruin es la secuela de Children of Time, y parte del gancho que dejé en el epílogo del libro, con una expedición hacia otro planeta terraformado. Cage of Souls es un libro muy diferente y el resumen que mi editor ha publicado en Amazon quizá sea mejor que cualquier cosa que yo pueda decir, pero es un libro situado en un futuro lejano en el que el mundo está simultáneamente muriendo y creando nueva vida. El héroe es un disidente político en una cárcel localizada en la jungla más hostil y desde este puesto ver cómo el mundo se destruye. Todo eso aderezado con monstruos, duelos y asesinatos. Walking to Aldebaaran es una novela corta sobre un astronauta al que mandan como parte de un equipo a investigar un extraño objeto alienígena en la órbita de Plutón, y que acaba perdido en su interior, desafiando el tiempo y el espacio. Intenta volver a casa pero empieza a comprender que si lo consiguiera, ni él ni su hogar serían los mismos.

Algunos de tus libros tienen versión en audio. Por ejemplo, Guns of the Dawn lo narra la maravillosa Emma Newman. ¿Qué te parece esta forma de leer?

Soy un gran fan de los audiolibros y he tenido la suerte de que todos los seleccionados para interpretar mis obras han hecho un muy buen trabajo. Los audiolibros son una manera estupenda de volver a experimentar libros que he leído en papel por que la voz del narrador añade mucho contexto.

¿Son las arañas tu marchamo como escritor? Aparecen de muchas formas en varios de tus libros.

Me encantan las arañas, aunque me gustan los artrópodos en general y los pulpos, reptiles… casi todo lo que al resto de la gente no le gusta. Las arañas son una herramienta especialmente útil para escribir porque, de todas las criaturas, quizá son las más odiadas por más gente. Por lo tanto, si necesitas un atajo para crear un extranjero o algo inhumano, las arañas son una apuesta segura.

En Spiderlight tomas las preconcepciones que muchos autores tienen sobre una partida clásica de D&D y las retuerces con la introducción de un comodín. En Redemption’s Blade la historia empieza en un punto inusual: el Malvado Tirano (TM) ya ha sido derrotado y los personajes buscan un propósito para sus vidas. Ambos conceptos distan mucho de lo que uno puede esperar habitualmente del género fantástico. ¿Qué pretendes conseguir introduciendo estos cambios en las historias fantásticas tradicionales?

Bueno, en primer lugar, la forma habitual de contar fantasía épica (el Bien derrota al Mal en una batalla campal) se ha utilizado muchísimo y yo lo que quiero aportar es originalidad. Por lo tanto, amo la fantasía, pero quiero darle mi propio toque. También es cierto que la fantasía tradicional (al menos la ola post-tolkeniana de los ochenta y los noventa) tiene muchas obras que no examinan las implicaciones de los mundos que estaban creando. Caracterizarlo todo como Bueno o Malo implica que el bueno puede dedicarse a destruirlo todo sin sentir remordimiento alguno. Tanto en Spiderlight como en Redemption’s Blade quería deconstruir la tradición del género e incluso desafiarla.

Dogs of War y Ironclads son dos obras situadas en un futuro cercano. Ambas presentan al lector posibles problemas relacionados con la tecnología de aplicación militar. Children of Time, sin embargo, está situada en un futuro lejano. La Tierra no es un escenario relevante y el foco se comparte entre un grupo variopinto con los restos de la Humanidad y una nueva especie en su camino evolutivo. ¿Qué tipo de ciencia ficción prefieres escribir?

Honestamente, todo se reduce a que el concepto clave del libro me diga cuál es el escenario correcto. Children of Time solo podía ocurrir en un futuro lejano porque la evolución de las arañas necesitaba tiempo. Dogs of War y Ironclads son sobre el presente. Nuestras actitudes hacia la riqueza y el privilegio, las diferencias de clase y de servicio y el futuro inmediato de la humanidad, así que si las hubiera situado en un futuro muy lejano no hubieran tenido el mismo impacto.

Has escrito libros muy  distintos, como el anteriormente mencionado Guns of the Dawn (una mezcla de Pride, Prejudice y Women at War), la trilogía Echoes of the Fall y la impresionante saga Shadows of the Apt (10 novelas y muchos relatos cortos). A este ritmo acabarás escribiendo en cualquier formato sobre cualquier tema de ciencia ficción y fantasía. ¿Cómo es que tu rango es tan amplio?

Hasta el momento, he permanecido dentro del género y me gustaría expandirme dentro del propio género. No suelo escribir terror (aunque algunas secciones de algunos de mis libros se adentran en ese terreno). En ocasiones he pensado en géneros vecinos  como la ficción histórica o el thriller, pero no creo que cambiar de estilos sea tan fácil y sé que necesitaría un periodo de aclimatación antes de intentarlo.

Quizá no sea muy conocido que eres un jugador habitual de juegos de mesa. ¿Crees que algunas de tus historias podrían servir como base para el desarrollo de un juego? ¿Qué tipo de juegos son tus favoritos?

¡Me encantaría que un juego de mesa (o cualquier tipo de juego) se basara en mi trabajo! Me definiría como un jugador de eurogames y me gustan los juegos que generan una historia emergente tan solo con la interacción de las reglas y los jugadores.

¿Qué nos puedes decir de tus nuevos proyectos?

Acabo de mandar a mi agente el manuscrito de un libro llamado The Brain Garden (aunque puede que le cambie el nombre cuando sea publicado) que es una gran historia acerca de líneas del tiempo paralelas y evolución y muchas más cosas. También hay una novela corta que acabo de terminar que es en parte sobre magos y en parte sobre salud mental, algo sobre lo que me interesaba escribir. Todavía no sé cómo llamarla.

Muchas gracias tanto a Elías como a Antonio por su ayuda y sobre todo a Adrian por responder tan rápido.

El ojo de Nefertiti

Tengo muchos propósitos de esos que nos hacemos en año nuevo y que luego seguramente no llegaremos a cumplir. De los propósitos lectores uno era leer más obras escritas originalmente en español, así que pronto me puse con la nueva obra de Jesús Cañadas, después de la excelente Las tres muertes de Fermín Salvochea.

El ojo de Nefertiti está orientada al público juvenil, pero eso no es impedimento para poder disfrutarla a cualquier edad. Jesús consigue crear unos personajes entrañables, tanto los principales como los secundarios, con los que se puede empatizar perfectamente. Además, los poderes que tienen algunas personas en el mundo son bastante sencillos de comprender pero pueden dar bastante juego, en una suerte de aplicación del Manual avanzado de escritura mágica de Sanderson.

El ritmo está perfectamente calculado y aunque a veces Jesús utiliza unas elipsis mareantes, entiendo la necesidad de abreviar algunos momentos para seguir manteniendo el interés del lector. Es posible que algunas escenas nos traigan a la memoria imágenes del imaginario colectivo que muchos compartimos gracias a películas como las de Indiana Jones o La Momia, pero él sabe traerlas a su propio terreno.

El humor también está presente en el libro, con algunos gags recurrentes que aún y así me han hecho reír. Me ha parecido ver algo de influencia de Tim Powers en el libro, pero quizá solo sean imaginaciones mías.

Algo que se me antoja innecesario es el comienzo de una trama amorosa que puede llevarnos a pensar en los tópicos, pero está compensada por una protagonista femenina fuerte de verdad, de una pieza. Y estamos hablando de una historia situada a comienzos del siglo pasado, lo cual la hace más especial si cabe.

No quería terminar esta reseña sin hablar sobre los huevos de pascua que el autor ha ido dejando por el camino para el disfrute del lector. Ni el nombre del barco ni la lectura del padre de la protagonista son casuales y agradezo especialmente a Jesús que haya puesto estos detalles, que sé que no son para mí, pero que me han llegado como si lo fueran.

The Ingenious

Llegué a leer The Ingenious de pura casualidad, ya que no conocía al autor ni tenía referencias sobre su obra, pero a veces lees libros por intuición, por salir de tu zona de confort a ver qué te encuentras.

Lo que me encontré en este caso fue una historia fantástica con una ambientación muy atractiva aunque no exenta de fallos. Hay una gran descompensación entre el interés de la ciudad en la que se desarrolla todo, Athanor, y la propia narración. Mientras que las descripciones de una ciudad en perpetuo movimiento con tintes barrocos de crecimiento casi orgánico son realmente espectaculares, la historia en sí no deja de ser un conato de rebelión ante el poder establecido.

La imaginación de Darius Hinks se desborda al describir los barrios que conforman Athanor, que son literalmente arrancados de su emplazamiento original para unirse al sistema en perpetuo movimiento que constituye la ciudad. Con estas adquisiciones llegan también los habitantes correspondientes, dando lugar a una amalgama de culturas y seres variopintos que podrían haber dado muchísimo juego, pero que no se aprovecha.

Hay cierto punto sádico en cómo el autor se recrea en los síntomas más evidentes de la adicción a las drogas promulgada y facilitada por el poder, que para mantener a las masas idiotizadas (además de otras motivaciones más oscuras) inundan las barriadas humildes de estupefacientes baratos.

En cuanto a los personajes, resulta extremadamente difícil empatizar con ellos, pues sus acciones son erráticas y eminentemente egoístas. Se acaba dando importancia a un personaje bastante secundario que casi casi pasa desapercibido durante el 90% de la novela, lo que parece un fallo de planificación o que el autor jugaba con las cartas demasiado ocultas.

La magia es potente pero está reservada solo a unos pocos estudiosos que sufren de ombliguismo extremo y que no son capaces de ver las amenazas que se ciernen sobre ellos, obcecados en una vida de estudio constante del Arte que apenas da frutos.

The Ingenious no es una lectura fácil pero si disfrutas de un libro donde la ambientación es la pieza clave, quizá sea para ti.

The Ninth Rain

En una de esas ofertas irresistibles en las que se está especializando Borja Bilbao, me hizo con el libro galardonado con el premio British Fantasy a la mejor novela de fantasía del año pasado. Además, he tenido la suerte de ir comentándolo con Antonio Díaz, lo que no hace si no incrementar el provecho que se le puede sacar a una lectura.

Con estos antecedentes, parecería que The Ninth Rain debería haber sido una grata experiencia, pero no ha sido capaz de convencerme por completo. Os cuento por qué.

Es cierto que uno de los personajes, Vintage, me ha encantado. Una erudita millonaria que se dedica a investigar los restos de una fuerza invasora que ha intentado en repetidas ocasiones acabar con todo, a la que no le importa ponerse el mundo por montera. Los otros personajes no es que estén mal, pero palidecen en comparación. Está Tormalin, uno de los últimos elfos… digo… eborianos que quedan y Noon, una fell-witch, que comienza la historia encerrada en un institución especial para este tipo de brujería.

El mundo es oscuro y truculento, los restos de las guerras anteriores amenazan la vida habitual de los humanos supervivientes y todo es desesperanza y tragedia.

Quizá Jen Williams se regodea en exceso en esta decadencia, pero cada descripción es un poco más gore que la anterior. Vale que estamos hablando de grimdark y que es posible que yo ya no tenga el cuerpo para estos trotes, pero llega un momento en el que cansa ver tantos intestinos y vísceras humanas puestas a ventilar. La mezcla de géneros que utiliza (porque se puede interpretar también que hay un poquito de ciencia ficción en la novela, si se ve desde un prisma determinado) es fascinante y las posibilidades que abre son muy variadas, pero requiere un esfuerzo consciente por parte del lector, tanto para entrar en la historia que arranca demasiado lenta como para sortear los coágulos de sangre y ectoplasma. De momento, no me he quedado con ganas de saber qué pasa en la siguiente entrega a pesar de que el relato se queda en un estupendo cliffhanging (o Behemoth-hanging)que deja abiertas muchas posibilidades.

La danza del gohut

Se han juntado dos razones para que acabara leyendo La danza del gohut. La primera, como creo que la de bastantes otros, es la recomendación que hizo Alex en el último programa de los VerdHugos de 2018. Pero es que además, tengo el propósito de leer más libros escritos originalmente en español, ya que últimamente el inglés está monopolizando mis lecturas y me temo que influyendo mucho también en cómo escribo.

Ferrán Varela escribe una historia de opuestos que acaban complementándose. Como bien expresa Mariano Villarreal en el prólogo el taoísmo es una de las interpretaciones filosóficas que emanan de la historia. Pero es cierto que no es el único tema que se explora en poco más de cien páginas. También se explaya sobre la posibilidad de redención de las faltas cometidas, las consabidas desigualdades sociales (sea en un mundo pseudomedieval, sea en nuestro propio momento temporal) y las responsabilidades impuestas por la sociedad.

La estructura del relato, que decide comenzar casi por el final, se adapta como un guante a esta compleja mezcla de intenciones. Indudablemente quita algo de fuerza a la narración porque ya sabemos algo de lo que pasará, pero es un problema mínimo comparado con la libertad que ofrece saber hacia dónde encamina sus pasos el autor, permitiéndole centrarse en otros aspectos.

Me ha encantado la prosa que utiliza Varela, buscando en todo momento la palabra adecuada, mencionando por ejemplo un bargueño cuando perfectamente podría haber dicho mueble, consiguiendo así una riqueza léxica que hace resaltar aún más la obra.

También me parece destacable la creación del mundo, cómo deja entrever algo mucho más complejo de lo que somos capaces de leer en un espacio tan corto, con detalles como el juego La toma del castillo, del que indudablemente me gustaría conocer las reglas o la estructura universitaria en la que la tutora aspira a ascender.

En definitiva, recomiendo mucho la lectura de La danza del gohut. Y ahora tendré que seguir buscando las recomendaciones de Alex, porque desde luego con esta ha dado en la diana.

In an Absent Dream

En cuanto cayó en mis manos me puse a leer In an Absent Dream, la cuarta entrega de la saga Wayward Children de Seanan McGuire.

Escrito con el estilo totalmente inmersivo de la autora, se trata de una precuela que nos retrotrae en el tiempo hasta 1964, para contarnos la historia de Katherine, a quien ya conocíamos de Every Heart a Doorway.

Utilizando como telón de fondo el Goblin Market de Christina Rosetti (presente en varias obras de fantasía de la cultura anglosajona) y su idea de trato justo, McGuire nos hace reflexionar sobre el verdadero sentido de la amistad y el necesario sacrificio para buscar la justicia. Lo que comienza como una aventurilla infantil se va volviendo más oscura conforme va pasando el tiempo, del mismo modo que la vida nos va enseñando poco a poco que no hay nada gratis y que todo tiene un precio.

Otra reflexión muy acertada de la autora es la necesidad de seleccionar nuestro camino entre las múltiples posibilidades que se nos presentan, ya que resulta totalmente imposible llegar a un equilibro para afrontar todas las decisiones que la existencia nos va poniendo por delante. Se trata de un relato de rito de paso, de alcanzar la madurez psicológica cuando la madurez física todavía no está al alcance.

Quizá esta entrega no es tan brillante como las dos primeras, que eran realmente excepcionales, pero aún así la lectura es absorbente y rápida, y nos deja con ganas de más entregas de esta serie que ha venido al mundo de la fantasía para sentar cátedra.

Desvelados los miembros del jurado de los premios World Fantasy

Se han dado a conocer quiénes serán los miembros del jurado de los premios World Fantasy del año que viene. Son los siguientes:

  • Nancy Holder (USA)
  • Kathleen Jennings (Australia)
  • Stephen Graham Jones  (USA)
  • Garry Douglas (United Kingdom)
  • Tod McCoy (USA)

Las categorías del premio son :

  • Premio a toda una vida
  • Mejor novela
  • Mejor novella
  • Mejor relato corto
  • Mejor antología
  • Mejor colección
  • Mejor artista
  • Premio especial profesional
  • Premio especial no profesional

Novedades sobre la nueva trilogía de Joe Abercrombie

Gollancz ha anunciado la adquisición de una nueva trilogía de Joe Abercrombie, cuya primera entrega, A Little Hatred, se publicará en septiembre del año que viene.

La editorial la define como una mezcla entre Los Miserables y Juego de Tronos, porque todo queda bien con Juego de Tronos (es una comparación imprescindible en cualquier editorial que se precie).

Estará situada en el universo de la Primera Ley y tendrá personajes nuevos así como caras familiares. También comenta que en la nueva serie tendrá lugar una especie de revolución industrial, sin dejar la política y sus luchas de poder con apuñalamientos incluidos.

Ya sabíamos que la idea del autor, que finalmente ha podido llevar a cabo, era escribir la trilogía de un tirón, para conseguir que fuera coherente y formara un todo. Esperemos que esta espera haya merecido la pena.

En la noticia también aparece que los derechos han sido vendidos en seis países, así que cruzamos los dedos para que vea la luz en España.

The Ocean at the End of the Lane

No me considero ninguna experta en Neil Gaiman, un autor del que he leído más bien poco y que creo que no se ajusta en demasía a mis gustos literarios. Pero, como hay que probar cosas distintas en esta vida y hacía ya tiempo que tenía pendiente The Ocean at the End of the Lane, dediqué unos días a su lectura.

La historia la relata el protagonista en primera persona, cuando ya adulto, vuelve al hogar de su infancia para un funeral y comienza recordar las peripecias que vivió con siete años, que prácticamente había olvidado. Por esta misma razón, se trata de un narrador no confiable, ya que lo que cuenta se puede interpretar de muchas maneras, como el producto de la imaginación de un niño o como una aventura de hadas real. Esta indefinición es uno de los pilares de la narración, teñida de realismo mágico.

La historia parece un tanto autobiográfica, hasta el punto en que un relato sobre criaturas que desean imponer su presencia en un mundo que no es el suyo pueda serlo, pero la descripción del protagonista recuerda por momentos a la infancia de Neil Gaiman, por lo que he podido informarme.

Las barreras entre el mundo mágico y el real son difusas en algunas zonas y hay criaturas que aprovechan estos intersticios para invadir el terreno que no les pertenece. Me ha recordado mucho a Coraline, una de las pocas obras del autor que conozco.

El relato es pausado y aunque tiene momentos de miedo y algo macabros, en realidad The Ocean at the End of the Lane es una versión un tanto descafeinada de obras que ya conocemos del autor. La prosa es musical y consigue ponernos en la piel del protagonista y el ritmo está bien llevado, pero no por ello deja de ser una obra menor.

Si eres seguidor de Neil Gaiman sin duda ya habrás leído esta obra y si no es así, probablemente preferirás empezar por otras de más renombre y reconocimiento. The Ocean at the End of the Lane se queda en un terreno de nadie que hace que pase desapercibida.

The Ocean at the End of the Lane está traducido al español por Mónica Faerna García-Bermejo.