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Sopa de letras Dominion of the Fallen

ACTUALIZACIÓN : Gracias a la generosidad de Aliette de Bodard, se añaden a los premios… ¡tres copias firmadas de The House of Binding Thorns!. Thanks to the generosity of the author, we also raffle three signed copies of the new novel The House of Binding Thorns.

Para celebrar la próxima publicación de The House of Binding Thorns sorteamos tres ejemplares firmados por la autora de The House of Shattered Wings, la primera novela de la serie.

Para ello solo hace falta mandar una captura de la solución de la sopa de letras que viene a continuación al correo fantasticaficcion arroba gmail punto com con el asunto “Aliette”. Se sortearán los ejemplares entre los participantes que hayan completado la sopa hasta el día 24 de marzo.

In order to celebrate the next publication of The House of Binding Thorns we raffle three The House of Shattered Wings books signed by Aliette de Bodard (worldwide!).

You only need to send a screen capture of the crossword solved to fantasticaficcion at gmail dot com with the subject “Aliette”. You have until the 24th of March.

Sigue leyendo

The Year’s Best Science Fiction & Fantasy Novellas 2016

YBSFFNovellas2016-600Como algunas de las novellas incluidas en esta recopilación ya habían aparecido en el blog he preferido enlazar las reseñas correspondientes para centrarme en las que son nuevas para mí.

“Binti” de Nnedi Okorafor

“The Citadel of Weeping Pearls” de Aliette de Bodard

Espectacular epopeya de una de mis autoras favoritas, capaz de aunar la lealtad filial y la política cortesana en una investigación policíaca que puede tener terribles consecuencias para el imperio. Aliette sigue explorando Xuya y ofreciéndonos más piezas de ese universo que tanto nos gustaría ver en novela. Mención especial merece el momento Hope que tiene uno de los personajes.

“Gypsy,” de Carter Scholz

Maravillosa historia de exploración espacial contada desde diversos puntos de vista y que parece desde un principio condenada al fracaso a pesar del genio de los instigadores de la misión. Puro sentido de la maravilla.

“The Pauper Prince and the Eucalyptus Jinn,” de Usman Malik

“What Has Passed Shall in Kinder Light Appear” de Bao Shu, traducido por Ken Liu

La idea de una flecha del tiempo que funciona de manera inversa a nuestro flujo temporal me ha parecido apasionante, aunque por su propia naturaleza se va agotando poco a poco conforme avanza la historia. Tras una corta charla con mi amigo Elías, conseguí ver que el punto fuerte de este relato no era esta idea (aún teniendo su importancia) si no más bien la comparativa con la situación de hastío e impotencia de la población bajo algunos regímenes políticos. Para reflexionar.

“The Last Witness” de K. J. Parker

“Inhuman Garbage,” de Kristine Kathryn Rusch

Situado en el mismo universo que The disappeared, adolece de las mismas características que esta novela. Suena a ciencia ficción demasiado antigua para mí, aunque sea entretenida.

“The Bone Swans of Amandale” de C.S.E. Cooney

Del mismo modo que en el anterior me parecía ciencia ficción de hace décadas, este relato me ha parecido un homenaje a los cuentos fantásticos más antiguos y macabros, antes de la versión edulcorada de Disney.

“Johnny Rev” de Rachel Pollack

Fantasía urbana que mezcla diversas mitologías en un cóctel que no ha resultado totalmente exitoso.

Leer este recopilatorio me ha servido para reflexionar sobre la nueva tendencia de publicación de novellas, un formato que de antemano parece idóneo para un lector apresurado. Desde el punto de vista económico, es una recopilación que sale realmente barata en comparación con comprar todas las historias individualmente. Ahora bien, mi problema quizá haya sido leer de forma continua todo el volumen, con lo cual he salido bastante empachada del formato. ¿Qué os parece a vosotros? ¿Es interesante reunir una selección de publicaciones agrupadas solo por su extensión? El debate queda abierto.

The apex book of world SF I

apexHace ya tiempo que tenía previsto leer The apex book of world SF 1 editado por Lavie Tidhar pero nunca encontraba el momento. Pues, por fin, el momento ha llegado.

“The Bird Catcher” de Somtow Sucharitkul

Relato de terror para comenzar la antología, con referencias a la inocencia perdida de la infancia en forma de ritual de madurez de un abuelo con su hijo.


“Transcendence Express” de Jetse de Vries

La idea Negroponte Un portátil para cada niño sirve como base a esta optimista historia donde una científica que consigue el primer procesador cuántico deja toda su investigación de lado para enseñar en una aldea africana. Pero las clases no serán al uso y el objetivo final puede cambiar el rumbo de la Tierra.

Es muy bueno, un relato que ojalá se hiciera realidad.


“The Levantine Experiments” de Guy Hasson

Experimento psicológico sobre los verdaderos límites de la psique humana. Muy inquietante.


“The Wheel of Samsara” de Han Song

El budismo ha inspirado a autores de ciencia ficción como sir Arthur C. Clarke y sus “9 billones de nombres de Dios”. En esta ocasión Han Song parece homenajear al autor inglés pero con un mensajes implícito sobre la ira y la curiosidad.


“Ghost Jail” de Kaaron Warren

Relato que entremezcla historias fantasmas con crítica social, pero sin decantarse claramente por ninguno de los dos extremos y quedándose por tanto en un incómodo lugar intermedio.


“Wizard World” de Yang Ping

Aunque en su momento fueran originales, empiezan a volverse monótonos estos relatos sobre mundos virtuales de inmersión total de los que es casi imposible escapar. El fenómeno hikikomori en su vertiente online.


“L’Aquilone du Estrellas (The Kite of Stars)” de Dean Francis Alfar

Precioso cuento sobre la tarea de toda una vida para conseguir un objetivo efímero. Funciona como una parábola y utiliza de forma majestuosa la enumeración de objetos para dar idea del arduo trabajo. Maravilloso.


“Cinderers” de Nir Yaniv

Esquizofrénico relato que no sé si se puede circunscribir al género pero que deja muy mal cuerpo.


“The Allah Stairs” de Jamil Nasir

Hay que tener cuidado con lo que se desea porque puede cumplirse.


“Biggest Baddest Bomoh” de Tunku Halim Bin Tunku Abdullah

Una historia de obsesión amorosa tan previsible como manida.


“The Lost Xuyan Bride” de Aliette de Bodard

Da gusto leer relatos antiguos de Aliette y ver cómo se iba gestando una gran escritora. En un marcado tono detectivesco, como parte de Obsidian and Blood, pero enmarcado en el universo de Xuya, este relato enfrenta el deber filial con la libertad del ser humano.


“Excerpt from a Letter by a Social-Realist Aswang” de Kristin Mandigma

Curiosa epístola que mezcla socialismo con mitología filipina, con referencias a esa cultura y con un final irónico y divertido.


“An Evening In the City Coffeehouse, With Lydia On My Mind” de Aleksandar Žiljak

Trepidante thriller situado en un futuro cercano, con un aspecto muy cinematográfico. Tiene un poco de todo, sexo, alienígenas, tecnologías avanzadas, persecuciones… Un veloz viaje que se disfruta de cabo a rabo.


“Into the Night” de Anil Menon

Relato sobre el cambio generacional unido al cambio tecnológico. Las novedades pueden resultar incomprensibles para aquel que ni siquiera posee los instrumentos necesarios para recibir la información.


“Elegy” de Mélanie Fazi

Precioso relato fantástico sobre la pérdida de los hijos. Me ha afectado especialmente.


“Compartments” de Zoran Živković

Demasiado extraño para mi gusto.

El proyecto de reunir relatos de muy diversos orígenes me parece tan necesario como interesante. No pasará mucho tiempo hasta que me lea el segundo.

Contenidos de The Year’s Best Science Fiction & Fantasy Novellas 2016

Ya conocemos cuáles serán las novellas incluídas en The Year’s Best Science Fiction & Fantasy Novellas 2016, editado por Paula Guran.

“The Citadel of Weeping Pearls” de Aliette de Bodard (Asimov’s, Oct/Nov 2015)
“The Bone Swans of Amandale” de C.S.E. Cooney (Bone Swans, Mythic Delirium Books)
“Binti” de Nnedi Okorafor (Binti, Tor.com)
“The Last Witness” de K. J. Parker (The Last Witness, Tor.com)
“Johnny Rev” de Rachel Pollack (F&SF, Jul/Aug 2015)
“Inhuman Garbage,” de Kristine Kathryn Rusch (Asimov’s March 2015)
“Gypsy,” de Carter Scholz (F&SF, Nov/Dec 2015)
“The Pauper Prince and the Eucalyptus Jinn,” de Usman Malik (The Pauper Prince and the Eucalyptus Jinn, Tor.com)
“What Has Passed Shall in Kinder Light Appear” de Bao Shu, traducido por Ken Liu (F&SF, Mar/Apr 2015)

Y aquí tenéis la portada, de Julie Dillon:

YBSFFNovellas2016-600

Ganadores BSFA 2015

Aunque ya lo publicó el siempre atento @odo, no puedo resistirme a traeros los ganadores de los Premios BSFA 2015. Y es que estoy contentísima por Aliette de Bodard.

Mejor novela

Aliette de Bodard, The House of Shattered Wings, Gollancz

Mejor relato

Aliette de Bodard, “Three Cups of Grief, by Starlight”, Clarkesworld 100

Mejor artículo

Adam Roberts, Rave and Let Die: The SF and Fantasy of 2014, Steel Quill Books

Mejor ilustración

Jim Burns, Cover of Pelquin’s Comet, Newcon Press

¡Enhorabuena a los ganadores!

Meeting infinity

meeting-infinity-coverLa increíble capacidad de trabajo de Jonathan Strahan le permite publicar varias antologías por año. Uno de los proyectos más interesantes en los que ha participado son los de la serie Infinity, por definirlos de algún modo. Con las buenas sensaciones que me dejó Reach for infinity, comencé la lectura de Meeting infinity con las expectativas bastante altas.

“Rates of Change” de James S.A. Corey

Me parece que este relato es un buen comienzo para una antología, con unos autores que se están haciendo un nombre en la ciencia ficción.  La posibilidad de cambiar entre cuerpos  permite vivir con un organismo joven durante toda la existencia, pero el problema del rechazo a ese ser extraño en el que habitamos no es de fácil solución. Si además, añadimos el conflicto generacional entre padres e hijos, la mezcla mejora.

“Desert Lexicon” de Benjanun Sriduangkaew

Muy en la línea de los relatos de la autora, jugando con las modificaciones corporales y de la memoria. Aunque en este caso se trate de un experimento de campo para sobrevivir a las condiciones más duras. No es de los mejores de Benjanun.

“Drones” de Simon Ings

Curiosísimo relato con tintes postapocalípticos, en el que una nueva sociedad se ha creado. Los recursos disminuyen y las mujeres son un bien escaso. El comienzo del cambio ocurrió con un hecho que nos parecerá nimio pero no lo es: la muerte de las abejas.

“Body Politic” de Kameron Hurley

Demasiado complejo para mí. En esta historia la tecnología orgánica se enfrenta a la inorgánica. La narración se ve desde dos puntos de vista, pero al final resulta confusa y poco lograda.

“Cocoons” de Nancy Kress

La adaptación necesaria para vivir en un nuevo planeta puede venir por modificaciones buscada por el ser humano o impuestas por el exterior. En esta ocasión , Kress torna la amenaza externa en posible colaboración. Realmente interesante.

“Emergence” de Gwyneth Jones

Muy buen relato de Jones, sobre los cambios que la humanidad habrá de afrontar para conseguir la inmortalidad. También es importante el concepto de humanidad y libertad de la Inteligencias Artificiales,  con un sistema solar dividido entre la zona exterior, en la que están reconocidas como “seres libres” y la zona interior, donde son solo esclavos.

“The Cold Inequalities” de Yoon Ha Lee

Espectacular relato sobre la huida de la Tierra de una nave espacial con la presencia de un polizonte inesperado. Trata temas muy en auge como son el colonialismo y la memoria histórica desde una perspectiva de ciencia ficción.

“Pictures from the Resurrection” de Bruce Sterling

No me ha gustado nada el mundo descrito por Sterling en un futuro desolador.

“Aspects: A Galactic Centre Story” de Gregory Benford

Sin haber leído la saga del Centro Galáctico me temo que el relato queda un poco vacío de contenido.

“Memento Mori” de Madeline Ashby

Me ha gustado mucho esta historia sobre la posibilidad de ir cambiando de cuerpo tomando la decisión de guardar o no los recuerdos. ¿Que pasaría si una de nuestras iteraciones anteriores sí hubiera querido recordar?

“All the Wrong Places” de Sean Williams

Posiblemente el relato más original de toda la antología, la búsqueda de su amada por parte del protagonista le lleva a los límites del Universo, siempre viajando hacia delante, siempre luchando contra las probabilidades.

“In Blue Lily’s Wake” de Aliette de Bodard

El tratamiento de una extraña enfermedad que parece hacer coexistir en el mismo plano distintas realidades es el hilo conductor de esta historia de Xuya. Un acto egoísta puede generar buenas consecuencias, pero si el precio que se ha de pagar son vidas humanas, ¿se podrá sobrellevar la culpa?

“Exile from Extinction” de Ramez Naam

Muy curiosa esta aportación de Naam, con un tono menos optimista de lo que en él es costumbre pero no por ello menos creíble. Como en el relato de Yoon Ha Lee, una nave huye de la Tierra en guerra con una valiosa carga.

“My Last Bringback” de John Barnes

Cargado de resentimiento, esta narración desde el punto de vista de uno de los últimos humanos “naturales” que quedan en el mundo en contraposición a los “mejorados” es cruel y a la vez aleccionador.

“Outsider” de An Owomoyela

Una búsqueda de la respuesta a la pregunta: ¿qué nos hace humanos? ¿Es el libre albedrío? Si durante décadas los humanos se han tenido que modificar para subsistir, ¿seguirán siendo humanos?

“The Falls: A Luna Story” de Ian McDonald

McDonald ha encontrado un filón con sus historias de Luna, y no seré yo quien le distraiga de seguir escribiendo en este maravilloso escenario. Es este un relato de conflicto generacional y de cambio, de adaptación al medio y de aceptación de las limitaciones propias, y ante todo, una bellísima historia de amor materno-filial.

Tras terminar de leer la antología, que me parece de un nivel bastante alto, no he podido evitar acordarme de Takeshi Kovacs de Richard Morgan. Me hubiera gustado ver una colaboración de este autor en esta antología. Por lo demás, tras un comienzo algo titubeante, las historias van mejorando y dejan un agradable recuerdo.

Sobre colonialismo, imperios malvados y sistemas opresivos

Aquí os ofrecemos la traducción del controvertido artículo de Aliette de Bodard sobre el colonialismo. He contado con la inestimable colaboración de Cristina Jurado. Obviamente, cualquier fallo en la traducción es mío.

Esto es solo una queja, porque para escribir en profundidad sobre este tema necesitaría documentarme (mucho) y releer (mucho también). Pero como he estado leyendo simultáneamente varios libros de género e investigando la colonización francesa de Vietnam en el siglo XIX (y la historia del sudeste asiático en ese periodo; estaba investigando para el libro dos, la secuela de The House of Shattered Wings), me he dado cuenta de que el contraste es… cruel.

Para decirlo con claridad, muchas de las descripciones fallan por un margen bastante amplio. Entre las cosas que veo mucho destaco: el héroe (o héroes) lucha y derroca el sistema colonial; el héroe (o héroes), ya sea colono o colonizado, suele estar prácticamente exento de cualquier prejuicio colonial; las luchas por la independencia son limpias y simples, y en ellas la gente se rebela contra los opresores y consigue ser democrática y libre.

Bien. ¿Por dónde empiezo?

Veamos, lo que pasa con el colonialismo, lo que lo hace tan aterrador y doloroso e inflama tanto los ánimos… es que fue algo generalizado. No digo que no hubiera gente que no luchara en su contra, pero aquellos que lo hacían eran una proporción minúscula de la población (e incluso aquellos que luchaban contra el colonialismo tenían otros graves perjuicios).

La verdad es que la mayoría de los habitantes de las naciones colonizadoras lo consideraban algo natural, como el orden apropiado de las cosas, como Dios manda. Francia (en aquel momento una democracia, recordémoslo) votó por mayoría a favor de una intervención en Annam, porque mejoraría las vidas de los ciudadanos ordinarios y porque enriquecería al país. En los textos históricos se aprecia claramente que nadie en ninguna de las clases sociales veía algún problema en ello. De hecho, los miembros de las clases más bajas consideraban las colonias como un lugar donde ir para hacer fortuna, donde incluso una persona pobre podría vivir en el lujo con trabajadores nativos a su disposición. ¿Y los “progresistas”? Veían a los colonizados como niños – como gente inmadura que necesitaba ser educada, que necesitaba ser “civilizada”; protegidos de sí mismos contra su voluntad (en contraste con la gente que sólo quería dominar y desvalijar).

¿Lo más aterrador? Los colonizados también creían que ese era el orden natural de las cosas, que tenían que modernizarse para competir, para volverse más occidentales, porque Occidente era clara e intrínsecamente superior. Mandaban a sus hijos a las escuelas occidentales – a Londres, a París – para que los educaran, como una muestra de su situación privilegiada. Algunos países, como Japón y Tailandia, consiguieron modernizarse mientras mantenían su independencia nacional y algo de su cultura. Otros… tuvieron menos éxito.

Obviamente, había superioridad militar. ¿Pero por qué duró tanto la colonización? Porque existía la completa y rotunda certeza de que los colonizadores tenían la razón, de que las colonias les pertenecían, de que las riquezas de otros países eran suyas. Los habitantes de las naciones colonizadoras tomaron estas riquezas y se beneficiaron de ellas, pensando que les pertenecían (y sí, había una terrible opresión en las naciones colonizadoras también). Inter-seccionalmente, las cosas eran complicadas pero, repito, se trató de una actitud de todas las clases sociales. No existía solidaridad entre, digamos, la clase trabajadora francesa y la de Indochina. Se pensaba que los indochinos eran extranjeros terroríficos que les robaban el trabajo y hablaban de forma extraña ).

Lee textos de ese periodo histórico. Lee a Agatha Christie. Lee a Maurice Leblanc. O a cualquier otro escritor. El Imperio es el escenario. El prejuicio racial es casual, omnipresente.

¿Otra razón por la que el colonialismo funcionó? No fue solo por la superioridad militar. Y no fue el comercio (la versión de “Francia en Vietnam” en este caso no se centraba mucho en el comercio, al menos al principio). Fue el uso de técnicas como el “divide y vencerás”. Se utilizaban las fracturas existentes, o se crearon nuevas, entre los grupos sociales y étnicos para crear una sociedad nueva: una sociedad que se ocupa de destrozarse a sí misma no tiene tiempo para crear una resistencia organizada. No se ejerce opresión de la misma forma a todo el mundo. Esta es la razón por la que tengo poco aprecio por los regímenes malvados y opresivos: si todo el mundo sufre el mismo grado de opresión y no existen esperanzas de futuro, el gobierno no va a durar mucho. Ello implica que se trata a la gente de forma diferente dependiendo de su origen y de dónde viven: las colonias no son naciones sino un popurrí de diferentes sistemas políticos, con una serie de principios al uso: “aquello que funciona” y “mantengámosles débiles” (solo hay que fijarse en las grandes diferencias entre Tonkin, Annam y Cochinchina en el siglo XIX y principios del XX). También significa que hay beneficios secundarios generalizados, que de ningún modo compensan el elevado peaje, por supuesto: avances sociales, sanitarios y científicos llevados a la población de Annam para, por así decirlo, demostrar que el gobierno imperial no les tenía tanto aprecio como los colonizadores.

Y cuando la situación se tensa, cuando todo este complejo equilibrio finalmente se desintegra… la cosa se complica. Habrá sangre. Habrá violencia. Habrá masacres y purgas. No estoy diciendo que no deba suceder, o que las revoluciones no deban acaecer, pero siempre hay que pagar un precio. Siempre hay una lucha sobre qué facción debe regir el destino de la nación, o incluso qué aspecto tendrá la nación – ¿dónde estará la capital?, ¿quién formará el gobierno?, ¿en qué idioma se hablará?, ¿qué cultura será la que dará forma a todo, desde la administración a la historia que se enseñará? Y no es solo la guerra por la independencia: las repercusiones serán visibles incluso décadas después. La guerra civil nigeriana, el genocidio ruandés, la guerra de Vietnam… y podría seguir y seguir. Es casi un libro de texto.

Vais a decir que no importa – que la ciencia ficción y la fantasía necesitan centrarse en los héroes, en lo extraordinario, en la revolución limpia y fácil que podemos obtener sin dilemas morales. Pero el caso es que… si nos centramos en esto, perpetuaremos una gran ilusión, un gran silencio. Olvidamos que los imperios como este solo existen porque la mayoría lo consiente. Olvidamos que los sistemas injustos funcionan porque la gente está convencida de que todo el mundo está en el sitio en el que debe estar y seguros de que es su derecho moral oprimir a otros, o de que estar oprimidos es inevitable o, aún peor, de que los opresores son moralmente superiores o tienen más méritos. Como solo hablamos de los héroes, nos gusta pensar que entonces podríamos haber estado entre ellos. Pero la realidad es que la mayoría de nosotros no hubiéramos estado. Realmente, muchos de nosotros no lo estamos hoy en día (por poner un ejemplo, compramos ropa y electrónica barata obtenida mediante condiciones horribles de trabajo).

¿Sabéis lo que es más terrible sobre los Imperios Malvados? Los creamos estando plenamente convencidos de que era lo correcto. Los mantenemos estando de acuerdo diariamente con decisiones que hacen nuestras vidas mejores y más ricas, y olvidando cómo impactan en las vidas de otros. Y raramente – muy raramente- demostramos un puro, admirable y casi imposible coraje por superarlas y por asumir el coste, alto y sangriento, de hacerlo.

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PS : Por si te lo preguntabas: sí, hablo sobre estos tema en mi novela The House of Shattered Wings. En mi devastada Francia alternativa existió un imperio colonial y se nota. Los personajes se ven afectados por la forma de pensar colonial, ya sean aquellos que colonizaron y se benefician de ello (Selene, Madeleine) o aquellos colonizados (Philippe, Ngoc Bich). Y sí, aparecen algunos pensamientos que son desagradables e incómodos- pero que son cosas que se tienen que mostrar.

Guest Post : Writing the novel of my heart

alietteHoy tenemos el honor de recibir la visita de Aliette de Bodard, que ha escrito un post especial sobre su nueva novela The house of shattered wings. Después podéis leer la traducción que he pergeñado (pido disculpas por adelantado).

Writing the novel of my heart, or why I nuked Paris

The House of Shattered Wings started as a very different novel.

Originally, I sat down in 2011 or 2012 with my agent, and we discussed projects I wanted to take forward. The one we ended up agreeing on as the most sellable was a urban fantasy set in Paris: I loved the subgenre, but felt I wanted to set it somewhere different (and in any case didn’t feel qualified to set it in an Anglophone country, not even in London where I’d actually lived).

Over the year that followed, I wrote a synopsis, then three sample chapters, of a fantasy set in 21st Century Paris, where rival families of magicians fought each other for influence. The main character, Hélène Roulière, was Vietnamese-French, and struggling to find her place in families mostly drawn from the upper-class aristocracy and bourgeoisie. The novel’s plot found her family under attack, and Hélène fighting to preserve her husband and children, even as her easy certainties crumbled around her.

There were a lot of familiar preoccupations in this novel: Hélène’s struggles with her heritage, the importance of homes and hearths, factions fighting each other for influence; and the deadly secrets that could weaken families, and tear them apart. On paper, it sounded like a wonderful thing. In practise, however, it never really came alive. I had several chats with friends, and with my agent, and reluctantly came to the conclusion that it wasn’t working because I didn’t really believe in this world: in particular, I couldn’t get a grip on the magic, and couldn’t believe in an essentially unchanged 21st Century with large magical factions present (I know people have done it very well, and very believably! I just couldn’t make it work for me).

Regretfully, I scrapped the entire thing, consigning it to the “drafts that didn’t work” folder on my machine. I decided I needed an entirely new setting, and an entirely new plot: something I could actually feel enthusiasm about. Hunting through the scraps folder, I found two old drafts, both novelettes. They were both set in the same universe: a city named Silverspires, where Fallen angels regularly appear, bewildered and lost in the wake of leaving Heaven; and are mercilessly hunted for the magic in their bones. The main character, Samantha, teamed up with a Fallen named Caliel, and attempts to take new Fallen to safety before they are hunted down and killed. Silverspires itself was a sort of dreamy cross between 19th and 20th Century, with silver bullets and mobile phones on the one hand, and on the other Irish immigrants and tenements straight out of Charles Dickens.

The stories were only half-finished–one literally stopped mid-sentence, as a main character got mortally shot (at that point it was 12000 words long, and I must have got discouraged I would never sell it). I toyed with taking them up again, but again I felt there was something missing; something which didn’t quite click for me. I (bravely) decided to set aside the novel problem for now, and focus on writing short fiction.

A couple of months later, I was visiting fellow writer Rochita Loenen-Ruiz in the Netherlands, and discussing the novel I was attempting to write. I mentioned my Silverspires stories, and Rochita looked at me long and hard before saying, “you know, this would totally make an awesome novel, and there’s no reason why it couldn’t take place in Paris”.

I felt as though lightning has struck me between the eyes.

Of course. Of course it wasn’t Silverspires I wanted, but Paris: a wildly different city where magic ruled and Fallen angels tumbled from the sky, where life was dangerous and short but still worth living and clinging to; and where Great Houses, each with their own philosophy and rules, fought each other for magical dominance. I wanted familiar streets, the ones I’d grown up with all my life; the rhythm and rules of a society from the books I’d read as a child–still that weird cross between modernity and tradition, but coming from the Belle Epoque rather than the Victorian Age.

At that point, I stopped, and wondered why there would be that kind of society–and realised that the answer was that it was a 20th Century society looking back to a golden age; and that the easy reason why that would happen was because something catastrophic had happened between the Belle Epoque and the current day. From there, it seemed almost natural to introduce a magical war: instead of WWI being fought between countries, I had it fought between magical factions; and had the resulting conflagration deeply and irremediably nuke Paris, razing Notre-Dame and the Grands Magasins, and making the Seine run black with ashes and the pollution of spell residues.

And that was the beginning of The House of Shattered Wings. Of course, there was still a lot of work: figuring out the magical factions and why they’d got there, how the history and geography of the city had changed, and doing some general worldbuilding and cleaning up (to take just one example, the mobile phones were incompatible with the devastated city and its lack of infrastructure, but it took me two drafts and gentle prodding from my agent to realise this). And then I needed an actual plot where things happened…

The resulting novel is a composite of both these attempts, and I can still clearly see bits and pieces of both: the families have become Houses, but the intrigues between magical factions still take centre stage; one character, Philippe, is Vietnamese, and as out of place as Hélène was in the urban fantasy. Silverspires became a House rather than a city; the drug made from Fallen bones was renamed angel essence, and characters from the Silverspires short stories (Lucifer Morningstar, Asmodeus) were lifted wholesale and twisted slightly sideways to make them fit in this new universe. But equally, it’s a novel and a setting that is now totally its own thing, with its own rules, own internal consistency, and a universe that felt to me like it was breathing and living, and one I could comfortably set a novel into.

And the moral of this story is: in case of doubt, one should always nuke Notre-Dame!

Escribiendo la novela de mi corazón, o por qué bombardeé París

The House of Shattered Wings empezó como una novela muy diferente.

En sus comienzos, me senté en 2011 o 2012 con mi agente, y hablamos sobre los proyectos que quería afrontar. Acabamos poniéndonos de acuerdo en que el más “vendible” sería una fantasía urbana situada en París: me encanta el subgénero, pero quería ubicarlo en un sitio distinto (de todas formas, no me sentía preparada para localizar la novela en un país anglófono, ni siquiera en Londres donde había vivido).

Durante el año siguiente, escribí una sinopsis y capítulos de ejemplo de una fantasía situada en un París del siglo XXI, donde familias de magos rivales se enfrentaban entre ellas para conseguir el poder. El personaje principal, Hélène Roulière, era una franco-vietnamita que luchaba para encontrar su lugar en estas familias de la alta aristocracia y burguesía. La trama de la novela se basaba en un ataque a su familia ante el que Hélène intentaba preservar a su marido y familia, mientras sus certezas se derrumbaban.

Había muchas preocupaciones familiares en esta novela: la herencia de Hélène, la importancia de los hogares y los corazones, facciones que se enfrentan una a otra para conseguir poder y los secretos mortales que pueden debilitar a las familias y destrozarlas. Sobre el papel, sonaba muy bien. En la práctica, sin embargo, nunca llegó a realizarse. Hablé muchas veces con amigos y con mi agente, y reticentemente llegué a la conclusión de que no funcionaba porque no creía en ese mundo: en particular, no me creía la magia y el hecho de que el siglo XXI no hubiera cambiado apenas incluso con grandes poderes mágicos presentes (conozco gente que lo ha hecho y muy bien pero para mí simplemente no funcionaba).

A regañadientes, me deshice de todo, guardándolo en la carpeta “borradores que no funcionaron”. Decidí que necesita un escenario totalmente nuevo así como una trama totalmente nueva: algo que me entusiasmara. Rebuscando en esta carpeta, encontré dos borradores antiguos, dos novelettes. Ambos estaban situados en el mismo universo: una ciudad llamada Silverspires, donde ángeles Caídos aparecen regularmente, asombrados y perdidos al despertar fuera del Cielo; son perseguidos sin misericordia por la magia de sus huesos. El personaje principal, Samantha, forma un equipo con un Caído llamado Caliel e intenta salvar a un nuevo Caído antes de los capturen y los maten. Silverspires en sí misma era un cruce soñado entre los siglos XIX y XX, con balas de plata y teléfonos móviles por un lado y por el otro lado inmigrantes irlandeses y suburbios directamente sacados de Charles Dickens.

Las historias estaban a medio hacer – una de ellas literalmente se quedaba en mitad de una frase, porque un personaje principal recibía un disparo mortal (en ese momento tenía 12000 palabras, y supongo que pensé que nunca lo vendería). Jugué con la idea de empezarlas de nuevo, pero también sentía que faltaba algo; algo que no terminaba de funcionar. Decidí (valientemente) dejar de lado la novela y concentrarme en la ficción corta.

Un par de meses después, estaba visitando a mi amiga Rochita Loenen-Ruiz en los Países Bajos, hablando sobre la novela que estaba intentando escribir. Mencioné mis historias de Silverspires, y Rochita me miró largo rato antes de decirme, “sabes, esto sería una novela estupendo y no hay ninguna razón por la que no debería ocurrir en París”.

Me sentí como si un rayo me hubiera atravesado entre los ojos.

Por supuesto. Por supuesto que no quería Silverspires, quería París: una ciudad radicalmente diferente donde la magia mandaría y los ángeles cayeran del cielo, donde la vida fuera peligrosa y corta pero mereciera la pena luchar por ella; donde las Grandes Casas, cada una con su propia filosofía y reglas, se enfrentaran por el poder mágico. Quería calles familiares, esas en las que yo había crecido; el ritmo y las reglas de una sociedad de los libros que leía de pequeña – ese extraño cruce entre modernidad y tradición, pero partiendo de la Belle Epoque en vez de la era victoriana.

En aquel momento me paré y me pregunté por qué se habría creado ese tipo de sociedad- y me di cuenta de que la respuesta estaba en la sociedad del siglo XX mirando atrás a una edad de oro; y la razón por la que esto ocurriría sería sencilla : algo catastrófico habría sucedido entre la Belle Epoque y el presente. Desde ahí, parecía casi natural introducir una guerra mágica: en vez de que la Primera Guerra Mundial se disputara entre países, enfrenté a facciones mágicas; la conflagración resultante destrozó profunda e irremediablemente París, demolió Notre-Dame y los Grands Magasins e hizo que el Sena se volviera negro con las cenizas y la contaminación residual de los hechizos.

Y ese fue el comienzo de The House of Shattered Wings. Por supuesto, quedaba mucho trabajo: imaginar las facciones mágicas y por qué llegaron a dónde estaba, cómo la historia y la geografía de la ciudad habían cambiado, trabajos generales de wordbuilding y de limpieza… (por ejemplo, los teléfonos móviles eran incompatibles con la ciudad devastada y su falta de infraestructura, pero necesité dos borradores y un “amable aviso” de mi agente para darme cuenta). Y entonces necesité una verdadera trama donde ocurrieran cosas…

La novela resultante es una mezcla de ambos intentos, y puedo ver claramente piezas de cada uno de ellos: las familias se han convertido en casas, pero las intrigas entre ellas siguen siendo primordiales, una personaje, Philippe, es vietnamita, y está tan fuera de lugar como Hélène lo estaba en mi fantasía urbana. Silverspires se transformó en una casa en vez de una ciudad, la droga hecha a partir de huesos de Caídos la renombré como angel essence, e importé algunos personajes de las historias cortas de Silverspires (Lucifer Morningstar, Asmodeus) tal cual con pequeños cambios para adaptarlos al nuevo universo. Pero del mismo modo, es una novela y un escenario totalmente distintos, con sus propias reglas, su propia consistencia interna y un universo que me parecía vivo, en el que podía acomodar la historia.

La moraleja de la historia es: en caso de duda, ¡destrozar Notre-Dame!

Ya a la venta SuperSonic Magazine 2

Ya está disponible el número dos de SuperSonic Magazine, en el que colaboro. Os diría que las secciones son interesantísimas y los relatos también, pero lo mismo no os fíais de mí por ser parte interesada, así que pasaos por aquí, compradlo y juzgad por vosotros mismos.

Aquí tenéis los contenidos y la portada:

Portada de Alfred Portátil

Editorial
“Escamas” de Alastair Reynolds
Mutatis Mutandis: Voces de arena y escoria
“Kalamazoo” de Daniel Pérez Navarro
Entrevista a Rosa Montero
“Curse 2.0” de Liu Cixin
Alucinadas 2015
Castillos en el aire
Entrevista a Guillém López
“El Mantis” de Alejandra Decurgez
Ficción Científica: Relatos
La resistencia al cambio en la ciencia ficción
“Hot Cross Son” by Steve Redwood
“Off the shelf” by Steve Redwood
Lo bueno, si breve
“A su imagen” de Teresa P. Mira de Echeverría
Reconocimiento digital: Aliette de Bodard
Entrevista a Jesús Cañadas
“El átomo” de Nieves Mories
El chamán, el ritual y el mito en American Gods
Ghostwords con Aliette de Bodard
Mi primer Celsius ¿o era Sidrius?
Ciencia-ficción dura en el idioma de Cervantes
A Publisher’s Mistakes: On Conventions (I)
“Origen” de Ángel Luis Sucasas
China Miéville: el architexto de lo extraño
“La hierba” de Ekaitz Ortega
“The Memory-Setter’s Apprentice” by Alvaro Zinos-Amaro
El año que se rompieron los Hugo
Póker de cómics
Ciencia ficción 101: I am Legend
All your shorts are belong to us
Reseña El círculo de los trece monos de César Mallorquí
Reseña The house of shattered wings de Aliette de Bodard
Reseña A Head Full of Ghosts de Paul Tremblay
Reseña Children of Time de Adrian Tchaikovsky
Reseña Sorcerer to the crow de Zen Cho
Reseña Pronto será de noche de Jesús Cañadas

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