Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Para defender esta teoría, que tendrá también sus detractores, llega John Scalzi con una historia que se lee de un tirón, adictiva y muy bien planteada.
La premisa de partida es muy original. De repente las víctimas de asesinatos comienzan a “resucitar” en su casa tras su deceso. Al principio esto causa mucha confusión en el mundo, pero luego se ve como una oportunidad para enmendar errores. Si alguien se ve envuelto en un accidente y se teme por su vida, se le mata directamente y aparecerá en su casa incólume. Alrededor se crea una figura nueva llamada dispatcher, que se encarga de este tipo de casos, generalmente contratados por aseguradoras. O de otro tipo de asuntos, en una zona más gris moralmente hablando.
La propia brevedad de la que hace gala The Dispatcher hace que no se entretenga mucho ni explicaciones ni en examinar a fondo las consecuencias.Se trata de una trama detectivesca de investigación de una desaparación, pero mientras otras obras solo añaden una ambientación de ciencia ficción, Scalzi consigue que el novum sea una parte consustancial de la trama.
El estilo de escritura es tremendamente directo, basado sobre todo en diálogos que rozan peligrosamente el infodump pero sin llegar a caer en él. Por esta misma abundancia de conversaciones, la trama avanza a muy buen ritmo. También se nota un cierto toque noir que le viene a la historia como anillo al dedo, cuando se explica hipotéticamente que otras aplicaciones podría tener la figura del dispatcher.
En resumen, The Dispatcher es una muestra perfecta de las virtudes de Scalzi como escritor. Imaginación, brevedad y entretenimiento. No te la puedes perder.
Existe una versión en audio que se pudo descargar de forma gratuita durante un tiempo. Esta versión está narrada por Zachary Quinto y puede ser una muy buena opción para adentrarte en el mundo de los audiolibros. La dicción es clara y el relato no es excesivamente enrevesado como para no entenderlo. Si te defiendes con el inglés oído, no dejes de intentarlo.
Tenía ganas de conocer la obra de Brian Staveley, así que cogí Skullsworn, una novela autoconclusiva, aunque situada dentro de un mundo más elaborado en el que el autor ha desarrollado otras historias, llamado TheChronicles of the Unhewn Throne.
Por desgracia, lo que me he encontrado es una novela de fantasía épica al uso, muy encasillada en los clichés más sobreexplotados del género (la secta del Dios de los asesinos, la profecía / prueba / excusa / requisitos para entrar en la susodicha secta, la ciudad llena de peligros a la que vuelve el protagonista para alcanzar su meta…) que acaban resultando cansinos.
Podría ser una novela de crecimiento, de despertar al mundo adulto, con ese viaje iniciático para ser admitida finalmente en el culto al Dios de la muerte. Sí, aquí también están presentes los famosos puntos del monomito campbelliano, el molde de tantos y tantos libros de fantasía calcados.
Y no es que esté mal escrita. Las descripciones y sobre todo el ambiente opresivo de una ciudad rodeada de peligrosos pantanos son extremadamente vívidas. Pero es un desperdicio utilizar un lenguaje tan cuidado para volver a contar la misma historia. Como dice un amigo mío y cito textualmente :
una vez has probado el maná perdido de la fantasía épica moderna, la clásica ya es como ir por tu casa sin luz (que ya te sabes todos los giros)
A lo que yo añado que te aburres como una ostra.
Aunque la protagonista Pyrre podría tener fuerza a pesar de estar estereotipada hasta límites insospechados, la pierde toda cuando se enfrenta a dudas sobre qué es el amor y por qué ella no lo siente. ¿En serio que una asesina despiadada tiene estas dudas? ¿Y esto te lo preguntas antes o después de cortarle el pescuezo al lugarteniente de turno? Pues lo pregunta antes, DURANTE y después. La pobre está en un mar de dudas y no hay cuchillo que le sirva para cortar este nudo gordiano. Y lleva unos cuantos encima, “inspirada” tal vez por Logen Nuevededos.
Algunos de los personajes secundarios sí que me han caído algo más en gracia, como por ejemplo Ela, que será testigo de la prueba de Pyrre. Sus constantes insinuaciones sexuales sirven de contrapunto a las dudas ya mencionadas anteriormente, pero no consiguen equilibrar la novela.
En la parte final la narración cambia un poco (ligerísimamente) y hay alguna que otra escena de lucha muy bien narrada, pero por lo general el libro es plomizo y perfectamente prescindible.
Hace poco se anunció la publicación por parte de Runas de la serie Wayward Children en España, una estupenda noticia porque si ya me gustó Every Heart a Doorway, creo que Down Among the Sticks and Bones no le va para nada a la zaga.
Este libro se puede considerar una precuela de la historia ganadora del Nébula este año, ya que exploraremos a fondo la verdadera historia de Jack y Jill, las gemelas que tan importante jugaron en EHaD.
La narración consigue transitar desde una historia eminentemente humorística a un cuento muy oscuro. Y parece que no nos hemos dado cuenta del viaje. Esto es un gran mérito por parte de la autora, que ha conseguido que yo disfrute de una historia en la que el vampirismo y la licantropía están presentes.
Pero creo que la característica principal es luchar contra el encasillamiento. Muchas veces las personas jóvenes y no tan jovenes se ven obligadas a cambiar la que sería su conducta normal para adaptarse a lo que se espera de ellas. Pero, ¿quién tiene la potestad de decidir qué es lo más conveniente? En muy pocas páginas Maguire es capaz de mostrar toda la panoplia de posibilidades entre las que se puede escoger cuál será tu camino en la vida, especialmente en el terreno de definición de género. Y nos regala también una visión del primer amor que es creíble y tierna.
¿Es una novela de rito de paso? Pues también, porque las protagonistas viajan a su mundo particular con 12 años y el tiempo que pasan allí las cambiará inexorablemente. Aunque creo que este no es el principal objetivo de Down Among the Sticks and Bones, pero es una novela tan completa que consigue pasar por muchos estadios sin definirse definitivamente en ninguno. De nuevo, la lucha contra la rigidez y las normas impuestas desde el exterior.
La edición que yo he leído también traía unas ilustraciones bastante adecuadas para la historia, envueltas en un halo de claridad para resaltar aún más las figuras. Me parecen una inclusión interesante.
El único problema que le veo a ambas entregas es que según cuál leas en primer lugar te habrá destrozado parte de la trama de la otra. ¿Por qué no tendremos un botón para borrar estos recuerdos y poder disfrutar de la historia como algo totalmente nuevo? Éste sí que sería un invento interesante para la ciencia ficción.
Hoy tenemos el inmenso placer de presentar una nueva sección en Fantástica Ficción : Click and read, dedicada a las aventuras gráficas. Hemos conseguido tomar prestadosecuestrar la colaboración de @mertonio, en un ejercicio de coacción compartición de recursos con nuestro blog de cabecera, Sense of Wonder. Esperamos que os guste y que esta sea el primero de muchos artículos interesantes.
Cuando yo tenía 8 o 9 años mi padre, que trabajaba en un banco, trajo a casa un 386 porque en la oficina los habían sustituido por unos 486 de última generación. Hoy en día, al ritmo que va la tecnología, podemos decir que cualquiera de los parámetros de ese ordenador 386 es absolutamente despreciable. Su velocidad era de 25 megaherzios (33 si pulsabas el botón de turbo, ¡ojo!) y utilizaba disquetes de 5¼” o los novedosos disquetes de 3½”. Estos últimos tenían una capacidad de tan sólo 1.45 megas cada uno. La repera vamos.
Sin embargo, era más que suficiente para la época y así fue como empecé a jugar a mis primeros juegos, muchos de los cuales eran aventuras gráficas. Como yo era muy pequeño, mi madre jugaba conmigo a titulazos como Monkey Island, Loom, Maniac Mansion, Indiana Jones and the Fate of Atlantis, King’s Quest V, Laura Bow e incluso Leisure Suit Larry in the Land of the Lounge Lizard (el remake del 1991) que aunque fuera considerado no apto para menores, mi madre siempre ha sido un tanto alternativa para estas cuestiones. En la escena en la que Larry se cepilla a una prostituta para perder finalmente la virginidad, si te olvidabas de ponerte un condón, al pobre Larry le explotaba el cacharro. Mi madre me dijo que esa escena representaba la realidad a la perfección y que me asegurara de tener siempre protección a mano. Así es mi madre, que no da puntada sin hilo.
En esa época nació mi duradero amor por este género de juegos con mucho texto y de acción más bien pausada. Y aunque ni Lucasarts ni Sierra son lo que eran, han llegado otras compañías para suplir su lugar y un sorprendente número de pequeños estudios indie que nutren al público con aventuras gráficas de corte clásico.
Kathy Rain está claramente inspirada en los clásicos de Lucasarts. Creada por el estudio Clifftop Games tras el que se encuentra Joel Staaf Hästö, un sueco que dibuja, programa y compone. Viendo el resultado final, cualquiera diría que ha sido obra de una sola persona.
Clifftop Games nos ofrece la que, esperemos, sea la primera parte de una serie de juegos. Kathy Rain es también el nombre de la protagonista, una joven con un problema grave de actitud y que estudia periodismo en una universidad del medio oeste americano. Una mañana recibe una llamada para ir al entierro de su abuelo, un hombre al que ella adoraba pero que ya hacía años que se encontraba en un estado catatónico. Poco después del entierro descubre que las circunstancias que llevaron a su abuelo a ese estado vegetativo no están tan claras como deberían y decide investigar.
Kathy Rain está perfectamente doblado al inglés, y es probablemente el elemento que más diferencia a esta nueva hornada de juegos de los clásicos de los 80 y 90. La calidad de las voces es excelente y mejora la experiencia de juego en varios enteros.
Argumentalmente es un título sencillo pero bien pensado, con una historia de detectives con un toque noir que no termina de cuajar pero con varios elementos sobrenaturales muy Twin Peaks que me recuerdan poderosamente a la saga Blackwellde Wadjet Eye Games. Mi impresión es que es un tanto corto, ya que puedes pasártelo de cabo a rabo en unas 5 o 6 horas, pero también permite que no te canses y que no se estire la historia innecesariamente.
Un punto a destacar son los puzles. Clifftop Games ha ambientado el juego a principios de la década de los 90, con lo que los recursos tecnológicos son los mismos que yo tenía en el salón cuando jugaba a esas aventura gráficas clásicas con mi madre: disquetes de 3½” y monitores CRT. Hästö ha desarrollado un par de puzles bastante ingeniosos aprovechando esta tecnología obsoleta (con una escena de hackeo mediante disquetes incluida y todo). El resto de los puzles son correctos, con un par de momentos un poquito más difíciles, incluyendo el clásico en el que tienes que utilizar el objeto adecuado en el lugar correcto y, además, en el momento preciso. Sin embargo, yo catalogaría el juego como más bien sencillo (que no por ello menos disfrutable).
En el aspecto gráfico destacaría un apropiado uso del arte 2d pixelado en homenaje/imitación de esas aventuras clásicas. Sin embargo, el juego tiene alguna animación un tanto brusca y ortopédica. A modo de contraste, Clifftop Games se ha tomado el trabajo de crear retratos para todos los personajes (que aunque no están animados, muchos cuentan con varias versiones para diferentes emociones).
En resumen, Kathy Rain es un claro ejemplo de una de las vertientes modernas de la aventura clásica. Juegos con un potente feeling remember, creados por estudios indie o cuasi-indie y dotados con algunos adelantos (mejor resolución gráfica, sistemas de puzles más perfilados, doblaje con actores profesionales, etc). Lo mejor, puedes descargarte una demo sin compromiso. Lo peor, no hay segunda parte confirmada.
No sé qué me llevó a hacerme con un ejemplar de El Día Más Largo del Futuro, de Lucas Valera. Obviamente su ambientación futurista llamaba a gritos a la aficionada a la ciencia ficción que soy, pero no tenía referencias sobre el autor y el dibujo, deudor de la línea clara, quizá era excesivamente esquemático en una primera aproximación visual.
No obstante, me parecía una apuesta muy valiente narrar una historia distópica sin diálogos, solo con la expresividad del dibujo. Quizá fue este el empujón que me faltaba para comprar el tebeo, que también se puede considerar un homenaje al cine mudo.
El dibujo es esquemático y engañosamente simple, acompañado por una coloración plana de colores mate. Supongo que esta decisión hace incluso más meritoria la historia que el autor es capaz de desarrollar con estas herramientas. Con estos simples trazos, Varela consigue desarrollar una historia distópica, de alienación de masas, de enfrentamiento provocado por la oligarquía e incluso un relato de primer contacto. Y todo esto sin una sola línea de diálogo. Realmente espectacular.
El principal objetivo del autor es una crítica mordaz e hiriente a la sociedad de consumo, algo que consigue con muy pocas viñetas. Pero no contento con esto, también nos ofrece una esperanza, representada por una simple postal de Bienvenidos al paraíso, que se convierte en el bote salvavidas de uno de los personajes de la historia. No sabemos sus nombres, nunca los sabremos, pero conocemos sus intenciones y sus motivaciones.
Es casi imposible comentar nada más sin entrar en el terreno del spoiler. Baste con mencionar la violencia que se genera en esta sociedad perversamente dual, con enfrentamiento entre dos facciones que son dos caras de la misma moneda.
Es muy difícil escribir textos humorísticos, sin caer en el chascarrillo fácil y manteniendo cierta coherencia pero Pablo García Meso lo consigue de cabo a rabo en esta Sopa de Elegidos.
Podría parecer que esta es una novela de fantasía épica al uso, con su viaje del héroe, sus elegidos, su misión para salvar el mundo… pero todos estos elementos tan habituales le sirven al autor para retorcer tanto cliché como puebla este género. Los héroes no son tales, los “alegres compañeros” que parten en su misión salvadora en realidad son personas normales y corrientes arrastradas por las circunstancias. El libro está plagado de críticas a las desigualdades sociales, al racismo o a la autocomplacencia de la clases nobles. Pero lo hace con gracia, de forma que sueltas carcajadas en los momentos más inverosímiles.
El mundo sobre el que se desarrolla la historia es rústico y tosco, pero no por la labor de construcción del autor, que me parece muy completa, si no porque el mundo ES así. Cada pueblo tiene sus peculiaridades y es totalmente verosímil la recepción que puedan tener unos extranjeros que solo parecen traer problemas.
El desarrollo es retorcido y enrevesado, quizá demasiado para una novela tan larga como es esta. Si no la lees muy seguida es posible que pierdas el hilo.
En ocasiones el humor resulta ser un tanto chabacano y escatológico, es increíble la cantidad de veces que la protagonista Fusa es capaz de vomitar a lo largo de la novela. Creo que Pablo ha cargado demasiado las tintas en la parte fisiológica del viaje, aunque supongo que será en contraste con el marcado tono espiritual que algunas obras tienden a mostrar. Recomiendo encarecidamente a Fusa una visita de urgencia a un gastroenterólogo.
Los personajes son muy creíbles precisamente por estar llenos de defectos. Y se crea una química muy buena entre la ya mencionada Fusa y su acompañante semiorco. El resto del elenco también cumple su papel perfectamente, aunque la presencia de Harpagón, un elfo que parece sufrir alguna enfermedad mental, llega a resultar cansina.
Es algo distinto y es español, ¿por qué no pruebas esta sopa fuera de carta que nos recomienda el metre?
No dispongo de mucho tiempo libre, pero a veces me gusta jugar a juegos de mesa, normalmente en vacaciones. Uno de mis preferidos es Sherlock Holmes, Detective Asesor, con distintos casos donde entablas una competición con el afamado detective para resolver los misterios antes que él (algo prácticamente imposible). La mecánica del juego es seguir el formato de un elige tu propia aventura, aunque con algo más de libertad.
Siguiendo esta misma inspiración Robin David creó The Martian Investigations. Se trata de una investigación de asesinato en una colonia marciana. El material del que disponemos es un mapa, la narración de las distintas posibilidades y un directorio para buscar los siguientes elementos que queramos investigar. En este sentido los pdfs tiene un formato de lectura muy agradable, especialmente pensado para su utilización en una tablet, como nosotros hemos jugado. El número de jugadores es variable, se puede afrontar la investigación en solitario o con más personas, siendo un juego eminentemente colaborativo.
Los casos son muchísimo más simple que los de Sherlock Holmes y bastante más fáciles de resolver. Apenas utiliza el entorno marciano para dar contexto a la historia y podría estar igualmente situado en cualquier colonia minera aislada. Me han gustado especialmente los homenajes nada velados a muchos autores de ciencia ficción, nombrando a los distintos asentamientos con sus nombre o apellidos en el primer caso.
El desarrollo es muy básico, quizá demasiado. El mapa, que puede servir de apoyo para algunas de las decisiones que se deben tomar, es esquemático y funcional, perfectamente adaptado al juego en sí.
El inglés del juego es muy simple, muy comprensible. Esto no deja de ser una facilidad añadida para los jugadores cuya lengua materna no sea el inglés.
Se puede terminar en un par de horas y puede ser una muy buena introducción a este tipo de juegos. Antes de hacer una inversión de 40 euros en el Sherlock Holmes, Detective Asesor que al fin y al cabo es un juego “no rejugable”, si me permitís la expresión, puede ser una buena opción explorar este The Martian Investigations.
Para empezar, Raven Stratagem es mucho más fácil de leer. Ya estamos familiarizados con todo el sistema de calendarios, conocemos las reglas del juego y solo nos queda dejarnos llevar por la historia. En los primeros capítulos, sin tener que recurrir a resúmenes de lo ocurrido con anterioridad, el autor nos recuerda algo de lo que pasó en el segundo libro. Parece que a Yoon Ha Lee le han debido hablar sobre la curva de aprendizaje tan exagerada que exigía la primera novela y ha decidido suavizarla mucho en esta segunda entrega.
Sin embargo, esta facilidad no se aprovecha del todo. Como space opera se queda un poco a medio camino, la grandiosidad de las batallas espaciales que disfrutamos en Ninefox Gambit aquí se ve reducida a escaramuzas o al menos ese es el recuerdo que queda. Por contra, los personajes son más variados y tienen mucho más interacción. Parece que la narración ha evolucionado a un thriller político-espacial, si tal distinción es posible.
Me gusta mucho la idea de la “compulsión” de los Kel, que les obliga a obedecer las órdenes de los superiores. Me recuerda mucho a la manipulación que sufrían algunos personajes de Ender el Xenocida, pero corregida y aumentada. No estoy segura de que se aproveche en su totalidad, porque queda algún resquicio por el que escabullirse… pero por lo general influye mucho en el desarrollo de los acontencimientos y puede ser tanto una fortaleza como una debilidad.
Por desgracia, la trama es bastante previsible. El enfrentamiento a un enemigo del que se conocen pocos detalles y se desvelan aún menos solo sirve como pantalla para otros enfrentamientos que ocurren entre bambalinas. Me hubiera gustado que se hubiera profundizado más en las diferentes facciones de la “hexarquía” pero el protagonismo lo tienen fundamentalmente los Kel y los Shuos.
Hay algunas pequeñas alusiones humorísticas, algo de lo que el autor ya hizo gala en Extracurricular Activities y alguna que otra escena de sexo, pero parecen añadidos más que algo integrado en la trama.
Valorada como un conjunto, Raven Stratagem me parece una obra menor que Ninefox Gambit. Adolece del síndrome del segundo libro y no estoy segura de que prepare bien el terreno para un tercero. Aún así, es una lectura perfectamente disfrutable.
Me he hecho el firme propósito de leer más ensayo, para poder hablar con más propiedad y algo de conocimiento en mis reseñas. También es muy conocida mi admiración por la obra de Iain M. Banks, de modo que un libro sobre su obra parecía algo hecho ex profeso para mí.
El público objetivo de este ensayo son sin duda las personas que ya hayan leído la obra del autor referenciado. No se trata de una somera introducción, si no de un trabajo de análisis profundo sobre toda su obra.
Evidentemente Paul Kincaid es un fan de Banks, pero el discurso del libro no es para nada sesgado. Cuando tiene que cantar las alabanzas de sus primeras novelas de la Cultura lo hace sin dudar, pero tampoco tiene reparos en señalar las debilidades de sus últimas obras, quizá un tanto infladas.
Me hubiera gustado que el libro estuviera más relacionado con la vida del propio autor escocés, pero sobre estas cosas se pasa casi de puntillas. Del mismo modo que cuando Hergé se separó de su mujer su sufrimiento se ve reflejado en las eternas nieves de Tintín en el Tíbet, es de suponer que la separación de Banks tuviera su contrapartida en alguna novela, pero Kincaid no incide apenas en este y en otros hechos conocidos. Por ejemplo, el momento en que rompió su pasaporte y lo mandó a Blair como señal de protesta podría haber dado lugar a un estudio en profundidad sobre la posición política de Banks. Se tiene en cuenta, pero no se explota lo suficiente.
El recorrido que hace Kincaid por todas las obras es exhaustivo, situando cronológicamente cada publicación y relacionándola con el momento de escritura. En este aspecto el libro es brillante.
También es muy de agradecer, la presencia de un listado de autores positivamente influidos por la Cultura y los demás libros de Banks. Incluso China Mièville aparece en este conjunto, en el que hecho en falta por ejemplo a Aliette de Bodard con sus Mentes de Xuya (clarísimo homenaje al escocés) o a Ian Sales. La lista podría seguir, aunque me encanta la decisión de nombrar “heredero no oficial” a Alastair Reynolds.
Me parece especialmente esclarecedor el hecho de que Banks trabajó solo con un editor hasta que este murió. A partir de este suceso, se nota un punto de inflexión en cuanto a la extensión de las novelas, quizá domeñada por esta figura ya ausente.
La documentación utilizada por Kincaid es ingente, parece que no ha dejado entrevista sin mencionar. Al libro le falta algo, quizá que el autor se posicione con más claridad en vez de reflejar tanto las opiniones de otros o quizá hace falta que pase algo más de tiempo para que la obra del fallecido Iain se asiente como lo que es, un pilar de la ciencia ficción moderna.
Creo que este no es un libro para todo el mundo y aunque tiene partes mejorables, me parece fundamental para conocer la obra de Iain Banks. Espero que no sea el último sobre el escocés, un escritor que nos dejó demasiado pronto.
Llego tarde a la lectura de Children of Time, la novela de Adrian Tchaikovsky premiada con el Arthur C. Clarke. Esto no es algo raro, es imposible leer todas las novedades interesantes que se publican en la actualidad. Pero intento subsanar mis errores cuando las recomendaciones de los gurús son tan unánimes.
El libro está dividido en dos tramas, con protagonistas muy diferentes pero destinados a encontrarse. Por un lado tenemos a los humanos que pretenden terraformar un planeta para habitarlo y que hacen uso de un nanovirus para que los “monos” que ellos mismos llevan al planeta evolucionen y realicen este proceso de adecuación del planeta al ser humano. Una crisis interna hace que este proyecto no salga demasiado bien, y la especie que evoluciona en el planeta son las arañas.
Cada capítulo está dedicado a una de las dos razas que querrán vivir allí. Mientras que en la parte de los humanos la historia se desarrolla como en una nave generacional, con sus pros y sus contras, la parte de las arañas es un relato de evolución apasionante.
Con SpiderlightAdrian ya se desveló como un aracnólogo aficionado, pero en esta ocasión se descubre una verdadera pasión por estos animales. A lo largo de un periodo de tiempo muy vasto explica las modificaciones que van sufriendo las arañas en su evolución, tanto a nivel biológico (cambian su forma de respirar para permitir que su tamaño sea más grande) como a nivel sociológico (dejan un tanto de lado sus instintos depredadores para buscar la colaboración de sus congéneres). Es fascinante como aplica las particularidades de esta sociedad para mostrar un desarrollo necesariamente distinto al humano, pero no por ello menos exitoso. La forma de desarrollar la computación, por ejemplo, es sorprendentemente razonable y creíble.
El autor utiliza también otros recursos muy adecuados para esta parte del libro. El periodo vital de cada araña es inevitablemente corto, pero para que consigamos cierta identificación y continuidad con los personajes utiliza los mismos nombres para distintos individuos con características similares, aunque no sean coetáneos.
Las arañas, que son una sociedad eminentemente matriarcal, le sirven a Tchaikovsky para hacer reivindicaciones sobre igualdad de género, al poner a los débiles machos en una posición de indefensión y sometimiento a los deseos de las hembras. Incluso se permite algún que otro atisbo de humor, como cuando habla de ver “quien tiene las patas más largas” en los momentos competitivos.
Por desgracia, la mitad “humana” de la novela me parece más floja. La mayoría de las escenas las vemos a través de los ojos de un personaje lacónico, al que parece que le falta sangre en las venas y que influye poco en el desarrollo de los acontencimientos. Es más bien un espectador que un actor, aunque realice ciertas acciones necesarias para el avance de la narración.
Debe haber sido difícil cuadrar los tiempos de evolución de cada una de las tramas para conseguir aunarlas en el momento adecuado y creo que Adrian lo consigue de una manera elegante, aunque no perfecta. En ocasiones parece que alguno de los dos hilos está esperando a que suceda algo en el otro. Esto, que puede ser una percepción personal, parece más acusado en la parte humana que en la arácnida.
Children of Time es un libro estupendo, con unas partes brillantes y otras que no desmerecen el conjunto. Será publicado en España por Bibliópolis durante este año. Si sabéis quién lo traduce, actualizaré la información correspondiente.
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