The Only Harmless Great Thing

No he conseguido conectar con esta historia de Broke Bolander. Los hechos históricos que le sirvieron de inspiración me resultan interesantes, al menos el tema de las chicas del radio, por su connotación en la mejora de los derechos de los trabajadores, así que en un principio no me faltaban ganas de leerlo.

Sin embargo, el estilo de Bolander es demasiado agresivo para mí. Cada párrafo es un puñetazo directo al lector, pero con tanta saña que acaba cansando. El lenguaje utilizado, también mutilado y retorcido no ayuda a la comprensión, aunque reconozco que este es un problema personal y hay otros lectores a quienes les puede encantar.

Es una pena, porque el resto de la historia sigue resultando atractiva. Formalmente me gusta la forma desestructurada y desordenada de presentar cada parte, como si fuera un rompecabezas que hubiera que resolver. Aunque la idea de irradiar a los elefantes como señal de aviso permanente de las zonas radiactivas merece un WTF! bastante sonoro, cosas más raras se han visto (los hipopótamos de Sarah Gailey sin ir más lejos, también inspirados en un hecho real). Otras ideas, como la intercomunicación entre elefantes, aunque también parecen rebuscadas le dan más colorido a la narración.

Temáticamente trata tantas reivindicaciones que resulta sorprendente que haya sido posible condensarlas en tan pocas páginas. Desde el maltrato animal a las condiciones laborales que mencionaba antes, pasando por el tratamiento de los residuos radiactivos y mucho más temas. Es una pena que el estilo no me agrade, que me saque  de la lectura. Si hubiera estado escrito de otra manera creo que lo hubiera apreciado más. Si hubiera estado escrito de otra manera, no sería Bolander.

The Tea Master and the Detective

Tuve la suerte de poder leer The Tea Master and the Detective anticipadamente gracias a la propia autora y es de sobra conocida mi admiración por su obra así que me resulta especialmente difícil hacer una reseña totalmente imparcial. Aún así, espero no escribir cegada por la admiración y valoraré pros y contras.

Con The Tea Master and the Detective Aliette vuelve al universo de Xuya, pero esta vez con un giro distinto. Desarrolla una nueva historia “detectivesca” como en On a Red Station, Drifting pero sigue los pasos de Doyle creando un misterio “holmesiano”, si me permitís la expresión. Los personajes son trasuntos de Watson y Holmes, pero adaptados a su universo de space opera. Son reconocibles pero a la vez son diferentes de los originales. Este movimiento no es fácil, no se trata solo de cambiar el género o que Watson siga siendo veterano de guerra, se trata de que el trauma que arrastra forme parte de la historia, por ejemplo. En este sentido, Aliette ha conseguido imbricar este homenaje con una ambientación futurista en un universo que ya tiene bastante relatos a sus espaldas, sin que se note forzado. Un gran reto, pero uno resuelto de forma elegante y efectiva por la autora.

El misterio en sí no es especialmente complejo, sin llegar a resultar decepcionante. Quizá constreñido por su longitud, la resolución es bastante lineal. Sirve como carta de presentación para los personajes y como oportunidad de lucimiento de sus cualidades deductivas, pero no llega a dejar poso. De Bodard ya hizo gala de sus cualidades como escritora noir en su estupenda trilogía Obsidian and Blood, así que quizá en una extensión mayor hubiéramos podido disfrutar algo más de la investigación.

Lo que más me alegra es el interés de la propia autora en volver a explorar el universo de estos personajes, con una química comprobada y con un escenario consolidado como Xuya para que le sirva de telón de fondo. Espero no equivocarme con esta esperanza.

Las diez mil vidas de Milo

Hay libros que coges sin tener mucho conocimiento sobre qué te pueden ofrecer y cuando te sorprenden gratamente la alegría es aún mayor porque no tenías expectativas previas.

Las diez mil vidas de Milo es el título en español de Reincarnation Blues, obra de Michael Poore. A pesar de que puede parecer bastante tocho, ya que alcanza casi las 500 páginas, es una lectura muy ágil y entretenida. Recuerda a una autora a la que admiro como es Claire North, con obras como The First 15 lifes of Harry August y también un poco a Touch, pero el tono es totalmente diferente así como el estilo.

No llegamos a ver las diez mil vidas, pero tenemos atisbos de muchas de ellas. En este sentido, el libro puede tomarse más como una sucesión de relatos cortos que como una novela al uso. A pesar de compartir protagonista, el propio Milo, y un tenue hilo conductor, muchos de los capítulos podrían ser de lectura independiente y también valiosa. Esta variedad temática y temporal sirve para que el autor cambie de registro con asombrosa facilidad. De hecho, es capaz de contarnos una historia de ciencia ficción, un drama carcelario y una fábula en pocas páginas. Solo por esto, el libro-mosaico que tenemos entre las manos es meritorio.

Las diez mil vidas de Milo también rezuma un humor sarcástico , aunque en ocasiones recurre a lugares comunes y, por qué no decirlo, resulta algo escatológico. Esto de por sí no es malo, ya que estos momentos también están aderezados con reflexiones humanitarias profundas. No solo sobre el sentido de la vida, el universo y todo lo demás (de esto ya sabemos la respuesta) si no sobre el más allá.

Este libro también se puede entender como una historia de amor que supera las dificultades y la barrera del tiempo. Esta parte de la narración puede parecer convencional, pero sirve para poner un remate que deja con muy buen sabor de boca. Un libro muy recomendable.

Las diez mil vidas de Milo ha sido traducido por Miguel Marqués Muñoz y lo publica Alianza Editorial AdN.

Gnomon

He invertido mucho tiempo en la lectura de Gnomon, la titánica obra de Nick Harkaway. También he pasado tiempo pensando en la reseña, no porque (como se dijo de Mike Oldfield en su día) en una obra tan larga forzosamente te tiene que gustar una parte, si no porque creo que tiene muchas ideas interesantes.

Lo primero que chocará al lector es la estructura tan extraña escogida por el autor para contar su historia. Recuerda a la utilizada en El Atlas de las Nubes, pero como si a este libro le hubiéramos añadido un triple tirabuzón carpado. La subjetividad de la narración da juego para esto y más, pero aún así no deja de ser una apuesta muy arriesgada de la que no sale necesariamente exitoso siempre.

El argumento subyacente es de rabiosa actualidad. En un futuro Reino Unido post-Brexit la vigilancia y la supervisión por parte del Estado es constante y aceptada, casi unánimamente, con regocijo. La seguridad es mayor si todo está supervisado, ¿pero dónde queda la libertad? La pesadilla de Doctorow y Orwell hecha realidad.

¿Cuál es la minúscula contrapartida de este perfecto y maravilloso sistema? Algunas veces hay que hacer “lecturas mentales” de algunas personas para estabilizar el entramado. Es un procedimiento probado, nunca pasa nada, … hasta que pasa.

Gnomon, no obstante, es mucho más que esto. La inteligencia y el conocimiento de la cultura clásica de Harkaway sale a relucir en más de una ocasión, así como su capacidad para hilar historias interesantes. Pero tiene un problema de fondo, que se aprecia más conforme vas pasando páginas y es que el autor se “recrea” en su propia complejidad. Las cualidades oníricas de algunos de los pasajes y la subjetividad en general le permiten hacer lo que quiere con el libro, saltándose sus propias reglas y creando una sucesión de Deus ex machina que acaba resultando irritante, cuando no directamente agotadora. Creo que se podría haber reducido mucho, MUCHO, el volumen del libro y eso que habríamos salido ganando.

Las múltiples capas que forman Gnomon se relacionan de muy diversas maneras, desde la repetición de palabras claves a las que hay que estar atento a otras un poco más burdas, en las que el autor prácticamente te lleva de la mano hasta el descubrimiento. Hubiera preferido ir uniendo yo los hilos, pero no sé si la ausencia de algunos infodumps hubiera soslayado el problema de la longitud.

La novela hace honor a su nombre como algo que se sale de lo habitual, es una lectura fascinante pero exige un esfuerzo continuado al lector que no muchos estarán dispuestos a entregar.

Jade City

Jade City, una novela que verá la luz en España de mano de Insólita Editorial, es una historia de fantasía en un mundo secundario muy bien construido. Creo que la principal virtud de Fonda Lee es hacernos sentir todo el trabajo de creación y documentación que sin duda ha llevado a cabo sin llegar a apabullarnos en ningún momento. Para definir una sociedad, se puede hablar de algunas de sus características, pero conseguirlo de forma que se integre en la narración no es nada fácil. A lo largo de los capítulos de Jade City, podremos conocer los tipos de comida más apreciados, los deportes que se practican, algo de historia con sus refranes populares y bastante de la religión de este mundo donde el jade da poder a ciertos privilegiados. Pero toda esta información, está en primer lugar perfectamente dosificada y en segundo lugar asombrosamente ubicada en cada capítulo como para que ni siquiera nos demos cuenta de que está ahí. Me puede imaginar paseando por Janloon y comiendo en el Twice Lucky, por ejemplo.

De la mano de esta ambientación excepcional, tenemos unos personajes bastante bien construidos, sobre una historia quizá más convencional, pero no por ello menos atrayente. Las relaciones entre los tres hermanos a los que se puede considerar protagonistas de la historia son verosímiles y sus acciones están en consonancia con lo que vamos conociendo de ellos y de su pasado.

Se ha comparado con El Padrino, aunque a mí personalmente me ha recordado mucho a esa cultura audiovisual que se basa en las triadas chinas muy en boga hace unos años.

El ritmo es sosegado en principio y va acelerando conforme avanza la lectura. Lee va desplegando sus peones y los va relacionando poco a poco para que el desarrollo sea consistente, algo que es de agradecer. Algunos giros de guión no son especialmente sorprendentes, pero como digo, no es la historia en sí lo que más destaca de Jade City.

Quisiera también hacer hincapié en el tratamiento de las adicciones, un hilo subyacente a toda la trama, ya que vemos las distintas relaciones con el jade y con el poder que conlleva en los personajes. Hay quien renuncia a él, hay quien lo teme, hay quien lo desea y hay quien lo aborrece. Estas distintas percepciones del mismo elemento sirven también para diferenciar las ambiciones, los objetivos y sobre todo las personalidades de los personajes. Todo un acierto.

He disfrutado tanto con la lectura de Jade City que incluso he vuelto a crear una de esas infografías que empecé a hacer hace un tiempo. En esta ocasión, sirve como resumen muy somero de alguna de las características de la sociedad del libro. Espero que sea de vuestro agrado, y no la perdáis de vista, porque os puede hacer falta dentro de poco.

The Armored Saint

Hace ya algún tiempo que quería leer algo de Myke Cole, pero nunca acababa de decidirme a leer alguna de las novelas de su serie Shadow Ops, por eso de que la ciencia ficción militarista no me acaba de convencer. Cuando supe que el autor cambiaba de tercio y en una longitud mucho más asumible con The Armored Saint, vi la oportunidad clara.

The Armored Saint es una primera parte y se nota. Aunque el autor establece algunas nociones sobre el mundo secundario donde se desarrolla la historia, en realidad la narración está muy comprimida espacialmente, siendo así que todo ocurre en una pequeña aldea y sus alrededores. Asumimos que el mundo será más grande, pero apenas tenemos atisbos de este escenario. Esta concisión espacial es aprovechada por el autor para centrar el relato. No nos distraemos con las vistas exteriores así que nos centramos en los personajes.

Heloise, que es la joven protagonista, es capaz de despertar nuestra empatía. En un mundo medieval (aunque con toques importantes de “tecnología mágica”, si me permitís la expresión ) no acaba de sentirse cómoda con el papel que tiene asignado para el futuro, supeditada a un hipotético matrimonio. No llega a ser rebelde, pero si vemos la lucha interior entre lo que debe y lo que quiere hacer. Porque además, Heloise está descubriendo su sexualidad y no acaba de entenderla.

Este aspecto de autodescubrimiento está narrado de una forma cuidada, sorprendentemente tierna. El contraste con las escenas de acción, que son sangrientas y verosímiles es muy acentuado, provocando una reacción visceral. En este sentido, el tono utilizado por el autor me parece todo un acierto.

El trabajo de ambientación realizado, aunque meritorio, me recuerda demasiado al Dragon Age y sus secuelas, con el Velo que se rasga para dejar pasar el mal. La presencia de un brazo religioso armado, una especie de Inquisición que se dedica a “tejer lo que se ha rasgado” (traducción libre), proporciona un enemigo con el que es fácil enfrentarse. La inspiración en la figura de Juana de Arco tmapoco es algo que se escape al lector. Esta parte del libro me parece demasiado convencional, pero lo cierto es que queda mucho por desarrollar, así que todavía hay tiempo para enderezar la ruta hacia caminos menos trillados.

Dejando de la a la protagonistas, lo que más me llama la atención es esa “tecnología mágica” a la que me refería con anterioridad. No llega a ser un toque steampunk, pero sí que se puede entrever la influencia de Powers o Blaylock al insertar una tecnología que no corresponde con el resto de la ambientación en el libro. Estoy segura de que en la siguientes entregas Cole ampliará estas aplicaciones, y sin duda estaré interesada en leerlas.

Binti : The Night Masquerade

Como no hay dos sin tres, tenía que terminar la trilogía de Binti con la lectura de este Binti : The Night Masquerade. Si alguien se esperaba un final pirotécnico se verá desfraudado, porque esta tercera entrega sigue el camino pautado por las anteriores.

Comentaba el otro día con mi amigo @mertonio que hay libros que son más importantes por lo que representan que por el libro en sí. Me temo que las historias de Binti tienen más implicaciones que el interés de la propia narración. Por ejemplo, en esta última entrega ocurren hechos que son extraordinariamente previsibles por lo que la lectura se convierte a ratos en un: “¿a que sé qué pasa ahora?” con 100% de probabilidad de acierto.

En cuanto al significado de The Night Masquerade al que se hace referencia en el título, es muy inocente pensar que una farsa pueda decidir el destino de un pueblo, pero basta con mirar a nuestro alrededor para ver cómo influyen en nuestras decisiones otros elementos igualmente cuestionables.

Y sin embargo, entiendo que se defienda la novella. Esta escrita desde la emoción, esto es innegable, pero también pugna por la normalización de los personajes. Es un alegato pacifista a favor del diálogo entre pueblos, una petición para olvidar rencores tan antiguos que ni siquiera se recuerda el origen y principalmente, una defensa a ultranza del mestizaje como forma de evolución. Si las bacterias intercambian ADN para hacerse más resistentes, ¿por qué no va a hacerlo un ser humano?

Como final de una trilogía me parece incompleto pero como comienzo de una nueva historia creo que sienta bien las bases para una continuación, que espero sea mejor.

La Aritmética del Caos

Eduardo Vaquerizo es un autor con un amplio registro, que va desde la ucronía de Danza de Tinieblas a la crítica social de Nos Mienten pasando por otros estilo como La Última Noche de Hipatia. Desde que supe de la publicación de La Aritmética del Caos estuve interesada en leerla y en este año que comienza encontré el momento adecuado.

La voz de tres personajes vertebra la narración de este libro. Un funcionario jubilado, un joven que sufre alucinaciones y una asesina despiadada. Tres vidas aparentemente inconexas, pero que están condenadas a cruzarse.

La prosa que utiliza Eduardo es afilada como una navaja cuántica, utilizando en muchas ocasiones la sinestesia para las descripciones. Desarrollando un escenario conocido como las calles de Madrid nos muestra una historia alucinógena y cruel con algo de intención admonitoria.

Creo que La Aritmética del Caos toma el pulso de la actualidad socioeconómica y lo subvierte para mostrarnos otra realidad. Pero creo que este ejercicio necesita de la complicidad implícita del lector algo que el autor no siempre consigue. El interés de los varios puntos de vista es bastante desigual aunque el parte final del libro (que por otra parte es bastante breve) consigue aunar de forma brillante a los tres personajes.

Hay ciertos toques de fría violencia que a mí personalmente me repugnan, aunque entiendo la parte que forman de la narración, frisando en el terror. En contraste, me llama mucho la atención la diversidad de personajes imaginarios que desfilan por las páginas del libro, cada uno exponiendo un punto de vista interesante, quizá no el esperado por lo que la figura representa.

En cuanto a la edición, me he encontrado con algunos fallos llamativos pero que me parece serían fácilmente subsanables (utilizar onceava en vez de undécima, cambiar el nombre de una ciudad en apenas dos párrafos, algunos laísmos…). La portada me parece muy en consonancia con la historia.

Horizonte 6

Me decidí a leer esta novela como parte del proyecto de Disección de novelas del infatigable cuestionable Origen Cuántico. Aunque la tozuda realidad me ha impedido participar en la disección, no por ello he dejado de leer esta recomendable colección de relatos.

Horizonte 6 lo componen cuatro relatos de diferente factura relacionados entre sí por un hilo conductor débil. Aunque se pueden leer por separado, se pierde la visión de conjunto. Mi preferida es la primera, con un componente científico muy acusado, pero que consigue que la lectura no se vuelva árida. De hecho es casi divulgativa, con sus notas a pie de página explicando conceptos sobre recepción de señales astrofísicas.

Los otros relatos tocan temas tan interesantes como la inteligencia artificial y el primer contacto. Curiosamente, el tratamiento de este primer contacto con una civilización alienígena recuerda mucho a la trilogía de Liu Cixin que comenzaba con The Three-Body Problem, pero de una forma mucho más condensada.

También merece destacarse el último relato, donde conoceremos a una especie alienígena muy distinta a los humanos y con un propósito también muy marcado. Me ha encantado la elección de los nombres, totalmente ilegibles pero con unos signos de sumatoria al principio que no sé si tendrán que ver con su participación en la mente colmena, pero que a mí personalmente me resultan muy acertados.

También juega a favor de Horizonte 6 su brevedad, que hace que se pueda leer de una sola sentada.

La prosa, por el contrario, me ha parecido demasiado simplista en comparación con las ideas que se exponían. Es posible que esta impresión sea debida a la comparación con otras obras de otros autores, pero también es cierto que me parece ver cierta evolución dentro de los propios relatos, así que Caryanna será una autora a la que seguir para ver su progresión.

Beneath the Sugar Sky

Después de las dos primeras entregas de la serie Wayward Children esperaba con interés este Beneath the Sugar Sky para seguir conociendo los distintos mundos a los que se puede viajar gracias a las puertas mágicas de McGuire. Creo que las premisas de este universo mágico pueden servir para contar muchísimas historias, tantas como se le puedan ocurrir a la fértil imaginación de la autora, porque las reglas no están rígidamente definidas, pero si hay unas pautas claras y coherentes para especular a partir de ellas.

De hecho, el comienzo de Beneath the Sugar Sky me había parecido bastante bueno, porque consigue situarnos en la acción y recordar lo anterior fácilmente.

Sin embargo, a partir de aquí el libro sigue punto por punto un camino marcada que no deja lugar a la imaginación. Ante la tesitura de tener que solventar un problema, el variopinto grupo de exiliados se va topando con la solución tropiezo tras tropiezo, sin tener un plan en mente y a la buena de Dios. Pero oye, no hay problema, cada uno tiene asignado un papel que no podría realizar otro. La propia autora se burla de esta predestinación cuando hace entrega de unos regalos que no servirán para nada (al menos en esta aventura) pero cae en esa misma trampa en el resto de la narración.

Además, el nuevo personaje que se une al grupo de acogidos en la mansión de Eleanor West no está tan bien definido como aquellos que conocíamos. Desde el punto de vista de Cora todo está deformado por la impresión que cree que los demás tienen de ella por su figura, pero es que lo que puede ser definido en un principio de forma clara y luego recordado puntualmente, se convierte en un martillo pilón que siempre incide en lo mismo. Entiendo perfectamente a Cora, que lleva toda su vida constreñida por esa mácula para la sociedad moderna que es la obesidad, pero no hace falta que me lo recuerden cada pocos párrafos.

McGuire aprovecha para introducir unos pocos datos más sobre esa brújula para categorizar los mundos, en la parte sin duda más interesante de la historia, por las nuevas posibilidades que abre.

En resumen, Beneath the Sugar Sky no es una mala historia, pero palidece en comparación con las anteriores. Si la autora sigue explorando este mundo estaré interesada en leerlo, aunque esta en concreto me haya decepcionado.