Yo, Robot de Raúl Cuadrado

El otro día me trajeron el tebeo Yo, Robot a casa como un pequeño regalo sabiendo que Asimov fue mi puerta de entrada a la ciencia ficción. Me es muy difícil valorarlo como obra individual porque realmente su lectura para mí ha significado un ejercicio de nostalgia, despertando recuerdos de una época cada vez más lejana.

Yo, Robot adapta al cómic tres relatos de la serie de historias de robots de Isaac Asimov, tomando como hilo conductor una supuesta entrevista a Susan Calvin. Pero esta entrevista en realidad es una excusa, una introducción que solo da pie a los relatos en sí, sin que se aporte prácticamente nada nuevo a la historia.

Los relatos escogidos son de los más característicos de la obra del buen doctor y algo dirá a su favor el hecho de que solo con leer los títulos ya sabía qué iba a pasar, a pesar del mucho tiempo transcurrido desde su lectura. Los guiones son correctos, resumidas pero sin quitarles apenas detalles.

En el aspecto gráfico, la paleta limitada de colores escogida así como el formato apaisado, es un homenaje a la nostalgia, a esas tiras cómicas que se publicaban en los periódicos y que tantas buenas obras nos han servido. Se adapta como anillo al dedo a unos relatos que también son de los años 40, si la memoria no me falla. Se puede notar la influencia de Ives Chalande y de Mique Beltrán en la definición de los personajes y el nivel de atención en el detalle tecnológico consigue captar la atención.

No sé si la obra tendrá interés para un lector que se mueva fuera de estos parámetros nostálgicos con los que estoy midiendo la obra, no sé si será atractiva para las nuevas generaciones precisamente por esa estética aparentemente desfasada. Lo que sí sé es que para mi ha supuesto una lectura emotiva y amena.

Acadie

Normalmente aplaudo la publicación de obras en formato más corto que la novela, por ventajas como la rapidez en la lectura y la “contundencia” en la aplicación de las ideas, pero en el caso de Acadie no lo puedo negar :  me he quedado con ganas de más.

El libro está muy bien planteado y la historia se cierra, pero me parece que el universo creado por el autor hubiera podido dar muchísimo más de sí.

Quizá el elemento más destacable de la narración es el humor que se nota en cada párrafo, con una ironía fina pero muy acertada en su crítica a la sociedad. Algunos de los nombres de las naves espaciales me recuerdan a la nomenclatura de la Cultura de Banks, pero sin llegar a su nivel. Además se plantean algunos interesantes disquisiciones sobre la manipulación genética, pero sin entrar en profundidad quizá debido precisamente a la longitud de la publicación. Por si faltara algo, también tenemos algunas máquinas de Von Neuman sumadas al cóctel que es algo que siempre anima el cotarro.

Quizá sea algo criticable el maniqueísmo con el que Hutchinson trata la sociedad en la que se desarrolla la acción, donde todo es de color de rosa y quizá por esa misma razón el giro final no llega a ser tan sorprendente… pero la verdad, se disculpa por haber escrito un relato divertido y con más profundidad de la esperada que se acaba en un suspiro.

Prime Meridian

Silvia Moreno-García aprovecha un escenario de futuro cercano para contar una historia de frustración y lucha contra la adversidad que podría estar aconteciendo ahora mismo en el edificio de al lado.

Prime Meridian es el nuevo comienzo de Amelia, una joven mejicana que mira hacia la colonización de Marte como su única salida de una vida condenada a la mediocridad y la pobreza. Pero incluso ese viaje está fuera de sus posibilidades.

La autora relata con toda crudeza la situación de status quo irresoluble en la que se ven atrapados muchos jóvenes, sin posibilidades de avanzar pero con el miedo a retroceder aún más en la endeble escalera de la economía. Es difícil calificar esta obra como ciencia ficción, porque no tiene apenas elemento especulativo, y el viaje a Marte se podría haber sustituido fácilmente por cualquier otro mítico El Dorado inalcanzable. Lo que sí se puede decir sobre Prime Meridian es que su verosimilitud es su principal baza y también su principal amenaza. Su personaje protagonista no despierta empatía, ni siquiera en su trabajo como “amiga profesional” consigue conectar con las personas a las que presta servicio, pero aún así nos sirve para hacer una reflexión poderosa sobre las metas que tenemos en la vida y que esperamos cumplir.

Me gusta la representación de la ciudad de Méjico como un hervidero de actividad en el que los humanos se pierden como gotas entre los intersticios de la mano, consigue darle más credibilidad a la historia.

No es una obra que recomendaría al lector que vaya buscando ciencia ficción al uso porque no es lo que va a encontrar. Pero si que es una obra que merece la pena leer.

Blackwing

Está cada vez más extendida la tendencia grimdark en la fantasía moderna, esa forma de escribir sucia y “realista” (en lo que es posible ser realista en mundos donde la magia existe) en la que los matices entre el bien y el mal se degradan hasta ser prácticamente indistinguibles.

Dentro de esta tendencia Blackwing había recibido buenas críticas y con su reciente publicación en español  decidí darle una oportunidad.

El estilo de Ed McDonald parece hecho a medida para la fantasía. Despliega unos elementos quizá no demasiado originales en su concepción, pero lo hace con oficio y logrando mantener el interés del lector en todo momento.  El personaje principal, un ¿mercenario? torturado por un pasado que se va revelando poco a poco, tiene un código moral retorcido pero verosímil que aplica a rajatabla aún entre los vapores alcohólicos en los que suele moverse. Sus compañeros y sus adversarios están también muy bien trazados, con unos diálogos acerados que dejan al aire las miserias humanas. Me gusta mucho la lealtad que demuestran los tres compañeros que forman el núcleo duro de la compañía, con pullas e indirectas fruto del conocimiento profundo del otro.

Es también apreciable el conocimiento del autor de la esgrima y de la lucha armada en general. Se trata de un mundo donde se están empezando a utilizar armas de fuego, pero cuya carga es todavía engorrosa y no permite su uso continuado, por lo que fajarse con armas de filo es la forma de lucha más habitual.

Todos estos elementos se mezclan para dar lugar a una historia que no consigue brillar especialmente por su originalidad, aunque sí por su crudeza. El enfrentamiento entre dos tipos de seres superpoderosos que toma como terreno las ciudades donde los humanos somos meras hormigas que pisotear o peones que sacrificar, la magia oscura por la que siempre hay que pagar un precio, las traiciones e insidias políticas a la orden del día, los quintacolumnistas que trabajan a favor del invasor… Una lectura quizá no muy refrescante pero sí absorbente y entretenida aunque tenga algunos fallos de ritmo. Tanto como para convencerme para leer la siguiente entrega, Ravencry.

Blackwing está editado en español por Minotauro con traducción de María José Diéz Pérez.

Revenant Gun

Revenant Gun es la última entrega de la aclamada trilogía Machineries Of Empire, cuya primera entrega me fascinó continuada por la acertada pero de menor valía Raven Stratagem. Sentía curiosidad por saber cómo iba a finalizar el autor la historia, porque tenía los mimbres para una gran space opera.

Me costó entrar en el libro. La acción se sitúa 10 años después de Raven Stratagem.   aunque tiene algunos episodios de flashbacks dedicados a rellenar los huecos de la narración. Como una novela con varios puntos de vista, el tono de cada personaje está muy bien definido, pero me parece que falla en otro aspecto también crucial, la importancia de cada uno de ellos. El peso de la novela lo tiene Jedao, en sus varias encarnaciones (no voy a incidir más en este punto para evitar caer en el spoiler), pero me temo que Kujen se come cada una de las escenas en las que aparece. Volvemos a encontrarnos con Cheris, Brezan y otros miembros del elenco de la trilogía pero sus interacciones son un tanto torpes o tal vez excesivamente coregrafíadas. No se nota que la narración fluya, avanza a trompicones.

El humor que ya vimos en Extracurricular Activities también está presente y es algo que se agradece, ya que alivia algunos de los pasajes de espera entre escenas. Pero no compensan algunas escenas de dominación y de pura subyugación que resultan bastante duras.

Vuelve a hacerse especial hincapié en las matemáticas que se usan para la guerra, en esos calendarios que funcionan como magia y que según el número de “creyentes” influyen en la realidad cuántica de los alrededores. Me gusta también la aparición de un nuevo personaje, bastante inesperado, que entabla conversaciones importantes con Jedao. Sin embargo, se desaprovecha su potencial.

El autor se guarda en la manga algunas bazas para sorprendernos y las juega en el momento adecuado. El final parece bastante equilibrado y respetuoso con el resto de la trilogía, pero aún así Revenant Gun me parece algo floja en comparación con las anteriores entregas, sobre todo con la brillante Ninefox Gambit.

The Bastard Legion : Friendly Fire

Hace unos días Gavin Smith estaba ofreciendo por Twitter códigos para escuchar el audiolibro de The Bastard Legion : Friendly Fire y tuve la suerte de poder ponerme en contacto con él para hacerme con uno. Ya había leído la primera entrega de la serie y sentía cierta curiosidad por saber cómo había continuado la historia, ya que tenía mucho potencial.

Las virtudes que ya estaban presentes en la primera historia de Miska Storrow aquí aparecen aumentadas. Los diálogos son realmente divertidos y el hecho de ya conocer el escenario libera al autor de explicaciones superfluas para permitirle ir más al grano. Se trata de un libro tremendamente ágil, con unas escenas de acción que parecen coregrafiadas por un experto en combate armado. Es cierto que la extrapolación de las agencias americanas habituales (CIA, NSA, FBI…)  en el espacio es de una gran simplicidad y que hay algún que otro momento de batiburrillo de siglas para definir armas, pero el resultado acaba siendo más limpio que otros libros de ciencia ficción militarista. El hecho de que la misión encargada a Miska sea dentro de las operaciones encubiertas más oscuras imaginables también le permite ponerse en contacto con muchas bandas criminales, de nuevo, meras extensiones de las ya existentes (cosa nostra, yakuza…). Me chirría un poco una expresión en italiano que creo que no está bien escrita, pero es un detalle nimio (el plural de “soldato”, sería “soldati”, creo yo).

La gran cantidad de recursos a su disposición dentro de la “plantilla” de The Bastard Legion no está bien reflejada, ya que vuelve a utilizar más o menos los mismos personajes, cuando podría haber escogido otros distintos más acordes a la misión. Sin embargo, es hasta cierto punto comprensible, aunque yo no lo comparta, que vuelva a hacer uso de los mercenarios que ya conoce.

De los personajes secundarios no pertenecientes a la Legión me quedo con cierto familiar de uno de los soldados, que sería un molde perfecto para cualquier definición de “tipa dura”.

Además, Smith se reserva para el final una vuelta de tuerca que nos deja con mucho interés por seguir leyendo la siguiente entrega y consigue cambiar un entretenimiento palomitero más que correcto aunque no memorable por una novela que afianza más un universo con muchas posibilidades.

En cuanto a la calidad del audiolibro, he de decir que la narración Amy Finnegan es estupenda. La dicción es muy clara y aunque algunas veces ha de impostar la voz en exceso para recrear las distintas características de los personajes, por lo general hace muy buen trabajo identificando cada uno de ellos. Narra un libro de acción sin dejarse llevar en ningún momento por la rapidez de las escenas, manteniendo en todo momento la claridad en la exposición. Muy buen trabajo.

Artífices del azar

No todos los días se tiene la oportunidad de leer una novela traducida del hebreo (creo que por aquí solo habíamos tenido otra anteriormente) y como la premisa me resultaba curiosa, decidí darle una oportunidad a Artífices del azar.

El hecho de que haya una organización secreta dedicada a crear coincidencias con vistas a un plan tan vasto que pocos lo conocen es llamativo, pero en el fondo Artífices del azar es una novela con trazas fantásticas que realmente se centra más en la trama romántica que el armazón construido para dar cobijo a los susodichos creadores de casualidades.

Y eso que el material de partida era bueno, porque los libros de texto de los que tienen que hacer uso los aspirantes a artífices tienen algunas lecciones cuando menos curiosas sobre probabilidades, efectos mariposa…

Sin embargo, la trama no consiguió despertar mi interés, bien sea porque no me he llegado a creer la relación entre los protagonistas o por que la sorpresa, cuando llega, era bastante previsible.

La trama paralela del mejor asesino del mundo me ha parecido muy divertida, obviamente también basada en casualidades pero tratada de una forma original y atractiva.

Artífices del azar es una lectura ligera y entretenida, escrita con un estilo ágil y divertido y con algo de moraleja. Muy asequible para cualquier lector, resultará entrañable para cualquiera que haya tenido un amigo imaginario o se ponga a pensar en esas casualidades que en algún momento le cambiaron la vida.

La traducción ha corrido a cargo de Roser Lluch i Oms.

The Warrior Within

No es que esperara mucho de The Warrior Within, porque otros lectores ya me habían puesto sobre aviso, pero es que la obra de Angus McIntyre me ha parecido bastante floja. Veamos por qué.

No es que la idea de que un personaje pueda tener varias personalidades para echar mano de la que le venga mejor en cada situación sea excesivamente novedosa. Sin ir más lejos, Stephen Leeds encarna esta posibilidad de una forma mucho más interesante. Pero enfocándola desde otro punto de vista podría haber llegado a resultar interesante, si por ejemplo el escenario hubiera acompañado.

Una ciudad móvil que avanza por el desierto en caravana con otras ciudades podría ser un lugar interesante para desarrollar una historia, aunque de nuevo no sería excesivamente original, ya que hemos visto ciudades móviles en la excelente El Mundo Invertido de Christopher Priest o como recurso para colonizar Mercurio en 2312 de Kim Stanley Robinson.

Por desgracia, si ni los personajes ni el escenario se aprovechan, poco espacio de maniobra le queda al autor para captar nuestra atención. The Warrior Within, es una road-movie (guiño guiño, codazo codazo) donde capta más al lector el vehículo que se utiliza que lo que se cuenta, pero de una forma muy marginal. Los personajes anda como pollos sin cabeza de un sitio a otro sin una idea clara, el sistema de creencias es directamente ridículo y en ningún momento conseguimos empatizar con el protagonista. Si a esto añadimos que pierde el conocimiento con cierta asiduidad, vemos unos huecos en la estructura de la novela corta que hacen que no puede mantenerse por sí misma.

Me gustaría encontrarle algún punto positivo además del tratamiento de las inteligencias-colmena como punto de partida para la trascendencia pero se trata tan tangencialmente que parece un añadido de última hora. No puedo recomendar su lectura.

Time Was

Esta historia ha sido una pequeña decepción para mí. No me considero una experta en la obra de Ian McDonald, ese puesto está reservado para @odo, pero innegablemente he disfrutado mucho con las obras suyas que he leído, especialmente las últimas de Luna.

El principal problema con Time Was es que se trata de una historia que ya nos han contado muchas veces, con otros protagonistas, en otras situaciones, pero el hilo conductor es de sobra conocido. Por lo tanto, habría que fijarse en los detalles para que se marcara la diferencia. No niego que la ambientación post-Brexit le da interés y hay algunos detalles bibliófilos que harán las delicias de los enamorados de los libros, pero en realidad el camino es tan, pero tan conocido que estos pequeños detalles no consiguen compensar el tedio.

La longitud de la obra es muy corta, algo que juega a su favor, ya que McDonald no nos entretiene por muchos vericuetos. Algunos hay, pero son de poca importancia. El relato también habla de ciertas estructuras y acontecimientos de la historia del Reino Unido que yo desconocía, pero que supongo que para un lector anglosajón serían también más de lo mismo.

Como principales mensajes a favor de su lectura, se podría destacar su marcado tinte antibelicista y su tratamiento “normalizado” de una relación homosexual. Sin embargo, estos dos puntos son anecdóticos en el fluir del relato.

Estilísticamente la prosa es bastante funcional y adaptada al pensamiento del personaje principal. Esto no consigue superar la decepción, creo que se trata de una oportunidad perdida de dar una vuelta de tuerca a uno de los tropos más utilizados en la ciencia ficción.

Las Tres Muertes de Fermín Salvochea

Tengo un recuerdo de la infancia, de largos viajes en coche sin cinturón de seguridad en el asiento de atrás y escuchando una cinta naranja de coplas que era la única que mis padres tenían. Y os cuento esto para empezar la reseña para poner en valor una de las principales características de la novela de Jesús Cañadas : su poder de crear un escenario creíble sobrenatural.

Y es que yo no soy gaditana, pero me  puedo creer perfectamente esas historias de calles y recovecos, de vecinas chismosas en el patio y de infancias quebradas, porque aunque yo no lo haya vivido sí que recuerdo perfectamente las historias de mis padres y mis abuelos, que encajan perfectamente con lo que relata Jesús. De hecho, mi padre siempre dice que “va a llover más que cuando enterraron a Bigote” y  mi madre “esta es la hebra de María Moco, que cosió un camisón y le quedó para otro”. Así que mi conexión emocional con el libro sobrepasa los límites de la simple empatía con los personajes y se convierte en algo íntimo y personal.

Esto no es óbice para reconocer el extraordinario trabajo con el lenguaje que realiza Jesús, capaz de dotar a sus personajes de una lengua propia acorde con sus conocimientos y que sirve como otro engranaje para construir un reloj de precisión con una figura de alacrán.

El uso de un narrador poco confiable también es otro acierto, además llevado hasta un extremo perturbador. No es solo que Juaíco cuente su historia adornándola como cree oportuno con sus aires de embaucador, es que el resto de gaditanos parece seguirle el juego a pesar de las contradicciones en las que cae. Y esto, visto a través de los ojos de un niño que está dejando de serlo, resulta conmovedor.

Me gusta mucho la división temporal del libro en dos partes diferenciadas pero relacionadas íntimamente. El inexorable paso del tiempo se ve reflejado en las cicatrices y en los cuerpos, pero mucho más en las almas de sus criaturas. En esto también se aprecia el trabajo de un fino artista, que va cincelando cada arruga, cada marca y cada pliegue. Las acciones del pasado tienen efecto en el futuro y algunos de los comentarios del futuro verán su reflejo en el pasado.

No todo es perfecto en la novela. A veces algunas de las acciones parecen hechas exprofeso para el lucimiento de Cañadas y en otras las casualidades favorecen la historia. Pero son nimiedades.

Las Tres Muertes de Fermín Salvochea es una novela estupenda, con sus toques costumbristas, con un tratamiento de las realidades sociales que aunque haya pasado un siglo siguen estando vigentes y con un amor indiscutible por la ciudad que le vio crecer. Ojalá alguien pudiera hacer lo mismo por la mía.