Sin referencias del autor, Joshua T. Calvert, adentrarse en la lectura de una novela que en el propio título indica que es de ciencia ficción dura era lanzar una moneda al aire. Me gusta como al aficionado más acérrimo al porno para ingenieros este subgénero, pero a veces las novelas están desequilibradas entre el contenido científico y el literario. Si bien Calvert no deja pasar oportunidad para meter cuñas de ciencia, consigue mantener cierto equilibrio que hace que considere The Object una buena novela, con algunas objeciones.
La protagonista absoluta de la novela es Melody Adams, doctora en física y aspirante a astronauta que se quedó en ciernes de viajar al espacio. Durante un día de trabajo rutinario, descubre un objeto celeste que parece contradecir las normas de la física. Su teoría para explicar el comportamiento de este objeto le traerá problemas en su trabajo, ya que la única explicación plausible es que sea un objeto alienígena.
El resto de la novela versará sobre las teorías científicas y los avances tecnológicos que la humanidad es capaz de desarrollar para un relato de primer contacto. Se podría juzgar el libro por la validez de su ciencia, pero me temo que no estoy cualificada para ello. Salvo algunas cosas que me chirrían un poco, entiendo que este planteamiento es verosímil y está comprobado. Calvert no llega a resultar tan didáctico como otros autores del género, sin ir más lejos estoy pensando en Kim Stanley Robinson, pero la lectura no se hace árida en ningún momento.
El principal problema que he tenido al leer la obra es el método con el que justifica el primer contacto, que me provoca rechazo como lectora veterana de ciencia ficción. ¿Encontrarnos con una especie tremendamente avanzada y que se comunique así? Me parece muy tramposo, aunque tampoco quiero entrar a fondo en la explicación por no reventar la experiencia a los futuros lectores. Baste decir que se podría justificar por las emotivas escenas finales de reconciliación y comprensión, pero me cuesta mucho admitirlo.
Kudos por las referencias a la ciencia ficción más de masas, como el nombre del objeto o hablar de la obra de Peter F. Hamilton. Mi corazoncito friki agradece estos guiños.
