Ways to Find Yourself

Me llamó la atención la idea de una persona que se va encontrando versiones más jóvenes de sí misma cuando está enfrascada en una crisis existencial, así que decidí darle una oportunidad a Ways to Find Yourself, de Angela Brown. A pesar de esta interesante proposición, lo cierto es que nos encontramos ante un novela realista que utiliza este tropo como podría haber utilizado cualquier otro para rememorar un pasado que ha construido el futuro de la protagonista.

La vida de Grace Whittaker se desmorona ante sus ojos. Al fallecimiento de su madre, a la que estaba muy unida, se suma el divorcio con su pareja y un bloqueo que le impide escribir su tercera novela. Superada por los acontecimientos y casi por casualidad, decide pasar unos días en un pueblo costero donde vivió los mejores momentos de su vida en las escasas vacaciones que su madre viuda se podía permitir. Es allí donde comenzará a encontrarse con instancias de sí misma durante su infancia y juventud, recordando acontecimientos que quizá fueron ofuscados en su propia memoria.

Ways to Find Yourself es un libro sobre la pérdida y sobre cómo afrontarla, pero también es un recordatorio de las cosas bellas que nos ofrece la vida. Mi principal problema durante la lectura es que yo esperaba una historia con algo de ciencia ficción, pero no es eso lo que ofrece Angela Brown. La historia es emotiva y describe de una manera impecable una relación sana y envidiable entre madre e hija, así como la sensación de desconexión que ofrecen las vacaciones reiteradas en el mismo lugar, el encuentro con los viejos amigos… esa parte está perfectamente integrada en la historia. Quizá haya quien encuentre a Grace algo aburrida, pero es que la vida no tiene por qué ser una constante montaña rusa de emociones.

La narración del audiolibro por parte de Jeannie Sheneman se ajusta muy bien al ritmo pausado y evocativo de la novela. Se trata de un texto que se adapta como anillo al dedo a una versión en audiolibro.

Como novela de autoconocimiento y de superación de una tragedia creo que bastante buena, solo que el marketing que la ha catalogado como ciencia ficción ha errado bastante el tiro.

Absence

Me llaman mucho la atención las novelas de ciencia ficción de futuro cercano que proponen una premisa que puede ser aparentemente simple pero que luego exploran todas las consecuencias, principalmente sociales, que este punto de partida provocaría en la sociedad actual. Ejemplos como The Sleepless de Victor Manibo o esta misma Absence de Andrew Dana Hudson.

En esta ocasión el mundo cambia porque la gente empieza a desaparecer de manera espontánea e imprevisible. Nadie sabe qué ocurre con los humanos que de repente hacen pop y dejan de existir en nuestro mundo, pero la crisis que su ausencia conlleva es de grandes proporciones. El mundo se tendrá que ir adaptando poco a poco a esta aterradora posibilidad y ni las relaciones humanas, ni los métodos de gobierno ni nada volverá a ser igual.

Si bien es cierto que el autor decide situar la novela cuando esta situación ya está más que establecida en el mundo, robándonos quizá de un libro más apocalíptico y excitante, no deja de ser una lectura absorbente. Hudson escoge como narrador la voz de un agente del bureau creado ex profeso para lidiar con estas situaciones, bien sea para certificar las desapariciones y gestionar los cheques de beneficencia que reciben los allegados de los desaparecidos o para descubrir los fraudes que se hayan podido llevar a cabo imitando una desaparición. Conoceremos la vida del agente Harvey Ellis a través de flashbacks sobre su pasado pero principalmente viviremos en sus carnes la investigación de una caso de «reaparición» de una persona desaparecida anteriormente, un evento inusual que dispara todas las alarmas del bureau.

Ellis estará acompañado por su compañera y amante, su Scully personal que no está dispuesta a creer la inverosímil historia que se encuentran en un remoto pueblo de Kansas. La química de la pareja impregna cada página del libro, ese contraste entre el que quiere creer que hay una explicación para el fenómeno global que está cambiando la humanidad y la resignación de quien es incapaz de considerar una posible solución, por poco plausible que parezca.

La prosa del autor es poética y triste a la vez, ayudada también por la locución de Dan John Miller, que hace un trabajo excepcional en el audiolibro, individualizando la voz de cada personaje pero sin recurrir a imposturas forzadas al interpretar personajes femeninos.

Al acabar el libro el lector no consigue desprenderse del aire fatalista que lo impregna, ya que no se da ninguna solución a la crisis que ha cambiado el mundo, aunque sí al misterio particular que sirve como hilo conductor para la creación de mundo de la novela. Estamos ante un libro que merece la pena leer.

Death on the Caldera

Aunque hacía ya tiempo que tenía Death on the Caldera en mi lector de libros electrónicos, durmiendo el sueño de los justos, pero no le di un tiento hasta que salió la versión en audiolibro, con la locución de Emily Shaver (entre Emilys anda el juego) que realiza una labor muy destacada en esta novela de misterio y fantasía. Y es que es fascinante ver cómo cualquier historia de investigación de un asesinato o alguna otra fechoría cobra una nueva dimensión cuando tenemos en cuenta un sistema mágico que viene a cambiar las reglas del juego, pero no a destruirlas si el autor aplica la lógica subyacente al propio sistema que ha ideado.

Emily Paxman nos presenta un mundo secundario en el que los hermanos Linde (Kellen, Davina y Morel) deberán volver a toda prisa a su país por la noticia de la agonía de su padre, rey de Halgyr. Kellen, heredero al trono, estaba destinado como diplomático en el Imperio que ha colonizado casi todo el continente. Con la necesidad acuciante de volver cuanto antes, comprarán billetes en el tren expreso de vuelta a su hogar, solo para verse involucrados en un tremendo accidente y en la investigación de las causa y de otros sucesos luctuosos que tendrán lugar en el tren.

En principio podría parecer un Orient Express pasado por un tamiz mágico y así es como lo vendió el equipo de marketing, pero Death on the Caldera es algo más que una copia de la novela más famosa de Agathe Christie (o al menos de las más famosas). Principalmente por la plétora de personajes que despliega Paxman, pero también por los curiosos sistemas mágicos que presenta. Aunque creo que la palma se la lleva la dualidad de las brujas, que viven una doble vida como bruja y como humana sin poder comunicarse con la otra parte de su ser. Esto da lugar a situaciones muy atractivas en el desarrollo de la novela.

La relación entre los hermanos también está bastante bien definida, aunque en principio pueda parecer que no están muy apegados los unos a los otros. La necesidad de ocultación de su propio sistema monárquico, en el que casi no se conocen los miembros de la familia real, incide en sus propias relaciones. Este secretismo requiere de un poco de complicidad por parte del lector, ya que una familia real «secreta» que ejerce el poder en la sombra suena un poco contradictorio en sí mismo.

Death on the Caldera es un libro inteligente pero también cae en algunos errores de manual como el discurso del villano explicándolo todo. Este es un tropo que acaba cansando, la verdad. Con tantos personajes podría ser fácil caer en la confusión, pero la autora los maneja con soltura, poniendo cada vez a uno en el foco de la atención de la investigación como posible sospecho para luego ir descartándolo (o no) en el siguiente capítulo.

Estamos ante un libro muy entretenido que deja abierta la puerta a una secuela que realmente no me parece necesaria, pero que habrá que ver si acaba viendo la luz.

The Language of Liars

Me fascinan los libros de ciencia ficción que tratan sobre el lenguaje, sobre cómo comunicarnos con otras especies, me parecen de especial relevancia si alguna vez nos encontráramos con una especie alienígena. Los libros que tratan este tema, aunque se difuminan un poco en los que se podrían denominar de primer contacto, son por normal general tremendamente atractivos, aunque sea muy difícil plasmar lo incognoscible que puede llegar a ser ese otro con el que intentamos establecer comunicación.

S.L. Huang parece decidida a tocar temas muy distintos en cada una de sus obras. Desde la fantasía más clásica de The Water Outlaws al thriller de la saga de Cas Russell, ahora afronta un desafío con The Language of Liars, en un formato constreñido como es la novela corta y sale muy bien librada. En apenas 200 páginas, nos presenta varias razas alienígenas, cómo se establecen sus relaciones y la necesidad de la particular fisiología de los Star Eaters para la explotación de un recurso escaso en el que se basa el viaje espacial (hola, Dune).

El punto de vista que narra la historia es la del lingüista Ro, que se sacrifica para poseer intelectualmente a uno de estos devoradores de estrellas para intentar comprenderlos mejor y discernir por qué han dejado de reproducirse. La complejidad de entender a una especie que ni siquiera tiene los mismos aparatos sensitivos con los que relacionarse con el mundo está bien reflejada, aunque tremendamente simplificada por la autora. Normal, por otra parte.

No tengo conocimientos de lingüística para saber si lo que nos va mostrando la autora es verosímil o no, pero a mí me parece bastante coherente. Si bien es cierto que la novela tarda en arrancar, una vez que ya entramos en materia resulta fascinante. Y aún más cuando se llega al giro de la trama sobre el que reposa todo el libro, que me ha parecido magistral. Es una novela autoconclusiva y realmente desearía que Huang no volviera a este mundo porque creo que la moraleja y el contenido que quedará en la conciencia del lector no necesita añadidos. Muy recomendable.

No puedo dejar de mencionar la labor de la narradora del audiolibro, Emily Woo Zeller, capaz de refleja la extrañeza de un idioma incomprensible solo con el tono de su voz. Tiene mucho mérito.

The Kingdom of Almonds

Ariel Kaplan ha finalizado su saga de The Mirror Realm con The Kingdom of Almonds y he de decir que es un final muy adecuado para una saga que comenzó con fuerza y luego rebajó un poco las expectativas con su segunda entrega.

En The Kingdom of Almonds se decidirá el destino de la ciudad de Luz y de todos los personajes que parecen ya de nuestra familia por lo mucho que hemos sufrido con ellos. Estamos ante una novela que va cerrando tramas de manera muy respetuosa con toda la mitología que Kaplan ha ido desplegando, sobre todo la magia y la relación con la sal de los seres mágicos. La construcción de mundo sigue siendo uno de los puntos fuertes de la saga, con los tres mundos entrelazados en un destino incierto. A pesar de ser la última entrega, la autora introduce nuevos personajes que tendrán un papel relevante en el desarrollo de la trama, aunque los viejos conocidos del principio de la historia son los que llevan todo el peso de la narración sobre sus hombros. Ha llovido mucho desde que Toba hubo de abandonar su hogar y descubrió su verdadera naturaleza, pero esta fantasía de inspiración judaica ha conseguido que las relaciones entre los personajes, las amenazas de los malvados y en general, el ritmo de la historia se sienta muy vivo.

De especial relevancia es el amor no romántico, como el que siente Elena por su nieta o la señora mayor por Naftaly, que las llevan a extremos insospechados por proteger a sus seres queridos. También reviste especial importancia el uso de la inteligencia frente a la fuerza bruta y del conocimiento del folklore y las debilidades propias de un sistema mágico constreñido frente a los fríos números. En ningún momento se siente que el ritmo se haya precipitado, siempre mantiene una cadencia lenta pero imparable. Se nota que la autora ha meditado cada decisión y se esfuerza por dar un final ideal a cada personaje.

En cuanto a la narración en audiolibro de Vivienne Leheny me parece que aporta mucho empaque al libro y te lleva en volandas por este mundo fantástico de seres con pupilas cuadradas y magia desbordante.

La saga que ha pergeñado Ariel Kaplan, con sus raíces en la mitología del judaísmo, es una lectura pausada, tranquila, pero no por ello menos recomendable.

Aicha

No es que yo sea una experta en historia, pero me ha sorprendido mucho ver lo poco que sé de la de Marruecos, aún siendo limítrofe con nuestro país. La verdad, desconocía que había sido colonizada por Portugal así que no puedo juzgar el contexto histórico de la novela, así como tampoco sé nada de la conquista de Ceuta. Tampoco la mitología de Aicha me es familiar, así que llegaba a este libro de Soraya Bouazzaoui sin conocimiento previo aunque con mucho interés.

Me he encontrado una narración muy pausada, casi en demasía, sobre todo al principio de la historia, pero en general en todos sus capítulos. Entiendo que es necesario establecer el escenario, la relación de Aicha con su padre y su hermana y su resistencia al invasor, pero creo que se hace demasiado hincapié en sus entrenamientos de madrugada y poco en el entorno en el que se mueven. Bouazzaoui es capaz de hacernos empatizar por la familia pero no deja de ser un relato muy estandarizado de colonialismo, sin añadidos locales que podrían añadir cierto sabor a la historia. Los portugueses son malos y abusan de los locales, se llevan sus bienes… y ya está. Lo único que sucede que es especialmente cruel para los locales es que en ocasiones queman los cadáveres impidiendo que se cumplan los ritos religiosos. Si bien es cierto que hay muchas menciones a la cultura magrebí, con palabras propias del lugar, me falta personalización en la obra.

Sarah Slimani como narradora del audiolibro, hace una labor muy encomiable. Tengo entendido que no es nativa inglesa, así que tiene doble mérito la dicción en ambos lenguajes. Creo que mejora la obra con su contribución.

Aicha es la representación de la rabia femenina, algo con lo que creo que la autora si ha acertado de pleno. Ahora bien, la relación sentimental me parece un poco pazguata, no he conseguido conectar con esa parte.

Tengo sentimientos encontrados con el libro, aunque esperaba más de la obra, no ha sido una completa decepción.

Entwined

H.M. Long no es una completa desconocida en este blog, ya reseñamos alguna obra suya con anterioridad, por lo que no es de extrañar que cuando el audiolibro de Entwined se puso a tiro, no tardara en caer en mis tímpanos.

La premisa es bastante atractiva, si bien no muy original. Existen dos razas, por decirlo de alguna manera, los humanos y los entwined, seres dotados de extraordinarias capacidades mágicas, pero perseguidos por sus diferencias. O se adscriben al Gremio de Hechiceros y forman parte de su programa de propagación de las cualidades mágicas casi como ganado o se dedican a una vida de huida constante para escapar de sus garras enfrentándose al sistema. La protagonista de la novela es Ottilie Rushforth, que pretende encontrar un camino intermedio viviendo oculta del Gremio pero sin enfrentarse directamente a él. Ottilie tiene dos hermanas, cada una inmersa en alguna de las opciones anteriormente mencionadas y, viendo el resultado, busca trazar su propio destino.

Aunque podría parecerlo, no es una novela de sororidad. Ciertamente las hermanas desempeñan un papel importante en el relato, pero Long ha preferido fundamentar la novela en un sistema mágico más que atractivo y en un elemento casi arqueológico que puede dar al traste con el inestable equilibrio del sistema político en el que conviven humanos y entwined.

La autora no se ha calentado mucho la cabeza con la forma de administrar la información al lector. Cada capítulo comienza con un extracto de una guía para la mujer viajera, de forma que recibimos todo el conocimiento en pequeñas dosis de fácil asimilación. Muy pero que muy similar a la guía de la Torre de Babel de Josiah Bancroft, sin irnos muy lejos.

La narración de Moira Quirk me ha encantado, capaz de adaptarse de forma camaleónica a cada personaje al que presta voz sea cual sea el apuro en que se encuentre. Hay veces que el audiolibro suma al disfrute de una obra y esta es una de ellas.

Las aventuras y desventuras de Ottilie son muy entretenidas aunque bastante previsibles. La trama romántica un peso liviano en la lectura, aunque entiendo que podrá ser más relevante en la siguiente entrega.

El libro deja abierta la puerta a la continuación, que la verdad me apetece leer para ver cómo acaba todo. Es una fantasía histórica entretenida aunque no sea memorable, así que la recomiendo para pasar un buen rato.

The Library of Amorlin

The Library of Amorlin tenía muchas papeletas para gustarme: ¿una timadora que se ha de infiltrar en una biblioteca mágica? ¡Póngame dos! Además, la oportunidad de disfrutar de la obra en la versión audiolibro con dos narradores como Max Meyers y Jesse Vilinsky, lo hacía aún más atractivo. Ambos realizan una labor encomiable, aunque la voz masculina, quizá por su escasez, resuena más en mi mente al finalizar el libro.

Si bien la construcción de mundo tiene bastante peso en la narración y en la creación de la atmósfera de la obra, la parte del león se la lleva la caracterización de los personajes y sus relaciones entre ellos. Aunque estemos hablando de un mundo dividido en reinos acechados por bestias que son cazadas en algunos de ellos y reverenciadas en otros, mientras que la Biblioteca de Amorlin permanece neutral (¡ja!), con un bibliotecario inmortal pero acechado por una maldición, un sistema mágico que no se explica mucho y conspiraciones por doquier, en realidad Kalyn Josephson solo da algunas pinceladas sobre este escenario, dejando mucho, quizá demasiado a la imaginación del lector. Y somos lectores, queremos sentir esos libros de antigua sabiduría que se guardan en la biblioteca como los preciosos tesoros que son.

En cuanto a los personajes, la de mayor importancia es Kasira, aunque el bibliotecario Allaster tiene su propio punto de visto y su propio narrador en el audiolibro, su contribución al total de las horas del archivo de audio es testimonial.

El principio es bastante lento poniendo un poco a prueba nuestra paciencia, aunque los diálogos internos de Kasira planteándose escenarios para consumar su plan aligeran un poco el ritmo. Aún sin quedar muy clara la relación entre las bestias y la magia, no es menos cierto que vamos conociendo tanto al personaje real como a la persona que presenta al exterior como parte de sus maquinaciones. La tensión va aumentando por momentos, sobre todo con las maniobras y contramaniobras que van ejecutando los distintos personajes para conseguir una posición mejor en el gran tablero de ajedrez que es la Biblioteca. El tiempo dedicado al romance es mínimo, cosa que agradezco, ya que estoy un poco saturada de romantasy.

Lo que menos me ha gustado es que se trate de la primera entrega de la saga The Age of Beasts y que el final sea tan abrupto como desesperante, dejando la novela un tanto coja tras horas y horas de libro. Así que, aunque es un libro entretenido, creo que habrá que leer la continuación para poder valorarlo como un todo.

The Iron Garden Sutra

Cuando vi la sinopsis de The Iron Garden Sutra, captó inmediatamente mi atención. Una nave generacional perdida desde los albores de los tiempos, un monje con IA incorporada encargado de los ritos funerarios de los que allí perecieron, científicos que investigan la nave… Me parecía el escenario perfecto para una novela especulativa y no me equivoqué.

Si bien A.D. Sui le da un tono más filosófico de lo que yo suponía, el tempo de la novela está llevado excelentemente, con una calma preternatural al comienzo del libro donde se van sentando las bases de las relaciones entre los personajes y su entorno y una aceleración no demasiado brusca conforme se va acercando el final del libro. El protagonista principal es el Recipiente Iris, encargado de acompañar a los muertos de la nave generacional Concilio de Nicea en su viaje hacia la luz. La presencia de la religión es una constante en el libro y aunque se explican algunos de los fundamentos, en realidad el aire místico que rodea la lectura no se acaba de definir en ningún momento. El pasado de Iris y sus problemas de relación con el resto de los humanos presentes en la nave se irán desvelando poco a poco, aunque desde el principio vemos cómo la hostilidad del ingeniero Yan Fukui parece tener una causa más profunda que la simple animadversión que le pueda provocar su presencia.

El resto de los personajes parecen menos relevantes para la historia aunque jugarán su papel. No destripo nada puesto que ya aparece en la sinopsis, pero es de especial importancia saber que los humanos desplegados en el Consejo de Nicea parecen no ser los únicos seres sintientes que habitan el lugar. De hecho, la explicación de lo que les va ocurriendo a los investigadores y a los miembros de seguridad del grupo, es lógica y consecuente, aunque me temo que esperable (esto me pasa cada vez, más y es por haber leído tanto) .

El miedo que nos hace sentir la autora a través del ambiente y de las reacciones de los personajes se va añadiendo capa sobre capa, en un ritual de confusión que va atenazando poco a poco a los supervivientes, incapaces de entender qué les está sucediendo. The Iron Garden Sutra es una novela sobre el dolor y cómo afrontarlo, sobre cómo el pasado labra cuál será el futuro y sobre la aceptación de las propias limitaciones.

Si a esto le añadimos la narración de T. Ryder Smith, que utiliza truquitos como los susurros cuando el monje tiene un diálogo interior con su inteligencia artificial o la aceleración de su discurso como si fuera el hombre de los Micro Machines en las escenas de más acción y riesgo, nos encontramos ante una obra redonda.

Me pesa un poco no haber conocido antes la obra de A.D. Sui, ganadora del premio Nebula el año pasado, pero es algo a lo que pienso poner remedio en un corto plazo de tiempo.

A God of Countless Guises

La segunda entrega de la saga The Book of the Holt de Bradley P. Beaulieu entra más en harina que la anterior, afortunadamente, algo que se agradece, del mismo modo que se agradece y mucho el resumen que incorpora al principio de la lectura para situar al lector que pueda haber olvidado algunos detalles de la trama.

Me parece que Beaulieu es un escritor muy dotado para la prosa, pero creo que en sus últimas obras ha rebajado un poco el tono recargado que en ocasiones se atisbaba en libros anteriores, no sé si para facilitar la lectura al neófito en su obra o simplemente porque yo ya me he acostumbrado a ella. En todo caso, creo que es un paso en la buena dirección, porque bastante complejidad de personajes y de intrigas políticas tienen ya sus sagas como para añadirle búsquedas en el diccionario de palabras rebuscadas.

En A God of Countless Guises se descubre la causa de todo el enfrentamiento más o menos velado del que habíamos sido testigos antes. Y es que hay un Gran Juego en marcha, en el que los llamados dioses se enfrentaban para conseguir más poder o quién sabe si para ser dioses por derecho propio. Las distintas facciones que ya conocíamos continúan maniobrando para posicionarse en un tablero complejo e inestable. Como ya sabíamos, la política crea extraños compañeros de cama, y veremos por ejemplo como el hissing man se torna en aliado de una de los grupos de interés. Sin querer entrar en complejidades o en spoilers, tengo la impresión de que se empieza a aclarar el horizonte al que pretende guiarnos.

Además, las escenas de acción con cohortes de dragones volando por los cielos y enfrentándose en combate es la pieza que faltaba para que la novela funcionara de verdad. Reconozco que también puede haber influido la narración en audiolibro de Christopher Kent, ya que son nada más y nada menos que 17 horas con su dicción clara y precisa.

No todo son aciertos en la novela. Recurrir a los sueños vívidos para obtener información del pasado puede ser una ayuda puntual para hacer avanzar la trama, pero aquí se convierte en una muleta permanente. Algunos momentos de humor resultan casi chabacanos, muy alejado del tono general de la obra. Y el ritmo vuelve a ser bastante lento, aunque como he mencionado antes, la narración del audiolibro quizá sirve para soslayar este punto.

El caso es que no sé cómo lo hace, pero seguiré leyendo lo que publique Beaulieu, aunque solo sea para aprender a escribir bien su apellido sin tener que mirarlo cada vez.