No tenía muchas expectativas cuando comencé a escuchar el audiolibro de A Tangled Magic, quizá porque la etiqueta de literatura juvenil a veces es un cajón desastre que da cabida a todo lo que no sabe cómo etiquetarse de otra forma. Pero he de reconocer que me he encontrado con una obra entretenidísima y ligera, aunque con algo más de enjundia de la que me esperaba.
La protagonista total de la novela es Netta, criada por su madre en la soledad de una torre que nunca ha abandonado, con una extraordinaria capacidad para el bordado y dos insólitos acompañantes: su mata de pelo viviente (hola, Rapunzel) y el cuervo Baldbeak. Si bien su vida dista mucho de ser perfecta, se mueve en una monotonía tranquila y placentera viendo trabajar a su madre en el libro de hechizos definitivo hasta que un día un ataque a la torre del que apenas es capaz de recordar nada la lanzará por los caminos en busca de respuestas.
El comienzo de la novela es un tanto embarullado, pero conforme van pasando los minutos de escucha, se va viendo el camino que ha trazado Andrea Eames para que los lectores lo sigamos. Es una lectura un tanto maniquea, porque prácticamente todas las personas que Netta encuentra en su camino solo buscan beneficiarse a su costa, de una manera más o menos descarada. El conocimiento es poder y en el mundo en el que se mueve, ese conocimiento mágico solo acaba en las manos de lo más poderosos, cuya falta de escrúpulos puede llegar a ser simplemente inexistente.
La relación con Baldbeak es otro de los puntos fuertes, con diálogos muy dinámicos y divertidos, que sirven para aderezar un sistema mágico digno de atención relacionado tanto con el bordado como con el encuadernado de los libros, en el que cada conjuro tiene un precio, ya sea en sangre, dientes u otras partes del cuerpo. Se nota que la autora reverencia los libros como objeto físico no solo como fuente de conocimiento, que también. Quizá la mayor desgracia de Netta sea su incapacidad de leer, pero la compensa de cientos de maneras.
En cierto sentido los personajes de la historia son excesivamente maniqueos, los malos son malísimos y los buenos son la bondad personificada, no hay lugar para medias tintas. Quizá por eso, unido a que la protagonista es bastante joven se haya etiquetado la novela como juvenil. La parte romántica tampoco acaba de funcionar a mi entender, pero como hay tanto romance últimamente en la fantasía no sé si es que ya he desarrollado callo.
La labor como narradora de Olivia Dowd es encomiable, realmente hace que disfrutes de cada momento de audición. Recomiendo esta versión ya que creo que hace resaltar más las cualidades positivas del libro. En definitiva una obra que no aspira a pasar a los cánones de la fantasía pero que nos tiene entretenidas un buen rato y a veces eso es todo lo que necesitamos.
