Finalistas premios BSFA

Se han dado a conocer los finalistas de los premios BSFA y ¡hay un español entre ellos!

Mejor novela

Chris Beckett – Daughter of Eden (Gollancz)

Becky Chambers – A Closed and Common Orbit (Hodder & Stoughton)

Dave Hutchinson – Europe in Winter (Solaris)

Tricia Sullivan – Occupy Me (Gollancz)

Nick Wood – Azanian Bridges (NewCon Press)

 

Mejor relato corto

Malcolm Devlin – The End of Hope Street (Interzone #266)

Jaine Fenn – Liberty Bird (Now We Are Ten, NewCon Press)

Una McCormack – Taking Flight (Crises and Conflicts, NewCon Press)

Helen Oyeyemi – Presence (What is Not Yours is Not Yours, Picador)

Tade Thompson – The Apologists (Interzone #266)

Aliya Whiteley – The Arrival of Missives (Unsung Stories)

Mejor no ficción

Rob Hansen – THEN: Science Fiction Fandom in the UK 1930-1980 (Ansible Editions)

Erin Horáková – Boucher, Backbone and Blake: The Legacy of Blakes Seven (Strange Horizons)

Anna McFarlane – Breaking the Cycle of the Golden Age: Jack Glass and Isaac Asimov’s Foundation Trilogy (Adam Roberts: Critical Essays, Gylphi)

Paul Graham Raven – New Model Authors? Authority, Authordom, Anarchism and the Atomized Text in a Networked World (Adam Roberts: Critical Essays, Gylphi)

Geoff Ryman – 100 African Writers of SFF (Tor.com)

Ann & Jeff VanderMeer – Introduction to The Big Book of Science Fiction (Vintage)

Mejor ilustración

Juan Miguel Aguilera – Portada de The 1000 Year Reich by Ian Watson (NewCon Press)

Tara Bush – Transition (Portada de Black Static #53)

Suzanne Dean and Kai & Sunny – Portada de The Sunlight Pilgrims by Jenni Fagan (William Heinemann)

David A Hardy – Portada de Disturbed Universes by David L Clements (NewCon Press)

Sarah Anne Langton – Portada de Central Station by Lavie Tidhar (Tachyon Publications)

Chris Moore – Portada de The Iron Tactician by Alastair Reynolds (NewCon Press)

¡Enhorabuena a los nominados!

Finalistas Prometheus Hall of Fame 2017

Se han anunciado los seis finalistas para el Hall of Fame de los premios Prometheus, que reconocen los trabajos clásicos de ciencia ficción y fantasía con temas libertarios. Son los siguientes:

“As Easy as A.B.C.,” de Rudyard Kipling (primera publicación en 1912 en London Magazine)
“Conquest by Default,” de Vernor Vinge (primera publicación en 1968 en Analog)
“Coventry,” de Robert A. Heinlein (primera publicación en 1940 en Astounding Science Fiction)
“Harrison Bergeron,” de Kurt Vonnegut (primera publicación en 1971 en The Magazine of Fantasy and Science Fiction)
“Starfog,” de Poul Anderson (primera publicación en 1967 en Analog)
“With Folded Hands …” de Jack Williamson (primera publicación en 1947 en Astounding Science Fiction)

¿Conocéis alguna de estas historias? Yo leí hace poco la del Vernor Vinge.

Adaptación de I, Robot en Radio 4

A partir del 6 de febrero se está emitiendo en Radio 4 una adaptación de I, Robot de Isaac Asimov.

Los relatos originales han sido adaptados por Richard Kurti y el productor y director es Andrew Mark Sewell, con música de Imran Ahmed y diseño de sonido por Alistair Lock.

Los actores serán Hermione Norris como Stevie, con Derek Riddell como George Byerley, Dianne Weller como Grace Byerley, Kelly Burke como Robbie, Rob Blackwood como el guía turístico y Mia Burgess como Young Stevie, además de Brendan Coyle, Nicholas Briggs, Michael Cochrane y Corrinne Wicks.

La sinopsis de la serie:

The rise of robotics in the 21st century is told through the poignant and mysterious story of enigmatic lawyer, Stevie Byerley. As a child, Stevie is raised by Robbie, a robotic childminder, because her parents are too busy working. The powerful bond she forms with the robot is unbreakable. Their relationship will change the course of Stevie’s life.

A Window into Time

Recientemente hablaba de Peter F. Hamilton casi como el autor por antonomasia de las macronovelas. Pero claro, para dejarme por mentirosa se tenía que descolgar con una novella bastante resultona como es A Window into Time.

El protagonista de la historia es Julian, un joven con memoria fotográfica que, tras el fallecimiento de su madre en un accidente doméstico, comienza a tener visiones de una vida ajena a la suya. Su extraordinaria capacidad le permite revivir estas escenas con toda minuciosidad para extraer la información necesaria para localizar a la persona que realmente tiene estas visiones.

La idea no es muy compleja ni original, pero el tono que da el autor a la novella es perfecto. Complementa perfectamente la ingenuidad del personaje con los conocimientos enciclopédicos que su memoria le puede dar. Sitúa temporalmente a Julian con referencias muy cercanas y reconocibles por todos nosotros que lo humanizan, ya que no resulta sencillo empatizar con su aire de grandeza, con esa obsesión por creerse mejor que los demás.

Como guiño a sus lectores españoles, Julian se pasea en cierto momento por Puerto Banús, con sus abuelos, que viven en España.

También es muy interesante el tratamiento que hace de las paradojas temporales, en caso de que existieran. Si Julian ve una escena del futuro y es capaz de localizarla, ¿su posible presencia e intervención en ese lugar crearía una paradoja? Hamilton no entra en complejidades como universos alternativos, pero tampoco las necesita para crear un relato simple pero que se puede disfrutar en poco tiempo. Un cambio bienvenido después de la decepción de A Night without Stars.

Cuatro macronovelas

Hace unos meses Alvaro Zinos-Amaro inició un hilo en FB que me pareció muy curioso. En él pedía sugerencias sobre autores en cierto modo “especializados” en novelas muy largas. Allí surgieron varios nombres y me dio la idea de escribir este artículo, no sobre estos autores si no sobre algunas de sus obras. Me he autoimpuesto la limitación de no incluir novelas de fantasía épica, que parece que casi por definición tienen que sobrepasar las 500 paginas.

¡ADVERTENCIA! Si alguno de estos libros os llama la atención, preparad vuestras agendas para estar días o incluso semanas atrapados en ellos.

La estrella de Pandora – Judas desencadenado

El primer nombre que se viene a la cabeza cuando pienso en autores de novelas gigantescas es Peter F. Hamilton. Soy una gran admiradora de su obra, pero el libro que me convenció completamente al leerlo y que me fascinó muchísimo fue La estrella de Pandora. En realidad, creo que La estrella de Pandora – Judas desencadenado son un solo libro que se partió en dos por razones de supervivencia de la especie, ya que si se hubiera publicado en un solo volumen el peso del libro hubiera traspasado la corteza y llegado al núcleo terrestre. La complejidad de la narración, la ingente cantidad de personajes y el alcance de la historia podrían ser excesivos, pero un Hamilton en estado de gracia consigue escribir de una forma tan amena y absorbente que no puedes dejar de leer.

Jonathan Strange y el señor Norrell

Esta novela es una oda a la nota al pie de página. Un recurso al que se resisten muchos escritores y editores porque interrumpen el flujo de lectura, pero que puede proporcionar una ingente cantidad de datos para el trasfondo de cualquier novela, más aún en una situada en una historia alternativa. Solo se me ocurre otro escritor que haga tanto uso (y abuso) de las notas como Susanna Clarke y ese es Jasper Fforde.

Indudablemente tanta nota añade volumen a un libro ya de por sí largo. Pero esto es solo un añadido más a un mundo fantástico con dos personajes con maneras muy distintas de entender la magia, pero que están condenados a entenderse. El estilo arcaico de escritura dificulta un poco la lectura pero el trasfondo de las guerras napoleónicas está excelentemente conseguido.

Criptonomicón

Aunque en inglés se publicó como un solo volumen, en España se dividió en tres en un principio. El estilo de escritura de Neal Stephenson, plagado de infodumps, encuentra en esta novela ajustado equilibrio con la trama propiamente dicha. Aparecen dos hilos temporales, en la Segunda Guerra Mundial y en la actualidad, que se van entremezclando a lo largo de la novela. La base en la que se sustenta toda la historia son las matemáticas y la criptografía, ambos campos que pueden resultar áridos para el lector no especializado. No obstante, el autor consigue bajar el nivel de sus explicaciones para hacerlo bastante asequible.

Otras novelas de este autor que podrían haber tenido cabida perfectamente en este artículo son Seveneves o Reamde, pero creo que Criptonomicón es un mejor ejemplo del estilo de Stephenson.

Marte rojo

Kim Stanley Robinson es también un autor al que tener en cuenta cuando se trata de vender libros al peso. La trilogía de Marte, compuesta por Marte Rojo, Marte Verde y Marte Azul sigue siendo mi favorita del autor y en concreto su primera entrega es uno de esos libros que te deja marcado, y no solo por los músculos que tienes que desarrollar para leerlo. La aplicación de la ciencia pura y dura a un proyecto tan atrayente como es la terraformación de otro planeta es terreno abonado para el ensayo, pero conseguir “novelizarlo” es un reto del que creo que Robinson salió bien parado.

Sé que me dejo muchos libros en el tintero, como La broma infinita de David Foster Wallace o Animal Money de Cisco, sugeridos por mis compañeros fantascópicos, pero me gustaría saber también vuestras sugerencias. ¿Jerusalem de Moore?

Portada de Null States

Ya sabemos cuál será la portada de Null States, la nueva entrega de Malka Older en el mismo mundo que Infomocracy, que se publicará el 19 de septiembre.

Sigue la misma línea que la anterior, pero no me digáis que no os dan mal rollo esas cámaras de seguridad.

La sinopsis tampoco es muy tranquilizadora:

After the last controversial global election, the global infomocracy that has ensured thirty years of world peace is fraying at the edges. As the new Supermajority government struggles to establish its legitimacy, agents of Information across the globe strive to keep the peace and maintain the flows of data that feed the new world order.

In the newly-incorporated DarFur, a governor dies in a fiery explosion. In Geneva, a superpower hatches plans to bring microdemocracy to its knees. In Central Asia, a sprawling war among archaic states threatens to explode into a global crisis. And across the world, a shadowy plot is growing, threatening to strangle Information with the reins of power.

Last Year

Uno de los recursos más utilizados de la ciencia ficción son los viajes en el tiempo. Es por esto que resulta difícil innovar en este campo, porque parece que ya está todo dicho. Y sin embargo, la premisa en la que se basa Last Year me pareció interesante desde un principio. El libro es la respuesta a una pregunta básica: ¿cómo rentabilizar económicamente los viajes al pasado?

Está claro que si los viajes fueran a nuestro propio pasado bastaría con llevarse una lista con los resultados de las quinielas o de cualquier otro sorteo de azar y dejarnos una buena herencia. Pero Wilson no cae en esta trampa de paradojas, sus viajes en el tiempo son a realidades alternativas, lo suficientemente parecidas a nuestro pasado como para ser reconocibles pero no tanto como para no verse afectadas por la misma llegada de los cronoviajeros.

La premisa, por tanto, es la explotación de los recursos naturales de este otro mundo, mediante una de las fuerzas impulsoras de la economía, el turismo. Aprovechando los avances tecnológicos del presente, un empresario no especialmente escrupuloso crea un resort para los ricos de la época en los que se dejan ver las maravillas del futuro, tales como naves voladoras o smartphones.

Esta idea, que podría haber dado mucho juego se queda en nada cuando la narración avanza por otros derroteros. Asistimos a la relación entre una empleada de este centro turístico venido del futuro y un contratado del pasado que han de formar equipo para investigar un entramado de contrabando de objetos futuristas. A partir de aquí la historia avanza a base de coincidencias, algo que me molesta mucho al leer. No sé si Wilson podría haber planteado de otra manera la resolución de los enigmas que se van encontrando la pareja de investigadores, pero el camino hasta el final de la novela está asfaltado con más y más casualidades que restan credibilidad a la novela.

Algunas de las divagaciones filosóficas sobre las consecuencias morales de los viajes en el tiempo podrían ser interesantes si se hubieran explorado más,  pero Wilson acaba enredándose en una historia de venganza que no dejará bien parados a ninguno de los afectados.

Last Year ha sido una lectura decepcionante, peor que The Affinities.

Invasive

Con esta nueva novela, Chuck Wendig se instala firmemente en el terreno del thriller, dejando de lado las trazas de ciencia ficción que podríamos encontrar en Zer0es. No es que esto sea malo de por sí, ya que las cualidades inherentes a una novela de acción aquí las tenemos a raudales y la parte científica también es creíble, hasta cierto punto.

Los principales escollos con los que me he encontrado durante la lectura han sido una cierta previsibilidad en cuanto al destino de los científicos y agentes implicados en la narración y también ingenuidad en algunas de las suposiciones de la historia.

Salvo estos dos incovenientes, Invasive es un pasapáginas constante. La inevitable comparación del multimillonario altruista que aparece en la novela con Elon Musk le añade todavía más picante a una trama ya de por sí jugosa. ¿Es la investigación genética necesaria o peligrosa? ¿La manipulación de especies dará lugar a la salvación de la Tierra o a su destrucción? Preguntas muy complejas que se dejan caer en Invasive, pero a las que no se da respuesta, quizá porque ese no sea su objetivo.

Y es que sin darnos cuenta, esos seres que pueblan nuestras vidas y que consideramos inofensivos pueden no serlo tanto.

A Chuck Wendig nunca le han dolido prendas mostrar imágenes muy crudas, casi rozando el gore en sus novelas, y esta no es una excepción. El número de bajas y la forma de perder la vida de muchas de las víctimas no dejará indiferente a cualquiera, especialmente a los lectores con estómago delicado. No obstante, no se recrea en esta parte sangrienta, algo que es de agradecer. Algo que me ha sorprendido es la descripción de los paisajes y los entornos naturales, algo que no recuerdo en ninguno de sus libros anteriores. ¿Parte de su evolución como escritor? Habrá que ver qué camino sigue.

Resumidamente, Invasive es una lectura convencional pero muy entretenida.

Portada de The End of the Day

Si digo que hay una nueva novela de Claire North en el horizonte, deberían pararse las rotativas inmediatamente. Pero además si leéis el blurb que os traigo y veis la portada, aunque no sea la definitiva no nos queda más que gritar : ¡la queremos ya!

Charlie meets everyone—but only once.

You might meet him in a hospital, in a warzone, or at the scene of traffic accident. Then again, you might meet him at the North Pole—he gets everywhere, our Charlie.

Would you shake him by the hand, take the gift he offers, or would you pay no attention to the words he says?

Sometimes he is sent as a courtesy, sometimes as a warning. He never knows which.