If Wishes Were Retail

Este verano apenas tengo tiempo para leer grandes tochos, así que cuando me lo permiten mis obligaciones voy leyendo libros cortitos de no calentarse mucho la cabeza, como este If Wishes Were Retail, donde un genio que lleva siglos atrapado en su particular lámpara mágica se libera y decide poner una tienda de deseos al por menor en un centro comercial estadounidense. Para esta ¿encomiable? labor, necesitará contar con la ayuda de Alex, una chica del pueblo que desea huir desesperadamente de la vida en la que se encuentra atrapada pero no tiene dinero para pagarse unos estudios universitarios, así que su futuro parece ser continuar viviendo con sus padres per secula seculorum.

Auston Habershaw nos ofrece un libro ligero y entretenido, que basa su humor sobre todo en los contrastes que se encuentra el genio en el mundo moderno en comparación con lo que ha conocido hasta ahora y las cosas absurdas que le pide la gente, muchas veces más por envidia que por verdadera necesidad, sin dejar de lado las estafas piramidales, los requisitos absurdos de la burocracia y la vanidad de muchas personas. La obra es un espejo de nuestras mezquindades, pero también reconforta ver cómo la humanidad puede seguir manifestando su cariño y su bondad en momentos complicados.

Para entrar en el juego es necesario que el lector acepte que en el mundo actual podrían aparecer de repente genios y gnomos y las autoridades no harían nada al respecto, cosa que me extrañaría sobremanera. Pero, partiendo de esta base, el desarrollo es tierno y emotivo a veces.

If Wishes Were Retail es un libro que se lee con una sonrisa en los labios, pero que se acaba con más esperanza de la que teníamos al comienzo. Una lectura ligerita y agradable que merece la pena.

Daughters of Flood and Fury

Daughters of Flood and Fury es la continuación de Saints of Storm and Sorrow, la fantasía de inspiración filipina creada por Gabriella Buba. Lejos de sufrir el síndrome del segundo libro, la autora se afianza en el mundo que ha creado y desarrolla la historia de una forma más firme, con unos personajes más afianzados.

Cat pierde todo protagonismo, mientras que su hermana Inez lo gana por completo. Los sucesos que acontecieron en la primera parte muestran un mapa geopolítico bastante complejo en el archipiélago, con los autóctonos de Ayníla preparándose para la más que previsible invasión de los Codicíans, que buscan recuperar el terreno perdido. La autora nos muestra muchas de las concesiones y problemas que se derivan de un complejo entramado de alianzas, pero a mí me sigue llamando más la atención el aspecto religioso, desde el sincretismo teológico con el que los invasores pretendieron enraízas sus creencias con los ritos paganos a toda la imaginería relacionada con la creación y el uso de figuras mártires. En este sentido, Daughters of Flood and Fury es un golpe en la mesa a las creencias cristianas.

La autora también amplía su mundo mágico, ya que solo el control de los océanos y los poderes curativos de los tocados por el océano no era suficiente para todo lo que quiere desplegar en esta segunda entrega.

Es una novela que también tiene problemas. El ritmo se torna moroso en ocasiones y algunos puntos de vista son de menos interés que otros. En cuanto al hincapié que se hizo en el primer libro en el triángulo amoroso, aquí desaparece por completo y las relaciones románticas son bastante más sanas y, quizá por esto mismo, más convencional y aburrido.

Se agradece mucho el cierre que le da a la historia, quizá le hubiera venido bien algo de poda a las casi quinientas páginas del libro, pero estamos ante una duología bastante interesante, sobre todo si buscas ambientaciones originales para tus mundos de fantasía.

The Bone Raiders

The Bone Raiders tiene una cubierta un tanto llamativa y guarda en su interior un estilo simple pero efectivo. Se trata de una novela protagonizada solo por mujeres, en un mundo secundario inspirado levemente por el imperio mongol. Y cuando digo que las soluciones que propone el autor son directas, puedo poner varios ejemplos: para saber que no estamos en la Tierra, pongo dos soles en el cielo, para recordar a los mongoles llamo a algún personaje Temujin o Timur y si me hace falta un leviatán, pues ahí que te describo un dinosaurio mezclado con mamut. Cero complicaciones, 100% de efectividad.

He de reconocer que me encanta que el grupo de saqueadoras que son estas afamadas Bone Raiders esté compuesto solo por mujeres, muy bien descritas por cierto y con una sororidad que ya quisiéramos ver en otras novelas. La aventura en la que se embarcan, muy a su pesar, tiene la épica del último bastión de defensa ante la normalización de la civilización, ante la homogenización que busca destruir una cultura nómada. No es que sean hermanitas de la caridad, tienen esa moral del superviviente que justifica la muerte de un enemigo por la supervivencia pero también busca proteger al más débil. Aunque la novela también tiene algo de humor y drama, el hilo conductor es la acción constante, te tiene a pique de un repique todo el rato.

Aunque en la última parte de la novela deja algunas pistas para una posible continuación, realmente no creo que sea necesaria. The Bone Raiders es un ente completo, una lectura perfectamente disfrutable sin necesidad de alargarse más.

Jackson Ford nos ofrece con The Bone Raiders un libro directo y entretenido que lo que hace lo hace muy bien. En vez de dar vueltas y más vueltas a un tema, escoge siempre la ruta más corta entre dos puntos, aunque esa ruta sea un ataque directo como tajo en nudo gordiano. Fantasía divertida y sin complicaciones, perfecta para refrescarse en verano.

Saint Death’s Herald

No era tarea fácil escribir la continuación de todo un Premio Mundial de Fantasía, menos aún si es una novela enrevesada y con un lore complejo, pero creo que C.S.E. Cooney ha salido bien parada del reto, aunque sin llegar a alcanzar el nivel de Saint Death’s Daughter.

Saint Death’s Herald retoma los personajes de la primera entrega, encargados en esta ocasión de dar caza al inefable Irradiant Stones. Cooney sigue utilizando su singular prosa, con dosis de humor y notas a pie de página un poco más dosificadas, consiguiendo dar una sensación de cercanía y de estar en terreno conocido al lector. Quizá esta novela pierda algo de frescura y de impulso porque la construcción de mundo (y conocimiento de la genealogía Stones) es mucho menor, pero lo compensa en cierto modo con el cambio de escenario hacia el norte, hacia Skakhmat, donde hace años comenzó la no-vida de Irradiant.

El conjunto de personajes es menor así como el alcance global, entiendo que la autora haya decidido restringir un poco la novela porque una de las quejas que había sobre la anterior era su voluptuosidad paginística, por lo que en esta ocasión se constriñe a “solo” 480 páginas. Sigue siendo un canto a la familia encontrada en contraposición a la familia natural pero también a la imaginación desbordada de una autora que está más obsesionada con los huesos que la protagonista de Bones, pero definitivamente es un libro diferente a Saint Deaths’s Daughter, cosa que puede gustar o no a quien venga de haberlo leído. Solo hay una amenaza en contraposición con toda la corte del libro anterior, hay menos personajes, los duelos se alargan quizá de manera innecesaria… Es una apuesta arriesgada pero creo que acertada por parte de la autora, que no quería ofrecernos más de lo mismo.

Me parece importante no pasar por alto la creación de una de las especies de cambiaformas más interesantes de la literatura fantástica, con una cultura y un desarrollo que merecerían su propia novela. ¿Habrá más entregas de la serie? Espero que sí y que los cambiaformas sigan apareciendo.

Salvagia

Salvagia es una palabra inventada por Tim Chawaga, un neologismo que aúna la labor de recuperación conocida como salvage y nostalgia, ya que los objetos recuperados del mar incrementan su valor según el valor sentimental que tengan. He de reconocer que lo primero que me llamó la atención de este libro fue tanto el título como el hecho de que fuera un misterio de ciencia ficción y cumple sobradamente con las expectativas en ambos aspectos.

La acción se sitúa en el futuro, donde el cambio climático y sus estragos ha sumergido bajos las aguas gran parte de la península de Florida, la zona en la que la protagonista, Triss Mackey, realiza su función de recuperación. El mundo parece abocado a resignarse entre dos situaciones, depender del gobierno federal o depender de las mafias, pero Triss busca una tercera vía, un hueco legal para vivir en un nave semisintiente que utiliza para sus inmersiones, que la obedece a duras penas pero a la que considera su hogar.

La novela tiene un trama un poco enrevesada y tramposilla, porque crea sus propias reglas de juego conforme le va interesando. Si bien es cierto que la política crea extraños compañeros de cama, asignar el valor que más te convenga en cada momento de la trama a los objetos recuperados es jugar con cartas marcadas, aunque estas cartas sean objetos coleccionables de alto valor. El hecho de que hayan pasado décadas desde nuestro presente hasta este futuro no quita que veamos temas de gran actualidad, como la especulación inmobiliaria sin límites o ciertos tímidos intentos de preservar la fauna autóctona. En este sentido se podría definir la novela como un eco-thriller, aunque a mí definitivamente me ha ganado la parte más especulativa de la novela no es menos cierto que el misterio consigue atraparte en toda su extensión.

La labor de la narradora Amy McFadden en el audiolibro es más que recomendable. Es capaz de dar vida a los variados personajes que aparecen en las páginas y dado que la novela de Chawaga se basa más en las relaciones de los participantes que en la especulación pura y dura, que Amy McFadden nos haga sentir empatía por ellos es un punto extra de disfrute del libro.

También se agradece que la novela termine en una sola entrega, sin necesidad de dejar cabos suelto para la próxima lectura. Os recomiendo sumergiros en este libro, el chapuzón merecerá la pena.

The Hungry Gods

Conforme escuchaba The Hungry Gods en m mente la estaba encuadrando en la serie de novelas cortas Terrible Worlds, aunque el estilo de la cubierta recuerda más a Saturation Point que creo que no se circunscribe a esta recopilación. Ya sabéis que es muy difícil seguirle el ritmo de publicación a AdrianTchaikovsky, así que no creo que merezca la pena perder el tiempo discutiendo sobre en qué serie encaja o no una de sus obras.

La versión en audiolibro está locutada por Emma Newman, que es una de mis lectoras favoritas, con obras encomiables como Guns of Dawn. En esta ocasión nos vuelve a dejar un trabajo buenísimo, encarnando de manera perfecta la personalidad de Amri, la protagonista de la historia.

El libro se sitúa en un futuro muy lejano, en una Tierra donde los restos de la humanidad sobreviven a duras penas asimilados en tribus que asemejan comportamiento de animales. Amri pertenece a la de los conejos, pero todo este equilibrio sumamente inestable se verá destrozado por la aparición de los dioses, los humanos que dejaron la Tierra atrás hace siglos para crear su propia utopia espacial y que ahora vuelven con objetivos poco claros y enfrentados. ¿Escenario postapocalíptico en el que se liberan nuevas tecnologías? ¡Póngame dos!

A partir de ahí, el autor inglés aprovecha para ir proponiendo “soluciones” bastante supremacistas para la Tierra, para a continuación ir desmontándolas una por una con cierto toque gore y bastante mala idea, algo que parece ser una tendencia en sus publicaciones.

Algunos puntos más débiles de la obra son que las ideas de cada dios ya las hemos visto en otras obras del mismo autor, aunque claro, con una producción tan elevada es normal repetir algún que otro tema. Es también mi impresión que los personajes de The Hungry Gods no están tan bien definidos como los de otras obras del autor y no precisamente por falta de longitud en la publicación, una novela corta de casi 200 páginas, si no porque la idiosincrasia de la tribu a la que pertenece Amri le hace ser olvidable.

Ahora bien, como historia de venganza, me parece una obra redonda y no puedo dejar de recomendarla.

The Ashfire King

Lo peor que se puede decir de un libro es que te ha dejado indiferente y me temo que la novela de Chelsea Abdullah, continuación de The Stardust Thief ha seguido ese camino. Y no por que el libro no tuviera visos de ser una lectura interesante, trasladando a los personajes a un nuevo reino enterrado en las arenas nada más comenzar, si no más bien porque se pierde un poco la magia y el sentido de la maravilla que rezumaba en la primera entrega.

Chelsea Abdullah ayuda a los desmemoriados como yo con un resumen de lo acontecido en el primer libro, cosa que se agradece mucho aunque quizá no sea lo suficientemente extenso. La decisión de hacerlo aparte y no incluirlo en el propio tejido de la novela facilita que el comienzo de The Ashfire King no se haga pesado. Se incluyen también esos relatos externos que tanto dinamizaban el origen de la saga, aunque en esta ocasión son más cortos. ¿Qué ha fallado entonces? Pues que lo que era original y llamativo, ahora es un poco repetitivo y añadir romance a la mezcla no la mejora, más bien la vuelve algo más insulsa.

Abdullah ha pretendido caminar en la fina línea que divide la novela juvenil de la adulta y creo que la jugada no le acaba de salir. La perspectiva de los personajes, algunos con cientos de años a sus espaldas es un poco inmadura y aunque hacia el final del libro la cosa va mejorando, son muchas las páginas que no aportan nada a la narración. Quizá sufra un poco del síndrome del segundo libro, pero mientras lo leía mi mente divagaba a menudo y son casi 600 páginas de divagación. Algo ha fallado para no conseguir atraparme del todo.

La construcción del mundo sigue siendo el aspecto más atractivo de la novela, una ambientación desértica realmente atractiva, con una amenaza de desaparición que debería aumentar el ritmo del libro, aunque al final sigue siendo bastante pausado. La evolución de los personajes y sus relaciones, aunque existe, es un punto débil del libro, que quizá no dedica la suficiente atención a los diálogos que sustentan las maquinaciones políticas que sirven como motor de la acción.

Probablemente lea el último libro de la saga más por completitud que por otra cosa, pero espero que el colofón de una historia que empezó bastante bien me deje más huella que esta meta volante.

The Crystal Heir

The Crystal Heir es un proyecto muy personal de Brendan Noble, cuidado hasta el más mínimo detalle por parte del autor, que utilizó el Kickstarter para ilustrar la novela y dotarla de varios planos y mapas sobre todo para ilustrar las batallas que tienen lugar en el transcurso de la lectura. Esto ayuda a que el libro, que es en ocasiones algo árido, entre mejor por el ojo.

El tema principal sobre el que gira la novela es el auge del fascismo, con una facción en el poder que hará todo lo necesario para perpetuarse en él y deshacerse de la clase baja a los que considera perfectamente intercambiables unos por otros e indignos de cualquier tipo de atención. No es menos cierto que esta intriga política viene mezclada con un sistema mágico bastante complejo con unos increíbles costes asociados, pero la semilla subyacente bajo toda esta parafernalia es la lucha por la hegemonía de una raza sobre todas las demás.

The Crystal Heir es un libro largo y algo descompensado en cuanto al ritmo, ya que Noble gusta de recrearse en ciertas escenas mientras que pasa volando por otras. La panoplia de personajes que aparecen a lo largo de sus páginas es en ocasiones apabullante y lo que parecía una plantilla bastante amplia en la primera entrega se desborda de manera descontrolada en esta segunda. Y sin embargo, tiene algo que te hace seguir leyendo, no sé si el coste hundido de todas las horas que ya le has dedicado o simplemente la curiosidad por saber en qué desembocará todo, sobre todo porque la construcción de mundo sigue ahondando en el reino de los espíritus y sus relaciones con los intrincados sistemas de magia, que tienen su miga y que siguen sin estar completamente explicados.

Aunque el libro adolece de falta de ritmo, no es menos cierto que en el último cuarto de la lectura Noble pisa el acelerador a lo bestia, resolviendo muchas de la situaciones que ha ido planteando con anterioridad y dejando el camino expedito a una tercera entrega que tendrá el reto de ser un buen colofón para una saga compleja y retadora como es esta.

The Tiger and the Wolf

Hace ya tiempo que di por imposible ponerme al día con toda la obra de Adrian Tchaikovsky, si a duras penas soy capaz de seguir su producción actual, ¿cómo podría leerme todos sus libros más antiguos? Pero a veces los astros se alinean y, con la excusa de la publicación en español de The Tiger and the Wolf, con traducción de Núria Gres Llort, ya me falta uno menos de su catálogo por leer.

Vaya por delante que The Tiger and the Wolf es un libro muy largo, por lo que comprometerá bastante tiempo de nuestra lectura. Sus casi seiscientas páginas esconden una construcción de mundo sencillamente epatante, con todos sus personajes cambiaformas. Dependiendo de la tribu a la que pertenezcan pueden mutar en un animal determinado. Pero claro, cada una de estas tribus y de estas transformaciones tienen también sus peculiaridades, lo que da un juego maravilloso a un autor tan versado como Tchaikovsky en la exploración de las diversas posibilidades de un sistema mágico. Oro puro para engarzar pequeñas joyas fantásticas. Las peculiares características de cada animal influyen también en la idiosincrasia de cada tribu, afectando a sus costumbres y desarrollo. Terreno sembrado para el conflicto, pero también para acrecentar nuestro interés por la historia.

La protagonista de la historia es Maniye, cuya herencia mixta entre lobo y tigre la marca como alguien diferente en quien quizá su tribu no pueda confiar. Al autor le gustan estos espacios liminales, como el bosque mágico de City of Last Chances y se mueve como pez en el agua en estas zonas con contrastes tan exagerados. El elenco de personajes a su alrededor es muy rico y variado y desempeñan un papel muy importante en la novela, e imagino que también en las siguientes entregas, que tengo bastante interés en leer.

La novela también tiene algunos problemas, principalmente su longitud, a pesar de la fama que me precede sobre leer tochos (ejem, Marcheto, ejem) no es menos cierto que tantas páginas con bastante problemas de ritmo requieren bastante tiempo para leerlas. Creo que el autor ha ido afinando su sentido del ritmo conforme ha ido publicando más, no olvidemos que esta novela es de 2016.

The Viscount St. Albans

Hay una fina línea que separa, al menos en mi mente, el romantasy más fantástico del romance paranormal más tipo Corín Tellado. Natania Barron navega esta frontera imaginaria con estilo y aunque el comienzo de The Viscount St. Albans parecía más centrado en el amor, luego va cobrando fuerza la intriga y la lucha de poderes entre distintas facciones, lo cual es más de mi agrado.

Ha pasado algo de tiempo desde los hechos acontecidos en Netherford Hall y la historia se centrará en la maldición vampírica que ha caído sobre Viola y su aparentemente imposible relación con Silas el vizconde del título. El foco de esta segunda novela deja a Edith y Poppy en un segundo plano, aunque sus apariciones siguen siendo relevantes. Es un paso de testigo muy bien llevado por la autora, que además nos va presentando nuevos personajes que, sin duda, protagonizarán la siguiente entrega de la saga. ¡Vampiros! ¡Hombres lobo! ¡Hadas!

La ambientación en la época de la Regencia está muy bien conseguida, con ese estilo que se podría llamar fantasía costumbrista pero que otras personas me han definido, de manera muy acertada, como fantasía de tacitas. El proceso de conversión a vampiresa resulta ser todo un quebradero de cabeza ya que el conocimiento que pudiera haber al respecto se ha perdido por el camino. Esto deja el camino expedito para que Barron conjure nuevas ideas y dirija la trama hacia donde más le interesa, con algunas revelaciones inesperadas pero no por ello menos oportunas en el desarrollo de la historia. Es un libro que trata sobre los cambios, los buscados y los impuestos, y sobre cómo sobrellevarlos de la manera más adecuada posible. También es una novela sobre la amistad y el aprecio a la familia encontrada sin contraponerlo con las relaciones con la familia sanguínea.

No me cabe duda que la presencia de Roland de Grateloup, el vividor hijo de la High Witch tendrá un papel mucho más relevante en las siguientes entregas, porque lo cierto es que roba cada escena en la que aparece.

De nuevo nos encontramos ante una novela de lectura agradable, que no viene a revolucionar el género pero que te hace pasar un buen rato.