Este verano apenas tengo tiempo para leer grandes tochos, así que cuando me lo permiten mis obligaciones voy leyendo libros cortitos de no calentarse mucho la cabeza, como este If Wishes Were Retail, donde un genio que lleva siglos atrapado en su particular lámpara mágica se libera y decide poner una tienda de deseos al por menor en un centro comercial estadounidense. Para esta ¿encomiable? labor, necesitará contar con la ayuda de Alex, una chica del pueblo que desea huir desesperadamente de la vida en la que se encuentra atrapada pero no tiene dinero para pagarse unos estudios universitarios, así que su futuro parece ser continuar viviendo con sus padres per secula seculorum.
Auston Habershaw nos ofrece un libro ligero y entretenido, que basa su humor sobre todo en los contrastes que se encuentra el genio en el mundo moderno en comparación con lo que ha conocido hasta ahora y las cosas absurdas que le pide la gente, muchas veces más por envidia que por verdadera necesidad, sin dejar de lado las estafas piramidales, los requisitos absurdos de la burocracia y la vanidad de muchas personas. La obra es un espejo de nuestras mezquindades, pero también reconforta ver cómo la humanidad puede seguir manifestando su cariño y su bondad en momentos complicados.
Para entrar en el juego es necesario que el lector acepte que en el mundo actual podrían aparecer de repente genios y gnomos y las autoridades no harían nada al respecto, cosa que me extrañaría sobremanera. Pero, partiendo de esta base, el desarrollo es tierno y emotivo a veces.
If Wishes Were Retail es un libro que se lee con una sonrisa en los labios, pero que se acaba con más esperanza de la que teníamos al comienzo. Una lectura ligerita y agradable que merece la pena.