5 libros en busca de traducción

Con el tiempo me voy dando cuenta de que algunos de los libros que más disfruto leyendo en inglés y que quiero recomendar por una razón o por otra no ven la luz en castellano. Así que he decidido escribir un poco sobre cinco obras que no solo es que me gusten, si no que también considero interesante su publicación desde un punto de vista editorial.

Promise of Blood de Brian McClellan

Es el primer volumen de la trilogía Powder Mage. Este libro de fantasía está situado en un mundo alternativo que no es pseudomedieval. Con personajes fuertes, con un sistema de magia bien pensado y con intrigas políticas. Muy “sandersoniano”, si me permitís la expresión. Es representante de la tendencia llamada flintlock fantasy, donde se podría enmarcar en cierto modo las aventuras de Wax y Wayne.

Te gustará si: te gusta Brandon Sanderson. Aquí juego sobre seguro.

The Long Way to a Small Angry Planet de Becky Chambers

Es el primer volumen de una serie, pero es perfectamente autoconclusivo. Engañosamente simple, entrelaza las vidas de los variopintos  miembros de una tripulación en un trabajo rutinario como pueda llegar a ser crear túneles de gusano. Con un sentido del humor sutil y efectivo y con un tratamiento normalizante de las relaciones interespecies no necesariamente heterosexuales, su continuación ha sido publicada hace poco.

Te gustará si: disfrutaste con la parte más culebronera de Luna o necesitas una buena infusión de optimismo. También si eres un poco trekkie.

Three parts dead de Max Gladstone

El primer volumen publicado de la Craft Sequence aunque no el primero en la línea temporal. Un autor que consigue hacer apasionante la lectura de un contrato mercantil forzosamente tiene que tener algo especial. La magia que llena este mundo alternativo se basa en ganancias, balances y contraprestaciones, pero a la hora de la verdad los nigromantes son capaces de enfrentarse y vencer a los mismos dioses con un despliegue pirotécnico digno de La fura dels Baus.

Te gustará si: buscas una fantasía que se salga de lo habitual. Además, tiene ya varias entregas publicadas, videojuegos… es un mundo por descubrir.

The Mechanical de Ian Tregillis

Ian Tregillis no es un desconocido en el mercado español, porque ya se tradujo su tríptico de Milkweed. No obstante, en The Mechanical cambia de tono y de contexto histórico para narrar una historia de profunda reflexión sobre el libre albedrío, con resonancias históricas sobre la esclavitud en el nuevo y en el viejo mundo. Sin dejar de lado su tendencia a mostrar la crueldad intrínseca del ser humano. De un tono decididamente más oscuro que las recomendaciones anteriores.

Te gustará si: quieres ciencia ficción que sea algo más que disparos y naves espaciales.

Wolfhound Century de Peter Higgins

Se podría describir como fantasía urbana situada en un mundo alternativo con raíces folclóricas soviéticas, pero es más que eso. Aunque el uso de la magia y su presencia es inquietante, aún lo es más el estado opresor y su vigilancia constante de los ciudadanos. La labor de ambientación del autor es encomiable y los personajes son duros como el diamante.

Te gustará si: te gustó The secret history of Moscow de Ekaterina Sedia o las historias de espionaje.

¿Has leído alguna de estas sugerencias? ¿Tienes algún otro libro que te gustaría ver traducido?

Portada Wolfhound Empire

Desde Gollancz nos dejan ver la que será portada del omnibús Wolfhound Empire, que incluirá la trilogía completa de Peter Higgins ( Wolfhound Century, Truth and Fear y Radiant State).

Me alegra muchísimo la publicación de este compendio, por la calidad de sus libros (aunque me falta por leer el último) y por la extrema amabilidad de Peter, que se comportó estupendamente con nosotros en Loncon. Y si ya de paso baja el precio del ebook de Radiant State, ni te cuento.

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Truth and Fear

Higgins-Truth&Fear_thumb[2]Con lo que me gustó Wolfhound century y teniéndolo en mi casa desde agosto, no tiene perdón que haya tardado tanto en leer Truth and fear, el segundo libro de Peter Higgins situado en una Rusia que no es tal.

La acción continúa inmediatamente después del final del primer libro, que la verdad fue algo abrupto. Lom y Maroussia vuelven a Mirgorod para buscar el Pollandore y volver a enfrentarse a Chazia y Kantor.

El tono de la narración es incluso más oscuro que el anterior. Tiene algunas escenas realmente impactantes, aún más terribles por la verosimilitud con que están narradas.

El claro paralelismo entre los asedios a Mirgorod y a Stalingrado permite Higgins mostrar un compendio de los horrores de la guerra. La escena en la que una madre vuelve a casa para encontrar los restos calcinados de su vida es simplemente desgarradora, pero hay más. Muchas más. La política de pelear por cada palmo de terreno, empapándolo de la sangre de los civiles es llevada aquí a su máxima expresión. Imaginad cómo debía ser cavar trincheras CON LAS MANOS en pleno invierno.

Aún así, esta lucha es solo uno de los hilos que forman el tapiz de la historia. Las investigaciones secretas en una recóndita isla del Vlast se tornarán decisivas para el desarrollo de la guerra con el Archipelago, a semejanza de las llevadas a cabo en Los Álamos pero con un claro elemento diferenciador: el uso de los restos de ángeles caídos.

La intriga política subyacente en la narración se va desvelando poco a poco, cada personaje va luchando por su propia agenda secreta y solo nosotros, espectadores privilegiados, podemos ver hacia dónde dirigen sus pasos los protagonistas.

También aparece un nuevo personaje cuya presentación en las primeras páginas del libro ya da idea de cuán importante va a ser en el desarrollo de la historia. Antoninu Florian observa la ciudad que ha visto crecer en sus siglos de vida.

La prosa de Peter Higgins es hermosa, con palabras duras cuando son necesarias y suaves para describir los momentos de menor tensión. Utiliza bastantes adjetivos, algo que en vez de ralentizar el ritmo de lectura lo dota de una cadencia casi musical. Estoy francamente impresionada por el lenguaje y las estructuras utilizadas.

El fallo que le veo a la novela es, de nuevo, un final brusco (aunque no tanto como Wolfhound Century), inmisericorde con el lector, que ve cómo se agotan las páginas y no tiene claro que se vayan a resolver todas las tramas (algo que no sucede) y que deja con muchas, pero que muchas ganas de leer Radiant State, algo para lo que solo falta un mes.

Wolfhound century

wolfhoundComo lectura de ultimísima hora para las nominaciones de los Hugo, @Odo me recomendó este “Wolfhound Century” de un desconocido, al menos para mí, Peter Higgins. Así me gustan las recomendaciones, de libros que nunca hubieras leído si no te los hubieran puesto a tiro pero que luego te encantan.

Lo primero que viene a la mente cuando comienzas Wolfhound es Rusia, aunque el autor en ningún momento utiliza este término. La ambientación eslava es patente en la trama, tanto que el libro se puede considerar una historia alternativa del gigante de los Urales. Se mezclan referencias a la época zarista y la represión de los campesinos con las purgas estalinistas y el terror político, todo aderezado de toques fantásticos típicos del folklore del país. Una mezcla explosiva llevada a buen puerto.

La fantasía en la novela está presente con la inclusión de personajes mitológicos eslavos como la paluba o los gigantes, y también con invenciones propias del autor como los mudjhiks (curiosa la etimología de esta palabra), unos entes terroríficos que una vez decididos a llevar a cabo una acción no cejan en su empeño. La idea de los ángeles caídos que se utilizan como materia prima para diversas invenciones también es original, dando incluso algún toque steampunk (o en este caso, angelpunk) a la historia.

Es sorprendente que esta sea la primera novela de Peter Higgins porque no encontramos ninguno o casi ninguno de los problemas habituales de los escritores noveles. El ritmo se mantiene de forma constante, incluso se podría decir que es trepidante  gracias a la estructura elegida para la narración, basada en capítulos muy cortos con muchos cambios en los puntos de vista del narrador. Hacia el final de la historia esta elección causa algo de confusión cuando se aceleran los acontecimientos y se distancian los personajes, pero el autor consigue salir bien de ello.

La prosa merece una mención aparte, ya que se nota que está muy trabajada, llegando en algunos momentos a alcanzar cualidades poéticas. El autor utiliza en sus exposiciones recursos poco frecuentes, como utilizar los cinco sentidos para situarnos en las escenas. No sólo describe en términos visuales, si no también olfativos o auditivos. Esto dota de profundidad a la historia y nos permite sumergirnos aún más en la ya de por si absorbente narración.

En el apartado negativo de la lectura se encuentra el abrupto final de la novela, que aunque sabemos que forma parte de una trilogía no acaba con cliffhanger ni en un punto especialmente interesante, con lo que nos queda una sensación un tanto extraña. Me gustaría señalar que aunque los personajes son muy interesantes, les falta algo de trasfondo que explique sus actos.  También hay un personaje cuyo uso de la palabra fuck debería glosarse en el libro Guiness de los Récords. Pero esto son sólo detalles que no desmerecen el gran nivel de la obra en conjunto.

La siguiente entrega de la trilogía “Truth and fear” ya está a la venta y no creo que pase mucho tiempo hasta que la lea.