This is How You Lose the Time War

Esperaba con gran expectación la llegada de This is How You Lose the Time War, principalmente por la coautoría de Max Gladstone, un escritor que me encanta, pero también por la temática de viajes en el tiempo, uno de los grandes temas clásicos de la ciencia ficción

Al contrario de lo que imaginaba, no se trata de una obra exclusivamente epistolar, porque aunque las cartas que se envían las dos agentes temporales de bandos enfrentados sustentan la novela corta, también hay variedad de pasajes descriptivos que no utilizan este formato.

Lo que si destacaría es la belleza de la prosa utilizada, capaz de hacer que te entretengas en captar los distintos matices y referencias imbuidos en las frases. Este mismo juego de referencias puede llegar a cansar a algún lector que busque una aproximación más directa. Creo que en esto se nota la influencia de Amal El-Mohtar pero Gladstone no se le queda atrás.

La intrincada forma en que las agentes se van dejando mensajes en las distintas líneas temporales que modifican según los planes de cada una de sus facciones es una fuente constante de sorpresa y regocijo para el lector, en una vuelta de tuerca constante cada vez más hiperbólica.

Sin embargo, la información que acabamos recibiendo de un futuro o de otro, o de la propia guerra que libran las agentes Rojo y Azul, es muy escasa. Es señal de gran maestría por parte de los autores ser capaces de desvelar tan poca información pero que aún así nos veamos arrastrados por el flujo de la narración, rebuscando pequeños detalles para hacernos una composición de lugar que por la propia naturaleza de la historia no va a quedar completa.

Es esta una historia romántica unida de forma inseparable a la ciencia ficción de sus viajes en el tiempo. Es una apuesta arriesgada para los autores, pero creo que merece la pena dedicar nuestra atención a esta pequeña joya.

Chains of the Heretic

Uno de los propósitos que tengo este año es terminar algunas trilogías que hace tiempo se quedaron a medias. Así que cogí Chains of the Heretic con cierto respeto por ser tan larga y además con pocos recuerdos de los libros anteriores, porque hace bastante que lo leí. Afortunadamente, este libro es el mejor de la trilogía y es un ejemplo estupendo de fantasía épica, así que lo he devorado.

Quizá lo que más destaque del libro son las batallas, narradas con un sentido del movimiento que trasciende la página, consiguiendo un resultado que no resulta confuso para nada. Desde escaramuzas a grandes enfrentamientos, cada una contada con acierto y crudeza. Al principio del libro se hace un descubrimiento que cambia los planes que pudiera tener el capitán Killcoin, con la aparición de unos enemigos con características muy especiales a las que se tienen que adaptar los guerreros. En este sentido, me agrada especialmente que las sugerencias del narrador, el archivista Arki, sean tenidas en cuenta.

Y es que Arki ha recorrido un camino hacia su madurez desde las primeras páginas de Scourge of the Betrayer. Incluso va aprendiendo a luchas, dentro de su torpeza y falta de entrenamiento, pero poco a poco va consiguiendo que sus relaciones con los demás miembros del batallón sean más profundas. Como ya he dicho, me parece especialmente importante que sus ideas y sus pensamientos, como hombre de letras, influyan en el desarrollo de los acontecimientos, cuando lo normal es que la lucha se resuma en «ve hacia allí y mata todo lo que te encuentres».

Es cierto que el libro es muy largo y eso pesa objetivamente en su contra. Ya no tengo la misma paciencia para los tochos (parece mentira porque precisamente ahora me acabo de empezar otro de esos que hacen que desarrolles los bíceps) que tenía antes, pero Chains of the Heretic no tiene excesivos problemas de ritmo. Salyards consigue mantener el interés de la historias con giros de trama y acción, además de momentos de charla que llevan a revelaciones que hacía tiempo que esperábamos. En este sentido, es una novela bastante equilibrada.

Tengo muchas ganas de leer algo nuevo de este autor, uno de los primeros en concederme entrevistas para el blog, pero no he tenido noticias de su trabajo. Esperemos que su siguiente obra consiga mantener el listón tan alto al que ha llegado con este libro. Todos lo disfrutaremos.

Velocity Weapon

Un poco de space opera nunca viene mal o al menos eso me dice mi médico imaginario, que se ve que me conoce bien. Así que empecé a leer Velocity Weapon buscando un poco de escapismo y lo cierto es que lo encontré.

Quizá el aspecto que más me ha gustado es la fortaleza de la protagonista. Sandra es una oficial de artillería que de repente despierta lisiada en una nave enemiga y han pasado décadas desde que entró en hibernación. Aún así, no se rinde y empieza a investigar para hacerse ella misma una prótesis y conocer a fondo la nave donde se encuentra, estableciendo una curiosa relación con la IA de la propia nave.

También me han gustado las teorías conspiratorias que se desarrollan en los otros puntos de vista del libro, que añaden «salsa» a la narración, con una trama de espionaje algo ingenua pero entretenida. Además, O’Keefe juega muy bien sus cartas ocultándonos información imprescindible para el desarrollo de los acontecimientos, con algunos giros de guión inesperados y otros más previsibles que consiguen mantener la tensión en un libro no especialmente corto. El hecho de que una relación fraternal sea el principal motor de una misión de rescate o que los progenitores de Sandra sean dos padres no hace si no añadir detalles agradables al libro.

Por desgracia, hay otros aspectos de la novela que no son tan acertados. Se respira cierto aire de inocencia y credulidad en muchos de los personajes, que es lo que permite que muchos de ellos sigan vivos, pero también que los «malvados» no tengan apenas problemas para llevar a cabo sus planes.

Pero lo que más me ha molestado, es que en una novela no resuelva prácticamente nada. Vale que ya sabía que era la primera parte de una trilogía, pero al menos que tuviera una conclusión aunque sea un punto y aparte sería de agradecer.

Hexarcate Stories

Después de leer las tres entregas de la trilogía Machineries of Empire se ve que me había quedado con más ganas de este universo, así que me alegré mucho con la noticia de la publicación de Hexarchate Stories. Algunos de los contenidos ya los había leído, así que en esos referenciaré la reseña anterior de ser posible. Aunque me ha gustado el libro en general, no estoy segura de que se pueda disfrutar plenamente sin haber leído las otras novelas, porque en muchas ocasiones lo que hace es profundizar en algún aspecto que se había eliminado de la novela o que simplemente se había pasado por alto.

The Chameleon’s Gloves

Trepidante historia donde un Kel expulsado de su clan se convierte en timador utilizando sus dotes camaleónicas para copiar los movimientos de las personas de forma casi perfecta.

How the Andan court

Una poética declaración de amor.

Seven Views of the Liozh Entrance Exam

Me gusta este estilo de flashmash para contar una historia a base de pinceladas, aunque en este caso no llega a desarrollarse mucho. Al autor también le gusta por los comentarios que hace, aunque cree que tienen poco mercado.

Omens

Apenas pudimos conocer a la madre de Jedao en la trilogía original así que resulta agradable encontrarse aquí una pequeña historia que la tiene como protagonista. De hecho, los relatos siguientes también son de la infancia de Jedao, pero en estos la figura materna brilla por su ausencia.

Honesty

Desde la visión de la hermana pequeña de Jedao, asistimos a una trifulca que tiene lugar en su planeta de origen. Me gusta el giro final que dejar entrever la compleja personalidad del protagonista de la trilogía.

Bunny

Esta es una historia muy tonta que supongo que tendrá más sentido para quienes posean un gato, pero al no ser mi caso, no me dice nada.

Black Squirrels

Otra broma del autor, sobre la vigilancia de los campus académicos.

Silence

Una nueva perspectiva de Jedao desde el punto de vista de su hermano mayor, con la posibilidad añadida de ver los detalles que poco a poco conformaron su personalidad.

Extracurricular Activities

Gloves

Un relato eminentemente sexual, sin trama ni nada que se le parezca, que le sirve al autor para añadir una nota erótica a la recopilación.

Hunting Trip

Esta historia en particular, aporta poco a la antología, salvo saber que Jedao malcría a sus sobrinas, un dato que ya conocíamos.

The Battle of Candle Arc

Calendrical Rot

Aquí nos presentan lo que podría haber sido un capítulo introductorio para la primera novela de la trilogía, que quizá hubiera suavizado la tremenda curva de aprendizaje que exigía la lectura.

Birthdays

A partir de aquí los relatos cambian de protagonista para que conozcamos mejor a Cheris, tras haber explorado un poco el pasado de Jedao. Siendo una de las principales características de Cheris su dominio de las matemáticas, es interesante como Yoon Ha Lee nos muestra las diferencias entre calendarios y la imposición de normas por parte del colonizador.

The Robot’s Math Lesson

Otra anécdota de la infancia de Cheris, que no deja de ser eso, un recuerdo.

Sword-Shopping

En esta ocasión, la elección de un arma de duelo le permite al autor definir un poco más al personaje.

Persimmons

Los servidores representan un papel bastante importante en el desarrollo de Ninefox Gambit, así que entiendo que el autor haya querido darle algo de protagonismo estos robots.

Irriz the Assassin-Cat

Una historia entrañable sobre las relaciones familiares que incluso los más despiadados asesinos pueden tener.

Vacation

Desplazando el foco a otro personaje de la trilogía, en esta ocasión son Brezan y su esposa quienes protagonizan un relato ligero y poco memorable sobre una visita al zoo.

Gamer’s End

El uso de la segunda persona en una narración no es algo muy habitual, pero Yoon Ha Lee utiliza este recurso de manera muy interesante para este relato. El ritmo es trepidante y aunque parece claro cuál es el objetivo de la prueba a la que «nos» someten como protagonistas, me ha gustado de principio a fin.

Glass Cannon

Con este último relato Yoon Ha Lee añade una coda a la trilogía que cambia el final de la historia y la deja preparada para las continuaciones que pueda querer escribir. Algunos de los recursos que utilizan parecen un poco tramposos pero realmente abre un nuevo mundo de posibilidades que ya veremos cómo explota.

Hexarchate Stories es una lectura muy recomendable y complementaria para quien haya disfrutado de la trilogía Machineries of Empire. De no ser así, no merece la pena leer el libro, pues se perderá gran parte de su valor.

Priest of Lies

Priest of Lies es una continuación perfecta de Priest of Bones, ya que sigue el mismo camino ya trazado por el autor en la primera entrega de la serie, pero aprovechando para ampliar tanto el escenario como el número de personajes y su profundidad.

Los recursos que utiliza Peter McLean para esta novela siguen siendo una primera persona muy creíble, en la narración de Thomas Piety, líder mafioso de la ciudad de Ellinburg. Se siguen tratando temas como los problemas mentales de los supervivientes de la guerra, pero en lo que más se ahonda es en la trama de espionaje y luchas de poder, cosa que me parece muy acertada. También conoceremos algo más del pasado de algunos personajes que no habían recibido la atención del autor antes, probablemente por falta de espacio. Aunque la construcción del mundo es bastante clásica, no por ello deja de ser atractiva.

Lo que resulta todo un acierto es la forma en que el autor utiliza los primeros capítulos para recordarnos lo acontecido en la novela anterior, sin tener que recurrir a un resumen, integrándolo de forma muy adecuada en la propia narración. El Dramatis Personae también ayuda, claro, pero realmente lo he consultado muy poco una vez que la lectura iba a avanzando, porque los nombres y los personajes son los suficientemente únicos como para distinguirlos unos de otros.

Uno de los problemas de esta primera persona tan acentuada son ciertas repeticiones en la forma de hablar, algo típico en el relato de una sola persona ya que todos tenemos muletillas. Sin embargo, creo que se podría haber suavizado este extremo, que en ocasiones resulta cansino.

Como novedad respecto a Priest of Bones durante una serie de capítulos cambiamos de escenario hasta la capital del reino. En este momento las intrigas cortesanas comienzan a tomar mayor relevancia y aparece un personaje que sin duda resultará muy relevante en el siguiente libro, una suerte de Eminencia Gris al que me gustaría se hubieran dedicado más páginas.

Aparte de estas tramas más políticas, las luchas de poder entre las bandas rivales también tienen un componente de violencia desatada muy en la línea con lo que se espera de unos mafiosos que luchas por controlar las calles de la ciudad. McLean no duda en representar esa crueldad inherente a la guerra sucia e incluso se regodea en ello, con el castigo a una traición relatado pormenorizadamente, por ejemplo.

Me gustaría hacer referencia al tratamiento de las relaciones homosexuales, de forma natural e incluso respetuosa, aceptada por todo los personajes.

Siento verdadera curiosidad por la siguiente entrega de esta serie y espero leerla cuando esté disponible.

Crystal Rain

Desde hace bastante tiempo quería leer alguna novela de Tobias S. Buckell pero por alguna razón u otra nunca encontraba el momento. Cuando al final leí Crystal Rain me encontré una historia muy entretenida y que probablemente si la hubiera leído antes me hubiera gustado más, por que en estos momentos resulta más difícil sorprenderme.

La idea sobre la que pivota la obra es cómo continúa la vida tras la colonización de un planeta, cuando se pierde el contacto con la «potencia colonizadora» . En esta caso en particular, el planeta Nanagada fue colonizado a través de un agujero de gusano, pero dejó de estar operativo hace generaciones. Aunque aún se recuerda y de hecho algunos de los primeros colonizadores sigue vivos gracias a la nanotecnología de sus cuerpos, en realidad el nivel tecnológico ha retrocedido tanto que lo más avanzado son dirigibles y barcos de vapor. Esta pérdida de tecnología se intenta paliar con la investigación de ruinas antiguas, pero es tanto lo que se ha perdido que no se puede compensar.

El protagonista de la novela es John deBrun, un extraño que hace años apareció en las costas con amnesia permanente, por lo que no recuerda nada de su pasado. Este es un recurso un tanto manido en la literatura, pero el autor no abusa de él en general, salvo en algunos tramos. La presencia de razas alienígenas a las que los nativos idolatran como dioses es todo un acierto, pues vemos como desde las sombras van moviendo los hilos en un conflicto aparentemente irresoluble.

Aunque es claramente una novela de ciencia ficción, gran parte de su longitud se podría adscribir perfectamente a los libros de aventuras, con cierto toque a lo Julio Verne me atrevería a decir.

En este contexto, lo realmente llamativo del universo planteado por Buckell es la mezcolanza de razas y culturas que conviven en Nanaganda. Basándose en el Caribe, pero también con representantes europeos e incluso chinos y unos ominosos aztecas que viven al otro lado de las montañas y que suponen una amenaza constante. Esta interacción de culturas antiguas, que negocian y se entremezclan es el sustento principal del libro y lo que me anima a seguir leyendo las siguientes entregas para conocer más el universo Xenowealth. Para ser una primera novela, el resultado es notable.

2001: An Odyssey in Words

Cuando desde Cuentos para Algernon me ofrecieron la oportunidad para colaborar en un pequeño proyecto, ni siquiera me lo pensé. Siendo una de las páginas más importantes del panorama español, no me cabía duda de que la idea sería atractiva. Gracias a Marcheto por darme esta oportunidad.

La idea que relaciona todos los relatos comprendidos en 2001: An Odyseey in Words es tan sencilla como que todos tengan 2001 palabras. El punto de partida es sencillo, pero la ejecución no lo es tanto. Veremos qué han conseguido los autores.

Golgotha – Dave Hutchinson

Un inicio fuerte para la colección de relatos, con un visitante alienígena en conversaciones con un sacerdote. La posibilidad de la existencia de un Mesías cetáceo da pie a Hutchinson para dudar de la fe.

The Monoliths of Mars – Paul McAuley

Un relato muy evocativo sobre uno de los grandes iconos de la ciencia ficción de Arthur C. Clarke, con los monolitos marcando las distintas paradas en el camino hacia la elevación espiritual.

Murmuration – Jane Rogers

Un relato con regusto a ciencia ficción clásica sobre los viajes de colonización a otras planetas y los posibles encuentros con alienígenas. Recomendable.

Ouroboros – Ian R MacLeod

La vida cambia para un hacker cuando recibe la visita de un monje con una extraña proposición. Lo que en principio me había parecido un homenaje a «Los nueve mil millones de nombres de Dios» acaba tomando caminos más metafísicos.

The Escape Hatch – Matthew De Abaitua

Una puerta a un nuevo mundo se abre en una autovía y quienes la cruzan tienen la sensación de que todo es mejor en el otro lado. Aunque la premisa es interesante, el desarrollo de la historia no lo es tanto.

Childhood’s Friend – Rachel Pollack

Pollack ha escrito lo que parece más el comienzo de una novela que un relato por sí mismo, empezando con el nacimiento de unos bebés con «capacidades especiales».

Takes from the White Hart – Bruce Sterling

Un relato que no deja de ser una charada de Sterling homenajeando a un homenaje de Arthur C. Clarke pero sin llegar a ningún sitio.

Your Death, Your Way, 100% Satisfaction Guaranteed! – Emma Newman

Un cuento sobre lo que dejamos atrás cuando morimos. Lo que creemos que dejamos y lo que realmente hacemos.

Distraction – Gwyneth Jones

Una crítica a uno de los pasajes más polémicos de Cita con Rama.

Dancers – Allen Stroud

Una investigación de sucesos violentos en la nueva Estación Espacial desvelará un culpable inesperado. Entretenido.

Entropy War – Yoon Ha Lee

Muy curioso este relato de Yoon Ha Lee sobre la entropía del universo presentándolo como un reglamento de juego de mesa, basado principalmente en el azar.

The Ontologist – Liz Williams

Este cuento versa sobre la clasificación de todas las cosas, labor realizada por un ontologista. Pero, ¿qué ocurre cuando se encuentra con algo inclasificable?

Waiting in the Sky – Tom Hunter

Homenaje a David Bowie y a su relación con la ciencia ficción, me ha dejado pensando bastante rato.

The Collectors – Adrian Tchaikovsky

Maravilloso relato razón de esta colaboración entre Cuentos para Algernon y Fantástica Ficción. Aprovechad que lo tenéis en español a vuestro alcance para disfrutarlo.

I Saw Three Ships – Phillip Mann

Lo que comienza como un homenaje a un astronauta que se va a retirar finaliza de una forma un tanto abrupta.

Before They Left – Colin Greenland

Entiendo que la longitud de estos relatos constriñe en cierto modo a los autores, pero mientras que muchos de ellos nos ofrecen historias completas, este de Colin Greenland deja una muy rara sensación de vacío, de que falta algo. La historia de una niña que desea viajar a Marte y así se lo solicita a nuestros Overlords alienígenas.

Drawn From the Eye – Jeff Noon

El verdadero poder de una lágrima desvelado en un cuento que hará aflorar nuestras emociones.

Roads of Silver, Paths of Gold – Emmi Itäranta

Mitología finlandesa que aparece un tanto fuera de lugar en esta antología, la verdad.

The Fugue – Stephanie Holman

Un alien enviado a la Tierra como infiltrado para investigar nuestra civilización que se olvida de su misión principal.

Memories of a Table – Chris Beckett

Un recurso válido como los atisbos del pasado recuperados como grabación sirve para contar una historia sentimental

Child of Ours – Claire North

Cuando los robots estudian si reproducirse tiene sentido, les resulta difícil llegar a un consenso sobre cuáles serían las capacidades más deseables para la criatura.

Would-Be A.I., Tell Us a Tale! #241: Sell ’em Back in Time! by Hali Hallison – Ian Watson

Una broma de Watson a base de juegos de palabras y con cierta obsesión por los pechos femeninos.

Last Contact – Becky Chambers

A pesar de entrar en contradicción con en propio nombre del relato, lo que Chambers nos cuenta aquí es un «primer contacto» de forma física. Me gusta la idea de la comunicación a través de feromonas y creo que el relato tiene la longitud adecuada para la idea que quiere transmitir.

The Final Fable – Ian Whates

Una aproximación a la paradoja de Fermi con un cierto regusto a ciencia ficción clásica.

Ten Landscapes of Nili Fossae – Ian McDonald

Un relato muy visual sobre descripciones de arte aplicadas a la llegada del hombre a Marte. Destaca más por su lirismo que por su contenido y me ha recordado algo a Before Mars.

Child – Adam Roberts

Partiendo de la base de un hecho improbable que homenajea 2001, Roberts relata un escenario apocalíptico de final imprevisible.

Providence – Alastair Reynolds

Un final muy adecuado para la parte de ficción de la antología, con un viaje de colonización que no consigue llegar a su destino pero que sin embargo busca aprovechar en lo posible su situación.

2001: A Space Prosthesis – The Extensions of Man – Andrew M. Butler (no ficción)

Curioso ensayo sobre la versión cinematográfica de 2001 con algunas referencias al libro que la inspiró.

On Judging The Clarke Award – Neil Gaiman (no ficción)

Anécdotas sobre la participación de Neil Gaiman como jurado en la concesión de los premios Arthur C. Clarke.

Once More on the 3rd Law – China Miéville (no ficción)

Complejo estudio sobre la literatura de ciencia ficción relacionándola con la tercera Ley de Clarke. Me encanta la conclusión:

It is, though, profoundly exciting to consider that any sufficiently advanced literature must be indistinguishable from science fiction.

De nuevo, gracias a Marcheto por animarme a participar en este proyecto conjunto.

16 Ways to Defend a Walled City

KJ Parker es un autor que me gusta mucho, de hecho tengo a medias un pequeño proyecto para ponerme al día con su obra larga, que no la conozco demasiado. Así que cuando 16 Ways to Defend a Walled City llegó a mi libro electrónico después de haberlo tenido adquirido en preventa desde ni me acuerdo cuándo, me puse con él inmediatamente.

No creo que está novela se pueda definir como la fantasía habitual, aunque se desarrolle en un mundo distinto al nuestro las similitudes son bastantes. Pero no me hace falta que haya magos para disfrutar enormemente de la historia de Orhan, el ingeniero.

Lo primero que me gustaría destacar es el exquisito uso de la primera persona a lo largo de todo el libro, con un narrador no confiable, que nos da la información que él estima oportuna en cada momento y que además, interpreta las acciones de los demás a través de su propio prisma, por lo que podemos llegar a conclusiones muy distintas a las que se expresan en las páginas.

En algún momento he definido el libro como pr0n para ingenieros. Si Ian Sales entraba en cada mínimo detalle técnico en Adrift on the Sea of Rains, Parker nos da una lección de tecnología bélica y no bélica de un periodo equivalente a la Edad Media. Ya habíamos podido disfrutar de algún ensayo al respecto en Academic Exercises, es en 16 Ways to Defend a Walled City donde asistimos a una sucesión de clases magistrales imbuidas en una narración. Desde el funcionamiento de un fundíbulo a el calafateado de barcos, pasando por la creación de armaduras o el trabajo de un zapador en un asedio, todo narrado de una forma tan didáctica como entretenida, aderezado de momentos de humor.

Y es que el humor es uno de los estandartes de los libros de Parker y aquí sigue teniendo una presencia importante. Se trata de un humor inteligente, con críticas veladas al poder imperante, a los enfrentamientos de clases y a muchos más temas que es tratan con una profundidad sorprendente.

No dudéis en coger esta obra de Parker entre vuestras manos. No os arrepentiréis.

Tangle’s Game

Me llamó mucho la atención el anuncio de esta novela en su momento, así que culpo a los malvados estrategas de marketing de haberme leído la novela.

Hotston escoge el camino del thriller futurista aunque bastante verosímil en sus comienzos, con la implantación generalizada del «crédito social», un medidor de la confianza que se puede tener en cada persona basándose en su historial. Algo que vemos cada vez más cerca y que puede dar lugar a interesantes discusiones, tomando como premisa la necesidad individual frente a la colectiva, por ejemplo. O la pérdida de privacidad, sin ir más lejos. Sin embargo, la novela no sigue esos derroteros. La protagonista, una banquera con un crédito impecable, recibe de parte de un antiguo novio un disco duro que puede alterar el equilibrio de la política mundial y se ve envuelta en una huida hacia delante mientras piensa qué hacer con semejante problema.

La ejecución del libro deja bastante que desear, no sé si por la excesiva ingenuidad de la protagonista o por el imprescindible ejercicio de suspensión de la incredulidad para que el lector acepte que las distintas agencias y poderes fácticos implicados en la trama no escojan una solución más «directa» para hacerse con lo que necesitan y ansían.

Los demás personajes tampoco es que aporten mucho a la trama, salvo algún momento trágico que parece realmente impostado. Quizá sea por la decepción de quien espera otro resultado, pero no puedo recomendar este libro para nada.

Seven Blades in Black

Sentía curiosidad por leer algo de Sam Sykes por una razón tan pedestre como lo entretenido que es seguirle en Twitter. Desde que junto a Chuck Wendig crearon este hilo, pensé que sus novelas al menos tendrían que ser divertidas. Así que comencé Seven Blades in Black con alguna que otra esperanza.

Lo primero que llama la atención es la fortísima personalidad de la protagonista, Sal the Cacophony, una renegada con una misión de venganza. Y menuda venganza, algo capaz de hacer sonar todas las «alertas Montecristo» para aquellos que gustan de este tipo de historias.

La novela está estructurada a base de flashbacks que van variando el marco temporal para que vayamos descubriendo el pasado de Sal desde la celda en la que espera su ejecución. En este sentido, Sam Sykes dosifica la información de manera muy acertada para que sigamos leyendo con interés cada una de las revelaciones que va dejando caer.

También es cierto que a pesar de tratarse de una historia de violencia y sacrificios muy dura, los toques de humor que me atrayeron hacia el autor en primer lugar siguen estando presentes. Parece que es su marchamo de calidad. Porque ya me diréis si no a quién se le ocurriría tener una lucha a muerte entre magos muy poderosos mientras hablan educadamente sobre la ópera.

Sin embargo, la novela también tiene defectos. Se me ha hecho pesada por momentos, con Sal deambulando de un lado a otro para encontrar a sus futuras víctimas y muchas veces avanzando a base de casualidades. Tampoco sé si es totalmente creíble la relación de amor-odio que tiene la protagonista, aunque en este caso puede que Liette simplemente no pueda dejar atrás una relación tóxica como pocas.

La primera aproximación a la obra de Sam Sykes me ha dejado con curiosidad por leer algo más, pero tampoco con la necesidad de coger inmediatamente una nueva novela suya, así que dejaré reposar esta curiosidad hasta otro momento en el futuro.