Portada de The Quantum Garden

Indudablemente una de las mejores lecturas del año pasado fue The Quantum Magician de Derek Kunsken, al que además tuvimos la increíble suerte de entrevistar en los VerdHugos. Es por esto que me alegra muchísimo ver que la continuación del libro, que se titulará The Quantum Garden, ya tiene portada y fecha de publicación.

Será el 15 de octubre de 2019 cuando podamos adquirir el libro, de la mano de Solaris Books.

De momento, podemos ir abriendo boca con la portada:

Flip

Cuando entrevistamos a Derek Kunsken en los VerdHugos, nos habló de sus proyectos dentro del mundo del cómic con mucho entusiasmo, así que cuando tuve la oportunidad de tener en mis manos una muestra de su trabajo de la mano de Markosia Publishing, lo leí con gran interés.

Portada de Flip

He de decir que Flip es una recopilatorio de historias cortas en mundos alternativos en cómic, recordando en cierto modo Universo! de Albert Monteys, pero salvando las distancias.

Como toda colección de relatos, los hay que me gustan más y que me gustan menos, pero sin duda se trata de una lectura ágil y variada, ya que tanto el tono de las historias como el tipo de dibujo son radicalmente distintos.

Los temas de cada cuento varía desde algo típico como las bifurcaciones que pueden ocurrir en la vida según las decisiones que vayamos tomando a otras con más contenido, como el cambio de la edad en que se recibe la pensión para disfrutar la juventud sin tener que trabajar para luego tener que acabar la vida devolviendo todo lo que se disfrutó al principio. Por la propia naturaleza de los relatos aunque la idea pueda ser brillante no está suficientemente explotada, o al menos a mí me hubiera gustado que se profundizara más en ese aspecto.

En el apartado gráfico, me resulta especialmente llamativa la historia de los gorilas luchadores, porque tiene un estilo cartoon y un colorido infantil muy en contraste con el tono general del resto de Flip, más tradicional, si me permitís la expresión. Que el personaje principal se oculte tras la máscara de luchador para afianzar su personalidad es una ventana abierta a su verdadera fragilidad interna.

Flip se pone a la venta a finales de este mes.

The Quantum Magician

The Quantum Magician es una novela de contrastes. Basándose en una estructura más que conocida Derek Kunsken realiza un ejercicio de ciencia ficción de ideas apabullante y en ocasiones arrollador, pero abre tantos caminos para la reflexión que solo por eso merece la pena leerlo.

El hilo conductor de la novela es la planificación y ejecución de un timo. Como en El Golpe, hay un plan, un gancho, se recluta un equipo de especialistas, hay traiciones… Este guión un tanto estereotipado constituye un armazón sólido para la novela y da rienda suelta al autor para empezar a lanzarnos ideas  y reflexiones de gran calado. Es una elección brillante, porque al aficionado a la ciencia ficción habitualmente le atrae más el fondo que la forma (sé que esta generalización es discutible y me gustaría que habláramos sobre ello) y al escoger esta «plantilla», tiene las manos libres para exponer otros elementos, posiblemente más de su interés.

La manipulación de la genética humana ha dado lugar a nuevos tipos de personas y en The Quantum Magician se nos presentan tres nuevas especies, muy diferentes entre sí pero todas intrínsecamente fallidas, al menos desde el punto de vista de «humano base». El Homo eridanus está modificado para resistir presiones de cientos de atmósferas y por lo tanto su cuerpo apenas se asemeja a un Homo sapiens. Su ámbito de actividad se restringe a las profundidades abisales de las colonias espaciales y para desplazarse necesitan tanques especiales capaces de proveer esa presión. Y sin embargo, son quizá la raza menos truncada de los experimentos, porque tienen claro su rol y, culturalmente, aceptan su papel en el mundo.

Los Puppets, sin embargo, son harina de otro costal. Modificados por los Numen para que los consideraran dioses, sienten la compulsión genética de servir a sus divinidades. Estos autoproclamados seres divinos, veleidosos como eran, han dado lugar a una estructura social profundamente depravada, donde no está claro quién es esclavo de quién. Algunas escenas son realmente repulsivas, ya que esta relación malsana se ha ido pervirtiendo aún más conforme ha pasado el tiempo. La escasez de auténticos Numen hace que los Puppets sufran incluso síndrome de abstinencia y entren en éxtasis solo con revolcarse sobre las deposiciones de sus dioses. Estas escenas son realmente perturbadoras y dejan para la reflexión particular de cada uno el verdadero significado de la religión, en este caso impuesta mediante la manipulación genética, reducida a respuestas hormonales a estímulos predispuestos.

La última raza que conocemos es el Homo quantus, verdadero protagonista de la historia. Humanos con capacidades de computación cuántica que pueden entrar en un estado de fuga donde abandonan la subjetividad de su persona y se convierten en máquinas computacionales capaces de ver todas las posibilidades de la función de onda sin llegar a colapsarla. Estos seres forman una colonia ajena al resto de los mundos y dedican su vida y su tiempo al estudio del cosmos, pero quizá su propio aislamiento les impide acceder a la información que precisan para conseguir sus ambiciones.

El variopinto equipo que se conforma para llevar a cabo la misión tiene un poco de todo, como en botica. Por supuesto, hay al menos un miembro de cada una de estas nuevas especies que he mencionado, pero algunas de las interacciones más interesantes se producen con los «humanos base». De nuevo, el contraste entre lo considerado «normal» y la «evolución» le da a Kunsken un espejo deformado en el que enfrentarnos a nuestros propios miedos, sobre todo el miedo a lo que es diferente, al extraño, al cambio.

Sin dejar de recurrir en ocasiones al humor, como en la escena de huida de la prisión, el autor nos plantea una obra seria y meditada, científicamente verosímil (al menos hasta donde yo entiendo) y exigente a la vez en la lectura.

Con estos mimbres, Derek Kunsken consigue hilvanar una historia tradicional en la forma pero rompedora en el fondo, lanzando ideas que no dejan descansar al lector en ningún momento. No digo que la novela sea perfecta, porque también existen algunos momentos en que la tecnojerga se apodera de la narración y puedes incluso comenzar a dudar de los derroteros por los que anda el libro, pero es una lectura más que recomendable para cualquier interesado en la ciencia ficción de ideas. Un autor al que sin duda habrá que seguir de cerca, al que algunos nombran ya como heredero espiritual del mejor Peter Watts.