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La Visión Volumen 2

Siempre hay voces agoreras que dicen que en el cómic de superhéroes ya está todo contado y que no hay nada nuevo bajo el sol. Aunque hay muchos ejemplos que podrían rebatir esta afirmación, el cómic sobre el que hablamos hoy creo que cumple todos los requisitos necesarios para ser un importante argumento a favor del relato de superhéroes.

La Visión es un personaje muy conocido de Marvel, aunque esté varios escalones por debajo en popularidad de las grandes estrellas de la casa. Para mí, sin embargo, su pasado es una nebulosa, porque nunca he sido muy fan de Los Vengadores.

Tom King aprovecha la existencia de este personaje artificial para plantear grandes dudas existenciales: ¿qué es lo que nos hace ser humanos?, ¿qué significa formar una familia?

El tono es eminentemente oscuro y serio. La obsesión de uno de los personajes por la obra de Shakespeare hace intuir la tragedia que se desarrollará ante nuestros ojos. Pero me gustaría hacer especial énfasis en el tratamiento de la adicción de otro personaje, de la que se habla casi de refilón pero que es un importante punto de inflexión.

En el aspecto gráfico Gabriel Hernández Walta se adapta perfectamente a la historia, complementándola. El dibujo puede parecer frío y demasiado estructurado, pero es un fiel reflejo de la mente de La Visión, todo cálculos y algoritmos.

Es este un tebeo sobre elecciones vitales. Todos debemos elegir que camino seguir, valorando los pros y los contras, pero cuando una mente analítica se enfrenta a un problema aparentemente sin solución, no podemos predecir el resultado.

Como aspecto negativo, el primer episodio de este segundo volumen aún intentando ser un resumen de la historia de la Visión requiere cierto conocimiento del universo Marvel en general y de la Visión en particular que no está al alcance de todos.

El testamento de William S.

La serie Blake y Mortimer es una de mis favoritas, así que espero cada nueva entrega con interés. El testamento de William S. acaba de publicarse en español y me faltó tiempo para hacerme con él y leerlo, de una sola sentada.

En esta nueva entrega, la serie se aleja de sus tramas habituales que mezclan algo de ciencia ficción con relatos de espionaje. Esto me supuso una pequeña decepción, pero una vez aceptado el hecho me dispuse a disfrutar de una historia compacta y bien llevada, aunque algo plana en el desarrollo.

El guión me recuerda en cierto modo a las obras de Tim Powers con esa estudiada forma de aprovechar los huecos en la historia conocida para introducir datos inventados pero posibles. Salvando las distancias porque no llega a introducir elementos sobrenaturales como es costumbre en el escritor de Buffalo, Yves Senté imagina toda una nueva vida para el dramaturgo inglés William Shakespeare, que nuestros protagonistas deberán desentrañar.

Contrariamente a otras historias, en este caso la narración es “excesivamente” guiada por el autor, dejando poco margen de maniobra a los personajes. Me explico. Los distintos enigmas que tienen que resolver no suponen apenas desafío para ellos, se resuelven con una facilidad pasmosa. Hay muchos flashbacks que ralentizan el ritmo de lectura, aunque aporten información nueva. La resolución final es tan perfecta y ordenada que resulta poco creíble. Pero aún así, he disfrutado con la lectura. Quizá está contradicción sea debida a mi admiración por los personajes en sí.

En el aspecto gráfico, Juillard cumple sobradamente con su interpretación del legado de Jacobs. Aunque en algunas posturas de algunos personajes se nota cierta rigidez, por lo demás es un gusto ver su trabajo. Es una pena que esté un poco desaprovechado porque apenas hay exteriores a pesar de las visitas a Italia, que podrían haber dado mucho juego conceptualmente hablando.

El coloreado de Madeleine de Mille es de lo más destacable, me encanta cómo ha iluminado cada escena.

Os invito a buscar algunos guiños de los autores en el cómic, como ese capitán Haddock tan poco disimulado o el homenaje a P.G. Wodehouse. ¿Qué os ha parecido esta entrega?

Un futuro sin nubes

futurosinnubesMi amigo Elías me ha recordado que en los últimos tengo muy olvidados los cómics y sus reseñas, algo evidentemente cierto, pero que no sé si podré arreglar porque no estoy leyendo mucho. No obstante, ha caído en mis manos Un futuro sin nubes y aunque solo sea por un día, vuelven las reseñas de tebeos a Fantástica Ficción.

La obra de los dibujantes Ralph Meyer y Bruzo Gazzoti con guión de Fabien Vehlmann es un buen ejemplo de que el tebeo es un medio perfecto para la ciencia ficción, tanto por su componente visual como por su concreción. En sus páginas conoceremos a Nolan Ska, un ingeniero de un futuro controlado por una sola multinacional, propiedad de F.G. Wilson. Ska decide viajar al pasado para impedir que Wilson se haga con el control mundial ayudando al futuro millonario a cumplir su verdadera vocación : ser escritor de ciencia ficción.

Partiendo de esta base os podéis imaginar al menos parte de las características de la obra. Muchos, muchísimos de los tropos habituales de la ciencia ficción, tanto en la historia “real” como en los guiones que Ska crea para Wilson. Y también cierta dosis de ironía, humor y por qué no decirlo, mala baba.

La lectura avanza paralelamente entre estos relatos imaginados y la relación entre ambos personajes, con un ritmo que no decae en ningún momento y que nos tiene entretenidos hasta el final. Uno de los problemas de Un futuro sin nubes precisamente es que los homenajes a otras obras son continuos y se echa en falta algo de originalidad en las historias, ya que todas son reminiscentes de otras que conocemos.

En el aspecto gráfico, el trabajo entre ambos autores está dividido hoja a hoja pero consiguiendo una mimetización de estilos que hace que no sea fácil discernir las diferencias. Herederos del Spirit del maestro Eisner, el dibujo se adapta perfectamente al relato y sin excesivas florituras pero con un oficio innegable consigue un resultado final muy agradable.

Una historia que no es excesivamente original pero que cumple perfectamente su función.

Carta 44, volumen I

carta44Tengo sentimientos encontrados con este tebeo. El guión de Carta 44 es interesante y la intriga se mantiene a lo largo de la lectura, pero el dibujo no está a la altura.

Siempre que un presidente norteamericano comienza su legislatura, recibe una carta de su antecesor. Cuando Stephen Blades la lee, tiene que cambiar todo el sentido de su política porque el contenido de esta misiva es totalmente inesperado: se ha detectado un objeto alienígena en el sistema solar e incluso hay un misión que se dirige al objeto para investigarlo.

Mezclar intrigas políticas con una historia de un primer contacto podría ser una clave para el éxito, aunque en ocasiones desvaríe un poco en el curso trazado. Por ejemplo, la Clarke, la nave que va al encuentro de los extraterrestres parece más bien una comuna hippie que un equipo científico-militar con la misión más importante de la humanidad sobre sus hombres. La variedad de puntos de vista utilizada, sin embargo, compensa algo estas excentricidades. La presencia de un extraño personaje encargado de “arreglar” los problemas con  distintas figuras políticamente relevantes, parece ser que al mejor postor, añade otra capa de misterio a una trama ya de por sí enrevesada.

Mi principal problema es el dibujo, que no acompaña la historia. Hay que reconocer que los objetos tecnológicos sí están bien representados, a mí personalmente me fascina ver el despliegue armamentístico y las distintas maquinarias que aparecen en la narración. Sin embargo, el tratamiento de la figura humana es muy plano, desproporcionado en ocasiones. También tiene algo de maniqueo la representación de los “buenos” frente a los “malos”. Espero equivocarme, pero mucho me temo que el dibujante nos haya dado demasiadas pistas sobre el desarrollo de los acontecimientos.

Brass sun : La rueda de los mundos

brass_sunHacía tiempo que no comentaba ningún cómic, así que me alegro de volver a las andadas con uno que me ha resultado curioso aunque incompleto, este Brass Sun: La rueda de los mundos.

El sistema solar es en realidad una serie de engranajes que sostienen los planetas en órbita girando alrededor de un sol moribundo. Basado en una idea tan steampunk como interesante, los autores Edginton y Culbard dejan volar su imaginación al más puro estilo Valerian, mientras acompañamos a la protagonista por todos los mundos en busca de la solución que permita a los planetas seguir girando, literalmente. El viaje entre mundos no será en naves espaciales, ¿para qué? Donde se ponga un buen tren…

El aspecto gráfico es correcto y se adapta bastante bien a la narración de aventuras, casi folletinesca que encontramos en sus páginas. La pega que le veo es el uso del color, que en ocasiones satura las imágenes y hace que se pierda claridad expositiva.

En cuanto a la trama, algunas de las cuestiones filosóficas que afloran durante la lectura podrían dar pie a intenso debate, pero no parece esa la intención de los autores, si no dedicarse a la aventura por la aventura, algo de lo que tampoco tengo queja.

Lo que sí me ha moestado es que la historia se quede cortada, sin que en ningún lugar de la edición en español se diga si es una primera parte, si se publicará lo siguiente, si existe continuación. Te quedas con una sensación de timo que no le sienta nada bien a las futuras compras que pueda hacer a ECC.

El botones de verde caqui

00106580029095____1__1000x1000Es bastante conocida mi debilidad por los tebeos europeos, así que me alegré muchísimo al saber que Spirou iba a gozar de una nueva oportunidad de edición es España, que esperemos sea la definitiva.

El botones de verde caqui forma parte de la nueva línea fuera de la serie regular sobre el famoso personaje, que permite a contrastados autores jugar con Spirou. Del mismo modo que Emile Bravo nos ofreció el espectacular Diario de un ingenuo, ahora son Schwartz y Yann los que nos deleitan con otra historia situada en la Bélgica ocupada por los nazis.

Y digo nos deleitan porque estamos ante una maravilla, tanto en el guión como en el dibujo. La capacidad de Yann para hilar los momentos más trágicos con las escenas más hilarantes es digna de elogio. No olvidemos que se trata de un escenario en guerra, los aviones surcan los cielos en busca de lugares propicios para bombardear, las cartillas de racionamiento apenas permiten subsistir a los habitantes de la ciudad mientras otros se enriquecen con el estraperlo. Toda esta carga crítica antibélica está presente en el tebeo, pero a la vez hay muchas escenas cómicas con la ineptitud de Fantasio y sus inventos. El drama y el humor están equilibrados para dar lugar a una obra que apetece releer y releer.

El apartado gráfico acompaña perfectamente al guión. Resulta muy llamativo ver a un Spirou musculoso, hasta el punto de atraer a una oficial alemana. Las escenas de acción resultan muy dinámicas, desde la persecución por los tejados de Bruselas a la huida por carretera en el estrambótico automóvil de Fantasio. Cada viñeta está plagada de personajes y detalles que no escaparán a los ojos de un lector atento.

Es en estos detalles en los que los autores se recrean. Las muchísimas referencias a Hergé (acusado de colaboracionismo al igual que Spirou en este relato) darían para otro artículo aparte. Referencias no solo a Tintín (asistiremos incluso a la venta de la maqueta del barco de El secreto del Unicornio y a una sesión de tortura ejecutada por Müller) si no también a otros personajes creados por George Rémi. Pero no solo eso. Esta pequeña maravilla es una celebración del cómic, en un ejercicio metaliterario exquisito. Os invito a leerlo y a disfrutarlo como merece.