Over the Woodward Wall

Me ha pasado una cosa muy extraña cuando escuchaba la versión en audiolibro de Over the Woodward Wall, escrito por Seanan McGuire bajo el pseudónimo de A. Deborah Baker. La versión de Scribd traía cinco capítulos de más, de otro libro no relacionado, así que cuando llegué al final me sorprendió mucho, ya que esperaba que durara bastante más. Además es un final realmente abrupto, para qué negarlo, así que se multiplicó el efecto.

Salvo por este detalle, he de decir que esta historia infantil de McGuire me ha entretenido mucho. En un juego metaliterario, la autora escribe el libro al que hacen referencia en Middlegame, y son evidentes los paralelismos con esa otra novela. De nuevo la dualidad entre la pareja protagonista, entre el perfecto estudiante y la niña libre que prefiere pasar sus días en el bosque, pero con personajes mucho más jóvenes y por tanto, más maleables si me permitís la palabra. Estos dos niños que viven muy cerca pero que nunca han llegado a coincidir por causalidades de la vida, se ven arrojados de nuevo por azar a una aventura apasionante, pero peligrosa.

Tras pasar por el muro del título, los dos pequeños se ven transportados a un mundo maravilloso, descrito por la autora con todo lujo de detalles y rebosante de situaciones quizá absurdas desde nuestro punto de vista adulto, pero consistentes en la imaginación de un niño. La galería de personajes mágicos con los que se van encontrando, contando con su ayuda o sufriendo sus intrigas también vuelve a demostrar que una de las principales fuerzas de McGuire es su imaginación desbordante. Es una lectura en la que dejarse llevar y disfrutar con cada escena, sin buscar una lógica que por definición en un mundo ilógico no encontraremos. Por supuesto, también recuerda a los libros de la serie Wayward Children, ¿quién sabe si quizá estén también relacionados en la mente de la autora?

El trabajo de Heath Miller como narrador es fantástico. No solo por la interpretación de las voces de los distintos seres que los niños se irán encontrando en su periplo, que me parece maravilloso, si no también por la propia narración del camino por la carretera improbable hacia la ciudad imposible, añadiendo aún más deleite a una aventura entretenidísima. Es un libro infantil que se puede disfrutar perfectamente con cualquier edad y eso es una muy buena noticia.