The Hunger of Gods

Mira que me gustó la primera entrega de esta serie, The Shadow of the Gods, pero no me esperaba que la segunda entrega me gustara mucho más que la primera. Y es que Gwynne consigue introducir nuevos puntos de vista y personajes que dejan en agua de borrajas la épica del primer libro.

Ni síndrome del segundo libro ni nada, esta novela nórdica de aventuras, de intriga política, de rencores y amor consigue tenerte pegado a sus páginas a lo largo de sus casi 700 páginas. Es también muy de agradecer que el autor prepare un extenso resumen de lo que ha pasado hasta aquí para volver a situar al lector en el grandioso escenario que ha creado, pero cuando los filos de los seax y las hachas empiezan a brillar, no hay marcha atrás.

El libro continúa la acción donde la dejamos en la primera novela, pero añadiendo algunos personajes más que si bien ya aparecían ahora cobran mayor protagonismo. Es admirable la capacidad del autor para llevar adelante tantos hilos en el telar que se entrecruzan en algunas ocasiones pero que por lo general van por separado y ser capaz de mantener el interés en cada una de las líneas. Es que no hay punto de vista malo. Y dar voz también a los personajes despreciables le permite mostrarnos cómo la humanidad es eso, un conjunto de escalas de grises en la que nadie es solo bueno o solo malo, si no un compendio de características que nos podrán resultar más o menos interesantes. Hay ciertas constantes en la historia, en especial el amor maternal que es una fuerza poderosísima, pero también el honor, la avaricia o simplemente el instinto de supervivencia.

El ritmo de la novela es envidiable y creo que el autor lo consigue entre otras razones por la increíble cantidad de combates de los que seremos testigos y por cómo están narrados. Ya sea un duelo entre dos guerreros o una batalla campal entre ejércitos, en ningún momento cae en la confusión y el caos, no se esquivan los detalles sanguinolentos pero no se recrea en ellos y consigue un muy buen equilibrio entre el realismo sucio y la magia que cada vez tiene más relevancia.

También es cierto que hay algunas escenas o planteamientos de batalla que me chirrían, como cuando uno de los bandos coloca en primerísima fila a la bruja que con su magia puede desequilibrar la batalla en lo que a todas luces es una encerrona, dejándola a merced de la puntería de los arqueros. Pero, por lo general, es capaz de que te sumerjas en el frenesí de la batalla de una manera excepcional.

Hay muchas revelaciones a lo largo del libro en las que tampoco debemos entrar para evitar destripar tramas, pero me gustaría hacer hincapié en el aspecto politico de la historia, porque al fin y al cabo la recompensa de los luchadores serán riquezas y poder sin igual o verse subyugados por una fuerza muy superior.

Esto deseando que leáis este libro para poder comentarlo con vosotros y os podréis imagina el ansia viva que tengo por hacerme con la tercera entrega.

La vía del futuro

Fue un auténtico placer escuchar las intervenciones de Edmundo Paz Soldán en el festival 42 del año pasado, así que no iba a pasar mucho tiempo sin que me leyera La vía del futuro, su última recopilación de cuentos. Son relatos de un futuro tan, pero tan cercano, que casi podría decirse que los estamos viviendo en la actualidad.

Como toda recopilación de relatos hay cierta variedad pero se puede decir que la calidad de todos ellos es cuando menos notable. Especialmente llamativo es el primero, por el uso del sincretismo del que ya hizo gala en Iris y que ahora se transforma en el centro del relato que da título al recopilatorio, escrito a base de recortes periodísticos que dibujan un collage de creencias relacionadas con las inteligencias artificiales.

Mencionaba anteriormente la inmediatez del futuro planteado por Edmundo y podemos tomar como ejemplo el uso de las criptomonedas en “El Señor de la Palma”, cómo se burla de la falsa meritocracia que hace pensar al trabajador que si se esfuerza lo suficiente logrará prosperar, cuando lo cierto es que la ascensión a la cima ya está viciada de antemano.

Un tema que está menos de moda en la actualidad, o al menos así me lo parece es la ufología, pero el autor lo utiliza también en “Mi querido resplandor” tal vez más como una mirada al pasado que nos ha traído hasta aquí que como una extrapolación de lo que puede pasar en los años venideros. Quizá el tema ovni está más superado en la actualidad por las teorías de “bosque oscuro” o quizá sólo está esperando al revival de turno.

En “La muñeca japonesa” Edmundo nos expone a la deshumanización que los maltratadores vuelcan sobre sus parejas haciendo el paralelismo con el interés que despierta en el protagonista tener siempre el último modelo (pirata o no) de autómata, no necesariamente sexual pero siempre con esa connotación inherente.

Cambiando totalmente de palo, con “El astronauta Michael García” Paz Soldán aprovecha para hacer reivindicaciones de clase, pero el mensaje tal vez se pierda un poco por el final lisérgico y contundente del cuento.

“Las calaveras” me ha recordado en cierta forma el mensaje de Mónica Byrne en The Actual Star y la trascendencia que pueden tener las acciones más cotidianas y las menos habituales también.

La droga ya estaba muy presente en otros trabajos de Edmundo, pero en “En la hora de nuestra muerte” y en el siguiente relato “Bienvenidos al nuevo mundo”, que finalizan la antología, son el punto central. Y en ambos relatos son el detonante de la búsqueda de algo más allá, bien como huida de la situación actual bien como siguiente paso en la evolución.

Recomiendo mucho la lectura pausada de los relatos recogidos en La vía del futuro.

Blood of the Chosen

Django Wexler continúa su estupenda serie Burningblade y Silvereye, con un volumen que si bien adolece del síndrome del segundo libro, consigue mantener el interés en la historia de estos dos hermanos separados y enfrentados por el devenir de la vida, con una serie de añadidos que amplían el mundo que ya conocíamos y dejan el camino expedito para nuevas entregas.

La trama continúa exactamente donde se quedó en Ashes of the Sun, pero Django se toma la molestia de hacernos un resumen del volumen anterior, cosa que yo le agradezco profundamente porque ya no tengo la capacidad de retención que tuve en tiempos pasados y no recuerdo todos los detalles de los libros anteriores.

Por un lado tenemos a Maya que tiene que cumplir una serie de misiones con Beq y Varo que parecen un poco inconexas entre sí pero que conforme van avanzando las páginas vemos que son las baldosas con que el autor va creando el camino que le llevará a un nuevo encuentro con su hermano. La parte de Gyre es más interesante al principio, sobre todo por la parte de la relación con los ghouls y cómo va recuperando sus aliados anteriores, aunque luego se embarca en un viaje bastante anodino hasta llegar al punto álgido de la historia.

Me gustaría resaltar el humor con el que el autor se burla de la desorganización de la resistencia, incapaces de ponerse de acuerdo ni siquiera bajo qué bandera luchar. Son muchas facciones con intereses encontrados que desesperarán a Gyre pero que harán reír al lector en más de una ocasión. Y qué decir de los hilarantes diálogos de Kit, un personaje que ha tenido que cambiar mucho por el final del primer libro pero que aún sigue afrontando su existencia como una aventura constante. Ese toque sirve como contrapunto al giro más hacia la oscuridad y al terror con la aparición de nuevas versiones de los seres de la plaga y sobre todo con un nuevo personaje que no es lo que parece.

Se trata de un libro de transición, sin duda alguna, pero tiene ciertos detalles que hacen que merezca la pena leerlo.

Midnight, Water City

Normalmente los libros detectives con ambientación de ciencia ficción o futurista añaden ciertos detalles cosméticos a la trama pero recurren a la manida investigación policial típica para desarrollar la novela en sí. No es el caso de Midnight, Water City, situada en un futuro relativamente cercano, pero en el que la parte más especulativa está inextricablemente trenzada con la propia narración, aunque el protagonista sea el arquetipo de detective de novela hardboiled.

El protagonista es un policía de 80 años (aquí intervienen las técnicas de rejuvenecimiento) que va ya por su cuarto matrimonio y que no descarta que este acabe también pronto. Pero el narrador tiene una característica muy particular y es su sinestesia, que le permite ver en color verde y rojo la muerte y los asesinatos a pesar de su daltonismo. Además, en su pasado fue el jefe de seguridad de la científica Akira Kimura, salvadora del mundo al detectar y destruir un objeto celeste que amenazaba con destruir el mundo. Así que cuando recibe un comunicado de Akira en el que le ruega su ayuda ya que teme por su vida, dirige sus pasos hacia el fondo del mar donde reside Akira (las construcciones humanas se han refugiado en los océanos debido a la contaminación). Cuanto más profunda está tu residencia, más dinero tienes y Akira, prácticamente considerada una semidiosa, vive en niveles abisales. No sorprenderá a nadie descubrir que Akira ya no está entre nosotros cuando llega a su apartamento.

No voy a entrar más en la trama de la novela, por no destripar los múltiples vericuetos en los que pasea Chris McKinney y que hacen que la novela sea muy entretenida. Con continúas referencias al pasado y a lo que aconteció sobre todo en los momentos en que se descubre el meteoro, las amenazas a las que ha de hacer frente el protagonista en su defensa de Akira o la insoportable superioridad de la que la científica hace gala en todo momento, el autor construye una trama enrevesada y un poquito imprevisible principalmente por el manejo de la información pertinente al caso, como si nosotros también estuviéramos cegados por la magnificencia de Akira.

El uso de la primera persona y del narrador no confiable también se adecúa mucho a la historia que se quiere contar, ya que todo está pasado por el tamiz de las interpretaciones del protagonista, necesariamente influido en las pesquisas del asesinato por la relación de amistad que mantuvo y mantenía con Akira Kimura. Sobre todo se acentúa el resentimiento que tiene hacia los más adinerados, una clase con la que se codea pero a la que no podrá pertenecer nunca, envidiando sus privilegios y posición.

La parte especulativa es una extrapolación verosímil de la tendencia actual respecto al medio ambiente y la tecnología, aunque deja un poco en el aire los fundamentos científicos para ciertos desarrollos espectaculares, como una especie de cámara hiperbárica que rentabiliza de tal formas las horas de sueño que prácticamente duplica la capacidad de trabajo de los ricos, además de sus capacidades rejuvenecedoras.

En resumen, se trata de una novela que se sale un poco de lo que leo habitualmente para el blog, aunque se puede categorizar como ciencia ficción por su entorno y desarrollo. Me ha resultado una lectura atractiva y al parecer tiene continuaciones, que no imagino que derroteros seguirán pero que me pueden interesar.

Light from Uncommon Stars

Creo que Light from Uncommon Stars es uno de los libros con las premisas más extrañas que he leído y sin embargo su autora consigue hacerlo funcionar, hablando de temas muy importantes como la inmigración y la propia identidad. Trata de manera exquisita lo que significa ser transgénero para una de las protagonistas, sin por ello dejar de mostrar la crudeza de todo lo que ha sufrido por ser quién es.

Hay dos historias que se entrecruzan en esta novela, una de fantasía bastante tradicional con un pacto fáustico relacionado con la música y otra realmente alocada de ciencia ficción, con una familia alienígena que viene a la Tierra a montar una tienda de donuts (lo digo en serio).

Las tres protagonistas principales son mujeres asiáticas, como la propia autora. Katrina es una joven trans que huye de un hogar en que la maltratan de forma constante y tiene la suerte de encontrarse en su deambular con Shizuka Satomi, una profesora de violín apodada la Reina del infierno porque todos sus alumnos alcanzan el éxito para luego perecer en las peores circunstancias. Lan Tran es una alienígena que huyó a la Tierra para escapar de una guerra intergaláctica, que también tendrá relación con Katrina y Shizuka.

Una de las cosas que más me ha marcado durante la lectura es la descripción descarnada de la vida torturada e incomprendida que ha tenido que llevar Katrina, desde su familia a sus compañeros, empujada a ser una trabajadora sexual para poder mantenerse con vida, pero aún así humillada por sus características, siempre en el filo de la navaja. A Ryka Aoki no le duelen prendas en describir el infierno por el que ha tenido que pasar Katrina, que a pesar de todo sigue afrontando la vida con valor y entereza. Su disforia de género, que la lleva a odiar sus enormes manos e incluso su propia voz está excelentemente representada.

También resulta interesante la descripción de la fiereza de la competición en el mundo musical, algo que quizá no está tan a la orden del día pero que también se muestra aquí con gran crudeza, con jóvenes que no tienen problema en vender su alma literalmente para alcanzar el estrellato.

Me resultan mucho más interesantes los temas que trata la autora que la historia en sí, sobre todo por la extrañeza que causa la presencia de estos aliens en la Tierra que a lo único a lo que se dedican es a vender donuts. Es cierto que tienen un plan oculto que resulta bastante inocuo, pero no es menos cierto que la autora necesita su presencia para completar tanto la imagen que tenemos de Shizuka como el final al que se encamina la novela.

Es una narración que también tiene su parte dulce, no solo por el glaseado de los donuts, si no por cómo se van desarrollando las relaciones entre los personajes. Katrina evoluciona de una manera sorprendente al sentirse al fin aceptada, Shizuka se rebela contra la maldición que la persigue y Lan comprende que es necesario que los mayores se vayan retirando en cierta manera para dejar paso a las nuevas generaciones, para que puedan madurar e ir haciéndose cargo de nuevas responsabilidades. No quiero dejar pasar la oportunidad de hacer hincapié en las descripciones de comida que realiza la autora, que hace que se te haga la boca agua mientras vas leyendo y que es algo que no muchos autores tienen en cuenta en sus historias. Sin embargo, en ocasiones los cambios de perspectiva en la historia son un tanto bruscos y el lector tendrá que estar prestando mucha atención para seguir el hilo.

Es un libro que me resulta difícil recomendar porque es un libro difícil de clasificar.

Far from the Light of Heaven

He disfrutado inmensamente de la lectura de esta obra de Tade Thompson, que toca todos mis puntos débiles. ¿Misterio en habitación cerrada?, ¿en el espacio?, ¿especies alienígenas?, ¿conspiraciones?, ¿robots? Póngame dos de todo, por favor.

La novela comienza muy en la línea de Six Wakes de Mur Lafferty (otra obra hiper recomendable), con la humana “supervisora” de una nave colonizadora despertándose en espera del final de un viaje plácido y encontrándose un IA desmadrada, una cuarentena y varios huecos en las cápsulas donde viajaban los pasajeros colonizadores. Nada bueno para una astronauta primeriza hija de una leyenda de los viajes espaciales.

Se hace necesario por tanto la presencia de un investigador de la colonia y su compañero artificial, para intentar esclarecer los hechos y conseguir que aterrice la nave, cuyos recursos y personal se esperan con impaciencia en la colonia.

La situación de partida es irresistible, pero es que además el autor consigue barajar estos y otros elementos para dar lugar a una obra tremendamente original y absorbente. Si habéis leído alguna de sus obras anteriores, como Rosewater, sabréis que Thompson es un autor de ideas capaz de combinar temas muy variopintos de forma homogénea. Pues en Far from the Light of Heaven sigue esa tendencia e incluso me atrevería a decir que la supera. Ya sabíamos que su prosa se bebe como el agua, pero en esta ocasión también añade muchas referencias a la vida en el espacio integradas de forma casi orgánica en la trama, consiguiendo que esté leyendo gran parte de su labor de documentación sin darte cuenta.

Los personajes están tratados de una forma muy humana, pero además, aprovechando las diferencias de clases, Thompson nos da una lección sobre desigualdad social y sus consecuencias, un Eat the rich en todo regla que complementa perfectamente el mensaje del libro.

¿Os he comentado lo del toquecillo gore de hacer puzles con miembros humanos? ¿O la posibilidad de abordajes en el espacio? ¿Y qué os parecería la creación y utilización de animales robóticos ultra avanzados para que sean guardaespaldas?

Creo que el entusiasmo que me ha provocado esta lectura ha quedado claro en la reseña, pero por si teníais alguna duda, echadle el guante en cuanto podáis, que no os arrepentiréis.

Among Thieves

Se abre el telón y aparecen una mercenaria, un trilero, un maestro del disfraz, una contrabandista y una exmilitar… ¿Cómo se llama el libro? Pues Among Thieves, una novela que nos presenta diversos puntos de vista para narrarnos la preparación y ejecución de un robo aparentemente imposible de llevar a cabo, con una recompensa que excede los sueños de riqueza de todos los implicados pero que requiere enfrentarse al ser más poderoso del mundo.

Me gusta el tono un poco oscuro pero bastante humorístico que la autora ha utilizado para su libro, con una estructura muy típica pero que utiliza muy bien todos los recursos de los que dispone para tejer una aventura ligera y divertida. La construcción de mundo es algo restringida geográficamente pero está bastante bien pensada, con la existencia de los sensers y los kinetics, seres con capacidades superiores a los demás pero en su mayoría con el cerebro lavado de forma que están totalmente a disposición de los caprichos de sus dueños. Además, el submundo en el que se mueven los protagonistas, con toques de yakuza japonesa y otras bandas criminales nos resultará curiosamente familiar, a pesar de tratarse de una novela de fantasía en mundo secundario.

Lo más entretenido del libro es ver cómo se va desarrollando la trama y se van desvelando las intenciones ocultas de los protagonistas, así como los misterios de su pasado que les ha llevado a estar en la situación actual. Aunque la autora trabajó en la novela como una entrega única, es innegable que deja camino abierto para una posible continuación, que podría venir a resolver algunas de las dudas que se van planteando durante la lectura. Si a esto añadimos un sistema mágico indudablemente atractivo, ya tenemos la diversión servida, aderezada con algunos ligeros toques grimdark.

La prosa de la autora es bastante fluida, lo cual era un requisito imprescindible para este tipo de narración, en el que las condiciones de contorno de la misión son cambiantes conforme se van encontrando nuevas dificultades por el camino o van perdiendo miembros de la misión. El discurso se va adaptando a cada situación de una manera muy bien llevada, especialmente para ser una novela de debut.

Among Thieves es el típico libro que puede pasar desapercibido si no lo vas buscando de forma expresa, bien sea por esa portada un tanto genérica o porque no conozcas a la autora, algo de lo más normal al ser su primera novela. Y sería una lástima dejarlo pasar, porque no viene a revolucionar el género, pero es una novela entretenida y ágil con su toque de intriga y traición de esas que gusta leer.

For the Wolf

Se ha puesto de moda narrar los cuentos de hadas más tradicionales con algún que otro cambio, quizá otra localización o intercambiando el género en los personajes. For the Wolf sigue esta tendencia, si bien la portada es un tanto engañosa porque parecería relacionado con Caperucita Roja, pero en el interior vemos que no es así, que es otra forma de contar La Bella y la Bestia.

El ritmo del libro es pausado, casi parsimonioso, mientras la autora nos va explicando la historia de dos hermanas mellizas de estirpe real condenadas a un futuro muy dispar por su orden de nacimiento. Entrelaza la leyenda con la situación real de manera muy acertada y rodea toda la narración de un halo de atemporalidad que le sienta bien a la fábula, aunque hay que hacer un pequeño ejercicio de suspensión de la incredulidad precisamente por ese desigual fluir del tiempo.

Desde tiempos inmemoriales la primera hija de la realeza heredará el trono, mientras que la segunda será entregada en sacrificio al Lobo. Este hecho marca la infancia y la vida de Neve y Red, modificando tanto su relación con los demás a la vez que fortalece los vínculos entre ellas. Cuando Red llega a los 20 años y ha de ofrecerse al Lobo, lo ve casi como una liberación, como la culminación de lo que lleva esperando toda la vida. Su hermana intenta retenerla y no cejará en su empeño de recuperarla, pero no todo es lo que parece y las leyendas aúnan mentiras y medias verdades que nadie ha sido capaz de descifrar.

Hannah F. Whitten ha escrito una novela muy deudora de los cuentos tradicionales, no solo por la trama si no también por las herramientas utilizadas para su elaboración. La novela es de desarrollo lento y de forma pausada seremos testigos de la relación entre Red y el Lobo, y de cómo una figura monstruosa no ha de ser necesariamente quien cometa los actos más despreciables. Como digo es un libro pausado y tranquilo, y quizá por ello se ha quedado un poco en terreno de nadie en cuanto a promoción y difusión. Es una fantasía que parece un poco antigua a pesar de haberse publicado este mismo año, si me permitís la comparación.

De hecho, al tratarse de la primera novela de una duología, me resulta muy llamativo que la novela acabe como lo hace, porque deja el camino expedito a la continuación pero tampoco hace que estés deseando leerla, es un final satisfactorio por sí mismo. Creo que esta novela de debut se ha quedado un poco a medio camino de lo que pretendía conseguir y no sé si leeré la segunda parte.

La casa al final de Needless Street

Hoy tenemos la suerte de acoger en el blog a Pablo Bueno en su faceta como reseñador, contándonos sus impresiones sobre La casa al final de Needless Street. Muchas gracias por tu colaboración, Pablo.

“Vaya viaje”. Ese podría ser el resumen más sintético y sincero de mi experiencia con este libro: menuda montaña rusa plagada de subidas inciertas, descensos vertiginosos, bucles y giros inesperados (esto último no es metafórico).

Catriona Ward nos presenta aquí una obra que es sorprendente y engañosa a varios niveles. Resulta muy difícil hablar de la premisa de partida sin entrar en el desagradable reino del spoiler, pero digamos que comienza con la desaparición de una niña y con un personaje inquietante y sospechoso que tiene una extraña forma de razonar. Baste añadir que tanto los temas que se tratan como todo el elenco en sí están destinados a darnos más de una sorpresa. Este es, quizá, el punto más fuerte de la novela y lo que más he disfrutado. Hacía mucho tiempo que no tenía tan claro de qué iba lo que estaba leyendo para luego caer en una incertidumbre de la que no se termina de salir casi hasta el final. Para mí, ya lo he dicho alguna vez, esa incertidumbre es una de las sensaciones más agradables cuando me enfrento a cualquier tipo de historia, venga en la plataforma que venga. Y por cierto que, aunque en algún caso he visto que se la está relacionando con el género del terror, yo hablaría más de ese tipo de obras inquietantes un poco a lo Stephen King que no pretenden del todo activar nuestros miedos pero sí una excitante sensación de peligro.

La narración de Ward es también sobresaliente, con una capacidad descriptiva que se acomoda a las percepciones y a las voces de los distintos personajes como un guante. Esas voces, por cierto, son otro de los elementos que más destacan del libro. Únicamente necesitamos leer las primeras líneas de cada capítulo (cada uno de ellos narrado siempre por un solo personaje) para meternos no solo en el ambiente que él percibe, sino en su propio funcionamiento mental.

Estas descripciones y abundantes elementos subjetivos podrían resultar cargantes, pero lo cierto es que la narración se hace ágil y adictiva. Y, por si no fuera así, cuando parece que la trama se está deteniendo, como si dudara hacia dónde dirigirse, llega una mazazo que nos hace abrir mucho los ojos y nos pone de nuevo en movimiento sin poder dejar de pasar páginas.

La única excepción a esto es el final, que tras el momento cumbre de la trama resulta un poco más lento e incluso meditativo, aunque está justificado, como recalca la autora en las últimas secciones del libro, ¡que BAJO NINGÚN CONCEPTO deben leerse antes que la historia!

En conclusión, estamos ante una obra que vuela entre nuestras manos, que nos sorprende enormemente (y no solo una vez) cuando parece que va a encaminarse hacia los derroteros más trillados. Además, una vez acabada, todavía nos espera una honda reflexión que permanece mucho más allá de su lectura.

Where Machines Redeem the Lost

En esta nueva entrega de la serie Machine Mandate, Benjanun Sriduangkaew cambia algunas de las premisas que iba cumpliendo hasta ahora en el resto de las entregas. Para empezar, es una continuación casi directa de Shall Machines Divide the Earth con un personaje secundario de esa tercera entrega, aunque hayan pasado dos años. Pero es que además, en esta ocasión puede que las inteligencias artificiales sufran un revés que no habían previsto, algo que no esperas que pueda suceder cuando se comparan las capacidades de los humanos y las máquinas.

El tema principal del libro es la redención, la búsqueda de la expiación de los pecados cometidos. En este sentido, las inteligencias artificiales ofrecen un jardín del Edén en el que hay infinitas posibilidades para rehacerse tanto física como mentalmente, con la supervisión constante de las inteligencias artificiales. Pero no es oro todo lo que reluce, y existe una subtrama más que interesante de la que iremos sabiendo poco a poco.

Benjanun sigue utilizando algunas de sus marcas de la casa en la narración, como el poder del sexo y las relaciones de dominación, pero creo que en esta ocasión se ha moderado un poco, añadiendo quizá algo más de gore a la mezcla, aunque sin pasarse. Me parece que en esta novela intenta dar un giro de tuerca al universo creado, dándole algo más de cohesión y creo que sale muy bien parada tras esta maniobra.

Hay que señalar que sigue usando pronombres específicos para personajes no binarios, y esto puede resultar un tanto lioso para seguir el libro, sobre todo porque usa dos juegos distintos, uno para referirse a los avatares de la IAs y otro para el personaje humano no binario. No sé si este será un problema para otros lectores más acostumbrados a este uso de los pronombres pero a mí en ocasiones se me ha hecho cuesta arriba.

Quizá resulte una obviedad volver a hacer hincapié en la maravilla de lenguaje del que hace gala la autora, pero es que es para quitarse el sombrero. La forma de mezclar las referencias a mitologías asiáticas con las palabras justas hace que la lectura, que no es fácil, fluya de forma majestuosa. Me encantaría ver traducida su obra al español aunque creo que el traductor encargado no tendría un trabajo nada asequible.

Sin duda, recomiendo esta entrega así como toda la serie, y quedo a la espera de ver por qué derroteros nos llevará la imaginación de Benjanun.