A Power Unbound

A Power Unbound es un estupendo final para una trilogía de fantasía histórica cuyos personajes han conseguido hacerse un hueco en nuestros corazones.

Freya Marske tenía antes sí un difícil reto con el cierre de una historia que había tenido ya dos volúmenes muy apreciados por el público, y además decidió hacerlo con un personaje que no era precisamente el más querido. Pues la jugada le ha salido redonda, ya que utilizando el esquema que tanto éxito le ha dado de mezclar las intrigas mágicas con las escenas de sexo homosexual, nos ofrece un final perfecto para la serie.

En esta ocasión la relación sobre la que girará el argumento es la de Lord Hawthorn y Alan Ross, a quien por supuesto ya conocimos en las entregas anteriores. De orígenes sociales tan distantes como podamos imaginar, es curioso ver cómo el ineludible desequilibrio entre sus posiciones consigue ir acercándolos contra todo pronóstico. No es casualidad que uno de los trabajos extra de Ross, además de periodista y ladrón ocasional sea escritor de literatura pornográfica y que uno de sus mayores valedores sea el Lord. La autora jugará con este conocimiento delegado de las perversiones sexuales de uno de los miembros del binomio para las escenas más subidas de tono de toda la trilogía, que no es que estuviera falta de dos rombos.

Apasionante también es el desarrollo de los acontecimientos mientras buscan la pieza perdida del Último Contrato, la relación con el mundo feérico que da sentido a las capacidades mágicas de los ingleses. El Concilio, sus enemigos irreconciliables, siempre parecen estar un paso por delante y ven más cerca que nunca su objetivo de requisar toda la magia para que esté en las manos de un hombre fuerte que pueda disponer de ella.

La versión que yo he disfrutado es el audiolibro narrado por Josh Dylan que desarrolla una labor impecable durante las más de 16 horas de libro. Me gusta especialmente cómo varía su registro para dar un tono más engolado a su voz cuando los miembros de la más alta sociedad inglesa se tiran sus pullas envueltas en terciopelo. También saber ser picante cuando ha de serlo y en este libro esta parte tiene gran relevancia.

No puedo dejar de recomendar tanto este libro como la trilogía completa, un delicioso ejemplo de “fantasía costumbrista” con romance y magia. Maravilloso.

The Spare Man

Empiezo a sospechar que a Mary Robinette Kowal le gustan más los cocktails que los chotos la leche, entre su juego de #MaryGoRound y este libro, en el que cada capítulo comienza con la receta de uno.

The Spare Man es un misterio de habitación cerrada en el espacio, durante un lujoso crucero camino a Marte. La protagonista es Tesla Crane, ingeniera multimillonaria que está de viaje de bodas de incógnito, pero que no podrá disfrutar de su estancia como esperaba. Pequeños inconvenientes que tiene el hecho de que acusen a tu marido de asesinato.

The Spare Man es una obra típica de la autora, asentada en sus conocimientos de ciencia pero también con cierto humor sureño exagerado y mucho dramatismo. El principal problema que me he encontrado al leerlo es que Tesla resuelve muchos problemas a golpe de chequera, restregando su privilegio allá por donde pisa. ¿Que tengo una situación en la que necesito consejo legal? No hay problema en hacer una llamada orbital de precio exorbitante para que mi abogada me vaya diciendo qué hacer. ¿Necesito cierta información? Tampoco pasa nada si me pongo a repartir propinas (ejem, soborno, ejem) como si no hubiera un mañana. Aunque Kowal se esfuerza en crear un personaje que nos caiga bien, no tiene un resultado redondo por esto.

He escuchado la versión en audiolibro de la obra y creo que es un punto a favor de la misma por la interpretación que la propia autora lleva a cabo. No me imagino cómo habrá será “no escuchar” el momento en el que se desvela quién es el asesino, porque sin entrar en spoilers, la voz juega un papel muy relevante en su desenmascaramiento.

Como no tengo mascotas, tampoco tengo muy claro si la pasión que despierta el perro de Tesla es normal o no, pero sí que he de decir que juega un papel fundamental en el desarrollo del misterio. Tiene casi más protagonismo que el marido de Tesla.

The Spare Man es un libro entretenido, un buen muestrario de lo que la autora nos puede ofrecer, pero no deja de ser un entretenimiento que tampoco deja mucho poso.

Circe

De nuevo tenemos el placer de tener a Pablo Bueno como reseñador en el blog, en esta ocasión con una novela de mucho éxito como Circe.

Llevaba con la lectura de Circe pendiente desde que vi por primera vez la portada, allá por 2018, cuando ganó el premio Best fantasy de Goodreads. Y, por banal que resulte, tengo que confesar fue fue un flechazo y solo por eso la apunté en pendientes. Ahora que tengo la edición en tapa dura de AdN en las manos tengo que decir que mis impresiones fueron acertadas. El libro resulta soberbio, con un mapa precioso en el interior. Pero lo más importante es que, como en toda esa buena ficción, (sea de ciencia, de épica o de cualquier otra etiqueta), esta novela nos habla, a través de lo que no existe, de cuestiones que sí encontramos en el mundo real y que nos afectan a todos.

Pero empecemos por el principio:


Circe, al menos para los que no tenemos una gran formación clásica, era sencillamente la bruja que convirtió en cerdos a los hombres de Ulises cuando llegaron a su isla. En realidad los escritos cuentan bastante más de ella, pero eso es, a grandes rasgos, lo que seguro que muchos teníamos en la cabeza al empezar el libro. El trabajo que Madeline Miller realiza a partir de esas fuentes consiste en remontarse hasta el nacimiento de la diosa, rellenar todos los huecos, reinterpretar los hechos conocidos y llevarnos de la mano por su vida creando en el camino un personaje completo, complejo, fascinante y que evoluciona de forma casi imperceptible según leemos, pero de forma mayúscula con el correr de las páginas. Por cierto que, con otro escenario distinto, y posiblemente con otro objetivo en mente, me recuerda con insistencia el Loki de Mike Vasich, traducido de forma magistral por Pedro Román.

Circe es hija de Helios, el titán, y la ninfa Perse, pero no se parece en nada a ellos, ni a los que habitan en la corte de su padre. Es diosa, sí, pero apenas tiene poderes y la mayoría de las cuestiones y el sentir de las otras divinidades le resultan ajenos. Posee una curiosidad y una empatía que son desconocidas para los seres ultraterrenos que nos muestra Miller. Es por eso por lo que pronto conoce a los mortales, se empieza a interesar por ellos y, finalmente, será desterrada a la isla de Eea por siempre. Dicho esto, que nadie lo tome como un spoiler de la trama, puesto que apenas acabamos de arañar la superficie de lo que esta novela tiene que ofrecer.


Pero sí que es aquí donde tenemos que empezar a hablar de la personalidad compleja y dual de nuestra protagonista, porque, por una parte, es una diosa, o bruja inmortal ya en esos momentos, pero, por otro, la vemos totalmente unida a las cuestiones de los mortales. Más aún: no solo sufre en propias carnes ese contacto con la humanidad. Es que, además, por su propia naturaleza, vive la mortalidad de forma mucho más intensa. Lo que para nosotros es cotidiano, resulta auténtico y fascinante para ella; donde sus conocidos terminan por morir, ella vive y pena por todas las muertes de esos seres cercanos que pierde.


Es a través de todos estos eventos, de todos los avatares y pequeñas victorias, como vamos viendo la transformación del personaje desde un inicio inocente, e incluso ignorante, hasta la configuración de una mujer madura, sabia y llena de orgullo. Y esto ocurre no al modo de las grandes gestas, ejem, épicas, sino de esa evolución elegante, lenta, profunda y sutil que obedece a la adquisición y el descubrimiento de la propia identidad, del carácter; a ese arte de maestra esgrimido por Miller que saca una figura del mármol usando pequeños toques de su cincel. Porque, ante todo, Circe se revela como una mujer valiente que no duda en afrontar las consecuencias de sus acciones y estas la golpean una y otra vez, modelando su propio ser. Es lo que sucede, por ejemplo, con la maternidad. El dolor, el miedo, las circunstancias adversas, la ampliación del propio ser a través de su vástago, resultan sobrecogedoras en esta diosa de sentimientos humanos.

Algo que me ha parecido sublime es esta reinvención de la figura clásica que realiza Miller, haciendo que Circe se pasee por muchos de los grandes hechos de la mitología clásica. Los que la incluyen expresamente, pero también por otros que, aunque en la tradición a menudo tenían por protagonistas a hombres, descubrimos que, de nuevo, su mano tuvo un papel trascendental o, al menos, un cierto porcentaje de responsabilidad entre bambalinas. Todos estos añadidos engranan perfectamente en la historia y son coherentes con el personaje.


Esta construcción se hace, además, desde una perspectiva realista e inmisericorde. Miller desnuda a la divinidad de toda virtud no merecida, al igual que a muchos humanos de nombre bien conocido. De este modo, nos muestra que, a menudo, no solo los héroes, sino incluso los dioses tienen más defectos que la humanidad y que son los mismos y más acentuados. Y, sí, Circe también es una novela eminentemente feminista. Una que toma las figuras preponderantes de los grandes dioses y héroes varones (y también algunas de las diosas con autoridad reconocida) y las confronta con la diosa a priori débil y menor y las
mujeres que fueron secundarias en estas historias. Pero es que, realmente, el relato va mucho más allá y trasciende el feminismo para ahondar en una esfera humanista; en el derecho de independencia del ser humano (y de la diosa, más humana que muchos de los hombres con los que se cruza); en la importancia de los principios que rigen la verdadera virtud.


Quiero terminar, por una parte, destacando también el trabajo de Cecilia Recarey Rendo y Jorge Cano Cuenca, que han realizado una traducción fabulosa. Por otra, recomendando este libro a cualquier tipo de lector no infantil. Para mí es una novela de 5 estrellas que se va directa a mi apartado de favoritos de Goodreads y a la estantería de honor de casa. Una verdadera delicia para amantes del género y para los que creen que no lo son.

The Future

Comentaba con mis amigos del Fantascopio que el resumen de The Future era un mensaje claro: Eat the rich. Pero claro, quizá a los lectores del blog les gustaría algo más de información sobre el libro, así que me expandiré un poco más.

Naomi Alderman nos maravilló a todos con The Power una distopía feminista que dio mucho que hablar y que pensar. Sin abandonar ese escenario de futuro cercano pero escogiendo otro punto de ruptura, ahora nos ofrece The Future, que por desgracia he de decir que no tiene la misma fuerza, ni el mismo mensaje que su obra anterior.

En este libro, Alderman nos mostrará las vidas de tres multimillonarios tecnológicos que nos recordarán mucho a ciertas personas reales. Desde su posición de privilegio y con un endiosamiento muy bien reflejado por la autora, veremos cómo hacen planes para sobrevivir a la caída de la civilización, que creen que está al caer. Al principio de la novela vemos como canalizan millones y millones en investigaciones que parecen luchar contra el cambio climático y otros monstruos que predicen la desaparición de la humanidad, pero en realidad solo lo hacen por su propio beneficio. Con el resumen que he hecho del libro, no hace falta tener mucha imaginación para suponer que estos personajes son los malos del libro, pero la verdad es que la autora carga tanto las tintas que al final acaban pareciendo villanos de opereta. El mensaje queda al final en algo demasiado maniqueo, por una parte y también bastante inocente por otra.

Alrededor de estos personajes y protegidos también de la vida real TM por su manto de superioridad, aparecen otros personajes que no están dispuestos a admitir el fin del mundo tal y como lo conocemos. Y ahí es donde encontramos el núcleo de la novela, pero os puedo decir que no resulta para nada sorprendente el devenir de los acontecimientos, con los avisos que hemos ido recibiendo anteriormente.

Es interesante cómo la religión sigue siendo una parte fundamental de nuestras vidas, algo que la autora refleja de manera bastante acertada con la creación de los Enochitas (que en mi fuero interno imagino que son un homenaje a Enoch Root), un grupo de “supervivientes” cuyo credo influirá y mucho en las vidas que vemos reflejadas en la novela.

Esperaba mucho más en la parte especulativa de The Future, pero me temo que es un libro que se queda muy corto en los aspectos más interesantes que podrían haberse desarrollado más.

Rise of the Mages

La cubierta de Rise of the Mages me llamó mucho la atención en su día, pero entre tantos y tantos libros acabé por olvidarme de él. Pero, al ver que se había anunciado la publicación en formato audiolibro, volvió a ponerse en mi punto de mira y decidí darle una oportunidad.

La narración de John Skelley mejora y pule el texto, porque es capaz de insuflar la inocencia del protagonista al principio del libro y su proceso de maduración en la novela, una suerte de bildungsroman sonoro.

El mundo secundario en que se desarrolla Rise of the Mages es bastante arquetípico, con ese mal secular que amenaza con volver, una organización territorial que bascula en un ejercicio de equilibrio de poderes y un sistema mágico tradicional. Drakeford deja entrever que hay una amenaza más sombría que pende sobre el protagonista pero se lo guarda para las siguientes entregas de la saga, porque claro, este no es un libro único.

Algunos puntos positivos que destacar acerca del libro son el ritmo con el que está escrito, ya que es una de las cosas más difíciles de mantener escribiendo y el autor sale bastante bien librado en este sentido. Las dinámicas entre los maestros y los aprendices también reflejan la realidad más habitual en la tutoría y el aprendizaje, aunque sea con magia y espadas en vez de con escuadra y cartabón.

He mencionado antes el sistema mágico, basado en la energía natural de las cosas llamada infusori. Lo que más me llama la atención es el estilo algo steampunk que mezcla esta magia con tecnología para la vida diaria, como por ejemplo lámparas iluminadas con infusori. Pero luego, resulta un poco anticlimático que el protagonista sea capaz de utilizarlo apenas sin formación. Se acaba una cansando de the chosen one (TM) lo tenga todo de cara siempre.

La opera prima de Scott Drakeford es el inicio de una saga de fantasía correcto, pero tampoco tiene elementos que la hagan destacar sobre la miríada de novedades de género que inundan los estantes de las librerías. Y es que es bastante difícil destacar entre tanto libro y aunque Drakeford escribe bastante bien, pues no deja de ser lo que es.

Starling House

Alix E. Harrow es una autora que me gusta mucho, así que hago un esfuerzo consciente por leerme todas las novelas que va publicando. A priori, Starling House no tenía precisamente las características que más me podrían atraer, pero siendo de esta autora no dudé en darle una oportunidad.

Lo primero que creo que es importante decir es que la versión en audiolibro que he tenido la oportunidad de leer tenía varios fallos de producción en los primeros capítulos, que cortaba de forma abrupta. Cuando ya avanza la lectura estos fallos desaparecen pero lo cierto es que me costó entrar en el libro por esta causa técnica. La narración de Natalie Naudus es correcta, aunque también he de decir que la aparición de algunas notas a pie de página que se leen con el mismo tono de la narración confunden un poco. No sé si poner al mismo narrador para las notas es una buena decisión en un audiolibro. Afortunadamente, no eran muchas.

Starling House se podría definir como un cuento de hadas gótico, con una casa encantada y una maldición que “persigue” a los guardianes de la casa, pero en el fondo es una historia de amor. De amor a la familia, algo que exige sacrificios que quizá no se vean recompensados. Hablo de familia en el sentido extenso, no solo aquellas personas a las que nos unen lazos de sangre si no también a la familia encontrada, esa que eliges.

Por supuesto, también hay amor romántico, aunque quizá esa palabra no es la que mejor puede definir la relación que entabla la protagonista. Y aquí me quiero detener, por que Opal es un personaje estupendamente caracterizado, tan creíble que parece que se va a salir de las páginas. Uno de los puntos de fuertes de Harrow son sus personajes femeninos fuertes, como en The Once and Future Witches, pero aquí se ha superado. Una joven que queda huérfana en extrañas circunstancias a temprana edad y que es capaz de sacar adelante a su hermano pequeño en un remoto lugar de Kentucky. Una persona a la que los golpes de la vida han vuelto tan pragmática que tiene una coraza impenetrable alrededor. Un junco que se dobla en la tormenta pero permanece aferrado a la tierra.

La historia en sí quizás es más convencional, con la “típica” casa que se supone maldita ya que sus dueños mueren en extrañas circunstancias, la mala suerte que amenaza a la población desde hace siglos y la investigación sobre las causas de esta mala suerte. El libro no es terrorífico, está más centrado en el suspense que en dar sustos y creo que es manera de mantener la tensión en todo momento es bastante acertada por parte de la autora.

La forma de escribir de la autora, con una prosa atractiva y engañosamente simple, no hace si no mejorar una novela perfecta para leer al amor del fuego. Muy recomendable.

Bookshops & Bonedust

La primera novela de Travis Baldree que leí, Legends & Lattes, me causó una muy buena impresión, en ese estilo de fantasía confortable que en broma di a llamar “libromanta”. Debido al gran éxito del libro y de sus personajes, Baldree también ha escrito una precuela con la misma protagonista, pero al principio de su carrera como mercenaria.

Las sensaciones que despierta el libro son muy similares a las del anterior, pero lo cierto es que resulta menos inmersivo. Hay escenarios similares como la pastelería o la amenaza que pende sobre un pequeño pueblo y por supuesto los personajes y sus relaciones son entrañables, pero quizá el falta ese poso de madurez que con el que Viv afronta sus actos en Legends & Lattes, ausente aquí por el propio momento vital de la protagonista.

Lo que es innegable es que la novela es un canto de amor hacia los libros, tanto como objeto preciado como portal a los mundos más diversos. Viv visitará una librería donde recibirá recomendaciones personalizadas que la harán descubrir (y a nosotros con ella), nuevos horizontes. Me encanta cómo el autor ha logrado plasmar esa sensación que da recomendar un libro y acertar. Los pequeños párrafos de cada obra que podemos atisbar son un poco arquetípicos, pero sin duda era la intención del propio autor que pudiéramos reconocer la novela romántica, la de aventuras… solo con unos pocos párrafos.

Me resulta especialmente entrañable la presencia de una escritora afamada que vive cerca del pueblo y que es Corín Tellado en versión fantástica. O quizá debería modernizar la comparación y hablar de Megan Maxwell.

La narración del audiolibro, del propio autor, es simplemente magnífica. Está especialmente brillante en la caracterización de los personajes más serios y carismáticos, pero en general, es una delicia oírle.

Quizá el hecho de que sepamos que todo lo que se va creando en el libro tiene fecha de caducidad sea lo que provoca menos adhesión hacia la historia en sí. Si se hubieran publicado en orden distinto, es posible que este libro me hubiera llenado más, gracias al incertidumbre de saber qué iba a pasar con la protagonista.

Saevus Corax Deals with the Dead

Algunas veces me parece que hay escritores que tienen un plantilla y que de ahí van sacando todas sus novelas. Como dice mi amigo Josep María Oriol de una manera acertada, aunque un poco cruel, Peter F. Hamilton escribe sobre “megalómanos multimillonarios que salvan a la humanidad de una especie extraterrestre”. Y no le falta razón, pero también es importante cómo se cuente la historia.

En Saevus Corax Deals with the Dead Parker repite la fórmula que ya le funcionó con How to Rule an Empire and Get Away with It y la sigue punto por punto. Cuenta las cosas en primera persona, haciendo un uso exquisito del narrador no confiable, añade más detalles sobre su Parkerverso que generan una ganas terribles de que saquen un atlas sobre el mundo y su historia, el protagonista entre otras cosas es escritor de obras de teatro… Y, por supuesto, no lo hace mal. Pero es que yo ya le he leído esta historia varias veces y al final el interés se pierde y las ganas de seguir leyendo menguan, porque ya imaginas por dónde van a ir los tiros (a poco que tengas algo de memoria, porque ya has leído el libro gemelo de este).

El afilado escalpelo que el autor utiliza para diseccionar los sistemas económicos y religiosos de su Parkerverso, que no son más que trasuntos de los nuestros, desvela todas las miserias que los oropeles pretenden ocultar. Ese elemento admonitorio que es una constante en su obra por supuesto que está presente aquí también, aunque creo que es de una forma más patente todavía. El equilibrio de fuerzas del que hace uso el protagonista para mantener el status quo mientras espera encontrar una salida a la peliaguda situación en la que se encuentra es un ejercicio de malabarismo espectacular. Pero tiene que recurrir a la repetición de varias situaciones que engordan la novela de forma innecesaria y algo cansina.

Lo curioso es que se trata del primer libro de una trilogía, así que siempre queda el interés por saber cómo continuará la historia.

KJ Parker también aprovecha para darnos una lección magistral sobre la logística posterior a las batallas, de una forma tan eficiente y meticulosa que nos hace olvidar que están despojando a los cadáveres de sus posesiones para revenderlas al mejor postor tras haber pagado a los contendientes por los derechos de esos mismos soldados muertos. El principio del libro da cuenta de qué se hace con cada armadura, túnica, bota, joya y despojos corporal que queda en el campo de batalla. Y para no dar puntada sin hilo, también habla de las inevitables corruptelas que ocurren durante los aprovisionamientos de los ejércitos. Todo expuesto de una manera tan fría y calculada que ni siquiera pestañeas.

En resumen, si ya has leído otras obras del autor, pues esta es más de lo mismo. Puede que la disfrutes porque tiene elementos muy atractivos, pero a mí me ha resultado repetitiva no en sí misma, si no por el bagaje lector de este escritor que ya llevo a mis espaldas.

Dual Memory

Sue Burke escribe ciencia ficción de corte clásico que nos plantea interesantes dilemas morales. Tras hacerse un hueco en el mundillo con sus dos primeras novelas ecológicas, su obra tomó otros derroteros con Immunity Index y ahora explora otro subgénero de la ciencia ficción con una distopía en la que las IA juegan un importante papel.

Para empezar, el tono de la novela busca ser más sarcástico, dando a entender que los humanos, que están rodeados de inteligencias artificiales por todas partes, no se enteran de la misa la media. Y el arquetipo de esto es el protagonista, Antonio Moro, reconvertido de luchador por la libertad en conspirador, pasando por artista a sueldo. Y todo ello, faltándole varias papas en el kilo, al menos por su forma de relacionarse con el exterior.

El contexto en esta novela es muy importante, ya que el cambio climático ha afectado a la Tierra de forma catastrófica. Seremos testigos de los enfrentamientos entre los Riders (piratas esclavistas) y los mercenarios que defienden las distintas poblaciones, por un precio. El principal escenario es la isla de Thule, creada en el Ártico a base de materiales reciclados, supuestamente un paraíso terrenal que aboga por la neutralidad en esta guerra, pero que no deja de ser un pecio varado en el que si rascas un poco la superficie eres capaz de ver todas sus miserias. Y es que, para empezar, no tienen ni siquiera acceso a recursos alimenticios propios para mantener a su población, lo que me hace pensar que muy bien planificada no estaba.

En contraste con esta situación, hay un mercadeo constante de formas de vida extraterrestres, cuya posesión da prestigio al que lo tiene. ¿La Tierra está desolada y nos ponemos a traficar con bichitos? ¿Con la ingente cantidad de recursos que hace falta para establecer una comunicación entre planetas, lunas y satélites? No me cuadra para nada.

A esta mezcolanza un poco caótica se une la presencia de inteligencias artificiales que parecen supeditadas a los seres humanos, benditas tres leyes de la robótica, pero que en realidad hacen de su capa un sayo y manipulan a los humanos para su propia supervivencia.

El libro no consiguió engancharme en ningún momento, quizá debido a los problemas de fondo que expongo (incongruencia del escenario, protagonista desnortado, conspiranoia…) a pesar de estar bien escrito como Burke sabe hacerlo. A mí no me convenció, pero eso no quita que a otro lector le pueda parecer atractivo. Quizá es que no era para mí.

March’s End

Me temo que no he sido muy justa durante la lectura de la nueva obra de Daniel Polansky, porque he tardado muchísimo en acabarla debido a que iba intercalando otras lecturas que me urgían más dentro del caos que es mi Pila de Lectura TM. En parte esto era problema mío, por supuesto, pero en parte también era debido a que la propia obra no me ha atrapado como otras obras del mismo autor sí lo han conseguido.

El caso es que la premisa de March’s End es muy pero que muy atractiva. Nos encontramos ante una fantasía multigeneracional, con portales a otros mundos fantásticos y una familia encargada de salvaguardar los distintos reinos que forman The March. Simultáneamente, esta familia humana deberá mantener su fachada en el mundo real, algo que resulta muy difícil cuando en tus ratos libres eres parte de la aristocracia y recorres mundos fantásticos repartiendo mandobles.

El problema es que las dos realidades que coexisten en el libro de Daniel Polansky están muy descompensadas. Aunque The March es un derroche de imaginación, una muestra constante de la increíble capacidad inventiva del autor, el mundo real es gris, aburrido, monótono y no nos interesa para nada. Entiendo que el objetivo del autor era remarcar ese contraste, pero creo que se ha pasado de frenada.

También he de confesar que a veces resulta un poco confuso no el salto entre mundos, si no los saltos temporales que utiliza Polansky para ir ampliando la información que nos va ofreciendo así como para dotar de mayor profundidad a los personajes, ya que una vez que conoces su trasfondo no los ves con los mismos ojos. Que yo haya leído el libro a matacaballo tampoco favorece la comprensión de estos flashbacks, pues no quiero achacarle toda la responsabilidad al autor.

En definitiva, se trata de una novela que yo quería haber disfrutado más, pero que entre unas cosas y otras no ha conseguido convencerme. Ojalá alguien que lo haya leído de manera más sosegada se ha podido deleitar con él.