Cubierta y sinopsis de Precious Children

Desde luego, hay cubiertas chungas, pero que den el mal rollo que me da esta, pocas. Aquí os traigo la sinopsis de Precious Children, la nueva novela de Mary G. Thompson, a la que conocimos por aquí con One Level Down, que Tachyon publicará el 1 de septiembre.

Esta es la sinopsis:

A wealthy family trying to cheat death is overmatched—by a stubborn teenager hiding in a body that looks just like their son. In this taut tale of genetics and entitlement, nature vs. nurture goes horrifically wrong.

Dina Blake’s fourteen-year-old son, Geoff, has just died for the second time. But everything will be okay. The Blake family’s wealth has bought them thousands of clones of each of their children. These children are farmed out to loving families, but with the caveat that the bodies are always available to the Blakes.

After Geoff dies, the Blakes upload their son’s memories into Nathan, who is an unwilling host, desperate to stay with the family who loved him.

Dina’s younger daughter, Di, is terrified because she knows something her parents don’t—the memory transfer doesn’t always go as planned. The Geoff who’s been living with them since his first death isn’t the person her mother thinks he is, and the families of the bodies the Blakes steal aren’t all innocent.

When Geoff returns to life in Nathan’s body, he has to contend with Nathan’s frustrating desire to live and his unexpected ability to fight for his life. For some children to live, others must die. Dina must decide how far she’ll go to protect her children, and Geoff must find out if, and who, he’s willing to kill.

La traducción:

Una familia adinerada que intenta engañar a la muerte se ve superada por un adolescente terco que se esconde en un cuerpo que se parece exactamente al de su hijo. En este intenso relato sobre genética y derechos, la naturaleza frente a la crianza sale horriblemente mal.

El hijo de catorce años de Dina Blake, Geoff, acaba de morir por segunda vez. Pero todo estará bien. La riqueza de la familia Blake les ha comprado miles de clones de cada uno de sus hijos. Estos niños son enviados a familias amorosas, pero con la condición de que los cuerpos siempre estén disponibles para los Blake.

Después de que Geoff muere, los Blake suben los recuerdos de su hijo a Nathan, quien es un huésped involuntario, desesperado por quedarse con la familia que lo amaba.

La hija menor de Dina, Di, está aterrorizada porque sabe algo que sus padres no saben: la transferencia de recuerdos no siempre sale como se planea. El Geoff que ha estado viviendo con ellos desde su primera muerte no es la persona que su madre cree que es, y las familias de los cuerpos que los Blake roban no son todas inocentes.

Cuando Geoff vuelve a la vida en el cuerpo de Nathan, tendrá que lidiar con el frustrante deseo de Nathan de vivir y su inesperada habilidad para luchar por su vida. Para que algún niño viva, otro debe morir. Dina deberá decidir hasta qué punto llegará para proteger a sus hijos, y Geoff si está dispuesto a matar a alguien y a quién.

Esta es la cubierta:

One Level Down

Lo mismo que hay tropos de la ciencia ficción que parecen pozos inagotables de tramas y novelas, hay otros que han pasado a un segundo plano bastante discreto, quizá por que sea difícil innovar con ellos o por que ya está todo dicho. Mary G. Thompson ha decidido basar su novela One Level Down en uno de ellos, el de las simulaciones de mundos virtuales, pero la verdad es que entre lo corta que es la obra y lo simplista de su aproximación, me parece que hubiera salido mejor parada escogiendo otro inicio.

Ella está atrapada en el cuerpo de una niña de cinco años a pesar de tener casi sesenta, todo por capricho de su padre, dueño y señor de la simulación a la que se reduce su vida y a de los demás ex colonos del planeta Bella Inizio. Los límites de su mundo son los que son y mientras su padre siga teniendo las claves para la programación de la realidad nunca podrá crecer ni cambiar. Este punto de partida, que puede parecer interesante, se queda en eso, un inicio prometedor que pronto se disuelve de la manera más desafortunada en una serie de casualidades que precipitarán los acontecimientos. Y ya está, el libro no tiene más. Me gustaría decir que se nota la inspiración de la autora en uno de los cuentos más célebres de Ursula K. Leguin cuando se supedita la felicidad de la comunidad y su bienestar al sufrimiento de un niño, pero es que ni eso está bien conseguido.

Lo que pretende ser un relato aleccionador sobre los riesgos de la tecnología cuando esta cae en malas manos, se convierte en una broma pesada. Las elipsis que separan diversas partes el relato son tan exageradas como innecesarias, como si se estuviera dejando para otras publicaciones parte de lo que aquí quería contar. Además de lo difícil que me resulta aceptar una simulación que sea manipulable hasta extremos increíbles “dentro de la propia simulación”.

Me temo que One Level Down tiene más agujeros de guion que un hotel de termitas y es por esto que no puedo recomendarlo.