El Día Más Largo del Futuro

No sé qué me llevó a hacerme con un ejemplar de El Día Más Largo del Futuro, de Lucas Valera. Obviamente su ambientación futurista llamaba a gritos a la aficionada a la ciencia ficción que soy, pero no tenía referencias sobre el autor y el dibujo, deudor de la línea clara, quizá era excesivamente esquemático en una primera aproximación visual.

No obstante, me parecía una apuesta muy valiente narrar una historia distópica sin diálogos, solo con la expresividad del dibujo. Quizá fue este el empujón que me faltaba para comprar el tebeo, que también se puede considerar un homenaje al cine mudo.

El dibujo es esquemático y engañosamente simple, acompañado por una coloración plana de colores mate. Supongo que esta decisión hace incluso más meritoria la historia que el autor es capaz de desarrollar con estas herramientas. Con estos simples trazos, Varela consigue desarrollar una historia distópica, de alienación de masas, de enfrentamiento provocado por la oligarquía e incluso un relato de primer contacto. Y todo esto sin una sola línea de diálogo. Realmente espectacular.

El principal objetivo del autor es una crítica mordaz e hiriente a la sociedad de consumo, algo que consigue con muy pocas viñetas. Pero no contento con esto, también nos ofrece una esperanza, representada por una simple postal de Bienvenidos al paraíso, que se convierte en el bote salvavidas de uno de los personajes de la historia. No sabemos sus nombres, nunca los sabremos, pero conocemos sus intenciones y sus motivaciones.

Es casi imposible comentar nada más sin entrar en el terreno del spoiler. Baste con mencionar la violencia que se genera en esta sociedad perversamente dual, con enfrentamiento entre dos facciones que son dos caras de la misma moneda.

Un tebeo que merece la pena «leer».