The Witness for the Dead

De nuevo contamos con la presencia de @mertonio en esta lectura conjunta. Le damos las gracias por su colaboración, que espero os guste.

Había muchísima expectación respecto a la publicación de The Witness for the Dead, la continuación de The Goblin Emperor. Aunque la novela original es completamente autoconclusiva, un sector del público quería conocer más historias ambientadas en este extraño mundo de goblins, elfos y dirigibles.


Addison se aleja un poco de lo esperado cambiando el escenario y también de personaje principal, aunque ya lo conocíamos de la primera entrega. En lugar de en los entresijos de palacio nos sumergimos en el mundo de la jerarquía eclesiástica. De una forma muy amena la autora nos habla de las diferentes creencias y permutaciones de la fe, la omnipresencia de los miembros del clero en la sociedad y la variedad de sus funciones.


En este sentido el worldbuilding es tan interesante como el del primer libro, sustituyendo las intrigas cortesanas por las clericales y comerciales.


El protagonista es un «testigo de los difuntos» que recibe a peticionarios que desean algo que sus parientes recientemente fallecidos sabían. Posee una limitada capacidad de leer recuerdos de los cadáveres que raramente arrojan luz sobre las cuestiones que se le plantean.


Este poder divino está a disposición de los peticionarios que lo deseen, sean personas privadas o públicas. A lo largo de la novela iremos enlazando diversas «investigaciones» de esta índole.


La variedad de peticiones y de asuntos en los que se ve enredado en protagonista es de lo más interesante. Desde muertes sospechosas, asesinatos, herencias a sucesos sobrenaturales. Todo tiene cabida en el desempeño de sus funciones, hasta aplacar a los ghouls que se levantan de sus tumbas cuando no se respetan los ritos funerarios.


Más que una trama en sí misma, lo que nos ofrece la novela es el relato de una parte de la vida del protagonista, incluyendo reflexiones sobre su pasado y, sobre todo, su futuro, ya que su don no es durarero.

En cuanto a la prosa, hay que decir que fluye muy bien y que recuerda, en cierto modo, a esas novelas basadas en la regencia y la época victoriana, que son tan del gusto de los escritores de fantasía y, sin duda, de los lectores.


Addison adopta un estilo en primera persona para centrar la narración, lo que es de agradecer, ya que hay un cierto baile de nombres y apelativos que puede ser excesivo en sus primeras páginas


Una vez superado este pequeño obstáculo, sólo queda disfrutar de las intrigas y misterios en los que se verá envuelto el protagonista.


El libro tiene un ritmo pausado pero constante. No encontraremos muchas escenas de acción frenética en la vida de un sacerdote que vive solo en la gran ciudad pero Addison capta y mantiene nuestro interés porque no se va por las ramas y siempre está ocurriendo algo. Aunque solo sea relatar la visita del protagonista a la sala de mapas para que le expliquen cómo llegar a la ópera o ser testigo de un ensayo en ese mismo lugar.


La novela está repleta de pequeños papeles secundarios para una multitud de personajes que pueblan la ciudad en la que transcurre la acción. Cabría destacar el director de la ópera como una suerte de detective adjunto en algunas escenas pero el resto para desapercibido. Resulta curioso que Addison preste mucha atención al lenguaje físico de las orejas, cuyos gestos y posiciones revelan tanto de la actitud de los personajes como cualquier otra parte del cuerpo. Quizá pretenda reforzar la idea de que estamos hablando de goblins y elfos, pero que son seres eminentemente humanos.


En definitiva nos encontramos ante una novela pausada tanto en su ritmo con en su desarrollo, de esas que sirven para reconciliarte con el mundo. No llega al nivel de The Goblin Emperor pero es más que recomendable. The Witness for the Dead impregna al lector de una sensación de bienestar muy parecida a la que causa la obra de Becky Chambers.

Portada de The Witness for the Dead

Recuerdo la lectura de The Goblin Emperor con mucho cariño así que es muy buena noticia que se vaya a publicar su secuela, The Witness for the Dead.

Esta es la sinopsis:

Thara Celehar is a Witness for the Dead. Able to glean some information from those who have died, Celehar was essential in helping half-goblin emperor Maia discover the truth behind the deaths of his father and half-brothers. Now assigned to the city of Amalo, Celehar serves the people with his skills, attempting to keep a quiet life while navigating the religious hierarchy where he is an outsider. Yet it is Celehar’s skills and decency that lead him out of the quiet and into a morass of treachery, murder, and injustice. No matter his own background with the imperial house, Celehar will stand with the commoners, and possibly find a light in the darkness. Multiple well-paced plotlines weave together in a delightful story, and Celehar’s personal insights and issues bring a contemplative tone that further supports the work.

Mi traducción:

Thara Celehar es un Testigo de los Muertos. Capaz de obtener alguna información de los fallecidos, Celehar fue imprescindible para ayudar al emperador medio-goblin Maia para descubrir la verdad oculta tras al muerte de su padre y sus hermanastros. Ahora está asignado a la ciudad de Amalo, y sigue sirviendo a la gente con sus capacidades, intentando mantener una vida tranquila mientras maniobra en la jerarquía religiosa a la que es ajeno. Pero han sido sus habilidades y su decencia los que le sacan de su tranquilidad y le lanzan a una ciénaga de traición, asesinato e injusticia. No importa su historia en la casa imperial, Celehar se alineará con los comunes para encontrar una luz en la oscuridad. En esta deliciosa historia se entrelazan distintas narraciones y los comentarios personales de Celehar añaden un tono contemplativo que da soporte a toda la novela.

Esta es la portada:

The Angel of the Crows

En su momento leí The Goblin Emperor y me pareció una fantasía muy sólida y disfrutable, así que cuando vi que Katherine Addison iba a sacar un nuevo libro y que encima era una reinterpretación de Sherlock Holmes, me faltó tiempo para ponerme a leerlo.

Lo de reinterpretación es una forma de definir lo que ha hecho la autora que no me acaba de convencer. Cuando la propia Katherine lo describe como un wingfic (un fanfic donde alguno de los personajes tiene alas), ¿quiénes somos nosotros para intentar llamarlo de otra manera?

Addison cambia los nombres de Watson y de Holmes y transforma al famoso detective consultor en un ángel de la ciudad de Londres, mientras que las heridas de guerra de Afganistán del trasunto de Watson (llamado Doyle) tendrán más consecuencias de las esperadas. La ciudad donde transcurren las aventuras de ambos es un Londres mucho más oscuro que el que conocemos, poblado de criaturas mágicas, con vampiros, licántropos, ángeles… Es una ambientación tremendamente inmersiva, ya que no sabes lo que te puedes encontrar a la vuelta de la esquina y aún así, coherente en sus reglas internas.

El problema que surge desde el principio de la lectura es que la autora ha seguido demasiado fielmente las historias de Arthur Conan Doyle y no debe haber mucha gente que no sepa el final de Estudio en escarlata o El signo de los cuatro. En esta narración por supuesto hay cambios, sobre todo cuando se va alcanzando el final del libro cuando la historia diverge definitivamente de lo que conocemos, pero quizá este cambio llega demasiado tarde. Me resulta difícil entender por qué la escritora ha decidido ser tan extremadamente fiel al canon en unas cosas y tan original en otras, dando lugar a un mezcla heterogénea que no acaba de funcionar. La inclusión de los asesinatos de Jack el Destripador como hilo conductor de las desventuras de los dos residentes de Baker Street 221b tampoco resulta tan atractivo como podría parecer en un principio, pues es algo que ya se ha hecho en multitud de medios, escritos y audiovisuales, y no es que aporte demasiado al libro.

Me gustaría también comentar que la identidad de género también está presente en la novela, con algunas revelaciones inesperadas que reconozco me sorprendieron en su momento.

The Angel of the Crows resulta más interesante por el mundo que ha desarrollado la autora para arropar la historia que por la propia historia en sí, por lo que ha acabado por resultar un poco decepcionante.

The Goblin Emperor

Algunas veces pienso en crear una sección del blog que se llame «Y mira que me lo habían recomendado y no lo leí», para hablar precisamente de libros que cuando acabas por leerlo tienes que darle gracias al recomendador.

The Goblin Emperor no es original por su ambientación fantástica, aunque este imperio feudal tiene ciertos matices de modernidad tecnológica. El protagonista es Maia, mitad elfo mitad goblin que accede al poder cuando en un desgraciado accidente fallecen tanto el antiguo emperador como toda la línea sucesoria hasta llegar a él, el hijo olvidado y exiliado. Pero el hecho de haber sido criado lejos de los fastos de la corte le puede servir para afrontar el gobierno con otro talante.

Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol. No obstante, el libro tiene un toque inocente que hace que le cojas cariño a los personajes. Maia se ve enterrado literalmente entre protocolos, capas de ropa e intrigas políticas, y aunque muchas veces se ve superado, nunca se da por rendido. Esta persistencia unida a su bonhomía consigue que empatices realmente con él y que te preocupes cuando él se preocupa, que es casi siempre, para eso es el emperador.

Resulta algo difícil entrar en el libro por dos razones principalmente: el lenguaje y la genealogía.

El plural mayestático es solo un ejemplo del lenguaje arcaizante que Katherine Addison (alias de Sarah Monette) utiliza constantemente. Sobre todo es perceptible en los soliloquios del propio Maia, en su forma de enfrentarse a sus propios dilemas morales. La invención de algunos términos supone un pequeño obstáculo al principio, pero una vez controlados, la historia sigue fluyendo

Más complicado aún es hacerse con los nombres de los personajes (aunque haya un anexo dedicado a ello) ya que una misma persona puede responder por su apellido, su nombre, cambiar su título… Entiendo que esta retórica es necesaria para dotar de credibilidad al libro, pero a mi me ha costado algo de trabajo entrar en el juego.

Salvados estos obstáculos, la trama fluye con elegancia, hacia un destino no muy sorprendente, pero no por ello el viaje es menos disfrutable. En resumidas cuentas, una lectura muy agradable con una cierta curva de aprendizaje al principio que merece la pena afrontar.

Por cierto, gracias, Josep María y Antonio.