Cástor y Pólux

Los Dioscuros son unas figuras bastante conocidas en la mitología griega, así que quizá no iba a resultar fácil innovar en su historia, pero Alejandro Marcos Ortega lo consigue respetando la forma de narración a la que estamos más o menos acostumbrados cuando leemos sobre mitología pero introduciendo novedades muy atractivas, como la mitología vasca. Nos resultará familiar el uso de diversos apodos para referirse a cada personaje, como el dios de pies alados, el tonante, los Tindáridas…

El libro está repartido en capítulos que pertenecen a cada uno de los gemelos, alternando la narración y variando el tiempo en el que transcurren los hechos. Mientras que el relato de Cástor se sitúa en la juventud de ambos, lo que cuenta Pólux ya sucede en el final de la vida de su hermano. El autor respeta esta forma de estructura la novela que parece hecha ex profeso para unas voces que acabaron compartiendo la eternidad.

Quizá la parte que contiene más novedades es el viaje de Cástor a la tierra de los vascones, porque nos encontramos con unos seres mitológicos totalmente desconocidos para mí que resultan muy atractivos. Es cierto que a veces es difícil sentir empatía por un protagonista que considera bárbaros a todos los que se encuentra, desde su superioridad aquea, pero el tiempo y las circunstancias lo van poniendo en su sitio. Esta itinerancia por mar y tierra despertará la curiosidad del lector, y al menos en mi caso ha servido para que explore algunas leyendas del norte de la península.

La parte de la novela que sigue las andanzas de Pólux es necesariamente más crepuscular, tanto por el momento temporal en que se sitúa como por la tarea que el púgil decide desempeñar. Me has gustado mucho la elección del narrador, ya que Hermes nos lo muestra todo a través del tamiz de su divinidad, que no deja de ser bastante humana en sus anhelos. Es menos sorprendente en el sentido de que tanto el itinerario como el elenco de personajes con los que Pólux se relaciona son más conocidos, pero quizá por ello también sea más emotivo. Además que hacia el final del libro, las reflexiones sobre la inmortalidad de Clitemnestra son oro puro.

Estamos ante una novela de ritmo sosegado que puede que no sea del agrado de todos los lectores, pero que a mí me ha parecido más que atractiva. Si a esto unimos la estupenda edición del libro a la que ya nos tiene acostumbrados la editorial, se trata de un firme candidato a ser revelación del año 2022.