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A Window into Time

Recientemente hablaba de Peter F. Hamilton casi como el autor por antonomasia de las macronovelas. Pero claro, para dejarme por mentirosa se tenía que descolgar con una novella bastante resultona como es A Window into Time.

El protagonista de la historia es Julian, un joven con memoria fotográfica que, tras el fallecimiento de su madre en un accidente doméstico, comienza a tener visiones de una vida ajena a la suya. Su extraordinaria capacidad le permite revivir estas escenas con toda minuciosidad para extraer la información necesaria para localizar a la persona que realmente tiene estas visiones.

La idea no es muy compleja ni original, pero el tono que da el autor a la novella es perfecto. Complementa perfectamente la ingenuidad del personaje con los conocimientos enciclopédicos que su memoria le puede dar. Sitúa temporalmente a Julian con referencias muy cercanas y reconocibles por todos nosotros que lo humanizan, ya que no resulta sencillo empatizar con su aire de grandeza, con esa obsesión por creerse mejor que los demás.

Como guiño a sus lectores españoles, Julian se pasea en cierto momento por Puerto Banús, con sus abuelos, que viven en España.

También es muy interesante el tratamiento que hace de las paradojas temporales, en caso de que existieran. Si Julian ve una escena del futuro y es capaz de localizarla, ¿su posible presencia e intervención en ese lugar crearía una paradoja? Hamilton no entra en complejidades como universos alternativos, pero tampoco las necesita para crear un relato simple pero que se puede disfrutar en poco tiempo. Un cambio bienvenido después de la decepción de A Night without Stars.

A Night Without Stars

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He tenido el enorme placer de compartir esta lectura con ese referente de la ciencia ficción que es Elías Combarro. Aquí tenéis su opinión en inglés y en español.

No creo que sorprenda a nadie saber que me encanta Peter F. Hamilton. Su saga de la Commonwealth consiguió asombrarme con su amplísimo espectro, sus carismáticos personajes y un ritmo apabullante a pesar de la ingente cantidad de páginas que la sustentaban.

Es por eso que me cuesta escribir esta reseña, porque la última entrega de la saga, A Night Without Stars, no está ni mucho menos al nivel de los libros anteriores. Puedo aceptar que donde antes teníamos el universo, ahora nos veamos restringidos a un planeta, ya lo hice en The Abyss Beyond Dreams. También que la acción se centre en una sociedad tecnológicamente desfasada (como gran parte de la narración en la trilogía del vacío). Aunque me cueste más trabajo, puedo incluso llegar a entender que se utilice una emblemática figura del pasado como gancho para esta novela, desvirtuando su presencia en mi Olimpo personal de personajes.

Lo que no puedo aceptar es que me aburra.

Y ese es el defecto de A Night Without Stars. Se hace pesada, los sucesos que acontecen no aportan nada y Hamilton da vueltas y vueltas sobre los mismos temas para acabar en el mismo punto de partida.

La paranoia de un gobierno bajo una amenaza extraterrestre capaz de suplantar a tus ciudadanos es algo comprensible, pero no es necesario especificarlo en cada uno de los párrafos. Resulta agotador ver el despliegue pirotécnico de cortinas de humo y distracciones para desviar la atención, más aun cuando gran parte de la población es capaz de comunicarse por medios que escapan al control gubernamental.

La coincidencia en el tiempo de muchos de los hechos no solo se acerca peligrosamente al deus ex machina, es que lo utiliza y reutiliza como recurso en demasiadas ocasiones. Sacarse de la manga estupendos aliados inesperados cada vez que le hace falta es un truco bastante pobre a mi entender.

No le voy a negar cierta gracia a algunos capítulos del principio, con situaciones cómicas que todos hemos sufrido en alguna ocasión en la crianza de nuestros hijos, pero no es suficiente para mí.

Es tremenda la decepción que me he llevado con el fin de la historias de la Commonwealth. Espero que Hamilton haya decidido acabar con este maravilloso universo para dar lugar a otro mejor donde pueda volver a asombrarnos con su imaginación desbordante. Yo estaré esperando.

The evolutionary void

Evolutionary-Void-HeaderCon esta última entrega finaliza la Trilogía del Vacío del Peter F. Hamilton, aunque el autor volverá a este escenario en The abyss beyond dreams.

Las dos entregas anteriores, aunque me gustaron, no me llegaron a entusiasmar. Afortunadamente puedo decir que con The evolutionary void, Hamilton consigue colmar mis expectativas.

En primer lugar el autor despacha relativamente rápido la trama de Edeard exponiendo solo algunos sueños (no sin aprovechar para mostrarnos la corrupción del poder absoluto). Así se dedica a lo que mejor sabe hacer : escribir space opera épica de la buena. ¿Razas alienígenas? ¡Las tenemos! ¿Amenazas galácticas? ¡Presentes! ¿Tecnologías gargantuescas? ¡Póngame una docena! Cuando lo que está en juego es la existencia de la GALAXIA toda implicación es poca.

La escala de las acciones que se nos muestran a lo largo de la lectura son tan enormes que nos vemos abrumados. Y la planificación que se ha requerido con anterioridad para que se desemboque en las escenas finales dice mucho de la capacidad de preparación de Hamilton. Personajes y acciones de las primeras entregas de la saga de la Commonwealth ahora cumplen su papel, secundario o no.

En algunas ocasiones parece que el propio autor no se toma muy en serio o busca oportunidades para escribir de una manera diferente, como cuando imita la forma de expresarse de un robot en “modo supervivencia” o cuando aparece un personaje por todos conocidos por su peculiar forma de entender el mundo (y expresarse al respecto). Esta “broma” aparece en el momento adecuado para seguir llevando al lector a través de los capítulos sin que en ningún momento decaiga el interés. Incluso uno de los capítulos está escrito de una forma que podríamos definir casi como poética. Es espectacular la cantidad de matices que el autor puede incluir en su prosa.

Quizá lo que más me ha calado tras finalizar el libro han sido sus implicaciones filosóficas. Lo que significa realmente ser humano, la evolución a la que nos veremos abocados tarde o temprano, el cumplimiento de los objetivos como especie… son temas muy profundos que Hamilton consigue exponer sin imponer (al menos no demasiado) sus convicciones.

Si lees estos libros, no te arrepentirás para nada del tiempo invertido. Lo único malo será el vacío que quedará en tu interior.

The temporal void

temporalvoidSigo con la lectura de la Trilogía del Vacío de Peter F. Hamilton. Tras The dreaming void, el interesante aunque algo irregular comienzo de la historia, nos encontramos con The temporal void, que sufre del síndrome del segundo libro y que repite algunos de los errores del anterior, como ahora veremos.

El libro comienza justo donde quedó el anterior, lo que no hace si no reafirmarme en mi intención de leerlos todos seguidos para tener una idea más clara del conjunto. La estructura vuelve a estar dividida en varios puntos de vista, el de Edeard que se desarrolla en Makkathran y el momento “actual” en la Commonwealth. Además, se une a estas dos líneas temporales la de Justine, en un viaje personal que nos permite empezar a sospechar algo de la verdadera naturaleza del Vacío.

Hamilton juega con las cartas marcadas. Hasta casi el final de este libro no entendemos el por qué del fanatismo religioso que da lugar a la peregrinación al Vacío. Estaremos de acuerdo en que la vida en Makkathran, con sus poderes telepáticos, su longevidad y su relativa tranquilidad puede resultar atractiva, pero comparado con la existencia en la Commonwealth, en la que la inmortalidad está prácticamente asegurada mediante los volcados de memoria y con un nivel de tecnología muchísimo más avanzado, no parece lógico. El fervor religioso que despiertan los sueños de Íñigo carecía de base para mí, hasta que se lleva a cabo una revelación que lo cambia todo. ¡Pero el autor ha esperado casi 1500 páginas para hacerlo! Me parece un poco tramposo.

Salvando este detalle, la narración vuelve a estar desequilibrada entre los puntos de vista. Dejando aparte del de Justine, que es prácticamente testimonial, la parte del león se la vuelve a llevar Edeard. Y eso que para mí es la más floja, con intrigas palaciegas muy pero que muy previsibles. La lucha de las facciones de la Commonwealth, la búsqueda del segundo soñador, Paula Myo y sus investigaciones… me resultan mucho más apasionantes que la otra parte de la historia. Así que me encontraba deseando terminar las secciones de los sueños de Íñigo para volver a la “chicha”. Y cuando volvemos a ver a personajes ya conocidos, a viejos enemigos y quién sabe si futuras alianzas… nos quedamos con el corazón en vilo.

Lo que no se le puede negar al autor es que es un maestro de cliffhanging. El final del libro, más que resolver las dudas, deja totalmente abiertas tantas y tantas posibilidades que no nos queda más opción que dejarnos caer en el vacío, una vez más.

Nueva novella de Peter F. Hamilton

En su página de facebook Peter F. Hamilton ha anunciado la venta a Pan MacMillan de su novella A window into time. Os pongo la información de la nota de prensa:

The novella is a high-concept mystery set in London, with a compelling time-travel twist. In the novella, teenage Julian has perfect recall, which means he has trouble finding his place in the world. But he really does know his own mind. So when he starts experiencing someone else’s memories, which are also glimpses of the future, Julian realizes he must find out why. It soon becomes clear that this unmet friend is in danger. And Julian resolves to do everything in his power to track down this mysterious other person – and prevent him from being killed.

Peter F. Hamilton commented:  ‘The story of Julian is one that’s been in the back of my head for a couple of years now.  So while I was between novels at the end of 2015, I took the opportunity to finally get it written down. It’s unusual for me in that it isn’t set in the future or features a lot of shiny Science Fictional technology. Which makes me very happy that Macmillan was keen to publish it.’

Pagan said: ‘Peter F. Hamilton continues to bend his prodigious imagination to new challenges. He’s come up with something fresh and exciting in A WINDOW INTO TIME, and this will be a treat for new readers as well as loyal fans.’

Mi hype ya está por las nubes, ¿cómo anda el vuestro? Pues tendremos que esperar hasta julio.

The dreaming void

200px-DreamingvoidComo ya me leí The abyss beyond dreams y quisiera hacer lo propio con The Night Without Stars, me hice el firme propósito de leer en algún momento la trilogía del vacío, Este empeño no es banal, se trata de tres libros de considerable volumen que requieren bastante tiempo, pero con la prosa ágil de Hamilton se hacen llevaderos.

La narración esta dividida en dos partes. Por un lado, vemos cómo se ha desarrollado el universo de la Commonwealth después de la Starflyer War. Por otro lado, asistimos a la narración de los sueños de Íñigo, que tiene una extraña relación telepática con Edeard, habitante de Querencia, un mundo dentro del Vacío con un sociedad feudal.

El principal problema de The dreaming void es que el interés de la narración de ambas partes está claramente desequilibrado. Mientras que en el mundo de la Commonwealth asistimos a luchas intestinas entre diversas facciones todopoderosas en Querencia vemos una historia muchísimo más típica de lucha por la supervivencia en un entorno casi medieval.

Tampoco ayuda al equilibrio de la historia que en una parte volvamos a encontrarnos con viejos conocidos como Paula Myo o Gore Burnelli, mientras que la historia de Edeard todos los personajes son nuevos y no te da tiempo a tomarles el mismo cariño.

No quiero en ningún momento decir que el libro es malo o aburrido. Muy al contrario, Hamilton vuelve a deleitarnos con aquello que se le da bien: alienigenas asombrosos, eventos de escala galáctica, intrigas, sexo… no falta nada lo que pueda constituir una gran space opera. La lectura es divertida y el ritmo trepidante, y sus muchas páginas pasan volando. Es solo que creo que podría haber sido mejor. Ya os contaré qué tal me va con el siguiente.

Nuevas portadas para la Saga Commonwealth

Según he podido saber gracias a The Wertzone, Tor ha rediseñado las portadas de los libros de Peter F. Hamilton pertenecientes a la saga de la Commonwealth para parecerse lo más posible a la del último lanzamiento, The abyss beyond dreams en un movimiento que parece muy acertado para dotar de cierta homogeneidad a los libros que comparten historia.

Aquí tenéis las nuevas portadas, para que juzguéis por vosotros mismos.

commonwealth

The abyss beyond dreams

abyssbeyonddreamsPeter F. Hamilton sigue con su exitosa saga de la Commonwealth, explorando en esta ocasión el Vacío, ese extraño lugar del Universo donde las leyes de la física no se cumplen del modo que conocemos.

Si leéis el blog no os soprenderá saber que la space opera es uno de mis subgéneros favoritos, así que una nueva obra de Hamilton siempre me llama la atención. Junto con otros autores él ha seguido la estela de Banks, consiguiendo revitalizar un género que todavía nos dará horas y horas de diversión.

Al comienzo del The abyss beyond dreams, el autor rompe la baraja de lo que podríamos esperar. Sitúa la acción en un planeta atrasado donde gran parte de la tecnología desarrollada por la humanidad simplemente no funciona. En este nuevo lienzo, y con algún que otro as en la manga, Hamilton desarrolla unas intrigas políticas que servirán de armazón para sustentar la trama. Con esta base sólida continúa la novela, que se podría considerar incluso como una adaptación espacial de los conflictos que dieron lugar al declive de la rusa zarista y la llegada al poder del comunismo, vemos cómo se desarrolla el auténtico conflicto planetario.

Desde los comienzos de la vida en el planeta, sus habitantes están en guerra con los Fallers. La estrategia de estos invasores es lanzar unos huevos al planeta que atraen a los humanos para luego fagocitarlos y crear una copia perfecta. ¿Os recuerda a algo? El homenaje a La invasión de los ladrones de cuerpos también está presente en algunas escenas realmente macabras que contrastan con el humor que aparece en la obra.

Y es que, cuando un libro es de esta longitud, hay cabida para todo tipo de disgresiones, que serán más o menos de agradecer por parte del lector. Siempre habrá polémica por la longitud de los libros, ya sea por el coste de oportunidad cuando lees un libro muy largo -en el que la gran parte de sus hojas son paja-  o por la nostalgia que permanece cuando acabas un libro del que has disfrutado enormemente. No es éste el lugar para entrar en esa discusión, pero sí he de decir que el presente libro adolece un poco de hipervitaminosis en páginas, pero el británico es tan ducho en su oficio que no te das cuenta hasta que lo has terminado y reflexionas sobre la obra.

Sobre los personajes, resulta curiosa la preferencia del autor por Nigel Sheldon, aunque los demás personajes de la obra están bien definidos e interpretan su papel correspondiente, la figura en la sombra que los maneja a su antojo es Nigel. Sin embargo, la contrapartida de personajes femeninos es más interesante escena por escena. Desde la aparición estelar de Paula Myo (mi personaje favorito de la Commonwealth y seguro que el de más de un lector) hasta Bethaneve o Kysandra, todas, sin excepción, me resultan más atrayentes que Nigel. La inocencia de la chica de campo que madura para convertirse en una mujer cosmopolita, la funcionaria de vida gris en cuyas capacidades administrativas se sustenta la revolución… Pueden parecer personajes arquetípicos, pero están trazados de manera que su desarrollo es lógico y acorde con su entorno.

Sylvasta, llamado a ser el héroe de la novela, también puede despertar nuestra simpatía. Su obsesión monotemática con los Fallers le dota de fuerzas casi sobrehumanas para reponerse de todos los golpes recibidos y seguir adelante con el mismo pensamiento entre ceja y ceja.  No obstante, esta misma energía puede convertirse en un problema, como muy bien deja entrever Hamilton en apenas unas líneas que cambian nuestra opinión sobre el personaje.

Sin entrar más a fondo en el desarrollo de la historia, lo cierto es que a pesar de la longitud del libro, no me hubiera importado embarcarme en la lectura de la segunda y definitiva parte de esta duología. Y es que Hamilton sabe muy bien lo que se hace y qué es lo que nos gusta. Esperemos que nos lo siga proporcionando.