Portada de The Dragon of Jin-Sayeng

Ya sabemos cuál será la portada del cierre de la trilogía Chronicles of the Bitch Queen, de K.S. Villoso, titulada The Dragon of Jin-Sayeng.

Esta es la sinopsis:

Queen Talyien is finally home, but dangers she never imagined await her in the shadowed halls of her father’s castle.

War is on the horizon. Her son has been stolen from her, her warlords despise her, and across the sea, a cursed prince threatens her nation with invasion in order to win her hand.

Worse yet, her father’s ancient secrets are dangerous enough to bring Jin-Sayeng to ruin. Dark magic tears rifts in the sky, preparing to rain down madness, chaos, and the possibility of setting her nation aflame.

Bearing the brunt of the past and uncertain about her future, Talyien will need to decide between fleeing her shadows or embracing them before the whole world becomes an inferno.

Mi traducción:

La reina Talyien ha llegado a su hogar, pero peligros que nunca habría imaginado esperan en las sombras del castillo de su padre.

Hay guerra en el horizonte. Su hijo ha sido secuestrado, sus señores de la guerra la odian y más allá del mar, un príncipe maldito amenaza con invadir su nación para conseguir su mano.

Peor aún, los secretos de su padres son lo suficientemente peligrosos como para llevarla a la ruina. La magia negra rasga el cielo, preparándolo para una lluvia de locura, caos y la posibilidad de hacer arder la nación.

Enfrentándose a la dureza del pasado y la incertidumbre del futuro, Talyien tendrá que escoger entre huir de sus sombras o aceptarlas antes de que el mundo se vuelva un infierno.

Esta es la portada, con arte de Simon Goinard y diseño de Lauren Panepinto:

The Wolf of Oren-Yaro

The Wolf of Oren-Yaro es la primera instancia de una trilogía fantástica bastante recomendada que a mí sin embargo no me ha terminado de convencer.

Me gustaba la idea de partida de una protagonista fuerte, una reina en su mundo que ha conseguido mantener su puesto a pesar del abandono de su marido, en un matrimonio de interés político pero que parecía también sostenido por el amor. Pero es que casi desde el principio todas las decisiones que va tomando Talyein no hacen si no abocarla al fracaso, con una ingenuidad preocupante para alguien que supuestamente ha estado toda su vida preparándose para el trono.

Desde el principio, el hecho de doblegarse a las condiciones bastante peregrinas de su marido para una reunión con unos objetivos poco claros en un terreno manifiestamente no neutral nos puede parece una maniobra bastante torpe, pero si está acompañada de sus consejeros más astutos y una guardia leal… pues sigue pareciéndome torpe, aunque con algunos visos más de deparar un éxito.

Nada mas lejos de la realidad. Talyein se ve arrastrada por los suburbios de una ciudad desconocida y ha de poner en juego todos sus recursos tan solo para sobrevivir. Y gran parte de sus avances se deben más a la casualidad que a sus propios méritos.

La figura de Khine, el estudiante de medicina devenido en timador hace algo más llevadera con su presencia la lectura, porque al menos parece tener la cabeza sobre los hombros aunque tenga un sentido del honor bastante peculiar. Las primeras escenas en las que aparece su familia me parecen las más divertidas del libro con diferencia.

Poco a poco se van desvelando planes y traiciones que llevan años desarrollándose sin que la reina se haya percatado de nada, obsesionada como estaba con otros temas más acuciantes, como mantener a duras penas la paz entre sus belicosos súbditos.

La presencia de la magia es testimonial y verdaderamente parece más un recurso deus ex machina que una decisión premeditada por parte de la autora.

He leído en varias reseñas que la influencia filipina es palpable a lo largo de la novela. Mi total desconocimiento de esa cultura hace que no pueda juzgar si esto es cierto o no, o si está bien planteado. Me gusta la fantasía que huye de los tópicos medievales europeos ofreciendo algo distinto, pero no he sabido disfrutarlo lo suficiente con este libro debido a la endeblez del planteamiento. Ha resultado un poco frustrante en su lectura.

Portada de The Wolf of Oren-Yaro

Aquí os traigo la portada de The Wolf of Oren-Yaro de K. S. Villoso, que en sus orígenes fue una novela autopublicada, pero que en febrero del año que viene publicará Orbit en papel, mientras que en ebook ya está disponible.

El arte es de Simon Goinard y el diseño de Lauren Panepinto.

Esta es la sinopsis:

“They called me the Bitch Queen, the she-wolf, because I murdered a man and exiled my king the night before they crowned me.”

Born under the crumbling towers of Oren-yaro, Queen Talyien was the shining jewel and legacy of the bloody War of the Wolves that nearly tore her nation apart. But her upcoming marriage to the son of her father’s rival heralds peaceful days to come.

His sudden departure before their reign begins puts a quick end to those dreams, and the kingdom is fractured beyond repair.

Years later, Talyien receives a message, one that will send her across the sea. What’s meant to be an effort at reconciling the past spirals into an assassination attempt. Stranded in a land she doesn’t know, with no idea who she can trust, Talyien will have to embrace her namesake.

A Wolf of Oren-yaro is not tamed.

Esta es mi traducción:

«Me llaman la Bitch Queen, la mujer-loba, porque maté a un hombre y exilié a mi rey la noche antes de que me coronaran.»

Nacida bajo las torres derrumbadas de Oren-yaro, la reina Talyien era la joya más brillante y el legado de la sangrienta Guerra de los Lobos que prácticamente destrozó la nación. Pero su matrimonio venidero con el hijo del rival de su padre vaticinan días pacíficos.

Su repentina salida antes de que el reinado comience pone un brusco final a estos sueños y el reino está fracturado más allá de toda reparación.

Años después, Talyien recibe un mensaje, una que la mandará a través del mar. Lo que debería ser un esfuerzo en la reconciliación del pasado se transforma en un intento de asesinato. Perdida en una tierra que no conoce, sin saber en quién confiar, Talyien tendrá que hacerse merecedora de su nombre.

Un lobo de Oren-yaro no está domado.