The Liberation

Gracias a mi gran amigo @mertonio finalmente pude leer la entrega final de la trilogía The Alchemy Wars, de Ian Tregillis. Después de la excelente primera entrega y la algo más endeble segunda parte, con The Liberation Tregillis consigue cerrar el ciclo de una forma estupenda y plenamente satisfactoria.

Para rematar el círculo del viaje que comenzó en Europa para continuar en el Nuevo Mundo, de nuevo los capítulos que se desarrollan en el Viejo Continente cobran más importancia que los americanos, que también siguen presentes. Me parece una forma muy inteligente de equilibrar los distintos puntos de vista, desplazando el foco de interés al mismo tiempo que el de la acción.

Los personajes siguen siendo casi los mismos que en los libros anteriores (los que sobreviven) pero han cambiado profundamente. Las vicisitudes por las que ha pasado Daniel le convierten en un ser casi místico para sus congéneres, mientras que las damas de las potencias enfrentadas prosiguen con sus maquinaciones, pero con el miedo en el cuerpo, ya que la balanza se ha desequilibrado definitivamente.

Narrativamente, el ritmo sigue un crescendo envidiable, con ese toque rozando el gore que tanto gusta al autor y dejando quizá un poco de lado el discurso sobre el libre albedrío que fue fundamental para The Mechanical. En este sentido, el discurso vira hacia la esclavitud y la liberación de los seres mecánicos, con las consecuencias que puede traer para un mundo cuya economía y forma de vida está basada en el trabajo forzado. El alzamiento de los robots es un tema muy manido en la ciencia ficción, pero el autor de Minnesota consigue darle un aire de novedad con el escenario ucrónico utilizado. Todo un acierto.

Tampoco es una novela perfecta. Una planificación de siglos, como aquella a la que se hace referencia en la segunda parte del libro, no debería depender de tantas casualidades para llegar a su fin. Los remordimientos de algunos de los protagonistas son tardíos y suenan falsos. Algunos personajes aparecen y desaparecen en la nada para hacer su pequeña contribución a la trama pero sin aportar nada más.

Pero estos fallos son prácticamente despreciables. A la sombra de otras trilogías mucho más famosas, The Alchemy Wars ha pasado injustamente desapercibida y ya es hora de que se hable más de ella.

5 libros en busca de traducción

Con el tiempo me voy dando cuenta de que algunos de los libros que más disfruto leyendo en inglés y que quiero recomendar por una razón o por otra no ven la luz en castellano. Así que he decidido escribir un poco sobre cinco obras que no solo es que me gusten, si no que también considero interesante su publicación desde un punto de vista editorial.

Promise of Blood de Brian McClellan

Es el primer volumen de la trilogía Powder Mage. Este libro de fantasía está situado en un mundo alternativo que no es pseudomedieval. Con personajes fuertes, con un sistema de magia bien pensado y con intrigas políticas. Muy «sandersoniano», si me permitís la expresión. Es representante de la tendencia llamada flintlock fantasy, donde se podría enmarcar en cierto modo las aventuras de Wax y Wayne.

Te gustará si: te gusta Brandon Sanderson. Aquí juego sobre seguro.

The Long Way to a Small Angry Planet de Becky Chambers

Es el primer volumen de una serie, pero es perfectamente autoconclusivo. Engañosamente simple, entrelaza las vidas de los variopintos  miembros de una tripulación en un trabajo rutinario como pueda llegar a ser crear túneles de gusano. Con un sentido del humor sutil y efectivo y con un tratamiento normalizante de las relaciones interespecies no necesariamente heterosexuales, su continuación ha sido publicada hace poco.

Te gustará si: disfrutaste con la parte más culebronera de Luna o necesitas una buena infusión de optimismo. También si eres un poco trekkie.

Three parts dead de Max Gladstone

El primer volumen publicado de la Craft Sequence aunque no el primero en la línea temporal. Un autor que consigue hacer apasionante la lectura de un contrato mercantil forzosamente tiene que tener algo especial. La magia que llena este mundo alternativo se basa en ganancias, balances y contraprestaciones, pero a la hora de la verdad los nigromantes son capaces de enfrentarse y vencer a los mismos dioses con un despliegue pirotécnico digno de La fura dels Baus.

Te gustará si: buscas una fantasía que se salga de lo habitual. Además, tiene ya varias entregas publicadas, videojuegos… es un mundo por descubrir.

The Mechanical de Ian Tregillis

Ian Tregillis no es un desconocido en el mercado español, porque ya se tradujo su tríptico de Milkweed. No obstante, en The Mechanical cambia de tono y de contexto histórico para narrar una historia de profunda reflexión sobre el libre albedrío, con resonancias históricas sobre la esclavitud en el nuevo y en el viejo mundo. Sin dejar de lado su tendencia a mostrar la crueldad intrínseca del ser humano. De un tono decididamente más oscuro que las recomendaciones anteriores.

Te gustará si: quieres ciencia ficción que sea algo más que disparos y naves espaciales.

Wolfhound Century de Peter Higgins

Se podría describir como fantasía urbana situada en un mundo alternativo con raíces folclóricas soviéticas, pero es más que eso. Aunque el uso de la magia y su presencia es inquietante, aún lo es más el estado opresor y su vigilancia constante de los ciudadanos. La labor de ambientación del autor es encomiable y los personajes son duros como el diamante.

Te gustará si: te gustó The secret history of Moscow de Ekaterina Sedia o las historias de espionaje.

¿Has leído alguna de estas sugerencias? ¿Tienes algún otro libro que te gustaría ver traducido?

The rising

risingUno de los mejores libros que he leído en  2015 ha sido The mechanicalde Ian Tregillis. Por lo tanto, no resulta sorprendente que en cuanto salió a la venta The rising, la segunda parte de su trilogía Alchemy Wars fuera incapaz de resistirme a su compra y lectura compulsiva.

Aunque las buenas sensaciones que tuve con la primera siguen presentes, The rising sufre el «síndrome del segundo libro» donde se pierde la frescura de las primeras entregas y no vemos la culminación de la historia. Con esto no quiero decir que sea un mal libro, solo que se nota que es de transición.

La narración está de nuevo separada en tres puntos de vista, aunque en esta ocasión el padre Visser cede su puesto a Hugo Longchamp, encargado de la defensa de Marseille-in-the-West.  Y es un buen cambio, por que la procacidad de sus comentarios añade un punto de frescura y humor muy de agradecer a lo largo de la historia, contrastando con algunos pasajes realmente duros, rozando el gore de tan realistas. Jax y Berenice siguen siendo los otros personajes principales, las otras piezas de este rompecabezas que el autor despliega ante nosotros.

La historia alternativa sigue su curso tras lo acaecido en la Forja del Nuevo Mundo (voy a intentar evitar los spoilers en lo posible) con Jax huyendo en busca de reino de los robots libres y el asedio a la capital de Nueva Francia cada vez más cercano.

Uno de los libros que más he recordado mientras leía ha sido Los robots de Aurora, por la total y absoluta dependencia de los holandeses en sus sirvientes mecánicos, algo en lo que no deja de hacer hincapié Berenice. Puede que el autor aproveche para hacer algo de crítica social con esta figura del servidor atento a todo pero no parece ser su principal objetivo.

Aunque Jax era mi personaje preferido, no puedo negar que Hugo ha conseguido conquistarme con su mezcla de fe ferviente y realismo descarnado. Berenice sigue siendo esa mujer entregada a defender su país a pesar de haber sido expulsada de su seno, que es capaz de sacrificar su bienestar por obtener información que sea valiosa para su patria, aún a costa de sus amistades. Me parece que uno de los puntos fuertes de la novela es la caracterización de estos protagonistas, así como el resto del elenco de personajes que vemos desfilar ante nosotros.

Aunque a veces las casualidades hacen avanzar la trama, es innegable que el ritmo se vuelve endiablado en la parte final del libro, donde las revelaciones más importantes desencadenan unos actos que pueden significar el amanecer de un nuevo. Desde luego, Tregillis puede contar conmigo para ver en qué queda todo esto. Espero que pronto llegue la tercera entrega.

The mechanical

mechanicalHe tenido el placer de leer este libro de forma conjunta con mi amigo Elías, de Sense of Wonder. Aquí podéis leer su reseña, mucho más completa que la mía y en cierta forma, complementaria.

Aunque estamos en plena época de nominaciones a los Hugo y me hubiera venido bien tener tiempo para unas lecturas de última hora, he sido incapaz de dejar de lado este The mechanical, con el que Ian Tregillis se confirma como un autor que ha superado su vitola  de joven promesa para convertirse en una apuesta segur.

La novela es una ucronía en la que los holandeses han conquistado prácticamente todo el mundo. La razón de esta supremacía de los tulipanes es clara: la creación de autómatas basados en los trabajos de Huygens. Gracias a estos sirvientes robóticos infinitamente leales a sus dueños, los negocios prosperan. No hay que tener mucho imaginación para comprender la evidente ventaja militar que unos ejércitos leales e incansables conllevan.

La única resistencia la ofrecen los franceses, que se encuentran en el exilio en el Nuevo Mundo y que han conseguido firmar un tratado de paz que es solo temporal, mientras ambos reinos se preparan para el asalto final.

Esta historia alternativa sirve como trasfondo al autor norteamericano para una exposiciones filosóficas y ontológicas sobre la naturaleza del alma y del libre albedrío que resultan realmente interesantes. ¿Acaso el objetivo de la ciencia ficción no es hacernos pensar? Pues Tregillis lo consigue.

La prosa utilizada durante el desarrollo de la narración es muy acorde con la época en la que está situada y en más de una ocasión he tenido que recurrir al diccionario para entender el significado de algunas palabras. Esto ha dificultado en algunos momentos la lectura, pero ha sido debido a mis carencias como lectora, no a las del autor.

Otro problema con el que me he encontrado, y que también es algo personal, es la tendencia al gore de la que hace gala Tregillis. En ocasiones me parecía que se regodeaba en el sufrimiento humano y mecánico. En particular, las descripciones del sufrimiento extremo al que se ven sometidos los autómatas para obligarlos a realizar los mandatos de sus amos alcanzaban niveles de crueldad insospechados. Y sin embargo, palidecían en comparación con las descripciones de las torturas  de las que somos testigos o la carnicería en que se convierte una incursión. Esta parte me ha resultado dura.

El uso de diversos puntos de vista durante la exposición de la trama nos permite conocer el mundo desde muy diversas perspectivas, añadiendo profundidad a la historia. Conoceremos el funcionamiento de uno de los Clakkers, las máquinas que lo cambiaron todo. Seremos testigos de los juegos de espionaje de una célula francesa infiltrada en el corazón del poder holandés y también de los juegos cortesanos en Nueva Francia. La habilidad del escritor es tal que llegamos a ponernos en la piel de cada uno de los protagonistas y, extrañamente, el que más empatía nos despierta es el autómata Jax. Quizá esto sea una lección que tengamos que tener en cuenta en el futuro. Solo le veo un defecto a este reparto en distintos personajes y es que en la parte final uno de los protagonistas prácticamente desaparece, dejando algo coja la narración.

Aunque la acción se sitúa en 1926 y pudiera parecer que un mundo donde los robots se conocen desde hace siglos debería ser bastante avanzado, en realidad no lo es. La comodidad del trabajo esclavo de los autómatas no necesariamente deviene en grandes avances científicos, por lo que la evolución del mundo no es equiparable a nuestro principio del siglo veinte. Lo cual da pie a otra interesante reflexión, ¿es la necesidad la que hace avanzar la ciencia?

The mechanical es solo la primera parte de una trilogía, por lo tanto no es de extrañar que acabe con una situación en la que el tablero está dispuesto para la siguiente partida en ese juego de poder que es la política internacional. Por mi parte, estoy deseando leer la siguiente entrega.