Iain M. Banks de Paul Kincaid

Me he hecho el firme propósito de leer más ensayo, para poder hablar con más propiedad y algo de conocimiento en mis reseñas. También es muy conocida mi admiración por la obra de Iain M. Banks, de modo que un libro sobre su obra parecía algo hecho ex profeso para mí.

El público objetivo de este ensayo son sin duda las personas que ya hayan leído la obra del autor referenciado. No se trata de una somera introducción, si no de un trabajo de análisis profundo sobre toda su obra.

Evidentemente Paul Kincaid es un fan de Banks, pero el discurso del libro no es para nada sesgado. Cuando tiene que cantar las alabanzas de sus primeras novelas de la Cultura lo hace sin dudar, pero tampoco tiene reparos en señalar las debilidades de sus últimas obras, quizá un tanto infladas.

Me hubiera gustado que el libro estuviera más relacionado con la vida del propio autor escocés, pero sobre estas cosas se pasa casi de puntillas. Del mismo modo que cuando Hergé se separó de su mujer su sufrimiento se ve reflejado en las eternas nieves de Tintín en el Tíbet, es de suponer que la separación de Banks tuviera su contrapartida en alguna novela, pero Kincaid no incide apenas en este y en otros hechos conocidos. Por ejemplo, el momento en que rompió su pasaporte y lo mandó a Blair como señal de protesta podría haber dado lugar a un estudio en profundidad sobre la posición política de Banks. Se tiene en cuenta, pero no se explota lo suficiente.

El recorrido que hace Kincaid por todas las obras es exhaustivo, situando cronológicamente cada publicación y relacionándola con el momento de escritura. En este aspecto el libro es brillante.

También es muy de agradecer, la presencia de un listado de autores positivamente influidos por la Cultura y los demás libros de Banks. Incluso China Mièville aparece en este conjunto, en el que hecho en falta por ejemplo a Aliette de Bodard con sus Mentes de Xuya (clarísimo homenaje al escocés) o a Ian Sales. La lista podría seguir, aunque me encanta la decisión de nombrar “heredero no oficial” a Alastair Reynolds.

Me parece especialmente esclarecedor el hecho de que Banks trabajó solo con un editor hasta que este murió. A partir de este suceso, se nota un punto de inflexión en cuanto a la extensión de las novelas, quizá domeñada por esta figura ya ausente.

La documentación utilizada por Kincaid es ingente, parece que no ha dejado entrevista sin mencionar. Al libro le falta algo, quizá que el autor se posicione con más claridad en vez de reflejar tanto las opiniones de otros o quizá hace falta que pase algo más de tiempo para que la obra del fallecido Iain se asiente como lo que es, un pilar de la ciencia ficción moderna.

Creo que este no es un libro para todo el mundo y aunque tiene partes mejorables, me parece fundamental para conocer la obra de Iain Banks. Espero que no sea el último sobre el escocés, un escritor que nos dejó demasiado pronto.

The hydrogen sonata

hydrogenEl año pasado nos dejó uno de los más importantes escritores de ciencia ficción británicos, Iain Banks. Se le puede considerar el inventor de la nueva space opera, consiguiendo que un género manido y vilipendiado resurgiera de sus cenizas y diera pie a muchas buenas obras y a una hornada de nuevos autores (Hamilton, Reynolds…) que hace las delicias entre los aficionados al género (quizá no tanto entre los defensores de los árboles del Amazonas, debido a la longitud de sus obras).

En diciembre coordiné un especial con mis compañeros del Fantascopio dedicado al escocés y era de justicia leer las pocas obras de ciencia ficción a las que aún no les había dado la oportunidad. No puedo estar más contenta con esta decisión.

“The hydrogen sonata” es una de las mejores obras de Banks, donde en plena madurez artística despliega su portentosa imaginación para llevarnos en un viaje a través de la galaxia buscando unas respuestas que quizá no sean las esperadas, pero es que el auténtico motor de la Cultura es la curiosidad, así que el resultado final puede ser banal, pero lo importante es el viaje.

La formación filosófica de Banks, no olvidemos que estudió filosofía en la universidad de Stirling; se deja translucir en la novela, especialmente en una serie de párrafos sobre la “moralidad” de utilizar simulaciones tan realistas que se podrían considerar seres con capacidad de raciocinio, por lo que detener una simulación realmente es cometer un genocidio o cuando se deben tomar decisiones sobre si intervenir o no en un proceso de Sublimación.

También es especialmente destacable el sentido del humor del que hace gala el autor, sobre todo en su marca característica, los nombres de las Naves. Mi favorita de este libro es “Passing By And Thought I’d Drop In” (“Pasaba por aquí y pensé en dejarme caer”) aunque las demás no le van a la zaga. “Mistake Not…”, “Contents May Differ”, “You Call This Clean?” y, el favorito de Odo, “Just the Washing Instruction Chip in Life’s Rich Tapestry”.

He hablado antes de la imaginación del autor, pero quiero hacer hincapié en esta faceta de su prosa, ya que para los más nimios acontencimientos despliega todos sus recursos. Por ejemplo, para pasar por un control de seguridad, crea un personaje cuya cara es un sopa de letras en la que “escribe” lo que comunica. Esto, que podría ser anecdótico, también es utilizado en una parte posterior del libro para hacer una comparación capaz de causar una reacción física en uno de los personajes. Un detalle mínimo, pero revelador de la capacidad y la planificación de Banks.

La inmortalidad también juega un papel importante en el libro, o más bien las distintas interpretaciones de inmortalidad, entendida como preservación del propio cuerpo aún teniendo estancias extracorporales a modo de vacaciones, o como copia de seguridad de un estado mental antes de enfrentarse a la batalla, o como acceso a la Sublimación.

No sé si os habéis percatado de que no he hablado apenas del argumento de la novela y es que prefiero dejarlo para que sea toda una novedad para vosotros cuando la leáis. Si conocéis la Cultura, la disfrutaréis inmensamente. Y si no, aunque creo que sería mejor empezar por alguna otra novela, también os gustará.

Nuevo libro de Iain Banks en 2015

El dieciséis de febrero Iain M. Banks hubiera cumplido 60 años. Para celebrar esta fecha, se ha hecho público que en el año 2015 se va a publicar un libro de poemas de Banks y su gran amigo Ken McLeod, editado por este último.

Y, también debido a la cercanía de la fecha de su nacimiento, el Daily Telegraph ha publicado un listado con las 10 mejores novelas del escocés. Son las siguientes:

Una lista controvertida y salomónica, ¿qué os parece a vosotros?

Resumen Recordando a Iain Banks

BanksPara celebrar el Boxing Day, aquí os he preparado un recopilatorio con todos los enlaces del especial dedicado a Iain Banks. Esperemos que hayais disfrutado tanto de él leyéndolo como nosotros preparándolo.

Desde aquí quiero hacer público mi agradecimiento a los Fantascopistas por embarcarse en esta aventura y en especial a Ian Sales y Aliette de Bodard por sus magníficas colaboraciónes desinteresadas. Con personas así da gusto relacionarse.

Recordando a Iain Banks : Guest post Aliette de Bodard

Banks

Aquí os traemos el regalo de Navidad que nos hace Aliette de Bodard a los admiradores de Iain Banks. Me he permitido traducirlo a continuación de su mensaje en inglés.

I remember the first time I read a Ian M. Banks book.

I had managed to go through about three years of writing science fiction (and far many more reading it) without ever encountering his work–decidedly odd, as some of those years had been spent in the UK, his home turf. I do remember glancing at a battered copy of Consider Phlebas in a charity shop and passing it over in favour of something that looked shinier. But at the 2009 Eastercon, my gaze wandered towards an equally battered paperback of Use of Weapons, and someone (I think Roy Gray from Interzone), said, “You should read this, it will blow your mind”.

And it did.

Years later, I still come back to Use of Weapons as the best Culture novel. It has everything that made the Culture famous: the sly humour of the Minds; intricate, prolific worldbuilding that makes you feel as though you are walking on the planets with the characters; hard questions about how far an advanced culture can meddle in the affairs of less advanced ones; and a sting in the tale that is brilliant, making you reconsider everything that has gone on before. The jaded, cynical outlook on war and politics spoke to my inner pessimist about the uselessness of the gung-ho attitude so prevalent in Science Fiction; and the structure of the book, with its regressions in time and gradual reveals, is masterful.

Use of Weapons inspired me in so many ways: the Minds’s hilarious names and their administrative skills were one of the inspirations for my own shipminds in the Xuya universe; the questions about meddling and colonialism have become central to my work; and the regression structure convinced me to try flashbacks and parallel timelines more often in my own short fiction. I only wish I could emulate the twist and the general cleverness, though!

Since then, I’ve read more Iain M Banks novels, and enjoyed them all. I can only rage at the unfairness that there won’t be any more, that he was taken from us far too soon, far too fast. He will be much, much missed in this corner of the universe.

Recuerdo la primera vez que leí un libro de Iain M. Banks

Me había pasado tres años escribiendo ciencia ficción (y muchos más leyéndola) sin encontrarme nunca con su trabajo – algo definitivamente extraño, ya que algunos de esos años los había pasado en el Reino Unido, su tierra. Recuerdo encontrar una copia maltrecha de “Consider Phlebas” en una tienda de segunda mano y descartarla para elegir algo que parecía en mejor estado. Pero en la Eastercon de 2009 mi mirada se posó sobre una copia igualmente maltrecha de “Use of Weapons” y alguien (creo que Roy Gray de Interzone) dijo “Deberías leer esto, te fascinará”.

Y así fue.

Años después, sigo creyendo que la mejor novela de la Cultura es “Use of Weapons”. Tiene todo lo que ha hecho famosa a la Cultura: el taimado humor de las Mentes; una creación de mundos intrincada y prolífica que hace que sientas que estás caminando por los planetas al lado de los personajes; preguntas difíciles sobre cómo una cultura avanzada puede inmiscuirse en los asuntos de las menos avanzadas; y un punto en el relato que es brillante, y hace que reconsideres todo lo anterior. La visión hastiada y cínica de la guerra y la politica interpeló a mi pesimista yo interior acerca de la inutilidad de la actitud agresiva tan prevalente en la ciencia ficción; y la estructura del libro, con sus regresiones temporales y sus revelaciones graduales es magistral.

“Use of Weapons” me inspiró en muchas cosas: los hilarantes nombres de las Mentes y sus habilidades administrativas fueron una de las fuentes de inspiración para mis propias navesmente en el universo Xuya; las preguntas sobre intromisiones y colonialismo son centrales en mi trabajo; y la estructura regresiva me convenció para utilizar flashbacks y líneas temporales paralelas más a menudo en mi ficción corta. ¡Solo desearía ser capaz de emular los giros y la inteligencia global!

Desde entonces, he leído más novelas de Iain M Banks y las he disfrutado todas. No pudo hacer más que enfurecerme ante la injusticia de que ya no vaya a haber más, de que nos lo robaran demasiado pronto, demasiado rápido. En esta esquina del universo le vamos a echar mucho de menos.

Recordando a Iain Banks : Guest post Ian Sales

BanksIan Sales conoció personalmente al objeto de nuestro homenaje Iain Banks y ha sido tan amable de escribir para nosotros un post especial sobre él e incluso mandarnos una foto de su archivo personal. Me he permitido traducir su mensaje al español con la inestimable ayuda de Cristina Jurado.

Iain Banks – My Part in his Success

I first encountered Iain Banks at university in 1986 – a housemate shoved a copy of “The Wasp Factory” at me and urged me to read it. So I did. As promised, it was sick and twisted and very, very good. In fact, parts of the book have remained with me to this day, which is testament to its quality. I remember reading some of his other novels soon afterwards – I especially liked “Espedair Street”. Then I joined the British Science Fiction Association, and learned he’d written a science fiction novel, “Consider Phlebas”.

In 1989, I went to my first science fiction convention – it was local and seemed like a good opportunity to see what a convention was like. I enjoyed it. Later that same year, I attended another, this time in Glasgow. Banks was the Guest of Honour. “Canal Dreams” had been published that year, and I recall the convention booklet describing it as a “taunt thriller” instead of a “taut thriller”. I also learned that Banks had quite a reputation – cat-burgling at the Hilton Metropole in Brighton, for example, was an oft-repeated story. It was, of course, based on a small incident that had been blown completely out of proportion. But such stories seemed to attach to Banks, as if he were larger than life, much as his science fiction was larger than the genre seemed capable of containing. I was even a witness to one addition to the Banks mythology at that Glasgow convention, when during a room party I saw him pretend to drink from a bottle of massage lotion.

banksDuring that time, Banks was a fixture at British science fiction conventions. I next saw him at the Eastercon in Liverpool in 1990. Use of Weapons was launched there, and I bought a copy and had it signed. The Observer magazine had published Banks’s story about the Lockerbie bombing, ‘Piece’, late the year before, so we all knew his star was definitely on the rise. But there was no bad feeling about this – if sf needed an ambassador to the wider world of literature, then Iain Banks was well-qualified for the job. During the con, Chris Reed of Back Brain Recluse magazine arranged an interview with Banks, but couldn’t find anywhere quiet enough to do it – so I volunteered my hotel room. Around a dozen of us sat around and listened to Banks as he talked about Lockerbie, bridges, women’s underwear and science fiction. As far as I know, the interview has never been published.

I remember reading “Use of Weapons” several months after the convention and being blown away by its clever structure and ending. Iain Banks has often been credited with kicking off the British New Space Opera wave, and novels like “Use of Weapons” make it easy to understand why.

That year, Banks seemed so ubiquitous in the genre press that I put “SPECIAL ISSUE: NO IAIN BANKS INTERVIEW” on the cover of a fanzine I edited. I showed him a copy at the 1991 Eastercon in Glasgow, and he signed the fanzine for me. I’ve since lost the copy, which is a shame.

In 1996 – I was living in the Middle East by then – I returned to the UK on holiday, as I did each year, and at a convention in Birmingham bought “Excession”. Banks was present, so he signed it for me. I think it was at that convention where we had the bar conversation in which we tried conflating the opening lines from his “The Crow Road”, “It was the day my grandmother exploded”, and John Varley’s “Steel Beach”, “‘In five years, the penis will be obsolete,’ said the salesman”. The results are probably unprintable.

From that point on, I bought each new novel by Iain Banks in hardback as it was published. He became a fixture of my reading each year. If I was disappointed by any of his novels, it was only because I had such high expectations of them. And yet, even in the most disappointing of his books, he usually managed to rise to those expectations at some point – and occasionally, he would even exceed them. I loved his books for his voice, his wit, the fact that his science fiction novels were more than just adventure stories in outer space, despite their bright candy-coloured visuals and vast panoramas. Though I’d only met him a handful of times, he felt like a friend and reading his novels felt like a conversation with him.

When I started a blog in 2007, I wrote about Banks’s new sf novels as I read them – he’s the only author I’ve ever done that for. I think the Culture is one of British science fiction’s great achievements, and Banks’s Culture novels an excellent series – although, perversely, my favourite of his sf novels, “Against A Dark Background”, isn’t one of them.

Iain Banks often seemed like the face of British science fiction, especially to someone who was active in fandom – attended conventions, read UK genre magazines, and corresponded with other British sf fans. Banks wrote space opera that was highly-regarded by sf fans, but he also wrote best-selling literary fiction (his literary fiction outsold his sf, he admitted, “by a ratio of about three or four to one”). He had proven that it was possible to be taken seriously as a writer – and so, by association, a reader – of science fiction. Non-genre readers had heard of him, and some were even aware he also wrote science fiction. He had broken down the wall of the ghetto.

It would have been nice if others had followed Banks lead, but sadly no one did. While JG Ballard did drift into literary fiction, he also deliberately distanced himself from his genre beginnings. I can’t offhand think of another UK genre writer who has books published both by a genre imprint and by a literary imprint. Many have blurred the lines, but no one but Banks has so comprehensively trampled it into the dirt. Some people were fans only of his sf, some only of his literary fiction, but many – and I count myself among these – were fans of all his books.

Iain Banks left behind  him an enviable body of work, and I suspect many of his novels will remain in print for a long time. It has been a number of years since I last read some of his books, and I certainly plan to reread them again soon. I suspect I may well end up rereading them a number of times over the years.

Iain Banks – Mi parte en su éxito

Me encontré por primera vez a Iain Banks en la universidad en 1986. Un compañero de piso me dio una copia de “The Wasp Factory” y me animó a leerla, así que lo hice. Como me había prometido, era retorcida y enferma y muy, muy buena. De hecho, hay fragmentos del libro que han permanecido conmigo hasta el día de hoy, lo cual da prueba de su calidad. Recuerdo haber leído alguna de sus novelas poco después – me gustó especialmente “Espedair Street”. Después me uní a la British Science Fiction Association y así me enteré de que había escrito una novela de ciencia ficción “Consider Phlebas”.

En 1989 acudí a mi primera convención de ciencia ficción. Era un evento local y parecía una buena oportunidad para ver cómo era una convención por dentro. La disfruté. Ese mismo año acudí a otra, esta vez en Glasgow. Banks era el invitado de honor. Acababa de publicar “Canal Dreams”, y recuerdo que el folleto de la convención lo describía como un “taunt thriller” (thriller de burla) en vez de un “taut thriller” (thriller tenso). También supe que Banks tenía cierta reputación: una de las historias que más se repetían sobre él hablaba de cómo solía colarse en el Hotel Hilton Metropole de Brighton. Esa leyenda urbana estaba basada en un pequeño incidente que se había magnificado, pero esas historias parece que perseguían a Banks -como si él mismo fuera más grande que la vida- de la misma forma que su propia ciencia ficción era más grande de lo que el género parecía poder abarcar. Incluso fui testigo de una nueva muestra de la mitología Banksiana en la convención de Glasgow: durante una fiesta le vi hacer como que bebía de una botella de crema para masajes.

Por aquel entonces Banks era un personaje fijo en las convenciones británicas de ciencia ficción. La siguiente vez que le vi fue en la Eastercon en Liverpool, en 1990. “Use of Weapons” se lanzó allí y compré un ejemplar para que me lo firmara. The Observer había publicado “Piece”, la historia de Banks sobre el atentado de Lockerbie, a finales del año anterior, así que todos sabíamos que era una estrella en alza. Pero no había sentimientos encontrados al respecto. Si la ciencia ficción necesitaba un embajador en el mundo de la literatura, Iain Banks estaba bien preparado para el trabajo. Durante la convención, Chris Reed de la revista Back Brain Recluse quiso entrevistarlo, pero no encontró ningún lugar adecuado para hacerlo y yo ofrecí mi habitación. Una docena de personas asistimos a la entrevista y escuchamos a Banks hablar sobre Lockerbie, puentes, ropa interior de mujer y ciencia ficción. Por lo que sé, esa entrevista nunca se publicó.

Recuerdo leer “Use of Weapons” meses después de la convención y quedar maravillado por su inteligente estructura y su final. A menudo se le ha acreditado por haber dado el pistoletazo de salida a la British New Space Opera, y novelas como “Use of Weapons”  hacen fácil entender por qué.

Aquel año Banks aparecía tan asiduamente en la prensa de género que creé una portada especial del fanzine que editaba titulada “SPECIAL ISSUE: NO IAIN BANKS INTERVIEW”. Le enseñé una copia en 1991 en la Eastercon de Glasgow y me la firmó. He perdido esa copia, lo cual es una lástima.

En 1996 – por aquel entonces yo vivía en Oriente Medio- volví al Reino Unido de vacaciones, como hacía cada año, y en una convención en Birmingham compré Excession. Banks estaba presente, así que lo firmó. Creo que fue en esa convención donde mantuvimos aquella conversación tabernera en la que intentamos conjugar las primeras líneas de su “The crow road” (“It was the day my grandmother exploded”), y de “Steel Beach”  de John Varley, (“In five years, the penis will be obsolete, said the salesman”). Los resultados de aquel encuentro son probablemente impublicables.

Desde entonces he comprado cada nueva obra de Iain Banks en tapa dura en el momento de su publicación. Se convirtió en un fijo en mis lecturas de cada año. Si alguna de sus novelas no me convencía, era solo porque mis expectativas sobre ellas eran muy altas. Y aún en los menos atractivos de sus libros, se conseguía colmar esas expectativas en algún punto, en ocasiones, incluso superarlas. Amaba sus libros por su voz, su inteligencia, el hecho de que sus novelas de ciencia ficción fueran algo más que meras historias de aventuras en el espacio, a pesar de sus brillantes imágenes de colores pastel y sus vastos panoramas. Aunque solo coincidí con él en unas cuantas ocasiones, sentía que era un amigo, y leer sus novelas era como mantener una conversación con él.

Cuando empecé un blog en 2007, escribía sobre las nuevas novelas de ciencia ficción de Banks conforme las iba leyendo. Es el único autor con el que lo he hecho. Creo que la Cultura es uno de grandes logros de la ciencia ficción británica y las novelas de la saga son una serie excelente aunque, de un modo perverso, mi novela favorita de género de Banks es “Against A Dark Background”, que no pertenece a la serie.

A menudo Iain Banks parecía ser la cara de la ciencia ficción británica, especialmente para alguien que fuera activo en el fandom,  yendo a convenciones, leyendo revistas británicas de género y manteniendo correspondencia con otros fans de las islas. Escribía space opera que estaba muy bien considerada por los fans del género, pero también escribía best-sellers de ficción literaria (su producción en este campo vendía tres o cuatro veces más que su ciencia ficción). Demostró que era posible ser tomado en serio como escritor (y por asociación, como lector) de ciencia ficción. Incluso quienes no leían género habían oído hablar de él, y algunos incluso sabían que escribía también ciencia ficción. Derribó el muro del gueto.

Hubiera sido bonito si otros hubieran seguido su camino, pero tristemente nadie lo hizo. Mientras que JG Ballard se inclinó hacia la ficción literaria, también se distanció deliberadamente de sus inicios en el género. Ahora mismo no se me ocurre otro escritor del Reino Unido que tenga libros publicados en una editorial de género y en una generalista. Muchos han difuminado las fronteras, pero sólo él las ha destrozado. Algunas personas solo eran fans de su ciencia ficción, otros solo de su ficción literaria, pero muchos – entre los que me incluyo – eran fans de todos sus libros.

Iain Banks dejó tras él una obra envidiable, y sospecho que muchas de sus novelas permanecerán a la venta durante mucho tiempo. No leo un libro suyo desde hace unos años y planeo releerlos muy pronto. Sospecho que los releeré varias veces en el futuro.

Comparativa entre Star Trek y la Cultura

BanksExisten dos formas de afrontar el futuro de las civilizaciones lo suficientemente avanzadas. Uno de ellos es la trascedencia, entendida como la desaparición de la civilización para pasar a un “plano superior” y otro, lo que se podría llamar sociedades post-scarcity, en las que las necesidades fundamentales y no tan fundamentales ya están cubiertas. Estas civilizaciones serían asimilables a las tipo III en la escala de Kardashov. Si establecemos una analogía para entenderlo mejor, estaríamos hablando de una sociedad como la de los antiguos griegos, en la que todo lo hacían los esclavos y la élite se podía dedicar a filosofar o a lo que le apeteciera; en la que TODAS las personas fueran miembros de la élite.

En una sociedad donde la pirámide de Maslow ha quedado reducida a su ápice superior, la fuente de conflicto como motor de expansión suele venir del exterior de la propia sociedad. Ya sea como contacto exploratorio (Star Trek) o intervención a propósito (Circunstancias Especiales, La Cultura) en otras civilizaciones.

Mientras que es Star Trek casi siempre tenemos un enemigo claro a lo largo del tiempo (los klingon o los borg) en los libros de Banks no es así, hay muchos matices y sutilezas que distinguen al adversario de la Cultura y va cambiando en cada libro.

He preferido utilizar el término adversario al de enemigo en este caso porque creo que es así como Banks ve a sus personajes, como generadores de conflicto más que como malvados a los que hay que derrotar. De hecho en “Pensad en Flebas” el protagonista es un enemigo de la Cultura, Bora Horza Gobuchul.

Los sistemas políticos de La Federación y La Cultura tienen puntos en común y diferencias notables. Mientras que la obra del escocés parece estar basada en un comunismo tutelado por las Mentes, Rodenberry no aclara mucho el sistema de la sociedad civil de La Federación, aunque podríamos definirlo como unas Naciones Unidas Planetarias.  En cambio, sí que conocemos la jerarquía militar de La Federación, aunque a veces la cadena de mando no es tan estricta, sobre todo si Kirk anda por ahí. En La Cultura y especialmente en Circunstancias Especiales se confía mucho en el “verso libre”, dando una libertad de acción a elementos individuales impensables en una obra coral como Star Trek. El contraste entre el individuo y el grupo sí que está muy presente en ambos universos, siendo un tema recurrente en distintas entregas de ambas historias.

La base de La Cultura es la relación casi simbiótica entre los humanos  y las Mentes, inteligencias artificiales casi omnipotentes que por razones que ya nunca conoceremos utilizan sus recursos para facilitar la vida de los humanos. En Star Trek, sin embargo,  la presencia de las IAs es casi testimonial, recayendo el grueso de las decisiones y de las acciones en los hombres de los humanos u otros seres vivos pertenecientes a La Federación.

Otro punto divergente es el desarrollo tecnológico que aparece mucho, pero mucho más avanzado en La Cultura que en Star Trek. Banks crea orbitales, VGS e incluso mundos donde Rodenberry solo tiene naves. Del mismo modo, la manipulación genética en la obra del escocés es una herramienta más del día a día, con cambios de sexo, de corpulencia… solo con pensarlos, mientras que en La Federación parece un tema tabú.

En ninguno de los casos se explica cómo se llegó a esta situación post-scarcity, esquivando de esta forma el problema de base de la creación de este tipo de sociedades.