El día D : París, Sector Soviético

el-dia-d-n-03Esta nueva entrega de la serie «El día D» me parece menos interesante que las anteriores (reseñadas aquí y aquí). Aunque la premisa de la que parte podría dar mucho juego, al final todo queda en agua de borrajas.

Si la ofensiva aliada se hubiera visto retenida por condiciones meteorológicas adversas, la derrota alemana hubiera llegado más tarde y los soviéticos hubieran conseguido llegar hasta París, la ciudad de las luces se hubiera convertido en el centro de la Guerra Fría.

¿Llamativo? Sin duda, para alguien a quien le gusten las historias de espionaje. Pero la historia del gigoló-agente secreto (menuda combinación) Saint-Elme no se sostiene. Cuando se produce un asesinato en el área soviética y se solicita colaboración en las investigaciones, este reconocido espía es el elegido, dando al traste con cualquier sutileza en la infiltración. La autoría de las muertes es tan obvia desde el primer momento que el resto de la intriga política pierde fuelle. Me parece que en esta entrega Duval y Pécau no han conseguido desarrollar la trama en su totalidad.

En el apartado gráfico Gaël Séjourmé cumple con su cometido, aunque las expresiones faciales de los personajes dejan mucho que desear y se siente cierta frialdad en el dibujo. El color, sobre todo en las escenas nocturnas, sí es bastante destacable.

Creo que compraré la siguiente entrega de «El día D» para darle una nueva oportunidad a los autores y porque creo que cambiarán de temática, dejando un poco de lado la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias. Hay mucha historia que explorar.

El día D ¡Los rusos llegan a la Luna!

Día DHace poco se publicaron en España los tebeos de la serie Día D, en los que se explora qué hubiera ocurido si ciertos acontecimientos claves de la historia del siglo pasado hubiera sucedido de otra manera. Ante una idea tan sugerente como esta ucronía no pude resistirme y me hice con dos de ellos.

Me extrañó que el primero de ellos fuera en realidad el volumen 5 de lo publicado en Francia, pero como cada entrega es independiente supuse que sería debido al mayor tirón que pueda tener la entrega en la que Kennedy no muere asesinado que la conquista de la Luna por parte de los rusos. Aún así, decidí leerlo en el orden original y la primera entrega es esta “¡Los rusos llegan a la Luna!”.

Es un hecho constatado que cuando Armstrong puso el pie en la Luna la Unión Soviética abandonó una carrera espacial que era ruinosa ya que el “gran objetivo” se les había escurrido entre los dedos. En este tebeo, en cambio, son los soviéticos los que primero llegan a la Luna y ambas superpotencias establecen una pequeña colonia en nuestro satélite, donde se cree que ocurre una versión en miniatura de la Guerra Fría.

Cuando la trama llega a la base lunar me encontré con un problema que hizo que mi suspensión de la incredulidad cayera por los suelos y creo que esto ha influido negativamente en mi valoración del trabajo de los guionistas Fred Duval y Pécau. Se supone que los astronautas no se cortan el pelo porque los restos provocaban averías en todos los aparatos de la estación. De acuerdo con esto, pero, ¿por qué entonces están fumando durante la mayoría de las viñetas? ¿Es que la ceniza no provoca problemas? Este pequeño (o no) detalle hace que la lectura la haya realizado desde un punto más crítico. El giro final también parece más que obvio y la idea con la que los astronautas y cosmonautas piensan que pueden acabar con la Guerra Fría está extraída directamente de la serie V, como recordarán los más viejos del lugar.

El apartado gráfico está bien cubierto por un solvente Phillipe Buchet que muestra su versatilidad en los distintos escenarios en los que se desarrolla la historia y que capta a la perfección los rasgos característicos de los personajes históricos para que sean inmediatamente reconocibles. Es de agradecer el no muy velado homenaje a Stanley Kubrick y a su 2001.

En definitiva un tebeo que podía haber sido más interesante y que se queda en un mero pasatiempo. Espero que las otras entregas sean mejores.