The Monsters we Defy

Cuando vi que en la sinopsis de The Monsters we Defy definían la trama como un heist fantástico supe que tenía que hacerle un hueco en mi pila de lectura, porque me encantan las narraciones en las que se orquesta toda una complicada situación para llevar a cabo un robo encubierto, como en The Quantum Magician de Derek Kunsken, por ejemplo.

Leslye Penelope ha creado un escenario situado en el Washington de los años 20, con una documentación extraordinaria y con un profundo mensaje político sobre el racismo. La fantasía la aportan los poderes especiales del grupo de protagonistas, asociados todos con un trato con las entidades llamadas Enigmas (conocidas como djinns, o genios en otras culturas), gracias al cual consiguieron alguna habilidad extraordinaria, inevitablemente asociada a un precio que pagar por su uso. Me ha gustado mucho la presentación de cada personaje con su correspondiente flashback hacia el origen de su historia, un recurso bastante cinematográfico que en este libro encaja perfectamente.

La figura principal es Clara Johnson (basada en un personaje real) una joven de color a la que las peculiaridades de su nacimiento dotaron de poderes y que es capaz de hablar con los espíritus. Uno de los más poderosos de estos seres le encarga una tarea titánica, logra hacerse con un anillo de poder en manos de una de las personas más poderosas de Washington. Pero Clara está dispuesta a todo con tal de librarse de su maldición aunque para llevar a cabo el plan necesitará ayuda.

Como he mencionado antes, el elenco de personajes es variopinto y bastante bien retratado, aunque quizá lo más importante sea el mundo en el que se mueven, que sirve como paralelismo con el mundo real sobre el que tanto ha investigado la autora. La acción algunas veces se resiente porque la presencia de entidades mágicas modifica las reglas del juego y puede parecer algo tramposo el desarrollo. Aunque está bastante equilibrado y sigue cierta lógica, quizá es que ya estoy acostumbrada a sistemas mágicos más rígidos y contenidos, y he perdido algo del sentido de maravilla de la magia que no se explica.

La versión en audiolibro de Shayna Small le da mucha vida a la narración, con la consecución de diversos acentos (algunos muy marcados) para cada personaje.

En resumen, The Monsters we Defy es una fantasía que se puede considerar historia alternativa con un profundo mensaje antirracista y de igualdad social, muy enraizado en la realidad cultural de la comunidad negra.

Cubierta de Wings once Cursed and Bound

De casualidad me encontré en mi timeline esta novela, una fantasía urbana basada en la mitología tailandesa. Wings once Cursed and Bound de Piper J. Drake se publicará en abril de 2023.

Esta es la sinopsis:

Peeraphan Rahttana lives her life in Seattle, unaware of the complicated magical world spinning just beyond the shadows and mist…until a violent clash outside her dance rehearsal has her literally whisked off her feet. Her darkly brooding rescuer, vampire Bennet Andrews, claims to represent a secret organization dedicated to locating objects of myth and magic, tucking them safely away where they can do no harm?but he’s too late to save Peeraphan from a deadly curse.

Yet Peeraphan isn’t what she seems. Wings unbound, she’s a Thai bird princess of legend…and while the curse won’t kill her outright, it’s only a matter of time. Determined, Bennett sweeps Peeraphan deeper into a supernatural world far beyond anything she ever imagined in a desperate bid to find a solution…and an explanation for the powers even she doesn’t know how to define.

Her world may have changed overnight, but Peeraphan knows one thing for certain: she can’t go back to living as a human anymore. Not when she’s felt what it’s like to fly with Bennet by her side. She’s determined to keep her wings and her freedom…and defy anyone who would try to take them from her again

Mi traducción:

Peeraphan Rahttana vive en Seattle sin percibir el complicado mundo mágico que existe tras las sombras y la niebla… hasta que un violento choque justo a la salida de sus pruebas de baile hace que se tope con la realidad. Su salvador, el vampiro Bennet Andrews, afirma pertenecer a una sociedad secreta dedicada a localizar objetos mágicos para retirarlos de la circulación, pero llega tarde para salvar a Peeraphan de una maldición.

A pesar de todo Peeraphan no es lo que parece. Con sus alas desatadas, es una legendaria princesa-pájaro tailandesa y aunque la maldición no la matará directamente, solo es cuestión de tiempo. Determinado a salvarla, Bennett introducirá a Peeraphan en el mundo sobrenatural más allá de su imaginación, buscando una explicación de los poderes que ella misma no sabe definir.

Su mundo puede haber cambiado de repente, pero Peeraphan está segura de que no podrá volver a vivir como humana. No cuando ha sentido lo que es volar con Bennet a su lado. Está decidida a conservar sus alas y su libertad.. y derrotar a cualquiera que quiera privarla de ellas.

Esta es la cubierta:

The Jade Setter of Janloon

Las ediciones de novelas cortas que hace Subterranean Press son preciosas, pero también son prohibitivas para los que no estamos afincados en EE.UU. y no se pueden comprar en formato electrónico tampoco sin recurrir a alguna que otra triquiñuela. Pero, al menos de momento, la solución viene con los audiolibros, que si están disponibles internacionalmente.

Es por esto que en cuanto salió The Jade Setter of Janloon en formato audio me lancé a escucharlo, porque tras el fin de la saga Green Bone, me había quedado un vacío al despedirme de esos personajes tan queridos y ese escenario tan atractivo. En este sentido, The Jade Setter of Janloon cumple perfectamente su función tanto para los nostálgicos como yo como para los que deseen adentrarse en la saga sin tener conocimientos previos.

Esta novela corta es una precuela, está situada temporalmente antes de los sucesos que acontecen en Jade City, la primera entrega de la saga, por lo que es de lectura independiente. Pero Fonda Lee ha conseguido que también aparezcan personajes a los que conoceremos después, en una suerte de cameos o apariciones estelares que harán las delicias de los fans. Con poco más de 4 horas de audiolibro, la autora es capaz de presentarnos unos personajes a los que coger cariño, un pequeño esbozo de la cultura de Janloon y un “misterio” para unirlo todo y mantener el interés del espectador. Cada vez se nota más la maestría de la autora, que esperamos pronto nos ofrezca nuevas obras.

La narración por parte de Andrew Kishino, el lector habitual de la saga, es simplemente perfecta. Se ajusta como anillo al dedo a la historia, implicándose en los momentos de acción y especialmente en los de tensión emocional, que también los habrá a lo largo de la lectura.

Además, Fonda escoge en esta ocasión poner el foco de la historia no en los Green Bone y los enfrentamientos de clanes, si no en un pequeño taller situado en territorio neutral que será víctima de un robo que puede arruinar su reputación y su vida. Es una historia más íntima y personal, pero no por ello menos importante.

Recomiendo mucho la lectura de esta novela corta, tanto para quien ya conozca la saga como para quien quiera iniciarse en ella. En cualquier caso, no se verá decepcionado.

Ink & Sigil

Al parecer Kevin Hearne es el autor de una saga de fantasía urbana bastante popular, Iron Druid Chronicles, de la que esta novela es un spin-off. Como no conozco la saga anteriormente citada, pensé que esta sería una buena oportunidad para conocer la obra de Hearne y ver si adentrarme en la otra serie de novelas.

Lo cierto es que la fantasía urbana tiene esa parte palomitera y un tanto frenética que la hace apta para un consumo poco reflexivo, que te entretiene mientras lo estás leyendo pero que luego no te deja mucho poso. Quizá es una reflexión un tanto simplista, pero es justamente lo que me ha pasado con Ink & Sigil.

El protagonista en esta ocasión es Al MacBharrais, un sigil agent, un intermediario entre el mundo mágico y el humano especializado en la creación de runas y contratos mágicos para regular la presencia de lo feérico en este plano de existencia. La premisa es muy atractiva, y el personaje en sí no te dejará indiferente, sobre todo cuando empecemos a conocer su historia. Al está maldito, y no puede hablar durante mucho tiempo con nadie ya que provoca el odio en las personas con las que se relaciona. Con la tecnología moderna ha encontrado la forma de soslayar su maldición, pero no sin antes haber perdido a su familia y amigos. Es curioso cómo el autor diferencia las comunicaciones de Al con su marcado acento escocés cuando habla y las diferencias con los momentos en los que se comunica a través de una app que convierte texto en voz, con acento inglés. Se juega mucho con estas particularidades idiomáticas, algo que quizá a mí me pasa algo desapercibido ya que bastante tengo con entender la novela en inglés como para diferenciar el origen de cada palabra y su pronunciación, imagino que un lector nativo podrá apreciar estas sutilezas mejor que yo.

En cuanto a la narración, se trata de una trama de investigación de una red de trata de seres mágicos, orquestada por el ayudante de Al, muerto por accidente. Pero si tenemos en cuenta que es el séptimo ayudante que muere por accidente, lo mismo hay que ponerse a pensar que hay algo más detrás.

Es divertida la forma en que el autor mezcla el mundo actual con la magia y el folclore (principalmente irlandés), pero el asunto de la investigación avanza un poco a trompicones, más por las casualidades que por el mérito del protagonista. Los personajes secundarios cumplen su papel cómico o violento según va llegando el momento e incluso hay un cameo personajes de la otra saga, como no podía ser menos. No obstante, es un libro perfectamente válido por sí mismo, que hace una presentación del mundo muy correcta sin necesidad de apoyarse en las demás novelas y eso es meritorio y muy acertado para crear una nueva puerta de entrada a la saga. Es posible que haya habido referencias que se me hayan pasado por alto por mi desconocimiento, pero en ningún momento me he encontrado perdida en la lectura.

Ink & Sigil es un buen comienzo para una nueva saga, un libro que entretiene y despierta tu curiosidad, que no pasará a los anales de la literatura pero es que tampoco lo pretendía.

Jade Legacy

Creo que Fonda Lee ha conseguido rematar de una manera impecable esta saga familiar con una novela larga pero extremadamente fluida, dejando que los sentimientos estén a flor de piel.

Ya conocíamos los puntos fuertes de las anteriores novelas, pero en esta ocasión la autora decide agrandar la historia. Alarga el alcance temporal ya que hablamos de varias décadas, aumenta la dispersión de la historia gracias a las ramificaciones internacionales de la trama, aumenta el número de personajes que entran en liza… Una apuesta muy arriesgada que le sale extremadamente bien, porque los saltos temporales dentro de la narración son muchos, dejando grandes espacios de tiempo a la imaginación del lector. Esto habla muy bien de la planificación de la novela por parte de la autora, ya que la trama no se resiente por estas ausencias.

Ya he mencionado antes que se trata de un libro largo, más de 700 páginas que sin embargo pasan volando, porque nos sentimos tan involucrados en el devenir de la historia que es difícil dejar de leer para hacer otras cosas, siempre nos queda ese ansia de un capítulo más.

No me cabe duda de que unos de los puntos fuertes de la novela son las escenas de acción, perfectamente coregrafiadas por Fonda, a la sazón experta en artes marciales. Pero en esta ocasión se utilizan de una forma más espectacular las capacidades que el jade ofrece a sus usuarios, con momentos que no desentonarían para nada en una película de superhéroes. Además, con el paso del tiempo y las intrigas internacionales el jade comienza a estar disponible para más personas ajenas a la cultura kekonesa, por lo que también veremos nuevos usos de sus características, como protección contra explosiones.

Se concede mucha importancia a la estructura empresarial de los clanes, algo que ya se vio venir en Jade War pero que ahora cobra una importancia vital, ya que lo que está en juego es la continuidad de la propia existencia de los clanes. Vemos cómo se desarrolla ante nuestros ojos una guerra fría por el control de los recursos tanto dentro como fuera de la isla, con el territorio constantemente en disputa entre los grandes clanes y la presencia de actores internacionales que tratarán de influir para su propio beneficio.

Jade Legacy es también una novela de personajes, ya que conoceremos a la siguiente generación de los Kaul, aunque sigan teniendo más importancia aquellos con los que comenzamos el peregrinaje de esta saga. Un camino plagado de dolor y pérdida, de sufrimiento pero también de alegría, de rencor y venganza. Este aspecto de la novela es sin duda el que más mella hace en el lector, porque es imposible no empatizar con esta familia, a pesar de todos sus defectos y fallos.

En definitiva Jade Legacy es una obra muy ambiciosa pero que gracias a ello ha conseguido resonar en mi memoria durante mucho tiempo.

Black Water Sister

Con esta novela, Zen Cho deja de lado la fantasía histórica de sus dos obras anteriores The True Queen y Sorcerer to the Crown para ofrecer una obra mucho más acorde a los tiempos modernos. Hay que reconocer que el cambio le sienta bien, ya que en vez de utilizar un escenario más que trillado como es la Inglaterra de la regencia nos vamos a Malasia en la actualidad, algo más novedoso y atractivo.

Black Water Sister es una novela que representa perfectamente la Diáspora Asiática, aunque en este caso sus protagonistas vuelven a Malasia tras encontrarse con problemas económicos graves en Estados Unidos. La vuelta a los orígenes lleva muchas cosas asociadas, pero lo que no se esperaba Jessamyn Teoh es que su difunta abuela empezara a hablarle, al haberla escogido como médium para terminar las tareas pendientes que dejó en vida.

Con esta novela nos sumergimos en la cultura malasia, que combina tiburones de las finanzas con templos donde los dioses se manifiestan a través de los humanos, violentas bandas con familiares cotillas en una mezcla que resulta realmente más que entretenida. Me hace especial gracia el control de la vida de los vástagos de los ancianos de la familia, que aunque aquí se describe como una característica esencialmente asiática veo paralelismos claros con nuestro propio país. El hecho de que la protagonistas sea lesbiana no hace si no añadir un grado más de dificultad en mantener el secreto de su vida, ya de por sí bastante expuesta.

Por supuesto, la trama de misterio es el hilo principal de la narración, ya que solo vamos descubriendo poco a poco por qué la abuela tiene tanto interés en proteger el templo de las manos avariciosas del quinto hombre más rico del país, que quiere transformarlo en pisos para su venta con jugosos beneficios. Pero resultan bastante más atractivas las relaciones interpersonales y familiares de Jess.

A veces la narración es un poco atropellada porque están pasando bastantes cosas a la vez pero no resulta excesivamente complicado seguir el hilo.

En cuanto a la narración, mis más sinceras enhorabuenas para Catherine Ho, que lidia con gran pericia con el peculiar inglés que utiliza la autora, trufado de localismos. En ningún momento me ha resultado complicado seguir el libro en parte gracias a su estupenda labor de caracterización.

Se tratan temas de gran relevancia, como el racismo y la homofobia, tal vez no en demasiada profundidad pero se agradece que se hable de ellos. En definitiva nos encontramos ante un libro muy agradable de leer y muy entretenido, que presenta temas de gran actualidad aunque no profundice excesivamente en ellos y que nos deja con ganas de más obras de Zen Cho.

La última sonrisa en Sunder City

La selección de títulos con la que ha presentado su proyecto editorial Gamon en España me parecía muy acertada, con títulos de los que ya había hablado por aquí como Promise of Blood y Kings of the Wyld. Así que cuando tuve la oportunidad de leer La última sonrisa en Sunder City no la dejé escapar.

Lo más atractivo de libro es la construcción del entorno en el que tiene lugar la acción. Un mundo donde la magia dejó de existir por acción de los humanos, con consecuencias terribles para el resto de las criaturas que lo poblaban, todas mágicas y todas afectadas en mayor o menor medida por esta catástrofe. Los vampiros ya no pueden chupar sangre, las banshees pierden su voz… El resentimiento y la nostalgia por un pasado que no volverá son la fuerza motriz de una novela que narra la investigación de un caso de desaparición por parte de Fetch Phillips.

Se trata de una novela crespuscular, con tintes noir porque la investigación detectivesca es el hilo conductor que nos llevará a lo largo de las páginas de libro. Aunque el propio Phillips no se define como detective privado si no como hombre a sueldo, lo cierto es que cumple punto por punto las características comunes casi arquetípicas de estos personajes. Alcoholismo, adicción sustancias nocivas, violencia, soledad y cierta cabezonería para llegar hasta el fondo de los asuntos le pese a quien le pese. Luke Arnold utiliza estos recursos para construir una historia bastante tópica pero bien traída que a su vez enlaza con el pasado del protagonista. La prosa es funcional pero se adapta muy bien a lo que se quiere contar. El ritmo de la novela es constante y en ningún momento se hace pesado, favorecido también por la propia longitud de la obra, que no llega a las 300 páginas.

Arnold aprovecha para sentar las bases de un mundo que puede ser escenario para más historias, pero sin dar la sensación de que estamos ante una primera entrega de una saga. El libro es autoconclusivo y cierra bien el relato, pero claro, queda todo un mundo por explorar, especialmente las relaciones entre las razas mágicas tan perjudicadas por los humanos con un fondo de racismo que puede dar mucho juego. Ya existe una nueva entrega de las aventuras (más bien desventuras) de Fetch Phillips.

En cuanto a la edición en sí, es un libro en tapa dura con un tipo de letra que favorece mucho la lectura. La traducción es de Federico Cristante y aunque he de reconocer que algunas frases y giros me han descolocado, también es posible que sea debido a que ya no estoy acostumbrada a leer traducciones.

The Kingdom of Liars

La opera prima de Nick Martell es una fantasía clásica en su concepción, con un protagonista decidido a preservar el legado de su familia mancillado por su padre, que asesinó al príncipe heredero del reino cuando su labor era protegerlo. Sobre este hecho se basa toda la vida de Michael Kingman, marcado como traidor desde la ejecución de su padre, pero que aún así sigue viviendo en la misma ciudad, rodeado por personas que lo desprecian pero que aún así no se atreven a levantar la mano contra él, ya que quizá el propio rey quiera disponer en algún momento de su vida.

The Kingdom of Liars es una novela que avanza de forma morosa en su primer acto pero que luego va acelerando conforme se acerca el final, de forma que es necesario darle una oportunidad para ir desvelando los distintos misterios que se han creado en la vida de Michael. Todo esto aderezado por un sistema mágico que no se explica con mucha profundidad, pero que tiene una original forma de funcionar, ya que cada acto mágico puede conllevar la pérdida de memoria del que lo lleva a cabo. También se añade el comienzo de una revolución por la aparición de armas de fuego que dejan obsoleto todo el sistema de caballería imperante hasta el momento.

Aunque el protagonista principal y narrador en primera persona de la obra es Michael Kingman, es cierto que a su alrededor van apareciendo una gran cantidad de personajes que van aportando complejidad e información a la trama, rompiendo alguna de las normas no escritas de la literatura sobre presentar a los personajes al comienzo de la historia. Nick Martell sigue añadiendo más y más personas incluso cuando el libro está muy avanzado. Es una forma un tanto tramposa de ir dosificando la información, pero es cierto que de esta forma es capaz de modular cómo se van obteniendo nuevas piezas sobre el puzle del pasado de la familia Kingman.

Quizá lo más interesante de la novela sea este “misterio” que envuelve la caída en desgracia de la familia, porque Michael es un narrador no confiable aún a su pesar, como forzosamente debe serlo cualquier habitante de este mundo donde se puede jugar con las memorias de los demás a propósito con la magia y se pueden sufrir en las carnes propias este abuso de la magia involuntariamente. Esto permite a Martell jugar con lo que sabemos y con lo que no sabemos de una forma bastante correcta, aunque también es cierto que en ocasiones se le va de las manos.

Otro detalle que quizá sea necesario mejorar en la obra de Nick es el abuso de casualidades y casi deus ex machina que permite que se encuentren ciertos personajes que se tienen que dar información en un momento determinado de la narración o que se encuentren en el lugar adecuado en el momento justo cuando tiene lugar la “revelación”. Es una pena que se vean las costuras tanto en un libro que por otra parte me parece un estupendo debut.

Leerá con curiosidad la segunda entrega para saber si el autor ha corregido estos problemillas que tenía la novela y poder volver a sumergirme en un mundo a priori muy interesante.

Un poco de odio

Por si os parecieron poco las colaboraciones de lujo que tuvimos la semana pasada, aquí os traigo otra que no les va a la zaga. Pablo Bueno ha tenido a bien enviarnos su reseña sobre Un poco de odio, la versión traducida de A Little Hatred que ya comentamos por aquí.

Hace ya unas semanas el sello Runas publicó Un poco de odio, de Joe Abercrombie. La esperada continuación del mundo de La primera ley parece haber sido acogida con bastante entusiasmo por unos fans que cada vez cuentan con más fieles entre sus filas.

Y es que, a nuestro juicio, la espera ha merecido la pena. En esta nueva trilogía que comienza se nota que el bueno de Joe ha perfeccionado su método y todo funciona como un reloj.

Para empezar, hay que decir que el mundo no se ha detenido mientras esperábamos. La sociedad y la tecnología han seguido evolucionando de suerte que nos meten de lleno en una revolución industrial que nos recuerda a la de nuestra propia historia: fábricas expeliendo humo negro, barrios insalubres con trabajadores hacinados, revueltas obreras y destrucción de maquinaria… nuestro propio pasado se repite en Un poco de odio, pero a través de un espejo muy logrado.

Y es que Abercrombie tiene, al menos, dos talentos que descollan entre los demás: en primer lugar ese olfato prodigioso para captar la contradicción y la ironía en el pensamiento, en las intenciones y en las obras de los hombres. Es capaz de urdir intrigas como quien cose un jersey usando hilos de intereses que, ahí radica lo sorprendente, son tan propios de la realidad en que vivimos.

Y, por otra parte, está su extraordinaria capacidad para crear personajes y hacer que los conozcamos y que, los amemos o los odiemos, siempre nos fascinen. Y en esta ocasión no defrauda, sobre todo al presentarnos a toda una vieja guardia de buenos conocidos y, sobre todo, y digámoslo así, a los herederos más o menos naturales de estos. Dos o tres párrafos es todo lo que le hace falta para que primero nos interesemos y luego le cojamos cariño a la desconocida que abre la historia. Poco más o menos pasa con los demás.

Una de las cuestiones que más se han comentado es si es necesario conocer todo lo que va antes para leer este libro y la respuesta, sin duda alguna, es “no”. A los lectores veteranos les esperan grandes reencuentros, sorpresas y una mayor profundidad en la trama, pero, pese a esto, creo que puede ser una buena entrada a este mundo para quien todavía no conozca a Abercrombie. Sobre todo teniendo en cuenta que casi la totalidad de la acción recae sobre los hombros de los personajes recién llegados.

Yo, por mi parte, solo puedo recomendar a @Lordgrimdark más y más a cada libro suyo que leo.

La traducción al español ha corrido a cargo de Manu Viciano.

Espero que os haya gustado la colaboración de Pablo. Él ya sabe que tiene las puertas abiertas para cuando le apetezca comentar algo.

The City We Became

No me ha convencido para nada la nueva obra de N.K. Jemisin. Tengo entendido que si el lector está familiarizado con la ciudad de Nueva York, el libro resulta mucho más absorbente y atractivo, pero como no es mi caso, me he encontrado con una novela que pretende ser reivindicativa pero que se queda en el intento.

La antropomorfización de ciudades o entidades no es nada nuevo. Sin ir más lejos, en la divertidísima The Shambling Guide to NYC, Mur Lafferty ya dio voz a la misma ciudad que ocupa el eje central de este libro. En Ríos de Londres, Ben Aaronovitch nos presenta a los avatares de los ríos de la ciudad y seguro que se os ocurren más ejemplos. Así que, al menos por esa parte, la labor de Jemisin no es totalmente original.

La obra está escrita con un lenguaje moderno y en ocasiones complicado, rozando el slang. Es una elección consciente y adecuada por parte de la autora, ya que si pretende que los avatares de cada barrio de la ciudad sean creíbles, la forma más fácil para conseguirlo es adecuar su forma de hablar y actuar al momento presente. Los riesgos que corre, sin embargo, son dos: la generalización (si eres de tal barrio te tiene que gustar tal cosa) y anclar demasiado la obra en el presente, por lo que envejecería de forma muy acusada en poco tiempo. Este segundo aspecto es menos preocupante, ya que la trama fantástica aleja la obra tanto de la realidad que no llamaría la atención este hecho.

Me gustaría que el tono reivindicativo de la obra, muy volcado en asuntos sociales y en exponer las desigualdades de la gran ciudad, así como la gentrificación y otros temas, tuvieran algo más de sustento. Aunque parecen ser el motor que ha llevado a Jemisin a escribir la obra, la envoltura fantástica con que agrupa estas críticas es demasiado endeble y frágil. Toda la estructura del nacimiento de ciudades cuando se alcanza una determinada masa crítica podría ser interesante, pero acaba quedando en nada, aludiendo en todo momento al “esto es como se ha hecho siempre” y “¿por qué habrá cambiado lo tradicional?”. Además conforme avanza la lectura y especialmente en la parte final, el interés va menguando capítulo a capítulo y párrafo a párrafo. Y he descubierto que es la primera parte de una trilogía… que no tengo intención de seguir leyendo.

La obra está editada en español como La ciudad que nos unió con traducción de David Tejera.