Un poco de odio

Por si os parecieron poco las colaboraciones de lujo que tuvimos la semana pasada, aquí os traigo otra que no les va a la zaga. Pablo Bueno ha tenido a bien enviarnos su reseña sobre Un poco de odio, la versión traducida de A Little Hatred que ya comentamos por aquí.

Hace ya unas semanas el sello Runas publicó Un poco de odio, de Joe Abercrombie. La esperada continuación del mundo de La primera ley parece haber sido acogida con bastante entusiasmo por unos fans que cada vez cuentan con más fieles entre sus filas.

Y es que, a nuestro juicio, la espera ha merecido la pena. En esta nueva trilogía que comienza se nota que el bueno de Joe ha perfeccionado su método y todo funciona como un reloj.

Para empezar, hay que decir que el mundo no se ha detenido mientras esperábamos. La sociedad y la tecnología han seguido evolucionando de suerte que nos meten de lleno en una revolución industrial que nos recuerda a la de nuestra propia historia: fábricas expeliendo humo negro, barrios insalubres con trabajadores hacinados, revueltas obreras y destrucción de maquinaria… nuestro propio pasado se repite en Un poco de odio, pero a través de un espejo muy logrado.

Y es que Abercrombie tiene, al menos, dos talentos que descollan entre los demás: en primer lugar ese olfato prodigioso para captar la contradicción y la ironía en el pensamiento, en las intenciones y en las obras de los hombres. Es capaz de urdir intrigas como quien cose un jersey usando hilos de intereses que, ahí radica lo sorprendente, son tan propios de la realidad en que vivimos.

Y, por otra parte, está su extraordinaria capacidad para crear personajes y hacer que los conozcamos y que, los amemos o los odiemos, siempre nos fascinen. Y en esta ocasión no defrauda, sobre todo al presentarnos a toda una vieja guardia de buenos conocidos y, sobre todo, y digámoslo así, a los herederos más o menos naturales de estos. Dos o tres párrafos es todo lo que le hace falta para que primero nos interesemos y luego le cojamos cariño a la desconocida que abre la historia. Poco más o menos pasa con los demás.

Una de las cuestiones que más se han comentado es si es necesario conocer todo lo que va antes para leer este libro y la respuesta, sin duda alguna, es “no”. A los lectores veteranos les esperan grandes reencuentros, sorpresas y una mayor profundidad en la trama, pero, pese a esto, creo que puede ser una buena entrada a este mundo para quien todavía no conozca a Abercrombie. Sobre todo teniendo en cuenta que casi la totalidad de la acción recae sobre los hombros de los personajes recién llegados.

Yo, por mi parte, solo puedo recomendar a @Lordgrimdark más y más a cada libro suyo que leo.

La traducción al español ha corrido a cargo de Manu Viciano.

Espero que os haya gustado la colaboración de Pablo. Él ya sabe que tiene las puertas abiertas para cuando le apetezca comentar algo.

The City We Became

No me ha convencido para nada la nueva obra de N.K. Jemisin. Tengo entendido que si el lector está familiarizado con la ciudad de Nueva York, el libro resulta mucho más absorbente y atractivo, pero como no es mi caso, me he encontrado con una novela que pretende ser reivindicativa pero que se queda en el intento.

La antropomorfización de ciudades o entidades no es nada nuevo. Sin ir más lejos, en la divertidísima The Shambling Guide to NYC, Mur Lafferty ya dio voz a la misma ciudad que ocupa el eje central de este libro. En Ríos de Londres, Ben Aaronovitch nos presenta a los avatares de los ríos de la ciudad y seguro que se os ocurren más ejemplos. Así que, al menos por esa parte, la labor de Jemisin no es totalmente original.

La obra está escrita con un lenguaje moderno y en ocasiones complicado, rozando el slang. Es una elección consciente y adecuada por parte de la autora, ya que si pretende que los avatares de cada barrio de la ciudad sean creíbles, la forma más fácil para conseguirlo es adecuar su forma de hablar y actuar al momento presente. Los riesgos que corre, sin embargo, son dos: la generalización (si eres de tal barrio te tiene que gustar tal cosa) y anclar demasiado la obra en el presente, por lo que envejecería de forma muy acusada en poco tiempo. Este segundo aspecto es menos preocupante, ya que la trama fantástica aleja la obra tanto de la realidad que no llamaría la atención este hecho.

Me gustaría que el tono reivindicativo de la obra, muy volcado en asuntos sociales y en exponer las desigualdades de la gran ciudad, así como la gentrificación y otros temas, tuvieran algo más de sustento. Aunque parecen ser el motor que ha llevado a Jemisin a escribir la obra, la envoltura fantástica con que agrupa estas críticas es demasiado endeble y frágil. Toda la estructura del nacimiento de ciudades cuando se alcanza una determinada masa crítica podría ser interesante, pero acaba quedando en nada, aludiendo en todo momento al «esto es como se ha hecho siempre» y «¿por qué habrá cambiado lo tradicional?». Además conforme avanza la lectura y especialmente en la parte final, el interés va menguando capítulo a capítulo y párrafo a párrafo. Y he descubierto que es la primera parte de una trilogía… que no tengo intención de seguir leyendo.

La obra está editada en español como La ciudad que nos unió con traducción de David Tejera.

The Heart of the Circle

Llegué a leer The Heart of the Circle por recomendación en Twitter de Seanan McGuire, para que luego digan que el boca oído no funciona como estrategia de marketing para vender libros. Tenía bastantes puntos interesantes, como la localización en Tel Aviv, una ciudad que no suele ser el foco de libros fantásticos y unos personajes con poderes «mágicos» capaces de escoger entre líneas temporales futuras para su mayor interés o modificar sensaciones, entre otras capacidades. Suena un poco a entorno superheroico pero no lo es, porque estos personajes están oprimidos. Hay vagas referencias al estado de los hechiceros en otros países y la cosa es bastante peor que en Israel. En Estados Unidos viven en reservas apartados de los «normales» y en Rusia son drogados desde jóvenes para volverlos adictos y que el estado los pueda controlar.

Keren Landsman pretende hacer una alegoría de la opresión en el mundo actual con un paralelismo bastante utilizado en la novela juvenil. Hay reuniones mensuales de los hechiceros para reclamar sus derechos, pero siempre acaban con violencia y muerte principalmente provocada por grupos radicales antimagos mientras la policía hace la vista gorda.

El libro requiere del lector demasiada suspensión de la incredulidad, porque el mundo inventado por la autora no se sostiene mucho. El hecho de que haya una cantidad bastante considerable de la población que tiene casi superpoderes y que aún así sean los oprimidos es difícil de digerir. Que la policía no haga caso a los actos de violencia repetitivos en las manifestaciones puede llegar a entenderse, pero que ignoren los asesinatos parece excesivo. En ningún momento se explican los límites de la magia, salvo algunas nociones vagas sobre el desgaste de los poderes y cómo hace falta recargarlos con la energía proporcionada por los «normales». Y resulta cansino la cantidad de tiempo que se pasan sin hacer nada esperando a ver qué pasa. Un poco de vida, por favor.

En general, se trata de un libro que pretende jugar en varios niveles (romance, literatura fantástica, reivindicativa) y no alcanza su objetivo en ninguno de ellos, así que no lo puedo recomendar.

Magic for Liars

Me gustan las novelas de detectives desde siempre, aunque no puedo considerarme ninguna experta. Por eso, cuando me encontré con Magic for Liars, un libro donde una detective privada investiga un posible crimen en un instituto de enseñanza mágica, ya estaba predispuesta a que me gustara. Pero es que además Sarah Gailey ha conseguido entrelazar la parte mágica con la investigación en sí de forma que es necesaria pero no determinante.

Ivy Gamble es la protagonista de la historia, una detective privada de poca monta con una relación prácticamente inexistente con su hermana melliza, que es profesora en un instituto mágico. La magia está presente en la vida diaria de algunas personas, pero no influye en la de Ivy, por ejemplo. Esta normalización del elemento fantástico exige un poco de suspensión de la incredulidad por parte del lector, porque si hay magia… ¿para qué hace falta echarle gasolina al coche? y cosas así. La autora evita este problema restrigiendo geográficamente la novela al propio instituto, dando algunas pinceladas de magia a acciones cotidianas y manteniendo el resto de las interacciones en un nivel «mundano».

El aspecto detectivesco de la novela no incluye pruebas forenses, porque el crimen, de existir, se cometió hace meses. Toda la investigación se realizará a base de entrevistas con los afectados e investigación de campo, con finales de jornada a base de chupitos y cocktails que nos lleva por terrenos conocidos del alcoholimo inherente a los detectives privados.

Me gusta como la autora se dedica a destrozar el mito de «elegido que cumplirá la profecía» y la exaltación del personaje medio que a pesar de sus limitaciones es capaz de seguir adelante y conseguir sus objetivos. Aunque lo cierto es que Ivy toma algunas decisiones extrañas a lo largo del libro, sí que vemos su evolución precisamente gracias a la investigación del caso.

Me parece importante destacar el aspecto psicológico de la novela, que da mucha importanca a las relaciones personales, sean estas familiares o profesionales. El peso emocional de la novela es bastante importante, desde la desgraciada muerte de la madre de las mellizas en un pasado que marcará por completo el resto de sus vidas a la relación entre los hermanos que se disputan el título de «elegido». Es curioso el contraste de las relaciones entre ambas parejas, cuyos paralelismoa le sirven a Gailey para explorar esas difíciles interacciones familiares.

Y además Magic for Liars es bastante corto, otro punto positivo que tener en cuenta. Es un libro que quizá no convenza a todo el mundo, pero que a mi me ha entretenido mucho.

Entrevista a Gareth Hanrahan

Hacía tiempo que no os traía ninguna entrevista, así que para que quitarnos esa espinita y en colaboración con Sense of Wonder donde podéis leerla en inglés, os presentamos esta conversación con Gareth Hanrahan, autor de la notable The Gutter Prayer.

Nos conocimos en Dublín en la Worldcon. ¿Vas de forma regular a este tipo de convenciones? ¿Qué te parecen?

Voy a muchas convenciones de juegos, que son parecidas pero no exactamente iguales. La Worldcon de Dublín fue mi primera convención de ciencia ficción y fantasía tras mucho tiempo. Las convenciones pueden ser experiencias maravillosas si llegas a ellas con el estado mental adecuado o una vez que tienes el grupo adecuado de amigos. Hay algunas convenciones que son como reuniones anuales y las espero con ansia todo el año.

Trabajas como diseñador de juegos y ahora estás escribiendo novelas. ¿Cuáles son los puntos en común entre ambos mundos, si es que existen?

Todavía trabajo como diseñador de juegos, mi trabajo es inventar cosas sobre elfos y vampiros. Hay varios elementos comunes: son modelos de contar historias, hay que desarrollar los personajes y su historia para crear una experiencia emocional. La diferencia es dónde ocurre ese desarrollo: una novela está más o menos formada cuando llega a las manos de un lector, mientras que un juego solo existe cuando ve mesa.

La mayor diferencia, para mí, son los finales abiertos. Una novela necesita llegar a una conclusión. Los juegos, sin embargo, tienden a expandirse por subtramas que a veces ni siquiera tienen conclusión y cuando lo hacen, es más un toque final que una conclusión planificada cuidadosamente.

¿Cuál es tu RPG favorito? ¿Prefieres ser jugador o master?

No tengo un RPG favorito. Es decir, si me pusieras una pistola en la cabeza y me obligaras a elegir, probablemente balbucearía Call of Cthulhu, pero hay demasiados juegos que me encantan. Dungeons and Dragons, Nobilis, Night’s Black Agents, The One Ring, Unknown Armies…Ahora mismo estoy jugando una campana de Warhammer Fantasy y voy a empezar un Yellow King.

Normalmente prefiero ser master, pero también es buena idea ver el juego desde el otro lado. Te mantiene humilde…

¿Tu pasado como jugador de rol te ayuda a la hora de escribir fantasía?

Si, muchísimo… hasta cierto punto. Realmente, muchas de las herramientas y técnicas que ya conozco me son muy útiles, especialmente a la hora de crear el mundo y el desarrollo a pequeña escala, para crear un mundo coherente y verosímil dentro de sus propias reglas alocadas. Pero en algunas ocasiones mis instintos como jugador de rol y diseñador de juegos chocan con lo que funciona a la hora de escribir una novela y he tenido que “desaprender” algunas cosas, pero en resumen sí que ha sido útil.

¿Qué nos puedes decir sobre tus premios ENnie?

Los premios ENnie son unos de los más importantes en los juegos de mesa. He conseguido unos cuantos, principalmente por un proyecto que coescribí con Kenneth Hite (y, técnicamente, con Bram Stoker) llamado The Dracula Dossier. Convertimos la novela Drácula en un suplemento del juego, revelando su historia secreta como un informe de resultado escrito por la inteligencia británica tras un intento fallido de reclutar al vampiro. Lo completamos con anotaciones, otros personajes y lo conectamos a una campaña épica de espionaje moderno y terror. El año que lo lanzamos barrió en los premios, algo increíblemente gratificante.

¿Cuál sería tu frase de marketing para vender The Gutter Prayer? ¿Quién es tu personaje favorito del libro?

En una ciudad de alquimistas y extraños dioses, tres ladrones se encuentran con el equivalente fantástico del Proyecto Manhattan. Como no entienden lo que han encontrado, lo intentan utilizar para derrocar al corrupto líder del gremio de ladrones. Hay muchas explosiones y apuñalamientos.

Mi personaje favorito… Es extraño, pero me cae muy bien Effro Kelkin, un personaje relativamente poco importante. Es un político mayor, ambicioso y cascarrabias que solía mandar en la ciudad hasta que los alquimistas lo echaron. Soy muy fan de las intrigas políticas y de las duplicidades, pero ha sido guay poder introducir esto como elemento adicional en una matanza fantástica.

¿Qué nos puedes decir sobre tu nuevo libro, The Shadow Saint?

The Shadow Saint es la secuela de The Gutter Prayer y tiene lugar aproximadamente un año después. La ciudad de Guerdon se está recuperando de los acontecimientos de la primera novela, y hay nuevas facciones y poderes que se quieren aprovechar de las ruinas. La narración se centra en los esfuerzos de dos de estas facciones (los necromantes de Haith y los fanáticos seguidores de los dioses locos de Ishmere) para controla Guerdon. También veremos otros personajes capturados en mitad de estas intrigas.

¿Has tenido contacto con alguna editorial española interesada en tu trabajo?

No creo, al menos no he tenido noticias de ninguna oferta. Los derechos rusos y turcos ya se han vendido, pero eso es todo. Me encantaría que me tradujeran al español. Hay algunos bloggers españoles a los que les ha gustado el libro y estaría muy bien tener una audiencia mayor allí.

¿Hay algo más que te gustaría comentar? ¿Qué puedes decirnos de tus nuevos proyectos?

Acabo de terminar de escribir los diálogos del videojuego Paranoia: Happiness is Mandatory. Mi juego Night’s Black Agents: Solo Ops (un juego para un jugador y un master, imagínate Jason Bourne contra Drácula) acaba de publicarse, justo como Hideous Creatures: A Bestiary of the Cthulhu Mythos. Estoy trabajando en una campaña del RPG One Ring titulada Errantries of the King, situado en Gondor en los años anteriores a la Guerra del Anillo. Y también estoy trabajando en otra novela (nota de Leticia: se trata de la tercera entrega de la trilogía, esta noticia se publicó después de terminar la entrevista)…

Muchas gracias a Gareth por haber contestado a nuestras preguntas y a Elías por colaborar en su publicación. Espero que os haya interesado y que os lancéis a por The Gutter Prayer, seguro que os satisfará.

Jade War

Jade City fue un inicio interesante para una saga de fantasía que se inclinaba bastante por el thriller más que por el propio toque fantástico. Con Jade War Fonda Lee consigue evitar el temido síndrome del segundo libro expandiendo la historia con la inclusión de algunos personajes nuevos y sobre todo con una ampliación de escenario que podía ser arriesgada pero que funciona bien.

Algo bastante notable a lo que no hice referencia en la reseña anterior es la descripción de las escenas de acción. Es cierto que con los poderes del jade la autora tiene una ventaja en la espectacularidad de los enfrentamientos, pero ellos no óbice para reconocer que la «coreografía» está muy conseguida. La autora practica artes marciales y es posible que esto influya en el realismo de las luchas.

La trama va creciendo, aunque la base sigue siendo el enfrentamiento entre los dos clanes más poderosos de la isla, las ramificaciones alcanzan escala internacional. Por más que los implicados crean que es una lucha por el honor y por mantener las tradiciones, no deja de ser una avariciosa pelea por el poder. En el desarrollo de este segundo libro, se pierde parte de la empatía que podríamos haber desarrollado en Jade City por ciertos personajes, ya que son capaces de sacrificarlo todo por su interpretación tergiversada de los ideales que siguen.

Se da mucha importancia a la parte empresarial de los clanes, como si el control de las calles se hubiera convertido en un objetivo secundario. Esto me hace pensar en la modernización de las mafias internacionales y creo que Lee establece un paralelismo bastante acertado entre el crimen organizado en el mundo real y su propia versión novelizada.

Me gusta bastante la evolución de los personajes, especialmente el conflicto interno de Shae a lo largo de toda la narración y cómo se va endureciendo para hacer lo que sea «necesario». Anden va ganando importancia en su camino hacia la madurez y los secundarios también están a la altura de lo esperado. Es cierto que algunas casualidades y encuentros inesperados permiten a Fonda que los personajes obtengan información a la que no podrían tener acceso de otra forma y que en ocasiones abusa del «y perdió el conocimiento» para que creamos que ha muerto algún personaje cuando no es así, pero en resumen se trata de un libro muy entretenido y estoy interesada en leer el desenlace de la historia.

16 Ways to Defend a Walled City

KJ Parker es un autor que me gusta mucho, de hecho tengo a medias un pequeño proyecto para ponerme al día con su obra larga, que no la conozco demasiado. Así que cuando 16 Ways to Defend a Walled City llegó a mi libro electrónico después de haberlo tenido adquirido en preventa desde ni me acuerdo cuándo, me puse con él inmediatamente.

No creo que está novela se pueda definir como la fantasía habitual, aunque se desarrolle en un mundo distinto al nuestro las similitudes son bastantes. Pero no me hace falta que haya magos para disfrutar enormemente de la historia de Orhan, el ingeniero.

Lo primero que me gustaría destacar es el exquisito uso de la primera persona a lo largo de todo el libro, con un narrador no confiable, que nos da la información que él estima oportuna en cada momento y que además, interpreta las acciones de los demás a través de su propio prisma, por lo que podemos llegar a conclusiones muy distintas a las que se expresan en las páginas.

En algún momento he definido el libro como pr0n para ingenieros. Si Ian Sales entraba en cada mínimo detalle técnico en Adrift on the Sea of Rains, Parker nos da una lección de tecnología bélica y no bélica de un periodo equivalente a la Edad Media. Ya habíamos podido disfrutar de algún ensayo al respecto en Academic Exercises, es en 16 Ways to Defend a Walled City donde asistimos a una sucesión de clases magistrales imbuidas en una narración. Desde el funcionamiento de un fundíbulo a el calafateado de barcos, pasando por la creación de armaduras o el trabajo de un zapador en un asedio, todo narrado de una forma tan didáctica como entretenida, aderezado de momentos de humor.

Y es que el humor es uno de los estandartes de los libros de Parker y aquí sigue teniendo una presencia importante. Se trata de un humor inteligente, con críticas veladas al poder imperante, a los enfrentamientos de clases y a muchos más temas que es tratan con una profundidad sorprendente.

No dudéis en coger esta obra de Parker entre vuestras manos. No os arrepentiréis.

The Arm of the Sphinx

Hoy tenemos el honor de presentar una reseña de @mertonio, que últimamente se prodiga poco por estos lares. Os dejo con su interesante comentario sobre Arm of the Sphinx, la segunda entrega de los Libros de Babel de Joshia Bancroft. ¡Muy recomendable!

Arm of the Sphinx es la segunda parte de la tetralogía que el desconocido Joshia Bancroft dedica a la torre de Babel y a las aventuras (casi más bien desventuras) de Thomas Senlin.

En el primer libro nos encontrábamos con Senlin solo vagando por la torre y descubriendo a las malas las diferentes sociedades de los ringdoms que la componen. Era un viaje eminentemente solitario, con Senlin cruzándose con secundarios de todo pelaje y luchando por sobrevivir y conservar su libertad. El enfoque centrado en los propios ringdoms, sus particularidades y una no muy velada crítica social (el individualismo, la estupidez de la masa, el mal innato en el ser humano, etc.) y la narración proveniente de un sólo personaje convierten a Senlin Ascends en una novela un tanto introspectiva.

En Arm of the Sphinx Senlin comparte protagonismo y, aunque en un principio pensé que diluir su presencia reduciría el efecto adictivo de la novela, no ha sido así ni mucho menos. El casting de personajes es brillante. Cada uno perfectamente perfilado y con una voz clara. La novela se beneficia de un sutil cambio de estilo, pasando de ser un viaje kafkiano a una historia de aventuras. Escuchando esta segunda parte y reflexionando un poco me he dado cuenta de una cosa muy loca:Arm of the Sphinx comparte muchos parecidos con el famoso manga One Piece. Un protagonista completamente decidido a lograr su objetivo a toda costa, un reparto muy variado (cada uno con su rol dentro del grupo y habilidades especiales), piratas (¡voladores!) y un reno antropomórfico, ¡que ejerce las veces de doctor! No sé si Bancroft ha querido homenajear a Eichiro Oda o es todo una casualidad, pero no podía dejar de mencionarlo.

Bancroft divide sus energías en presentar los diferentes ringdoms y en estudiar las fuerzas que luchan por el control de la torre. Los escenarios siguen siendo de una imaginación desbordante (aunque personalmente los Beer-me-go-round de la primera entrega, una especie de plataformas donde mientras pedaleas puedes beber toda la cerveza que quieras, me tienen conquistado) y no dejo de desear que muestre más y más de los secretos de Babel.

El componente fantástico se hace más acusado en esta segunda entrega. En la primera nos encontrábamos con maquinaria adecuada a una época imprecisa (un equivalente al siglo XIX a mi entender) pero plausible. Sin embargo, los locos ingenios mecánicos se multiplican (junto con otras cosas que dejaremos en el aire) y contribuyen al magnífico worldbuilding.

El ritmo es desigual, dejando partes del libro frenéticas y con mucha acción intercaladas con otras quizá demasiado pausadas. En cualquier caso es un fuerte contraste con el primer libro, que aunque no es ni mucho menos aburrido sí tiene un transcurrir más pausado. Bancroft mantiene un buen equilibrio en el uso de los diferentes puntos de vista y consigue mantener el interés.

Sigo sorprendido que un planteamiento tan novedoso y un primer libro tan pulido como Senlin Ascends haya pasado desapercibido durante más de cuatro años. Espero que la jugada (obtener los derechos de un libro autopublicado) le haya salido bien a Orbit, aunque a juzgar por la velocidad a la que ha sacado los tres primeros libros y sus correspondientes audiolibros han decidido apostar fuerte por Bancroft. Esta tetralogía sería ideal para ser traída a España, donde destacaría por ser el resultado de una combinación de ingredientes que no se ven mucho.

En el momento de escribir esta reseña ya he escuchado placenteramente la tercera parte y sólo puedo decir que espero con ansia la cuarta (y última) y descubrir todos y cada uno de los misterios de la torre de Babel, a la que mucha gente llega pero de donde nadie sale.

De nuevo, muchas gracias a @mertonio por hacernos un hueco en su apretada agenda para deleitarnos con una reseña que hace justicia a un muy buen libro.

The Black God’s Drums

Esta novela corta entró en mi radar por su nominación a los premios Nebula y me alegro de que haya sido así. Se trata de una historia situada en Nueva Orleans, pero en una corriente de tiempo alternativa realmente atractiva, que muestra menos de lo que en realidad se puede atisbar y que me deja con ganas de seguir explorando este mundo, si es que el autor vuelve a escribir algo con esta localización.

Aunque en principio la narración puede parecer un poco manida, con una huérfana que subsiste en los intersticios de la sociedad robando lo que puede, lo que realmente me fascina es el tapiz que se teje con las distintas naciones que han surgido de la desintegración de los Estados Unidos tras la guerra de Secesión. En esta mezcolanza de culturas, idiomas y razas, se puede notar la energía pulsante de una ciudad llena de vida.

También la presencia de dioses que intervienen en las vidas de los personajes es un añadido importante aunque no sea demasiado original. Lo cierto es que el autor, P. Djèlí Clark, ha tomado referencias bastante clásicas, como lo que he mencionado anteriormente o las aeronaves que navegan a sus anchas por los cielos pero ha añadido una salsa cajún personal que hace de The Black God’s Drums un aperitivo delicioso.

Me han gustado especialmente las menciones a distintas mitologías, especialmente africanas y caribeñas, con su plétora de divinidades veleidosas y vivarachas.

No es una lectura especialmente fácil porque algunos diálogos están escritos fonéticamente y tenemos que imaginarnos cómo se oye lo que está escrito para desvelar el verdadero significado. Esto solo ocurre en algunas ocasiones, pero al menos a mí me ha costado algo de trabajo desentrañar lo que se referenciaba en cada momento.

Quizá lo de menos sea la trama, con un desarrollo bastante previsible pero que deja abierta la puerta a nuevos relatos con los mismos protagonistas, donde quizá se podría profundizar en el delicado equilibrio de poderes que se ve entre bambalinas entre las distintas naciones libres del Caribe. Un autor al que habrá que seguir.

Senlin Ascends

Menuda joya se me había escapado entre las manos con este Senlin Ascends. Es complicado definir una novela como de aprendizaje cuando el protagonista principal ya no va a cumplir los treinta, pero creo que sería una buena hipótesis inicial. También es una novela de viajes y de descubrimiento de nuevos lugares, a pesar de que todos estos sitios estén situados geográficamente en el mismo lugar.

Por resumirlo de otra manera, se me ocurre esta sinopsis:

Cuando Senlin y su esposa en su viaje de novios se aproximan a la Torre de Babel, nunca podrían haber imaginado la aventura en la que se embarcaban. Este destino turístico prominente oculta mucho más de lo que ninguno de ellos podía esperar.

Al escribir suele ser difícil encontrar el equilibrio entre el escenario, los personajes y la propia trama. Josiah Bancroft comienza su narración de una forma excesivamente pausada para mi gusto, pero me parece que solo estaba cogiéndole el tempo a la novela. Lo que comienza siendo casi una charada acaba desarrollándose en un descubrimiento personal. No quiero incidir más en los misterios del libro, para dejar que os pueda sorprender del mismo modo que me pasó a mí, pero sí que hay otros aspectos que creo que son interesantes.

La caracterización de los personajes es notable. A pesar de parecer estereotipos al principio (un severo maestro de escuela, una esposa huida de un matrimonio de conveniencia…) el desarrollo es contrario al que esperaríamos y aún así, coherente con lo que va sucediendo. Me gustaría también incidir en el despliegue de imaginación de Bancroft conforme va describiendo cada nuevo espacio, pero esto es algo que se puede apreciar mejor conforme más avanzamos en la lectura de los siguientes tomos. Los múltiples detalles que va desgranando cada capítulo son semillitas que darán lugar a tramas complejas en las siguientes entregas.

En cuanto a la forma en la que está escrito, la prosa está bastante trabajada, pero baste decir que no pude evitar lanzarme sobre la segunda entrega conforme terminé la primera. No es solo la forma en la que está escrita, si no también lo que va contando. Bancroft ha sido capaz de despertar nuestra empatía casi desde el principio, pero seguimos leyendo por el interés de la trama y los misterios que se van desvelando. Y tampoco puedo pasar por alto las reflexiones sobre la naturaleza humana a las que dan lugar estos extractos de la sociedad acumulados uno sobre otro. Como un geólogo puede contar una historia estudiando los estratos, el autor es capaz de desarrollar una cronología completa a base de pinceladas, párrafos y lecturas. Os recomiendo muchísimo su lectura.