Weaver’s Lament

La primera entrega de las historias gaslamp fantasy de Emma Newman me dejó con ganas de más, así que en cuanto cayó en mis manos Weaver’s Lament me puse con él y he de decir que prácticamente lo devoré.

Newman sigue utilizando ese tono entre ingenuo y reivindicativo que es característico de la protagonista, que se revuelve ante las injusticias, pero que por un mal entendido sentido del deber familiar supedita sus creencias al bienestar de su hermano.

Afortunadamente, esta entrega no sufre para nada del síndrome del segundo libro, es más, se aprovecha de que el mundo ya está más o menos definido para centrarse en la historia. Me gusta especialmente el “realismo” de la narración, si me permitís esta expresión, porque aunque la explicación de lo que ocurre en el telar es mágica, todo lo que la envuelve es perfectamente creíble.

Se podría entender el sufrimiento y la pérdida de “alma” de los trabajadores como una metáfora de la alienación que sufrieron los obreros de la Revolución Industrial, asi como la persecución de los peligrosos agitadores socialistas que amenazan la estabilidad. Las insalubres condiciones laborales, el trabajo infantil, los frecuentes accidentes… todo está permitido para el beneficio del patrón.

Todo esto no quiere decir que Weaver’s Lament sea un panfleto. La parte mágica es entretenida y las relaciones interpersonales avanzan para la que será la tercera entrega de la serie. Pero todo esto parece poco importante respecto al aspecto social del libro. ¿Lo habéis leído? ¿Os da la misma impresión que a mí?

Brother’s Ruin

Esta novella situada en el periodo de la Regencia en una Inglaterra donde la magia es posible resulta ser una excelente puerta de entrada al comienzo de una nueva serie y a la obra de Emma Newman.

El editor ubica esta historia dentro de algo denominado gaslamp fantasy (si, yo también tuve que buscarlo en la Wikipedia) pero si os digo que la ambientación recuerda a Jonathan Strange and Mr. Norrell todo quedará más claro. Con este encuadre lo primero que salta a la vista es que no es excesivamente original, pero es que no le hace falta. Lo que hace lo hace muy bien.

La historia se centra en las andanzas de Charlotte Gunn, una joven de una familia de clase media que es más de lo que aparenta ser. Aúna una carrera secreta como ilustradora de libros bajo pseudónimo masculino con un secreto todavía más peligroso: su capacidad mágica.

Y es que en este mundo inventado por Newman, cualquier persona que pueda realizar magia ha de entrar inmediatamente al servicio del Estado, antes de que pierda el control sobre sus poderes. Familia, trabajo… todo queda atrás.

Respecto a la ambientación las clases de magia posibles están bien planteadas y en general me gusta el tono amable en el que se desarrollan los acontecimientos que no son para nada agradables. Me resulta un poco repetitiva la obsesión de la protagonista por los rizos masculinos y la tendencia de los dedos de sus pies a tener vida propia en presencia de otro de los personajes, pero entiendo que es una forma de reflejar la ingenuidad de la época.

También me gusta el ligero (ligerísimo) tono reivindicativo que tiene Charlotte, en conflicto porque quiere llevar las riendas de su propia vida y a la vez ajustarse a los estándares sociales de la época (algo a todas luces imposible).

En resumen, Brother’s Ruin resulta una lectura agradable y que deja planteado un universo muy interesante en el que desarrollar nuevas historias.