Portada de The Labyrinth Index

Ya tenemos aquí la que será portada de la nueva entrega de The Laundry Files de Charles Stross. Tendrá como nombre The Labyrinth Index y ha sido diseñada por Crush Creative y Ellen Rockell. Esta novela va a ser la novena entrega de la serie y trae una sinopsis suculenta:

Britain is under New Management. The disbanding of the Laundry – the British espionage agency that deals with supernatural threats, has culminated in the unthinkable – an elder god in residence in 10 Downing Street.
But in true ‘the enemy of my enemy’ fashion, Mhairi Murphy finds herself working with His Excellency Nylarlathotep on foreign policy – there are worse things, it seems, than an elder god in power, and they lie in deepest, darkest America.

A thousand-mile-wide storm system has blanketed the midwest, and the president is nowhere to be found – Mhari must lead a task force of disgraced Laundry personnel into the storm front to discover the truth. But working for an elder god is never easy, and as the stakes rise, Mhari will soon question exactly where her loyalties really lie.

Portada de Dark State

Ha sido desvelada la que será portada de Dark State la nueva novela de Charles Stross.

In the near-future, the collision of two nuclear superpowers across timelines, one in the midst of a technological revolution and the other a hyper-police state, is imminent. In Commissioner Miriam Burgeson’s timeline, her top level agents run a high risk extraction of a major political player. Meanwhile, a sleeper cell activated in Rita’s, the Commissioner’s adopted daughter and newly-minted spy, timeline threatens to unravel everything.

With a penchant for intricate world-building and an uncanny ability to realize alternate history and technological speculation, Stross’ writing will captivate any reader who’s a fan hi-tech thrillers, inter-dimensional political intrigue, and espionage.

Tor publicará una nueva novela de The Laundry Files

Tor ha anunciado la adquisición de una nueva novela de The Laundry Files, la exitosa saga de Charles Stross.

El título será The Delirium Brief y Patrick Nielsen Hayden ha dicho al respecto:

“From their first appearance in 2001, the ‘Laundry Files’ novels and stories have pioneered the modern subgenre of Let’s Turn Lovecraftian Horror Upside Down And Rifle Its Pockets For Cool Stuff. I’m delighted that we’re doing the next novel at Tor.com.”

Aquí tenéis la reseña de la primera entrega de la serie.

Nominados premios Seiun

Se han dado a conocer los nominados a los japoneses premios Seiun. Aquí os pongo los de obras traducidas:

Mejor novela

  • Incandescence, Greg Egan, traducido por Yamagishi Shin (Hayakawa)
  • Serpent’s Egg, R.A. Lafferty, traducido por Inoue Hisashi (Seishinsha)
  • Embassytown, China Miéville, traducido por Masayuki Uchida (Hayakawa)
  • Kraken, China Miéville, traducido por Masamichi Higurashi (Hayakawa)
  • The Islanders, Christopher Priest, traducido por Furusawa Yoshimi-dori (Hayakawa)
  • Blindsight, Peter Watts, traducido por Yoichi Shimada (Tokyo Somoto-sha)
  • Blackout/All Clear, Connie Willis, traducido por N. Omori (Hayakawa)

Mejor relato

  • “Final Exam”, Megan Akenberg, traducido por Jun Suzuki (Hayakawa SF 9/13)
  • “Vacuum Lad”, Stephen Baxter, traducido por Yagauchi Satoru (Hayakawa SF 9/13)
  • “Christopher Raven”, Theodora Goss, traducido por Jun Suzuki (Hayakawa SF 12/12)
  • “The Man Who Bridged the Mist”, Kij Johnson, traducido por Misumi Kazuyo (Hayakawa SF 1/13)
  • “The Paper Menagerie”, Ken Liu, traducido por Furusawa Yoshimi-dori (Hayakawa 1/13)
  • “Palimpsest”, Charles Stross, traducido por Hiroshi Kaneko (Hayakawa SF 9/13)

También en el enlace están las obras escritas originalmente en japonés, creo (los pictogramas no son lo mío).

Saturn’s children

saturn_700Cuando se anunciaron los nominados a los premios Hugo el plantel de novelas me pareció decepcionante. Ancillary Justice ya lo había leído, y el resto no me llamaba mucho la atención, a excepción de Neptune’s Brood de Charlie Stross. Aunque supuestamente era de lectura independiente, he preferido leer antes Saturn’s Children.

No sé si llamar a Saturn’s Children homenaje o burla a la etapa tardía de Heinlein en la que escribía bajo los efectos de una enfermedad cerebral, donde las referencias sexuales se hacían cada vez más explícitas. El caso es que en Saturn’s Children el sexo es el puntal sobre el que se estructura toda la sociedad, lo que no deja de ser curioso, ya que los humanos no existen.

Un momento, ¿no hay humanos? ¿Qué sociedad es ésta? El escenario de la novela es un sistema solar colonizado al estilo de 2312 pero los habitantes son los robots que crearon los humanos antes de extinguirse. Estos robots, sujetos a una variación de las leyes de Asimov, siguen con su vida en una especie de sociedad feudal donde los individuos con menos capacidades empáticas esclavizan a los otros. Esta idea es interesante, los robots siguen estando subyugados aunque ya no existan los humanos. También es muy buena la idea de las estirpes de máquinas, ya que de una matriz se pueden crear más y más robots con las mismas características pero cada uno con su propia personalidad. Como la base es la misma, entre hermanos se pueden compartir chips de personalidad y recuerdos.

El comienzo es prometedor, Stross tiene una prosa muy ágil y divertida que consigue arrancar más de una sonrisa, e incluso alguna carcajada al lector. La protagonista, Freya, es una robot sexual creada después de la desaparición del hombre, lo que da un nuevo sentido al término “obsoleto”. Pero no hay problema, ya que el resto de los autómatas tienen todo el equipamiento necesario para compensar esta ausencia. Al principio resulta curiosa y llamativa la importancia del sexo en toda la sociedad robótica (hasta su traje espacial aprovecha la ocasión para tener relaciones con ella) pero luego llega a cansar.

Y éste es el principal escollo de la novela, que llega a resultar repetitiva en su obsesión por las relaciones sexuales como motor de la narración, dejando en un segundo plano una trama de espionaje que podría haber dado más de sí. Además, conforme va avanzando la narración va perdiendo fuelle y lo que debería ser el clímax final se queda en agua de borrajas. Stross quiere llevar tantos hilos por delante, respetando la dilación temporal de los viajes en distancias astronómicas que al final se embarulla y nos confunde. Espero que Neptune’s Brood sea mejor.

The Atrocity Archives

the_atrocity_archivesMezclar la computación con el fin del mundo no es nada nuevo, solo hay que recordar el estupendo relato “Los nueve billones de nombres de Dios” de sir Arthur C. Clarke para ver que este recurso se ha utilizado desde los comienzos de la ciencia ficción. Sin embargo, si añadimos unos toques de fantasía muy oscura y algo de horror lovecraftiano, el resultado es menos previsible.

Esto es lo que hace Charles Stross en sus Atrocity Archives y lo debe hacer bastante bien ya que va por la cuarta entrega de la serie «The Laundry Files», que el año pasado ganó el Locus de Fantasía.

El autor cuenta con sólidos conocimientos informáticos de los que hace gala en el libro, aunque están aderezados con toques chtulianos, nazis malvados y en general, cualquier bicho con demasiados tentáculos dispuesto a sorbernos el seso (la traducción es mía pero es casi literal). Esto tiene su gracia, sobre todo cuando todo el planeta está envuelto en una trama conspiranoica para que no conozcamos esta terrorífica realidad y podamos seguir viviendo nuestras vidas como si nada. El protagonista de los dos relatos es Bob Howard, un administrador de sistemas de “The Laundry”, agencia hipersecreta del gobierno británico destinada a lidiar con horrores cósmicos que pretenden devorarnos en cuanto nos despistemos. Bob se aburre de su trabajo de oficina, y quiere trabajar como agente de campo, con los riesgos que ello conlleva.

Parece que una novela de espías por fuerza ha de tomar como referencia a James Bond, cuando se supone que el trabajo de un espía es pasar desapercibido. Stross no cae en ese error, aunque la parafernalia de armas, amuletos y gadgets variados de los que tiene que hacer uso Howard no tiene nada que envidiar de cualquier producto de la imaginación de M.

Los dos relatos de esta primera entrega (“The atrocity archives” y “The concrete jungle”) están plagados de referencias que harán las delicias de cualquier persona con curiosidad por conocer las fuentes de inspiración del escritor. El primer relato en particula hablar de Wolfenstein y es innegable la influencia del famoso videojuego en toda la trama, aunque el desarrollo sea incluso más macabro. ¿Y qué decir de la ironía de llamar a su superior Angleton, como James Jesus Angleton?

Mi favorito sin embargo es “The concrete jungle”, porque me parece algo más terrenal (sin serlo en demasía) y porque trata un tema muy polémico desde un óptica (nunca mejor dicho) distinta. ¿La proliferación de cámaras de televisión en todas partes pone en peligro nuestra intimidad?

Tampoco todo van a ser alabanzas, la prosa del autor es un poco enrevesada y utiliza en demasía los mismos recursos, por ejemplo Bob pierde más el conocimiento que Homer usa la cortinilla de estrella., y las quejas sobre la burocracia y el presupuesto, aunque divertidas, pueden llegar a resultar cansinas.

En resumen, un libro divertido que no pasará a la historia de la ciencia ficción, pero que tampoco es lo que pretende.

Three parts dead

ThreepartsdeadLas mayores alegrías de las lecturas de los nominados a los Hugo me las estoy llevando con los Campbell. A la excelente “Blackbirds” se une esta entretenidísima obra de fantasía que es “Three parts dead” de Max Gladstone.

Una novela que empieza con un prólogo en el que muere un Dios (Kos Everburning) y que ya en los primeros párrafos del capítulo está a punto de matar a la protagonista lanzándola al vacío desde una ciudad flotante se puede decir que empieza fuerte. Y aunque hay algunos altibajos en el ritmo de la historia, por lo general es trepidante y el último tercio del libro te atrapa de tal forma que no puedes dejar de leer.

Aunque está narrado desde varios puntos de vista, el personaje principal es Tara Abernathy, una estudiante de magia (llamada Craft) que a pesar de ser expulsada (defenestrada) de las Hidden Schools recibe una oferta de trabajo de la firma Kelethras, Albretch y Ao para que trabaje para ellos. Su primera tarea: resucitar a un Dios.

Resulta muy curioso el sistema de magia que utiliza el autor en la novela, basado en transacciones de poder. Los cultos de cada Dios firman contratos con las partes interesadas de forma que “prestan” el poder y a cambio reciben de vuelta este mismo poder con intereses. Una visión muy mercantil de la adoración a los dioses, que puede causar problemas cuando se presta más de lo que se tiene. También me ha llamado la atención que se organice la información de estas transacciones en la tercera forma normal y que se hable de capas de abstracción para facilitar la consulta de estos datos mediante magia. Creo que es la primera vez que veo términos informáticos mezclados con la fantasía y la magia de esta manera (será que no he leído a Charles Stross y sus Atrocity Archives).

A pesar de que está claro quién es el personaje principal, también hay un reparto coral que añade profundidad a la historia con los que nos podemos sentir más identificados. Abelard es un monje del culto de Kos que estaba presente cuando su Dios murió y Cat es una amiga suya que sufre una extraña adicción. Ambos jugarán un papel fundamental en la historia aunque quizá la más interesante sea Lady Kevarian, que será la tutora de Tara en su primer encargo.

Me gustaría destacar también esa tendencia actual que se da en los libros de fantasía a dejar caer referencias de hechos pasados que no se explican pero que causan en el lector varios efectos que le interesan al autor; curiosidad por conocer estas historias, “sensación de profundidad” en el escenario, motivaciones de los personajes que no hay que explicar detalladamente…

El libro es autoconclusivo, pero deja abiertas las puertas a la continuación, que se publicará en octubre de este año bajo el título “Two serpents rise” y que tengo intención de leer.