Skyward Inn

Sabía cuando empecé a leer Skyward Inn de Aliya Whiteley que me adentraba en un tipo distinto de ciencia ficción del que estaba leyendo últimamente, más intimista y pausado. Creía que era lo que necesitaba en ese momento para cambiar de tercio y dejar un poco de lado las novelas repletas de acción que pocas veces invitan a la reflexión.

Es cierto que Skyward Inn está escrito de una forma bella y tranquila y que expone temas muy importantes como la necesidad de pertenencia a una comunidad y la identidad propia, pero lo hace mediante una metáfora un tanto forzada para mi gusto, con una aproximación poco sutil e incluso algo basta en el aspecto físico.

El libro está narrado en primera persona a través de los ojos de Jem, una humana que tras alistarse en el ejército y cumplir su servicio en las estrellas, vuelve a su lugar de nacimiento en Devon, en un protectorado que intenta reproducir una idílica vida pretecnológica, sin implantes y basada en el trueque. El elemento disruptivo con el que vuelve es Isley, uno de los aliens a los que se iba a enfrentar la Tierra, con el que mantiene una relación amorosa platónica por estricta petición del propio Isley. Una vez de vuelta en la Tierra, inaugura una taberna donde se sirve un tipo especial de bebida fermentada por Isley, que parece tener capacidades alucinatorias en los humanos.

Mediante flashbacks provocados por la ingesta de esta bebida y diálogos interiores vamos conociendo la historia de Jem y de la comunidad en la que se ha aposentado, así como la de Fosse, su hijo al que dejó atrás al cuidado de su hermano. Esta parte de la historia transcurre de una forma demasiado lenta, aunque permite anticiparnos en cierta medida a lo que está por venir.

La autora utiliza la figura alienígena para hacernos reflexionar sobre el miedo, justificado o no, a lo extraño. Y mediante las relaciones interpersonales nos hace comprender el delicado equilibrio que existe entre la necesidad de pertenencia al grupo y la individualidad, tanto en el aspecto de relaciones amorosas como en otro tipo de relaciones. Pero hacia el final de libro, las tornas van cambiando y lo que antes se dejaba vislumbrar de una forma más sutil y delicada ahora se muestra en todo su esplendor y casi casi horror. Me temo que no he llegado a terminar de conectar con la obra y estoy segura de que a otro tipo de lector podrá llegar a encantarle la novela, pero en esta ocasión la ciencia ficción más social no era para mí.

Portada de Skyward Inn

Ya sabemos cuál será la portada de Skyward Inn, la nueva novela de Aliya Whiteley.

Esta es la sinopsis:

This is a place where we can be alone, together.

The Western Protectorate does not welcome visitors.

When humans first went through the ‘Kissing Gate’ to the planet Qita, the protectorate turned its back on modern civilization to live in rural isolation.

Now the war on Qita is over, for veteran Jem and her Qitan partner Isley, it’s a peaceful place to escape ugly memories.

But their peace is disturbed when a visitor comes to Skyward Inn, bringing reminders of an unnerving past and triggering an uncertain future.

Mi traducción:

Este es un lugar en el que estar solo, acompañado.

El Protectorado del Oeste no da la bienvenida a los visitantes.

Cuando los humanos pasaron por primera vez por la «Puerta del Beso» hacia el planeta Qita, el protectorado dio la espalda a la civilización moderna para vivir en un aislamiento rural.

Ahora que la guerra en Qita ha finalizado, para el veterano Jem y su compañero Qitan Isley, es un buen lugar para escapar de horribles recuerdos.

Pero su paz se ve perturbada cuando un visitante llega a Skyward Inn, trayendo consigo recuerdos de un pasado inquietante y provocando un futuro incierto.

Esta es la portada: