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Sobre colonialismo, imperios malvados y sistemas opresivos

Aquí os ofrecemos la traducción del controvertido artículo de Aliette de Bodard sobre el colonialismo. He contado con la inestimable colaboración de Cristina Jurado. Obviamente, cualquier fallo en la traducción es mío.

Esto es solo una queja, porque para escribir en profundidad sobre este tema necesitaría documentarme (mucho) y releer (mucho también). Pero como he estado leyendo simultáneamente varios libros de género e investigando la colonización francesa de Vietnam en el siglo XIX (y la historia del sudeste asiático en ese periodo; estaba investigando para el libro dos, la secuela de The House of Shattered Wings), me he dado cuenta de que el contraste es… cruel.

Para decirlo con claridad, muchas de las descripciones fallan por un margen bastante amplio. Entre las cosas que veo mucho destaco: el héroe (o héroes) lucha y derroca el sistema colonial; el héroe (o héroes), ya sea colono o colonizado, suele estar prácticamente exento de cualquier prejuicio colonial; las luchas por la independencia son limpias y simples, y en ellas la gente se rebela contra los opresores y consigue ser democrática y libre.

Bien. ¿Por dónde empiezo?

Veamos, lo que pasa con el colonialismo, lo que lo hace tan aterrador y doloroso e inflama tanto los ánimos… es que fue algo generalizado. No digo que no hubiera gente que no luchara en su contra, pero aquellos que lo hacían eran una proporción minúscula de la población (e incluso aquellos que luchaban contra el colonialismo tenían otros graves perjuicios).

La verdad es que la mayoría de los habitantes de las naciones colonizadoras lo consideraban algo natural, como el orden apropiado de las cosas, como Dios manda. Francia (en aquel momento una democracia, recordémoslo) votó por mayoría a favor de una intervención en Annam, porque mejoraría las vidas de los ciudadanos ordinarios y porque enriquecería al país. En los textos históricos se aprecia claramente que nadie en ninguna de las clases sociales veía algún problema en ello. De hecho, los miembros de las clases más bajas consideraban las colonias como un lugar donde ir para hacer fortuna, donde incluso una persona pobre podría vivir en el lujo con trabajadores nativos a su disposición. ¿Y los “progresistas”? Veían a los colonizados como niños – como gente inmadura que necesitaba ser educada, que necesitaba ser “civilizada”; protegidos de sí mismos contra su voluntad (en contraste con la gente que sólo quería dominar y desvalijar).

¿Lo más aterrador? Los colonizados también creían que ese era el orden natural de las cosas, que tenían que modernizarse para competir, para volverse más occidentales, porque Occidente era clara e intrínsecamente superior. Mandaban a sus hijos a las escuelas occidentales – a Londres, a París – para que los educaran, como una muestra de su situación privilegiada. Algunos países, como Japón y Tailandia, consiguieron modernizarse mientras mantenían su independencia nacional y algo de su cultura. Otros… tuvieron menos éxito.

Obviamente, había superioridad militar. ¿Pero por qué duró tanto la colonización? Porque existía la completa y rotunda certeza de que los colonizadores tenían la razón, de que las colonias les pertenecían, de que las riquezas de otros países eran suyas. Los habitantes de las naciones colonizadoras tomaron estas riquezas y se beneficiaron de ellas, pensando que les pertenecían (y sí, había una terrible opresión en las naciones colonizadoras también). Inter-seccionalmente, las cosas eran complicadas pero, repito, se trató de una actitud de todas las clases sociales. No existía solidaridad entre, digamos, la clase trabajadora francesa y la de Indochina. Se pensaba que los indochinos eran extranjeros terroríficos que les robaban el trabajo y hablaban de forma extraña ).

Lee textos de ese periodo histórico. Lee a Agatha Christie. Lee a Maurice Leblanc. O a cualquier otro escritor. El Imperio es el escenario. El prejuicio racial es casual, omnipresente.

¿Otra razón por la que el colonialismo funcionó? No fue solo por la superioridad militar. Y no fue el comercio (la versión de “Francia en Vietnam” en este caso no se centraba mucho en el comercio, al menos al principio). Fue el uso de técnicas como el “divide y vencerás”. Se utilizaban las fracturas existentes, o se crearon nuevas, entre los grupos sociales y étnicos para crear una sociedad nueva: una sociedad que se ocupa de destrozarse a sí misma no tiene tiempo para crear una resistencia organizada. No se ejerce opresión de la misma forma a todo el mundo. Esta es la razón por la que tengo poco aprecio por los regímenes malvados y opresivos: si todo el mundo sufre el mismo grado de opresión y no existen esperanzas de futuro, el gobierno no va a durar mucho. Ello implica que se trata a la gente de forma diferente dependiendo de su origen y de dónde viven: las colonias no son naciones sino un popurrí de diferentes sistemas políticos, con una serie de principios al uso: “aquello que funciona” y “mantengámosles débiles” (solo hay que fijarse en las grandes diferencias entre Tonkin, Annam y Cochinchina en el siglo XIX y principios del XX). También significa que hay beneficios secundarios generalizados, que de ningún modo compensan el elevado peaje, por supuesto: avances sociales, sanitarios y científicos llevados a la población de Annam para, por así decirlo, demostrar que el gobierno imperial no les tenía tanto aprecio como los colonizadores.

Y cuando la situación se tensa, cuando todo este complejo equilibrio finalmente se desintegra… la cosa se complica. Habrá sangre. Habrá violencia. Habrá masacres y purgas. No estoy diciendo que no deba suceder, o que las revoluciones no deban acaecer, pero siempre hay que pagar un precio. Siempre hay una lucha sobre qué facción debe regir el destino de la nación, o incluso qué aspecto tendrá la nación – ¿dónde estará la capital?, ¿quién formará el gobierno?, ¿en qué idioma se hablará?, ¿qué cultura será la que dará forma a todo, desde la administración a la historia que se enseñará? Y no es solo la guerra por la independencia: las repercusiones serán visibles incluso décadas después. La guerra civil nigeriana, el genocidio ruandés, la guerra de Vietnam… y podría seguir y seguir. Es casi un libro de texto.

Vais a decir que no importa – que la ciencia ficción y la fantasía necesitan centrarse en los héroes, en lo extraordinario, en la revolución limpia y fácil que podemos obtener sin dilemas morales. Pero el caso es que… si nos centramos en esto, perpetuaremos una gran ilusión, un gran silencio. Olvidamos que los imperios como este solo existen porque la mayoría lo consiente. Olvidamos que los sistemas injustos funcionan porque la gente está convencida de que todo el mundo está en el sitio en el que debe estar y seguros de que es su derecho moral oprimir a otros, o de que estar oprimidos es inevitable o, aún peor, de que los opresores son moralmente superiores o tienen más méritos. Como solo hablamos de los héroes, nos gusta pensar que entonces podríamos haber estado entre ellos. Pero la realidad es que la mayoría de nosotros no hubiéramos estado. Realmente, muchos de nosotros no lo estamos hoy en día (por poner un ejemplo, compramos ropa y electrónica barata obtenida mediante condiciones horribles de trabajo).

¿Sabéis lo que es más terrible sobre los Imperios Malvados? Los creamos estando plenamente convencidos de que era lo correcto. Los mantenemos estando de acuerdo diariamente con decisiones que hacen nuestras vidas mejores y más ricas, y olvidando cómo impactan en las vidas de otros. Y raramente – muy raramente- demostramos un puro, admirable y casi imposible coraje por superarlas y por asumir el coste, alto y sangriento, de hacerlo.

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PS : Por si te lo preguntabas: sí, hablo sobre estos tema en mi novela The House of Shattered Wings. En mi devastada Francia alternativa existió un imperio colonial y se nota. Los personajes se ven afectados por la forma de pensar colonial, ya sean aquellos que colonizaron y se benefician de ello (Selene, Madeleine) o aquellos colonizados (Philippe, Ngoc Bich). Y sí, aparecen algunos pensamientos que son desagradables e incómodos- pero que son cosas que se tienen que mostrar.

Comic Blade Runner

BLADE RUNNER 1BLADE RUNNER 2

Nacido en el planeta Krypton hace un buen puñado de años. Ex-miembro de la Patrulla X y agente infiltrado en la T.I.A., dedica sus ratos libres a dibujar cómics cuando el Sindicato del Crimen le deja un rato. Miembro de Viñeta 6 desde sus inicios y colaborador de diversas revistas, entre ellas El Batracio Amarillo y Killer Toons, y periódicos como el Diario Jaén e Ideal. Vive escondido en una viñetita de Chris Ware y sueña con retirarse y surcar los mares con su amigo el Capitan Haddock.

El autor de este cómic es José Santiago Aguilar Sutil. Os recomiendo su blog, Sutilezas.

Este cómic forma parte del Especial Humor organizado por El Fantascopio y Cuentos para Algernon.

Cómic Blade Runner

BLADE RUNNER 1BLADE RUNNER 2

Nacido en el planeta Krypton hace un buen puñado de años. Ex-miembro de la Patrulla X y agente infiltrado en la T.I.A., dedica sus ratos libres a dibujar cómics cuando el Sindicato del Crimen le deja un rato. Miembro de Viñeta 6 desde sus inicios y colaborador de diversas revistas, entre ellas El Batracio Amarillo y Killer Toons, y periódicos como el Diario Jaén e Ideal. Vive escondido en una viñetita de Chris Ware y sueña con retirarse y surcar los mares con su amigo el Capitan Haddock.

El autor de este cómic es José Santiago Aguilar Sutil. Os recomiendo su blog, Sutilezas.

Este cómic forma parte del Especial Humor organizado por El Fantascopio y Cuentos para Algernon.

Libro gratis : Artículos A dribble of ink

El blog nominado a los Hugo de este año, A dribble of ink ha puesto a disposición de sus lectores una recopilación de los mejores artículos que se publicaron allí el año pasado, incluído el también nominado “We have always fought” de Kameron Hurley, cuya traducción puedes leer aquí.

Fantásticas rusas, de Marian Womack

Desde Nevsky Prospects, los Womack llevan casi cinco años haciendo difusión de la literatura fantástica rusa con cuidadas traducciones y ediciones. Marian Womack ha escrito para El Fantascopio este interesante artículo sobre las escritoras rusas de literatura fantástica.

Nadie puede negar que el género de la novela detectivesca rusa tiene en el extranjero un representante claro, Borís Akunin, un autor que ha exportado con éxito las aventuras de un detective muy particular, mezcla de Sherlock Holmes y Dupin, experto en artes marciales, políglota, y francamente encantador. Sin embargo, pocos lectores saben que, dentro de las propias fronteras rusas, es una autora, Alexandar Marínina quien ostenta el récord indiscutible como la superventas en el género en el que, desde la distancia, Akunin parece reinar en soledad. Y Marínina no está sola: otras escritoras como Daria Dontsova, Polina Dashkova o Tatiana Póliakova, son autoras muy reconocidas dentro de esa rama de la novela detectivesca que tanto gusta a los rusos, y que tan bien ha sabido exportar Akunin, caracterizada por la producción de obras de género de corte “clásico” de alta calidad literaria, así como de gran éxito comercial en un país, Rusia, de grandes lectores. No es raro ir en el metro de San Petersburgo o Moscú y ver alguien leyendo una novela de alguna de estas autoras, que venden no miles, sino cientos de miles de libros. En definitiva, las grandes damas de la novela detectivesca en Rusia son mujeres.

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Artículo Invitado: Siempre hemos luchado: Cuestionando la literatura de “mujeres, ganado y esclavos”, de Kameron Hurley

Os voy a contar un cuento sobre llamas. Va a ser muy parecido a cualquier otro cuento sobre llamas que hayáis escuchado: cómo están cubiertas de finas escamas; cómo se comen a sus hijos si no son educadas correctamente; y cómo, al final de sus vidas, se arrojan de los acantilados, como lemmings, para ahogarse en el mar embravecido. Son, en su corazón, criaturas del mar, nacidas para el mar, casadas con él como los pescadores que hacen su vida allí.

Todos los cuentos sobre llamas que podáis escuchar son en realidad el mismo. Lo veis en los libros: el pobre condenado bebé llama siendo masticado por su padre alcohólico. En la televisión: la marea masiva de llamas escamosas cayendo como un gran y majestuoso rebaño sobre el mar. En el cine: llamas macarras fumando cigarros y pintando sus escamas de camuflaje selvático.

Ilustración de Brenoch Adams

Ilustración de Brenoch Adams

Como ya habéis visto este cuento muchas veces, como ya conocéis la naturaleza y la historia de las llamas, a veces os sorprende, por supuesto, encontraros con una llama fuera de esos espacios mediáticos. Las llamas que te encuentras por ahí no tienen escamas. Así que dudáis de lo que veis, y hacéis bromas con vuestros amigos sobre “esas escamosas llamas ” y ellos se ríen y dicen, “¡Sí, las llamas son escamosas fijo!” y olvidáis vuestra experiencia.

Lo que recordáis es la llama que visteis que tenía sarna, que parecía algo escamosa, al fin y al cabo, y aquella otra llama que se mostraba algo agresiva hacia un bebé llama, como si fuera a comérselo. Así que os olvidáis de las llamas que no encajan en la narrativa que veis en películas, en libros, en televisión – esas de las que habéis oído hablar en los cuentos- y recordáis a las que mostraban un comportamiento como aquel del que hablan los cuentos. De repente, todas las llamas que sois capaces de recordar encajan en la narrativa que veis y oís todos los días transmitida por aquellos que os rodean. Hacéis bromas sobre eso con vuestros amigos. Os sentís como si hubierais ganado algo. No estáis locos. Pensáis lo mismo que los demás.

Y llegó el día en que empezaste a escribir sobre tus propias llamas. De forma poco sorprendente, decidiste no escribir acerca de las que habías visto en persona, suaves, mullidas, no canibalescas, porque sabías que no le parecerían “realistas” a nadie. Sacaste las llamas de los cuentos. Creaste llamas caníbales con deseos suicidas, con escamas empapadas de pintura.

Es más fácil contar las mismas historias que los demás. No hay nada especialmente vergonzoso en ello.

Pero es que eso es ser perezoso, que es una de las peores cosas que puede ser un escritor de ficción especulativa.

Ah, y no es verdad.

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Antologías de ciencia ficción escritas por mujeres, de Ian Sales

Este post es una traducción autorizada por su autor, Ian Sales, de un artículo publicado el 17 de Abril de 2014 en su blog It doesn´t have to be right bajo el título “Women-only science fiction anthologies”.

Las antologías de relatos escritas solo por hombres no son nada extrañas, y las antologías en las que el número de escritores supera ampliamente al de escritoras son tristemente muy comunes. Pero ha habido intentos en el pasado de redirigir esto. Que haya podido descubrir, desde 1970 ha habido 13 antologías de ciencia ficción escrita solo por mujeres, y una que se describe a sí misma como una antología feminista cuyos autores son mayoritariamente mujeres.

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Resumen Recordando a Iain Banks

BanksPara celebrar el Boxing Day, aquí os he preparado un recopilatorio con todos los enlaces del especial dedicado a Iain Banks. Esperemos que hayais disfrutado tanto de él leyéndolo como nosotros preparándolo.

Desde aquí quiero hacer público mi agradecimiento a los Fantascopistas por embarcarse en esta aventura y en especial a Ian Sales y Aliette de Bodard por sus magníficas colaboraciónes desinteresadas. Con personas así da gusto relacionarse.

Recordando a Iain Banks : Guest post Aliette de Bodard

Banks

Aquí os traemos el regalo de Navidad que nos hace Aliette de Bodard a los admiradores de Iain Banks. Me he permitido traducirlo a continuación de su mensaje en inglés.

I remember the first time I read a Ian M. Banks book.

I had managed to go through about three years of writing science fiction (and far many more reading it) without ever encountering his work–decidedly odd, as some of those years had been spent in the UK, his home turf. I do remember glancing at a battered copy of Consider Phlebas in a charity shop and passing it over in favour of something that looked shinier. But at the 2009 Eastercon, my gaze wandered towards an equally battered paperback of Use of Weapons, and someone (I think Roy Gray from Interzone), said, “You should read this, it will blow your mind”.

And it did.

Years later, I still come back to Use of Weapons as the best Culture novel. It has everything that made the Culture famous: the sly humour of the Minds; intricate, prolific worldbuilding that makes you feel as though you are walking on the planets with the characters; hard questions about how far an advanced culture can meddle in the affairs of less advanced ones; and a sting in the tale that is brilliant, making you reconsider everything that has gone on before. The jaded, cynical outlook on war and politics spoke to my inner pessimist about the uselessness of the gung-ho attitude so prevalent in Science Fiction; and the structure of the book, with its regressions in time and gradual reveals, is masterful.

Use of Weapons inspired me in so many ways: the Minds’s hilarious names and their administrative skills were one of the inspirations for my own shipminds in the Xuya universe; the questions about meddling and colonialism have become central to my work; and the regression structure convinced me to try flashbacks and parallel timelines more often in my own short fiction. I only wish I could emulate the twist and the general cleverness, though!

Since then, I’ve read more Iain M Banks novels, and enjoyed them all. I can only rage at the unfairness that there won’t be any more, that he was taken from us far too soon, far too fast. He will be much, much missed in this corner of the universe.

Recuerdo la primera vez que leí un libro de Iain M. Banks

Me había pasado tres años escribiendo ciencia ficción (y muchos más leyéndola) sin encontrarme nunca con su trabajo – algo definitivamente extraño, ya que algunos de esos años los había pasado en el Reino Unido, su tierra. Recuerdo encontrar una copia maltrecha de “Consider Phlebas” en una tienda de segunda mano y descartarla para elegir algo que parecía en mejor estado. Pero en la Eastercon de 2009 mi mirada se posó sobre una copia igualmente maltrecha de “Use of Weapons” y alguien (creo que Roy Gray de Interzone) dijo “Deberías leer esto, te fascinará”.

Y así fue.

Años después, sigo creyendo que la mejor novela de la Cultura es “Use of Weapons”. Tiene todo lo que ha hecho famosa a la Cultura: el taimado humor de las Mentes; una creación de mundos intrincada y prolífica que hace que sientas que estás caminando por los planetas al lado de los personajes; preguntas difíciles sobre cómo una cultura avanzada puede inmiscuirse en los asuntos de las menos avanzadas; y un punto en el relato que es brillante, y hace que reconsideres todo lo anterior. La visión hastiada y cínica de la guerra y la politica interpeló a mi pesimista yo interior acerca de la inutilidad de la actitud agresiva tan prevalente en la ciencia ficción; y la estructura del libro, con sus regresiones temporales y sus revelaciones graduales es magistral.

“Use of Weapons” me inspiró en muchas cosas: los hilarantes nombres de las Mentes y sus habilidades administrativas fueron una de las fuentes de inspiración para mis propias navesmente en el universo Xuya; las preguntas sobre intromisiones y colonialismo son centrales en mi trabajo; y la estructura regresiva me convenció para utilizar flashbacks y líneas temporales paralelas más a menudo en mi ficción corta. ¡Solo desearía ser capaz de emular los giros y la inteligencia global!

Desde entonces, he leído más novelas de Iain M Banks y las he disfrutado todas. No pudo hacer más que enfurecerme ante la injusticia de que ya no vaya a haber más, de que nos lo robaran demasiado pronto, demasiado rápido. En esta esquina del universo le vamos a echar mucho de menos.

Recordando a Iain Banks : Guest post Ian Sales

BanksIan Sales conoció personalmente al objeto de nuestro homenaje Iain Banks y ha sido tan amable de escribir para nosotros un post especial sobre él e incluso mandarnos una foto de su archivo personal. Me he permitido traducir su mensaje al español con la inestimable ayuda de Cristina Jurado.

Iain Banks – My Part in his Success

I first encountered Iain Banks at university in 1986 – a housemate shoved a copy of “The Wasp Factory” at me and urged me to read it. So I did. As promised, it was sick and twisted and very, very good. In fact, parts of the book have remained with me to this day, which is testament to its quality. I remember reading some of his other novels soon afterwards – I especially liked “Espedair Street”. Then I joined the British Science Fiction Association, and learned he’d written a science fiction novel, “Consider Phlebas”.

In 1989, I went to my first science fiction convention – it was local and seemed like a good opportunity to see what a convention was like. I enjoyed it. Later that same year, I attended another, this time in Glasgow. Banks was the Guest of Honour. “Canal Dreams” had been published that year, and I recall the convention booklet describing it as a “taunt thriller” instead of a “taut thriller”. I also learned that Banks had quite a reputation – cat-burgling at the Hilton Metropole in Brighton, for example, was an oft-repeated story. It was, of course, based on a small incident that had been blown completely out of proportion. But such stories seemed to attach to Banks, as if he were larger than life, much as his science fiction was larger than the genre seemed capable of containing. I was even a witness to one addition to the Banks mythology at that Glasgow convention, when during a room party I saw him pretend to drink from a bottle of massage lotion.

banksDuring that time, Banks was a fixture at British science fiction conventions. I next saw him at the Eastercon in Liverpool in 1990. Use of Weapons was launched there, and I bought a copy and had it signed. The Observer magazine had published Banks’s story about the Lockerbie bombing, ‘Piece’, late the year before, so we all knew his star was definitely on the rise. But there was no bad feeling about this – if sf needed an ambassador to the wider world of literature, then Iain Banks was well-qualified for the job. During the con, Chris Reed of Back Brain Recluse magazine arranged an interview with Banks, but couldn’t find anywhere quiet enough to do it – so I volunteered my hotel room. Around a dozen of us sat around and listened to Banks as he talked about Lockerbie, bridges, women’s underwear and science fiction. As far as I know, the interview has never been published.

I remember reading “Use of Weapons” several months after the convention and being blown away by its clever structure and ending. Iain Banks has often been credited with kicking off the British New Space Opera wave, and novels like “Use of Weapons” make it easy to understand why.

That year, Banks seemed so ubiquitous in the genre press that I put “SPECIAL ISSUE: NO IAIN BANKS INTERVIEW” on the cover of a fanzine I edited. I showed him a copy at the 1991 Eastercon in Glasgow, and he signed the fanzine for me. I’ve since lost the copy, which is a shame.

In 1996 – I was living in the Middle East by then – I returned to the UK on holiday, as I did each year, and at a convention in Birmingham bought “Excession”. Banks was present, so he signed it for me. I think it was at that convention where we had the bar conversation in which we tried conflating the opening lines from his “The Crow Road”, “It was the day my grandmother exploded”, and John Varley’s “Steel Beach”, “‘In five years, the penis will be obsolete,’ said the salesman”. The results are probably unprintable.

From that point on, I bought each new novel by Iain Banks in hardback as it was published. He became a fixture of my reading each year. If I was disappointed by any of his novels, it was only because I had such high expectations of them. And yet, even in the most disappointing of his books, he usually managed to rise to those expectations at some point – and occasionally, he would even exceed them. I loved his books for his voice, his wit, the fact that his science fiction novels were more than just adventure stories in outer space, despite their bright candy-coloured visuals and vast panoramas. Though I’d only met him a handful of times, he felt like a friend and reading his novels felt like a conversation with him.

When I started a blog in 2007, I wrote about Banks’s new sf novels as I read them – he’s the only author I’ve ever done that for. I think the Culture is one of British science fiction’s great achievements, and Banks’s Culture novels an excellent series – although, perversely, my favourite of his sf novels, “Against A Dark Background”, isn’t one of them.

Iain Banks often seemed like the face of British science fiction, especially to someone who was active in fandom – attended conventions, read UK genre magazines, and corresponded with other British sf fans. Banks wrote space opera that was highly-regarded by sf fans, but he also wrote best-selling literary fiction (his literary fiction outsold his sf, he admitted, “by a ratio of about three or four to one”). He had proven that it was possible to be taken seriously as a writer – and so, by association, a reader – of science fiction. Non-genre readers had heard of him, and some were even aware he also wrote science fiction. He had broken down the wall of the ghetto.

It would have been nice if others had followed Banks lead, but sadly no one did. While JG Ballard did drift into literary fiction, he also deliberately distanced himself from his genre beginnings. I can’t offhand think of another UK genre writer who has books published both by a genre imprint and by a literary imprint. Many have blurred the lines, but no one but Banks has so comprehensively trampled it into the dirt. Some people were fans only of his sf, some only of his literary fiction, but many – and I count myself among these – were fans of all his books.

Iain Banks left behind  him an enviable body of work, and I suspect many of his novels will remain in print for a long time. It has been a number of years since I last read some of his books, and I certainly plan to reread them again soon. I suspect I may well end up rereading them a number of times over the years.

Iain Banks – Mi parte en su éxito

Me encontré por primera vez a Iain Banks en la universidad en 1986. Un compañero de piso me dio una copia de “The Wasp Factory” y me animó a leerla, así que lo hice. Como me había prometido, era retorcida y enferma y muy, muy buena. De hecho, hay fragmentos del libro que han permanecido conmigo hasta el día de hoy, lo cual da prueba de su calidad. Recuerdo haber leído alguna de sus novelas poco después – me gustó especialmente “Espedair Street”. Después me uní a la British Science Fiction Association y así me enteré de que había escrito una novela de ciencia ficción “Consider Phlebas”.

En 1989 acudí a mi primera convención de ciencia ficción. Era un evento local y parecía una buena oportunidad para ver cómo era una convención por dentro. La disfruté. Ese mismo año acudí a otra, esta vez en Glasgow. Banks era el invitado de honor. Acababa de publicar “Canal Dreams”, y recuerdo que el folleto de la convención lo describía como un “taunt thriller” (thriller de burla) en vez de un “taut thriller” (thriller tenso). También supe que Banks tenía cierta reputación: una de las historias que más se repetían sobre él hablaba de cómo solía colarse en el Hotel Hilton Metropole de Brighton. Esa leyenda urbana estaba basada en un pequeño incidente que se había magnificado, pero esas historias parece que perseguían a Banks -como si él mismo fuera más grande que la vida- de la misma forma que su propia ciencia ficción era más grande de lo que el género parecía poder abarcar. Incluso fui testigo de una nueva muestra de la mitología Banksiana en la convención de Glasgow: durante una fiesta le vi hacer como que bebía de una botella de crema para masajes.

Por aquel entonces Banks era un personaje fijo en las convenciones británicas de ciencia ficción. La siguiente vez que le vi fue en la Eastercon en Liverpool, en 1990. “Use of Weapons” se lanzó allí y compré un ejemplar para que me lo firmara. The Observer había publicado “Piece”, la historia de Banks sobre el atentado de Lockerbie, a finales del año anterior, así que todos sabíamos que era una estrella en alza. Pero no había sentimientos encontrados al respecto. Si la ciencia ficción necesitaba un embajador en el mundo de la literatura, Iain Banks estaba bien preparado para el trabajo. Durante la convención, Chris Reed de la revista Back Brain Recluse quiso entrevistarlo, pero no encontró ningún lugar adecuado para hacerlo y yo ofrecí mi habitación. Una docena de personas asistimos a la entrevista y escuchamos a Banks hablar sobre Lockerbie, puentes, ropa interior de mujer y ciencia ficción. Por lo que sé, esa entrevista nunca se publicó.

Recuerdo leer “Use of Weapons” meses después de la convención y quedar maravillado por su inteligente estructura y su final. A menudo se le ha acreditado por haber dado el pistoletazo de salida a la British New Space Opera, y novelas como “Use of Weapons”  hacen fácil entender por qué.

Aquel año Banks aparecía tan asiduamente en la prensa de género que creé una portada especial del fanzine que editaba titulada “SPECIAL ISSUE: NO IAIN BANKS INTERVIEW”. Le enseñé una copia en 1991 en la Eastercon de Glasgow y me la firmó. He perdido esa copia, lo cual es una lástima.

En 1996 – por aquel entonces yo vivía en Oriente Medio- volví al Reino Unido de vacaciones, como hacía cada año, y en una convención en Birmingham compré Excession. Banks estaba presente, así que lo firmó. Creo que fue en esa convención donde mantuvimos aquella conversación tabernera en la que intentamos conjugar las primeras líneas de su “The crow road” (“It was the day my grandmother exploded”), y de “Steel Beach”  de John Varley, (“In five years, the penis will be obsolete, said the salesman”). Los resultados de aquel encuentro son probablemente impublicables.

Desde entonces he comprado cada nueva obra de Iain Banks en tapa dura en el momento de su publicación. Se convirtió en un fijo en mis lecturas de cada año. Si alguna de sus novelas no me convencía, era solo porque mis expectativas sobre ellas eran muy altas. Y aún en los menos atractivos de sus libros, se conseguía colmar esas expectativas en algún punto, en ocasiones, incluso superarlas. Amaba sus libros por su voz, su inteligencia, el hecho de que sus novelas de ciencia ficción fueran algo más que meras historias de aventuras en el espacio, a pesar de sus brillantes imágenes de colores pastel y sus vastos panoramas. Aunque solo coincidí con él en unas cuantas ocasiones, sentía que era un amigo, y leer sus novelas era como mantener una conversación con él.

Cuando empecé un blog en 2007, escribía sobre las nuevas novelas de ciencia ficción de Banks conforme las iba leyendo. Es el único autor con el que lo he hecho. Creo que la Cultura es uno de grandes logros de la ciencia ficción británica y las novelas de la saga son una serie excelente aunque, de un modo perverso, mi novela favorita de género de Banks es “Against A Dark Background”, que no pertenece a la serie.

A menudo Iain Banks parecía ser la cara de la ciencia ficción británica, especialmente para alguien que fuera activo en el fandom,  yendo a convenciones, leyendo revistas británicas de género y manteniendo correspondencia con otros fans de las islas. Escribía space opera que estaba muy bien considerada por los fans del género, pero también escribía best-sellers de ficción literaria (su producción en este campo vendía tres o cuatro veces más que su ciencia ficción). Demostró que era posible ser tomado en serio como escritor (y por asociación, como lector) de ciencia ficción. Incluso quienes no leían género habían oído hablar de él, y algunos incluso sabían que escribía también ciencia ficción. Derribó el muro del gueto.

Hubiera sido bonito si otros hubieran seguido su camino, pero tristemente nadie lo hizo. Mientras que JG Ballard se inclinó hacia la ficción literaria, también se distanció deliberadamente de sus inicios en el género. Ahora mismo no se me ocurre otro escritor del Reino Unido que tenga libros publicados en una editorial de género y en una generalista. Muchos han difuminado las fronteras, pero sólo él las ha destrozado. Algunas personas solo eran fans de su ciencia ficción, otros solo de su ficción literaria, pero muchos – entre los que me incluyo – eran fans de todos sus libros.

Iain Banks dejó tras él una obra envidiable, y sospecho que muchas de sus novelas permanecerán a la venta durante mucho tiempo. No leo un libro suyo desde hace unos años y planeo releerlos muy pronto. Sospecho que los releeré varias veces en el futuro.