The Sun and the Void

No sé si os pasará a vosotros, pero leer fantasía de inspiración sudamericana o española en inglés me hace gracia, por los muchos de los detalles que le dan “sabor” al libro, como palabras en el idioma propio del lugar o leyendas que te suenan y que a mí me parecen “normales”.

Gabriela Romero Lacruz es venezolana y esto se nota en The Sun and the Void, en esos detalles que he mencionado antes y en la ambientación de toda la novela, aunque según he leído está más inspirada en la Colombia de principios del siglo XIX. Lo que quizá no es tan obvio hasta que vamos leyendo algo más es el uso de elementos químicos para su sistema mágico, como galio, iridio… o la creación de otras razas alternativas como los valkos y los nozariels. La impresión general que me llevo de la novela es que tenía buenas ideas, pero la ejecución no las ha cuajado bien.

Me gustaría también hacer hincapié en los personajes femeninos, destinados a ser el grueso de la novela, pero que por desgracia se quedan un poquito a medio camino. Y es que la definición de todas ellas, es bastante vacía y dan la apariencia de ser meras observadoras de lo que va pasando en la obra. Me gustaría que en este sentido la autora hubiera insuflado más vida a todas, pero he de reconocer que las “malas” son unos personajes bastante más atractivos que las “buenas” aún sin tener voz propia en casi todo el libro.

El sistema mágico es bastante ad hoc, se adapta a lo que necesita la autora en cada momento. No es que me encante que todos los sistema se basen en rígidas normativas, pero sí que agradezco algo más de claridad en la exposición o en el uso, ya que se corre el riesgo de caer en un deus ex machina constante.

El mensaje anticolonialista es bastante claro, con la cultura ancestral siendo destruida por el invasor e incluso provocando la desaparición de las líneas sanguíneas de las distintas razas nativas de la tierra colonizada. He leído comentarios que indican que el principal problema del libro es tratar a los nativos como monstruos por sus cuernos y colas, y entiendo el malestar, aunque no lo comparto necesariamente. Creo más bien que la autora ha intentado remarcar las distancias entre colonizados y colonizadores de una forma muy física y quizá no ha salido bien parada en la ejecución. Pero es solo otro problema más que añadir al montón que se va a acumulando, junto a un ritmo cachazudo que tampoco favorece para nada a la historia.

Es un libro que no puedo recomendar, no he llegado a conectar en ningún momento.