Cubierta y sinopsis de Ocean’s Echo

Uno de los libros que más me entretuvieron el año pasado fue Winter’s Orbit así que me parece una excelente noticia la publicación de Ocean’s Echo, una novela independiente de la misma autora pero situada en el mismo universo.

Esta es la sinopsis:

Rich socialite, inveterate flirt, and walking disaster Tennalhin Halkana can read minds. Tennal, like all neuromodified “readers,” is a security threat on his own. But when controlled, readers are a rare asset. Not only can they read minds, but they can navigate chaotic space, the maelstroms surrounding the gateway to the wider universe.

Conscripted into the military under dubious circumstances, Tennal is placed into the care of Lieutenant Surit Yeni, a duty-bound soldier, principled leader, and the son of a notorious traitor general. Whereas Tennal can read minds, Surit can influence them. Like all other neuromodified “architects,” he can impose his will onto others, and he’s under orders to control Tennal by merging their minds.

Surit accepted a suspicious promotion-track request out of desperation, but he refuses to go through with his illegal orders to sync and control an unconsenting Tennal. So they lie: They fake a sync bond and plan Tennal’s escape.

Their best chance arrives with a salvage-retrieval mission into chaotic space—to the very neuromodifcation lab that Surit’s traitor mother destroyed twenty years ago. And among the rubble is a treasure both terrible and unimaginably powerful, one that upends a decades-old power struggle, and begins a war.

Tennal and Surit can no longer abandon their unit or their world. The only way to avoid life under full military control is to complete the very sync they’ve been faking.

Can two unwilling weapons of war bring about peace?

Mi traducción:

Tennalhin Halkana es extraordinariamente sociable, ligón y en general, un peligro andante, además de ser capaz de leer mentes. Como todos los “lectores de mentes” neuromodificados, es un riesgo de seguridad por sí mismo. Pero cuándo se consigue controlarlos, los lectores son de un valor extraordinario. No solo pueden leer las mentes si no que son capaces navegar por el espacio caótico, los remolinos que rodean la puerta de entrada a un universo mucho más vasto.

Obligado al servicio militar bajo circunstancias sospechosas, Tennal se encuentra bajo el cuidado del teniente Surit Yeni, un soldado leal que ejerce su liderazgo y que es hijo de una famosa generala traidora. Tennal puede leer las mentes y Surit puede influenciarlas. Como los demás “arquitectos” neuromodificados, puede imponer su voluntad en los demás y tiene órdenes de subyugar a Tennal.

Surit aceptó un camino de promoción bastante sospechoso por pura necesidad, pero se niega a acatar estas órdenes ilegales para sincronizarse y controlar la mente de Tennal. Así que deciden mentir y fingir que lo han hecho mientras preparan la huida.

Su mejor oportunidad les llega cuando son destinados a un misión de rescate en el espacio caótico, al mismo laboratorio de neuromodificaciones que la madre de Surit destruyó hace 20 años. Entre las ruinas se halla un tesoro de valor incalculable y poderosísimo, capaz de romper el equilibrio y desencadenar la guerra.

Ni Tennal ni Surit podrán abandonar su unidad ni el mundo en el que están destinados. La única forma de huir es completar la sincronización que han estado fingiendo hasta el momento.

¿Podrán dos recursos reticentes traer la paz?

Esta es la cubierta:

Winter’s Orbit

Hay libros de ciencia ficción que tienen cierto componente de romance y hay libros centrados en el romance que tienen cierto componente de ciencia ficción. Winter’s Orbit es uno de los de la segunda categoría, aprovechando un pequeño imperio con distintos planetas y la necesidad de diplomacia entre ellos para contarnos una historia de amor. La historia podría ser fácilmente transportable a otro entorno salvo ligeros detalles, pero no por ello perdería su fuerza.

Estando sobre aviso de esta característica, lo cierto es que Winter’s Orbit es un libro maravillosamente disfrutable, con unos personajes de esos que te dan ganas de achuchar. La muerte de Taan, marido de Jainan (representante diplomático de Thea), hace que su viudo tenga que casarse aprisa y corriendo con otro príncipe del imperio para mantener el tratado de paz. El elegido para esta tarea es Kiem, que no tiene lo que se puede decir un historial intachable. Sobre este matrimonio girará todo el libro, ya que los personajes estarán condenados a entenderse a pesar de los muchos impedimentos iniciales.

La relación entre ambos está tratada con gusto exquisito, desde los titubeantes comienzos hasta el desarrollo pleno, pasando por esos momentos tan de comedia romántica que dan ganas de coger a los protagonistas y obligarles a hablar a las claras para que al fin se digan la verdad. No podían faltar las confusiones, las malas interpretaciones y los arrepentimientos que constituyen la salsa de este tipo de historias.

Pero, a pesar de ser bastante típica, no deja de tener detalles interesantes. Me gusta mucho por ejemplo cómo para evitar errores existen distintos tipos de adornos que permiten definir el género de cada persona, sea masculino, femenino o no binario. El hecho de que la relación homosexual no de siquiera lugar a comentario también es importante en cuanto a la normalización de estos matrimonios. El papel de la mujer en el imperio es igual al del hombre, otro triunfo si me permitís que lo llame así.

Un tema muy pero que muy importante en el desarrollo de la historia y que quizá se debería advertir antes de leer el libro es la presencia de violencia y maltrato dentro de alguna de las relaciones mencionadas. Me parece que está tratado con gran sensibilidad, pero no por ello deja de hablarse sobre el estado mental de la víctima, que no cesa de justificar el maltrato por pensar que es culpa suya. Sin ser experta en el tema, creo que es una representación fidedigna del sentimiento que genera en algunas víctimas el maltrato de pareja.

Como digo, la parte de ciencia ficción es ambiental en su mayoría, aunque también aparece una sección en la que se utiliza una tecnología avanzada para acceder a las memorias de los implicados, pero nada más.

Un libro con el que he disfrutado y que me gustaría recomendar, sabiendo de qué se trata, claro.

Portada de Winter’s Orbit

Aquí os traigo la portada de la primera novela de Everina Maxwell, titulada Winter’s Orbit que se publicará en febrero del año que viene.

Esta es la sinopsis:

While the Iskat Empire has long dominated the system through treaties and political alliances, several planets, including Thea, have begun to chafe under Iskat’s rule. When tragedy befalls Imperial Prince Taam, his Thean widower, Jainan, is rushed into an arranged marriage with Taam’s cousin, the disreputable Kiem, in a bid to keep the rising hostilities between the two worlds under control.

But when it comes to light that Prince Taam’s death may not have been an accident, and that Jainan himself may be a suspect, the unlikely pair must overcome their misgivings and learn to trust one another as they navigate the perils of the Iskat court, try to solve a murder, and prevent an interplanetary war… all while dealing with their growing feelings for each other.

Mi traducción:

El Imperio Iskat ha dominado durante mucho tiempo el sistema gracias a sus alianzas políticas y tratados, pero muchos planetas, incluido Thea, empiezan a sentirse incómodos bajo su orden. Cuando la tragedia se ceba sobre el príncipe imperial Taam, su viudo theano, Jainan, es obligada a casarse con su primo, el irreprochable Kiem, en una apuesta para conseguir mantener bajo control las hostilidades entre ambos mundos.

Pero cuando sale a la luz que el motivo de la muerte del príncipe Taam puede no haber sido accidental y que la propia Jainan es sospechosa, la inesperada pareja deberá superar sus diferencias y aprender a confiar mutuamente para evitar los peligros de la corte Isktat, resolver el asesinato y evitar la guerra interplanetaria… mientras hacen frente a sus inesperados sentimientos.

La portada es de Magdiel Lopez con diseño de Katie Klimowicz.