Aleksis Strogonov

strogonovEn una visita relámpago que hice al Salón del Cómic de Granada, me hice con este integral de Jean Régnaud y Emile Bravo. A Régnaud no lo conocía, pero Bravo me parece una maravilla del noveno arte, y espero que sigan publicando su obra en español.

Los tres tebeos que constituyen el tomo son “Bielo”, “Kino” y “Tamo”. En ellos se desarrollan las aventuras, más bien desventuras de Aleksis, un joven ruso, no sé si idealista o ingenuo, que va pasando por varios países a principios del siglo pasado.

La situación en Rusia a comienzos de la revolución bolchevique, en Alemania antes de la ascensión al poder de Hitler o en los Balcanes con sus luchas intestinas dan a los autores el marco perfecto para afilar un humor negro y una sátira acertada sobre las miserias humanas.

Por sus páginas vemos desfilar seres humanos de todo tipo que muestran sus bajos instintos y pasiones oscuras ante la indiferencia del protagonista. Sin temor a mostrar la realidad, los autores nos enseñan violaciones, asesinatos, asaltos, bombardeos… que contrastan aún más con el dibujo de Bravo más acorde a un público infantil, que ya pudimos disfrutar en “Una asombrosa aventura de Jules” o “Spirou : diario de un ingenuo” (con bastantes similitudes pero muchas diferencias con la obra de la que estamos hablando).

Me gustan los recursos utilizados por Bravo para el dibujo y la narración, en especial esa página del World Report donde se detallan los avatares de los enfrentamientos fraticidas de los futuros yugoslavos, donde casi sin palabras vemos el sinsentido de la guerra.

En cuanto al guión, se convierte en una parte fundamental de la historia porque todo el humor corrosivo de Règnaud se vuelca en mostrar la condición humana de los protagonistas.

Pero Aleksis cambia a lo largo del tiempo, no puede ser de otra forma. El joven luchador por la libertad del pueblo ruso que comienza su andadura con su hermano pequeño no es la misma persona que quiere llegar a París desde los Balcanes cuando terminamos de leer el tomo. Y nosotros, tampoco.

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