Press Start to Play

Hubo un tiempo en que jugué bastante a distintas consolas, así que la premisa de esta antología me pareció cuando menos llamativa.

God Mode—Daniel H. Wilson

No me parece el mejor relato para comenzar una antología, con algo de solipsismo pero realmente aburrido.

NPC—Charles Yu

Una forma de representar las elecciones que tiene que hacer uno en la vida y que pretende presentarse como algo original, pero que me recuerda demasiado a Santiago García Albás.

Respawn—Hiroshi Sakurazaka (traducido por Nathan Collins)

Esta otra historia también me recuerda demasiado a otra lectura, concretamente Touch de Claire North.

Desert Walk—S.R. Mastrantone

Solo por el hecho de que salga una Master System esta historia ya ganó muchos puntos, pero el inquietante desarrollo de los acontecimientos lo hace aún más interesante. Leyendas urbanas bien hiladas, no como en Armada.

Rat Catcher’s Yellows—Charlie Jane Anders

Preciosa la historia de amor a pesar de las adversidades y curiosa la utilización de los juegos como terapia.

1Up—Holly Black

Homenaje a las aventuras conversacionales y a la amistad online. Previsible pero entretenido.

Survival Horror—Seanan McGuire

Divertido relato juvenil en un mundo alternativo con dos primos enfrentándose a una maldición en un videojuego.

REAL—Django Wexler

Me gusta que varios de los relatos de esta antología jueguen con los puntos de unión entre el MUNDO REAL TM y en este relato Django Wexler lo hace especialmente bien. El secretismo entorno al desarrollo de un nuevo juego de realidad aumentada parece hoy más de actualidad que nunca.

Outliers—Nicole Feldringer

Computación distribuida y cambio climático unidos en un relato que se queda bastante plano.

<end game>—Chris Avellone

Escrito con un estilo realmente claustrofóbico e incluso repetitivo, es un homenaje explícito a un tipo de juego que ya no se lleva.

Save Me Plz—David Barr Kirtley

Kirtley es un autor que se prodiga poco, pero que lo hace con brillantez. En este caso juega con los típicos bugs que aparecen en los juegos y con una historia de amor.

The Relive Box—T.C. Boyle

Terrible relato sobre la poca resistencia del ser humano a la adicción, sea esta del tipo que sea. Revivir los momentos pasados nos impide disfrutar del presente y sin vivirlo ¿cómo se construyen los recuerdos para el futuro?

Roguelike—Marc Laidlaw

Narración burlesca sobre los típicos juegos prácticamente sin fin a los que nos enfrentamos una y otra vez afinando nuestras respuestas hasta avanzar lo máximo posible en ellos. El concepto es original, pero la factura es demasiado simple.

All of the People in Your Party Have Died—Robin Wasserman

Me ha aburrido este relato en que se confunden la realidad con un juego sobre la conquista del Oeste para niños.

RECOIL!—Micky Neilson

Gran homenaje a La Jungla de Cristal, entretenido sin ser pretencioso.

Anda’s Game—Cory Doctorow

Una antología sobre juegos sin Cory Doctorow me parecería incompleta. En este relato clásico, vemos la contraposición entre el mundo real y el virtual, con la típica moraleja. Si has leído Reamde, no te sorprenderá.

Coma Kings—Jessica Barber

Todos sabemos que los videojuegos son altamente adictivos, pero este relato estudia el momento en que la adicción alcanza niveles clínicamente preocupantes.

Stats—Marguerite K. Bennett

Aunque pretende ser una advertencia sobre la discriminación racial y sexual, me temo que cuento no está excesivamente bien llevado. Eso sí, no volverás a aceptar unas cláusulas de un software alegremente, ¿o sí?

Please Continue—Chris Kluwe

Lo que empieza como una típica historia de exceso de implicación en un videojuego acaba como un alegato contra otros tipos de juegos.

Creation Screen—Rhianna Pratchett

¿Cómo se vería a un jugador a través de los ojos del personaje que crea?

The Fresh Prince of Gamma World—Austin Grossman

¿Un juego programado en Pascal? Con ese principio ya me habían ganado. El desarrollo, no obstante, no para tanto. El contraste entre la vida «real» y el juego ya se ha utilizado hasta la saciedad.

Gamer’s End—Yoon Ha Lee

Otro relato en el universo de Ninefox Gambit, aunque sin la profundidad de los otros. Curioso para completistas.

The Clockwork Soldier—Ken Liu

Otra muestra más de un espléndido creador de historias cortas como es Ken Liu. Una aventura conversacional sirve como vehículo para explicar la profunda contradicción que conlleva impedir el progreso en aras de la seguridad. De paso, una discusión moral sobre el sentido del «yo».

Killswitch—Catherynne M. Valente

Un juego al que solo se puede jugar una vez y que es una rareza excepcional entre los coleccionistas. Interesante y mucho más accesible que otras obras de Valente.

Twarrior—Andy Weir

El peor relato de la antología. Una red neuronal artificial venida a más.

Select Character—Hugh Howey

Un buen remate para la antología, un relato sobre las distintas formas que hay de jugar y los resultados inesperados si no aplicamos la forma habitual de hacer las cosas.

Press Start to Play es un compendio de relatos sólido aunque no excepcional.

10 relatos sobre el futuro

En este enlace podréis leer 10 relatos sobre el futuro publicados por Popular Science.

Los relatos son de autores muy conocidos:

«Transplant», de Will McIntosh
«Sunshine Ninety-Nine», de N.K. Jemisin
«The Wanderer», de Karen Lord
«The Improbable War», de Kameron Hurley
«Hearts That Beat, Mechanical And Cold», de Seanan McGuire
«The Drones», de James S.A. Corey
«Superluminal», de Andy Weir
«Truehearts», de Genevieve Valentine
«Grinding Time», de Mary Robinette Kowal
«Exploring Location X», de Kim Stanley Robinson

El marciano

elmarcianoLas tendencias en los gustos literarios son para mí un misterio inescrutable. Que una obra como El marciano sea un superventas, y que vaya a ser llevada al cine, me sorprende mucho. La razón de su éxito puede ser el individualismo exacerbado tan del gusto de los estadounidenses, pero aún así, muchas veces la lectura se asemeja a un test de problemas que le surgen al protagonista y las soluciones que encuentra. ¿Pero cómo llevarán a la gran pantalla un soliloquio sobre el cultivo de patatas en Marte? Misterio.

Mark Watney es un astronauta que, por pura mala suerte, es dado por muerto en Marte, mientras sus compañeros tienen que volver precipitadamente a la Tierra a causa de una tormenta de arena. Esta situación, que debería llevar inevitablemente al desastre, es superada por Mark. Es tan hábil e inteligente que deja a MacGyver a la altura de un rábano con encefalograma plano.

Realmente la tensión dramática brilla por su ausencia. El marciano se publicó originalmente por entregas y, quizá leyéndolo así, se podría tener algo más de suspense entre capítulo y capítulo, pero en el formato de novela no lo consigue.

La forma escogida para llevar la narración son entradas de diario que el astronauta va escribiendo cada día, con lo cual se desperdicia también toda la tensión argumental que pudiera llegar a tener el libro. Si sigue habiendo páginas de diario, sigue habiendo astronauta.

A mitad del libro parece que el autor se da cuenta, e incluye otros puntos de vista, desde la nave que se aleja de Marte o desde el centro de control de la NASA en la Tierra. Esto es un punto a favor en la lectura, ya que algo de variación se agradece. Los personajes no dejan de ser bastante planos, pero al menos tienen distintas opiniones y da lugar a algo de debate.

Creo que un debate más interesante sería definir si esta novela es realmente ciencia ficción o no. Para mí, es más bien literatura de aventuras, con un fuerte componente tecnológico y científico, por supuesto, pero no ciencia ficción. Necesito algo más alejado de la realidad o con un novum distinto para que me encaje como perteneciente al género. Esto, por supuesto, es una opinión personal. Quizá solo por tomar un escenario en el que se están enviando exploraciones a Marte ya debería encuadrarse en la ciencia ficción.

Lo cierto es que, aunque el libro no me ha gustado como tal, y preferiría que otras obras tuvieran el reconocimiento que esta está recibiendo, si consiguiera la suficiente difusión como para dar un buen empujón a la carrera espacial, me tendría que dar por satisfecha.

Una cosa es segura, nunca volveré a mirar una patata de la misma manera.