Early Riser

Me lo paso muy bien leyendo las novelas de Thursday Next, así que cuando vi que se publicaba una novela aislada de este mundo, decidí probar a ver qué nos ofrecía Jasper Fforde. Sus características habituales están ahí, ese humor británico que a veces puede llegar a resultar exasperante y una imaginación desbordada, pero la falta de un marco de referencia más grande quizá juegue en contra de Early Riser.

La raza humana hiberna para sobrevivir a los inviernos tremendamente fríos de la Tierra. No es una novedad que haya ocurrido por el cambio climático, si no que es así desde el principio de los tiempos. En este escenario tan novedoso, Fforde utiliza todo un nuevo vocabulario que juego con los términos invernales para contarnos la historia de Charlie, que protagoniza la novela y que formará parte del selecto grupo de humanos que no hiberna para que los demás puedan hacerlo sin temor.

El autor juega con el lenguaje con una habilidad sorprendente, siendo este quizá el aspecto más destacado de la novela o al menos el que más me ha llamado la atención. Por ejemplo, el término winsomniac hace referencia a las personas con dificultades para entrar en el largo sueño invernal. Pero hay muchas más que dejaré que vayáis descubriendo vosotros mismos.

Como ya digo, el trabajo de worldbuilding es muy atractivo, pero por desgracia la historia no lo es tanto. Se queda a medio camino entre el thriller de espionaje y una novela costumbrista sin acabar de decidirse por un camino u otro. Los personajes, necesariamente pocos por las características del mundo, son muy pero que muy peculiares, como los zombies que son reutilizados para realizar tareas repetitivas de forma muy competitiva y barata. Si, en la novela salen zombies, pero solo si no son atendidos adecuadamente recurren al canibalismo. En caso contrario, son dóciles y llevaderos. Esto puede parecer absurdo, pero dentro de la lógica interna de la novela es consistente. Del mismo modo, la remuneración de un trabajo no se mide solo en el sueldo, si no que se considera una mejora importante el hecho de disponer de doble ración de pudding para ir acumulando reservas para el invierno.

Como ya digo no me ha terminado de convencer la historia, pero eso no quiere decir que la novela no sea entretenida. Además, tiene un precio muy competitivo en formato electrónico, por si necesitabais un empujoncito que os animara a leerla.

Portada de Stormblood

El cuatro de junio del año que viene Gollancz publicará Stormblood de Jeremy Szal, una novela definida como una mezcla entre The Wire y Mass Effect (ahí llevas).

La portada es diseño de Blacksheep.

Os pongo la sinopsis:

Vakov Fukasawa used to be a Reaper, a bio-enhanced soldier fighting for the intergalactic governing body of Harmony against a brutal invading empire. Now, he fights against the stormtech: the DNA of an extinct alien race Harmony injected into him, altering his body chemistry and making him permanently addicted to adrenaline and aggression. It made him the perfect soldier, but it also opened a new drug market that has millions hopelessly addicted to their own body chemistry.

But when Harmony tells him that his former ally Reapers are being murdered, Vakov is appalled to discover his estranged brother is likely involved in the killings. They haven’t spoken in years, but Vakov can’t let his brother down, and investigates. But the deeper he goes, the more addicted to stormtech he becomes, and Vakov discovers that the war might not be over after all. It’ll take everything he has to unearth this terrible secret, although doing so might mean betraying his brother. If his own body doesn’t betray him first.

Mi traducción:

Vakov Fukasawa era un Reaper, un soldado biomejorado luchando por el gobierno intergaláctico de Harmony contra una brutal invasión imperial. Ahroa, lucha contra el stormtech: el ADN de una raza alienígena que Harmony le inyectó, cambiando su química corporal y volviéndole adicto a la adrenalina y la violencia. Le hizo el soldado perfecto, pero también convirtió a millones de personas en adictos.

Pero cuando Harmony le informa de que sus antiguos aliados están siendo asesinados, Vakov se sorprende al descubrir que un hermano suyo puede estar envuelto en las muertes. No han hablado en años, pero Vakov tampoco puede decepcionar a su hermano y decide investigar. Pero cuando más profundiza, más adicto se vuelve al stormtech y descubre que puede que la guerra no haya terminado. Le costará todo lo que tiene desenterrar un terrible secreto, aunque signifique traicionar a su hermano. Si su propio cuerpo no le traiciona antes.

Mission Critical

Ya avisamos sobre su publicación y gracias a la generosidad de Rebellion Publishing pude hacerme con un ejemplar de esta obra en la pasada Worldcon.

“This is Not the Way Home” de Greg Egan

Un relato de menos carga hard de lo que nos tiene acostumbrados Greg Egan y que me ha recordado a uno de los relatos contenidos en The Eagle has Landed, por supuesto con diferencias. Me parece un inicio un tanto flojo para la antología, aunque la historia de supervivencia en la Luna prometía más en un principio.


“Rescue Party” de Aliette de Bodard

Me gusta cómo trata Aliette el tema de la apropiación cultural llevado quizá al extremo. Es un relato alegórico e inteligente, que contrapone el valor de tus recuerdos y memorias con tu aportación a la sociedad en una balanza que no parece muy equilibrada.


“Devil in the Dust” de Linda Nagata

Parece que Linda Nagata sigue especializándose en ciencia ficción militarista y “Devil in the Dust” es un nuevo ejemplo de esto. El uso de máquinas de Von Neuman como enemigo a batir no es novedoso, pero quizá si la negativa a utilizar otras IA como ayuda en la batalla.


“Hanging Gardens” de Gregory Feeley

Ha despertado tan poco interés en mí que cuando estaba escribiendo la reseña he tenido que volver a leer algunas páginas para acordarme de qué pasaba. Prescindible.


“The One Who Was There” de John Barnes

En este relato es mucho más curiosa e interesante la reflexión sobre la necesidad de la presencia física de los investigadores y científicos en la zona «cero» del estudio que la narración de la periodista que sirve como hilo conductor.


“By the Warmth of Their Calculus” de Tobias S. Buckell

Buckell es un autor al que me gustaría conocer más en profundidad, porque lo que voy leyendo suyo me gusta. En este inmersivo relato, se habla de temas tan interesantes como el desarrollo de tecnología biológica para esquivar el ataque de máquinas de Von Neuman programadas para aniquilar las civilizaciones cuando van evolucionando. Sin embargo, también se hace hincapié en el valor de las decisiones humanas y las soluciones creativas cuando el protocolo resulta ser demasiado rígido.


“Mutata Superesse” de Jason Fischer and Sean Williams

Este cuento tiene un cierto toque irónico que para mí no acaba de funcionar, intentando hacer gracietas en una situación de rescate llevada a cabo por humanos modificados.


“The Empty Gun” de Yoon Ha Lee

Yoon Ha Lee ya había dedicado un cuento maravilloso a un arma con capacidades especiales y en “The Empty Gun” repite el esquema, aunque hay que reconocer que no le sale tan bien como en «Flower, Mercy, Needle, Chain«.


“Genesong” de Peter F. Hamilton

Hamilton no es un especialista en distancias cortas y en este caso se nota, le falta espacio para desarrollar una idea que podría ser interesante pero que se queda en el gérmen.


“Something in the Air” de Carolyn Ives Gilman

Probablemente mi lectura favorita de la antología por una aproximación muy original al colapso de la función de onda y a la imposibilidad de estudiar un sistema sin modificarlo por este propio estudio.


“Lost in Splendour” de John Meaney

Aunque intenta hablarnos sobre la brecha generacional que inevitablemente existirá entre los humanos «base» y los «mejorados», creo que el autor no acaba de centrar la historia.


“The Agreement” de Dominica Phetteplace

Interesante este relato sobre astronautas compitiendo para conseguir llegar a Marte que a mitad de camino se transforma en otro tipo de narración, con otros protagonistas y negociaciones interplanetarias.


“The Fires of Prometheus” de Allen M. Steele

Una misión de rescate condenada a fracasar para recuperar a un moribundo que decide utilizar sus últimas horas de vida para que nombre quede en los anales de la Historia. Muy buen relato con un giro final que lo completa.


“Ice Breakers” de Kristine Kathryn Rusch

No me ha terminado de convencer el cuento de Kristine Kathryn Rusch, con una resolución bastante obvia y con una serie de catastróficas desdichas algo monótona.


“Cyclopterus” de Peter Watts

Apasionado alegato ecologista de un autor que no duda en apoyar la resistencia activa contra el abuso al que sometemos al planeta. Bueno colofón para la antología.

Las antologías de relatos son casi por definición desiguales, pero creo que Strahan hizo bien en cerrar la serie Infinity para tener espacio para otros proyectos como este.

Portada de The War of the Maps

Casi de casualidad me he encontrado con la portada del que será nuevo libro de Paul McAuley, titualdo The War of the Maps, que se publicará el 19 de marzo del 2020 de la mano de Gollancz.

Según las palabras del propio autor:

[The novel’s themes] … the limits of heroism and how heroes are defined by the villains they pursue, and the razor-edge boundary between duty and obsession. This particular pursuit drives our hero to leave behind everything he knows and takes him into the heart of a war against a transformative alien invasion.

Mi traducción:

Los temas de la novela son los límites del heroismo, cómo se define a los héroes por los villanos a los que persiguen y la fina línea que divide el deber y la obsesión. Esta labor hace que nuestro héroe deje atrás todo lo que conoce y le lleva al corazón de una invasión alienígena.

Esta es la portada:

The Rosewater Insurrection

Rosewater fue una de las lecturas más sorprendentes para mí en su momento, una novela de ciencia ficción que tocaba tantos palos que no parecía que fuera posible ligarlos todos, pero Tade Thompson lo consiguió sin problemas.

Tenía interés en la lectura de la continuación y aunque no alcanza el nivel de la entrega anterior, algo muy complicado, si que resulta una lectura adictiva e intrigante.

Lo primero que llama la atención en The Rosewater Insurrection es el cambio de protagonista. La figura de Kaaro deja de ser omnipresente para dar paso a un reparto algo más coral. Esto es un cambio bueno para el libro, ya que aunque Kaaro es un personaje muy atractivo con su moral ambivalente, quizá estaba un poco sobreexpuesto en Rosewater. Aquí sigue representando un papel importante, pero no es el centro sobre el que gira la trama.

Al convertirse en una novela con varios protagonistas, Thompson maneja varias tramas intentando no dar más importancia a unas que a otras, algo que no acaba de funcionar. Mientras que la trama de intrigas políticas del alcalde de Rosewater parece zarandeada por circunstancias ajenas a sus decisiones, la de Aminat avanza de manera firme hacia su objetivo. Hay detalles de humor en la novela, como cuando el presidente de Nigeria le manda fotos pornográficas al alcalde, pero son los menos.

Uno de los principales valores de la novela sigue siendo su situación geográfica en Nigeria, con sus particularidades locales y ese aire de afrofuturismo que tan bien le sienta a un relato de colonización, como reflexión sobre un pasado que quizá pudiera llegar a repetirse con unos actores venidos de otro mundo.

Sin embargo, lo que me ha resultado más interesante es la comunicación con los alienígenas y su plan para conseguir la salvación de la especie. Como de tapadillo se hace una reflexión sobre lo que significa realmente existir, sobre la relación de la memoria con la corporeidad para formar un ente sintiente que creo que será la base para la última entrega de la trilogía. Estoy más que interesada en ver cómo concluye la historia y hace ya tiempo que tengo reservado The Rosewater Redemption. Veremos cómo consigue Tade Thompson dar fin a la historia.

The Folio Society publicará Kindred de Octavia Butler

No había visto que The Folio Society va a publicar una edición especial de Kindred de Octavia Butler. Con las cuidadas ediciones a las que nos tiene acostumbrados esta editorial y las ilustraciones de James E. Ransome, este libro se convierte en un precioso homenaje a una gran autora.

En la introducción corre a cargo de Tananarive Due, la periodista explora la relevancia que en la actualidad sigue teniendo la obra.

The Seven Deaths of Evelyn Hardcastle

Hace tiempo que no hacía reseñas conjuntas con Antonio Díaz y eso es algo que podía dejar que siguiera ocurriendo. Aquí os traemos nuestros comentarios sobre The Seven Deaths of Evelyn Hardcastle, publicada en castellano como Las siete muertes de Evelyn Hardcastle con traducción de Lorenzo F. Díaz. Como entretenimiento, también podéis intentar averiguar quién ha escrito cada párrafo, aunque creo que no resultará demasiado difícil.

En ocasiones, la mejor estrategia de marketing para una novela es el boca a boca, sobre todo si el libro es bueno. En este caso, la obra de Stuart Turton está haciéndose hueco poco a poco entre los lectores españoles gracias a esta labor de zapa y a su propia calidad.


Parte del éxito se debe sin duda a la curiosa mezcla de géneros que contiene: parte novela de misterio al más puro estilo Arthur Conan Doyle o Agatha Christie, parte drama victoriano y parte ciencia ficción. Una fusión muy exitosa donde las diferentes influencias se combinan pero no se pelean.


¿Pero estamos realmente ante una novela de ciencia ficción? El lector comienza la novela con información muy escasa y no es hasta que avanzamos por sus capítulos que empezamos a vislumbrar algo de la verdadera historia tras los personajes. Su adscripción al género se debe a detalles que no todos podrían interpretar como características de la ciencia ficción.


Es difícil adentrarse en las particularidades de la novela sin destripar nada. Incluso el título da más información de la que me gusta tener antes de empezar a leer un libro. Baste decir que el protagonista inicial se despierta en medio del bosque completamente amnésico y con sólo un nombre en la mente, Anna, y un miedo terrible de que algo le haya pasado.


Esta situación de partida nos servirá para hacernos una idea de lo oculta que mantiene la información relevante el autor. Cual tahúr, mantiene sus cartas pegadas al pecho, imposibilitando cualquier especulación válida hasta bastante avanzado el libro.


Sin embargo cuando llegan las explicaciones, y llegan, dejan al lector pegado a sus páginas mientras los diferentes giros se van desarrollando. Todas las pistas dejadas durante la historia quedan enlazadas sin ningún cabo suelto, lo que evidencia el genio del autor y el trabajo de planificación y revisión del texto.


Se trata de una novela en la que no es fácil adentrarse pero que compensa este esfuerzo con creces. Se disfruta tanto intentando desentrañar la madeja de relaciones entre los personajes secundarios como especulando sobre las causas que han podido derivar en este escenarios.

Especialmente destacable es el hecho de que es la primera obra larga de Turton y demuestra un grado de control sobre el ritmo narrativo muy notable. Personalmente estoy deseando saber en qué se encarga a continuación.

Para hacer más llevadera la espera, nada mejor que leer Las siete muertes de Evelyn Hardcastle, seguro que no os arrepentiréis.

Muchas gracias a @mertonio por dejarse liar de nuevo para estos experimentos.